Me lo hacen en la bodega

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Amanecí muy caliente, con ganitas de tener los 15 cm de mi Carlos dentro de mí y venirme 1, 2 o 3 veces. Me quité el camisón quedando en tanga y comencé a masturbarlo mientras le pegaba los pechos en la espalda y besaba su cuello “Quiero que me hagas el amor” le susurre al oído, dándole mordiditas. Se volteo para darme un beso y me dijo “Tengo tarea amor, mejor en otro momento” se levantó de la cama y me dejo desnuda y ardiendo.

Tuve que bañarme con agua helada pero ni con eso se me bajaron las ganas.

Por la tarde fuimos a comer con unos amigos y ahí estaba el, un viejo amor que trabaja de mesero, nada más verlo me humedecí. Carlos estaba tan entretenido en la plática con los demás que no se dio cuenta cuando le escribí a Miguel “Ando horny, ¿me ayudas?

La respuesta llegó casi al instante “Mariana no mames esta tu bato”. “Mi bato no se va a dar cuenta, andale rápido”. “Te veo en 5 en la bodega, te voy a llamar para que te levantes de la mesa”.

Y así fue. En cuanto sonó mi teléfono me disculpe y fui a “contestar” Miguel ya estaba ahí, con su verga de fuera lista para enterrármela.

Cerré la puerta con seguro, nos comimos a besos mientras sacaba mis senos del escote del vestido y se los devoraba, me sentó con las piernas abiertas en unas cajas y me penetro “Aaah se me había olvidado lo rico que lo haces, rápido hazme venirme” se oía como chapoteaba mi vagina mojada mmmm que rico.

Me empino recargada en la pared y me embistió bien fuerte, tuve que morderme la mano para no gritar, sus manos pellizcando mis pezones duritos y llenos de su saliva me hacían tocar el cielo “Así, así, no pares ya voy a acabar”, “Ya casi termino también”, “Echámelos adentro”, “Rápido Miguel por favor”.

Con su pulgar sobaba mi ano, su dedo corazón apretaba mi clítoris y la mano libre pellizcando mis pechos. “Aaaah aaay Miguel me vengo”.

Mi cuerpo se tensó y expulse un rico chorro de mis juguitos, me dio sus dedos a chupar y sentí como su pené se tensó dentro de mí y su semen inundaba mis entrañas. Rápido me subí me acomode la ropa y salí de la bodega. Tuve que echarme agua en el baño y limpiarme para no levantar sospechas.

Regrese a mi mesa, Carlos volteó y me preguntó “Ey ¿En qué momento te fuiste?”. Ni cuenta se dio que me cogí a otro casi en su cara.

A la hora de pagar la cuenta, claramente dejé un poco más de propina por el favor.

Definitivamente volveré a repetir.

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