Solucionar la deuda con el banco

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T. Lectura: 7 min.

Esto es un relato de algo que ocurrió realmente, no es una historia. El cómo llegó a mi conocimiento lo ocurrido es confidencial. El lugar es real pero los nombres de los protagonistas, obviamente, no son los reales.

Se trata de un matrimonio que vive en una ciudad de la Comunidad de Madrid. Ella, María, de 41 años de estatura media, muy bonita de cara, con pelo oscuro de longitud media, excelente complexión física: cintura normal, pechos medianos/grandes turgentes, caderas generosas con piernas y muslos prietos y estupendos. El marido Pedro, de 47 años, alto, delgado, bien parecido. Los hijos no son objeto del relato.

María es la primera encargada de la sección de perfumería en unos grandes almacenes. Pedro es mecánico especialista en el taller de automoción en una marca multinacional de coches.

La situación se produce cuando en febrero de 2023, debido a la crisis del sector, la marca de coches ejecuta un ERE nacional que afecta a centenares de empleados, entre ellos a Pedro. Esto provoca a Pedro que sus ingresos se vean muy fuertemente disminuidos al percibir por desempleo lo que corresponde únicamente al sueldo cotizado y no contar con ninguno de los complementos adicionales que percibía y que representaban incluso más que el sueldo. Las gestiones para conseguir un nuevo empleo resultan, hasta ese momento, infructuosas.

Habitan en un complejo urbanístico de buen standing, piso de más de 100 m2, zona ajardinada, piscina comunitaria, conserje las 24 horas, que adquieren mediante una hipoteca bancaria. El pago de la cuota hipotecaria más los gastos comunitarios comporta un monto importante de dinero, solamente en lo que respecta a la vivienda.

A esto hay que añadir la alimentación, suministros (agua, luz, gas…), colegio y material escolar de los niños y sus actividades extraescolares, ropa, calzado, imprevistos, etc.

Gracias a los ahorros, al sueldo de María y al Paro de Pedro fueron subsistiendo sin irregularidades importantes, procurando sobre todo que los niños no se dieran cuenta de la situación y no se vieran privados de sus actividades habituales.

En el mes de agosto se agotaron los ahorros y con el sueldo de María y el Paro de Pedro la situación se complicó de tal manera que incluso suprimiendo bastantes cosas, justo se podía llegar con penalidades para lo básico. No se podía pagar al banco la cuota de la hipoteca del piso. Quedaban aún siete cuotas por pagar.

El banco reclamaba cada mes el pago de la correspondiente cuota, sin que se pudiese pagar. Hasta que llegó el mes de noviembre y en este mes es cuando se produce el verdadero asunto del relato.

Soy consciente de la extensión de la introducción pero la he creído necesaria para situarnos en el contexto.

Estamos a mediados de noviembre y sobre las 4 de la tarde se produce una llamada en la puesta de entrada al piso. Pedro acude a abrir la puerta y se encuentra con el director del banco y del apoderado que lleva la cuenta de la familia. Ellos solicitan entrar para hablar con Pedro y María diciendo que se trata del asunto de los pagos atrasados de la hipoteca.

Se sientan los cuatro en el sofá del salón y María sirve café para todos. El director expone que son cuatro las cuotas que hay pendientes de pago y que desde la central del banco le ordenan que liquide la totalidad de la deuda o que inicie el procedimiento judicial de desahucio con carácter de urgencia.

Pedro les explica cuál es la situación económica de la familia y les pide su comprensión para tener un poco más de paciencia ya que está en proceso muy avanzado de negociación con una importante empresa y parece seguro que acabará con su contratación. Pedro les expresa que con la nueva situación podrán ir liquidando la deuda, no de golpe pero sí que lo harán en su totalidad en el tiempo que les concedan.

El director, Antonio, dice que no puede dilatar por más tiempo el pago de la deuda y que si no se cumple procederá a tramitar judicialmente el desahucio de la vivienda. María, consternada, se deshace en ruegos y súplicas hacia el director asegurando que cumplirán con lo que se comprometan. Antonio dice que no es posible el aplazamiento del pago. María llorosa le sigue suplicando que haga lo necesario para evitar perder la vivienda y quedar en la calle con los hijos.

En este punto, Antonio mirando al apoderado Julio el cual asienta con la cabeza, se dirige a María y le dice que está en su mano solucionar el problema. María, sorprendida por lo que dice Antonio, le pregunta de qué se trata y que debe hacer. – Antonio le dice: “María, si mantienes relaciones de sexo conmigo y con Julio ahora y aquí, nos haremos cargo de pagar el importe de la deuda”.

Pedro da un salto en el sofá con los ojos como platos y dice: “Pero ¿qué están diciendo?, ¡cómo se atreven a tratar así a mi esposa!, hagan el favor de marcharse inmediatamente de nuestra casa”.

Antonio: Tú veras, nosotros nos iremos ahora y luego te irás tú y toda tu familia. María ¿qué respondes a nuestro trato?, está en tu decisión la solución.

María: Pedro, cariño, no nos queda otra solución, hagámoslo por nuestros hijos. Lo voy a hacer.

Julio se levanta y se retira distanciado del sofá. Pedro sigue en un extremo del mismo sofá.

Antonio también se levanta y se pone frente a María que sigue sentada y le dice:

Antonio: Busca lo que te vas a comer.

María temblorosa empieza a desabrochar el cinturón y el botón del pantalón, baja la cremallera, se queda un poco parada pero coge los calzoncillos y los baja junto con el pantalón hasta los tobillos. Se queda atónita al ver la enorme polla de Antonio, perfectamente depilada junto con los huevos.

Antonio: ¿Te gusta de verdad, eh bonita?, pues empieza con ella.

María sin decir nada la coge con su mano, la acaricia con delicadeza arriba, abajo y la polla se pone derecha con una dimensión espectacular, larga y ancha.

La expresión de María ha cambiado, de pronto pasa su lengua por la punta de la polla, la lame de arriba abajo varias veces, la levanta y lame los huevos sin dejar de masajearla.

Antonio: Venga nena, métetela en la boca y mámala….

María necesita abrir toda la boca y se traga toda la que le entra… delicadamente empieza a mamarla, con su mano le acaricia al mismo tiempo los huevos, su actitud ha cambiado espectacularmente. Pedro está mudo y encogido en el extremo del sofá.

Antonio: Qué bueno nena, qué gusto, qué bien la mamas…. así, así…toda, oooh.

María ya está completamente dedicada a mamar la gran polla de Antonio, le gusta…

Antonio, saca la camiseta de María, también el sujetador y se pone a tocar las tetas, acariciar los pezones que se ponen tiesos y duros, señal de que María está excitada.

La polla de Antonio está espectacular de grande y tiesa, María no para de mamarla con gusto tragando tanta polla como le cabe hasta la garganta llenándola de saliva.

Antonio retira la polla de su boca y la besa dándose los dos toda la lengua. María está como en trance de caliente y excitada.

Antonio: Ponte a cuatro patas ábrelas y agáchate que te la voy a meter toda.

María le dice: A ver si es verdad que me la sabes meter toda….

Antonio le levanta la falda hasta la cintura, coge sus braguitas y se las saca dejando ver un culo y muslos espectaculares de verdad. Antonio también está muy caliente.

Antonio apunta su polla en la entrada del coño de María y despacio se la va metiendo, metiendo… hasta que le entra toda la polla.

María: Qué bueno, sácala y vuelve a metérmela…

Cosa que Antonio hace diciendo: “que rico cariño, que buena estás, cómo me gustas, ten toma toda mi polla” y empieza bombear.

Julio que estaba apartado, saca su polla, que tampoco es nada despreciable de tamaño, se acerca al sofá y se la mete en la boca de María que la coge con gusto y la mama mientras Antonio la folla bien y con ganas.

De pronto deja la polla de Julio y grita:

-Aaaah… me corro, me corrooo, me corrooo, aay bufff… ayyy… ya está, ya está… ¡Dios mío!

Antonio, que tiene un buen aguante no se ha corrido, la saca del coño de María, se sienta a su lado y se besan. María se levanta y trae bebidas para todos, Pedro está como muerto, sin moverse y sin expresión alguna. Pasan así un rato María, Antonio y Julio, bebiendo, comentando lo sucedido con risas y comentarios sexuales.

Antonio dice: Esto lo podemos mejorar aún… podemos ir a la habitación para hacer algo que es excitante y bueno de verdad. ¿vamos…?

María dice: Bien, vamos a hacer eso que propones y que es tan bueno, tengo ganas de saber qué es…

Antonio: Pedro tu ven también a ver lo que vamos a hacer.

Pedro siguió con su actitud ausente en el sofá.

Antonio: Pedro has de venir a ver.

En la habitación María, Antonio y Julio se desnudan. Antonio y julio tienen las pollas gordas y tiesas, María vuelve a estar excitada. Aparece Pedro que se sienta en una silla de la habitación.

María se sienta en el borde de la cama, Antonio y Julio se ponen frente a ella, que coge sus pollas las acaricia y las va mamando alternativamente mientras ellos le soban las teta y pezones. Julio empuja hacia atrás a María que queda tendida con las piernas colgado, julio pone su cabeza entre sus piernas y le come el coño mientras Antonio le mete su polla en la boca. María jadea, suspira y gime de gusto, le gusta de verdad.

Antonio se tumba en la cama boca arriba María se pone encima y le mete su pollón hasta el fondo del coño, soplando de gusto.

Antonio de dice: Cariño agáchate y túmbate encima de mí.

María lo hace dejando su culo maravillosamente expuesto.

Julio sube a la cama y lame el ojete de María acariciándolo también con un dedo. María con la polla de Antonio hasta el fondo de su coño y Julio acariciándole el culo está que explota de placer, diciendo “qué bueno, qué gusto…”.

Julio pone lubricante en el ojete de María y empieza a introducirle poco a poco un dedo, a María le gusta… Julio se pone lubricante en su polla y la apunta al ojete del culo que cuando la nota María dice:

María: Ay! Julio ¿me la quieres meter por el culo?

Julio: Sí bonita vamos a follarte los dos a la vez…

María: Aaaah, no lo he hecho nunca… pero quiero hacerlo. ¡follarme los dos a la vez! Métela con cuidado Julio…

Julio: No tengas miedo que te va a gustar, ya verás.

Julio empieza a apretar su polla en el ojete que poco a poco va cediendo. Consigue meter un par o tres centímetros de su polla y María grita que le duele pero que continúe metiéndosela. Julio va entrando su nada pequeña polla hasta que se la mete toda entera en su culo, María grita de dolor y de gusto…

Antonio y Julio bombean el coño y el culo de María, los tres gritan de gusto, María les dice que “así, así, así, que bueno, que gusto, dadme, dadme…

María: Ooooh, me voy a volver a correr… aaah, que me corro, me corrooo, que gusto, que gusto, me corrooo, aaaay… ya, ya, ya…

Se quedan los tres tendidos en la cama un rato, María en medio de los dos. María se besa con los dos. Pero Antonio y Julio no se han corrido aún…

Van al sofá del salón. Pedro sigue muerto, les sigue y se sienta en el extremo del sofá encogido y mudo.

María se sienta y Antonio se pone frente a ella y le mete la polla en su boca.

Antonio: Va María, mámamela y sácame toda la leche…

María acaricia la polla, se la mete toda en la boca y empieza a bombear con la intención de hacer que se corra de una vez.

A María se le nota que disfruta haciendo la mamada y lo hace con dedicación.

Al cabo de muy poco rato Antonio empieza a temblar y a jadear.

Antonio: Sí, sí, sí, cariño, así, así, oooh, ah ah, toma mi lecheee, que gusto…

A María con la polla en su boca le salía la leche de Antonio por las comisuras de la boca y le bajaba hasta las tetas.

Antonio: Traga toda la leche que tengas en la boca, trágala…

María lo hizo y engulló toda leche que tenía en su boca.

Julio que estaba mirando la mamada, se estaba masturbando viéndolo. Se acercó a María y se corrió en su cara, metiendo la polla en su boca dándole lo que quedaba de leche que María también tragó.

Antonio y Julio se limpiaron con una toalla que les proporcionó María. Se empezaron a vestir mientras María iba al baño a ducharse. Cuando salió del baño envuelta en una toalla grande, Antonio abrió su cartera de trabajo y sacó los cuatro recibos pendientes de pago que entregó a Pedro diciendo: “cada parte ha cumplido lo pactado, estamos en paz”. También dijo, si algún mes no podéis pagar la cuota de la hipoteca, este trato sigue en pie. Dicho esto se fueron del piso.

María se sentó al lado de Pedro y poniendo una mano sobre su rodilla le dijo: “cariño, creo que hemos pagado el piso”.

Pedro no respondió.

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2 COMENTARIOS

  1. Que hermosa situación, que bien responde ella, saber cargar con todo sobre sus hombros. Una buena esposa, que muy probablemente derivará a atender más gente del banco, idealmente, facturando.

    • La situación se resuelve favorablemente. Enviaré dos relatos más que solucionan el problema de la familia.
      Saludos

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