Con mi novia Paula a sus 25 años y yo a mis 27 habíamos tenido un par de experiencias liberales, a raíz de esto, ella me explicaba que a ella le excitaba más que el hecho de tener sexo con otra persona, la situación en sí, y que justamente, le llamaba la atención darle experiencias de ese tipo a gente que nunca lo pensaría, de modo que lo que más la calentaba era las reacciones y placer del otro.
Para mi esta confesión me llamó mucho la atención, ya que ella siempre llamaba la atención de los demás hombres en la calle o cuando salíamos a fiesta, incluso de amigos en común, y ahora que me conversaba esto, me hacía sentido porque nunca le había visto corresponder una mirada o algún comentario, a pesar de que viniera de hombres que podrían ser deseado por una mujer común y corriente, y nunca tuvimos problemas de infidelidad o malentendidos en ese sentido, de hecho pensándolo bien Paula antes de estar conmigo se vestía de manera muy poco provocativa generalmente con jeans y polerones y fui yo quien la instó a usar ropa que resaltara sus ricos atributos. Esta conversación siempre quedó dando vueltas en la cabeza.
Unas semanas luego, nosotros veníamos viajando en nuestra camioneta de vuelta a nuestra ciudad, habíamos viajado a una celebración familiar de Paula, y yo solo quería llegar luego, ya que durante 3 días no habíamos tenido espacio para tener sexo. Vivimos en una ciudad desértica y por lo tanto no hay poblados al rededor, por lo que cuando estábamos a poco más de una hora de la ciudad, le dije a Paula que nos estacionáramos en la zona de descanso para hacerlo, rememorando viejos tiempos aprovechando que ya se había hecho de noche, a lo cual ella riendo dijo obviamente que si.
Al estacionarme en la oscuridad del desierto le dije a Pau que se desvistiera porque me da mucho morbo hacerle hacer esas cosas en público y sacarle fotos. Se quitó toda su ropa y bajó de la camioneta, y yo fui tras ella para observarla completamente desnuda, 1 metro 49 centímetros de pura sensualidad, piel blanquita, menudita, pelirroja, lampiña con 2 enormes tetas coronadas de dos pequeños pezones rosita y un culo muy bien formado, me encanta mirarla así al aire libre, yo le tomaba fotos cuando de pronto un camión ingresó a la zona de descanso, por lo que rápidamente Paula se escondió tras un pequeño cerro que estaba a unos metros.
Yo para disimular saqué un cigarro y me puse a fumar, acto seguido desciende del camión un hombre de unos 50 años corpulento y tosco, me saludó a la distancia, y se puso a revisar su carga, mientras Pau me miraba riendo nerviosa detrás del montículo de tierra, casi sin darme cuenta tenía al camionero a mi lado presentándose como Pepe y preguntando si podía convidarle fuego, lo hice, y se puso a fumar conmigo, parecía broma, pero puse cara de póker, el me empezó a hablar de su vida de camionero mientras veía como Paula, ya con cara de hastío se escondía.
Yo intentaba cortar la conversación pero al parecer don Pepe hablaba con poca gente durante sus largos recorridos porque no captaba mis indirectas, luego de un pequeño silencio, Paula al parecer por el frío estornudó, ante lo cual Pepe exaltado, dijo parece que hay alguien por ahí, apuntando con una linterna de bolsillo, alumbrando el culo de Pau, que yo creo no podía aguantar la vergüenza.
Don Pepe dijo pero que carajos, está pasando está completamente desnuda, ante lo cual obviamente al ser descubiertos dije Pau sale, y ella por la vergüenza gritaba que no, la actitud del veterano camionero cambió y me preguntó que le estás haciendo con voz inquisidora y agarrándome el brazo con fuerza, ante lo cual Paula rápidamente gritó no me ha hecho nada, soy su novia, tratando de calmar la situación, y el le respondió que le había pasado, entonces yo le explique que solo estábamos jugando y justó llegó el, ante lo cual este comenzó a reír disculpándose y gritándole a Pau que se abrigara que se iba a enfermar.
Entonces Pau tapándose a penas con sus manos y mirando al suelo con mucha vergüenza fue directo donde estaba yo, mientras el camionero parecía haberse quedado hipnotizado por el rico rebote de las blancas tetas de mi mujer al caminar, diciendo con voz de depravado cosita más rica, lo cual lejos de molestarme me llenó de morbo, él me dijo que era un suertudo de tenerla y yo le respondí que el igual de poder verla, ante lo cual el me palmoteo el hombro diciéndome lo felicito joven, al llegar Paula la tape con mi chaqueta y sin poder levantar la mirada me dijo que moría de vergüenza.
Yo le respondí que había hecho babear al viejo, y este de inmediato le dijo a ella que pocas veces había visto una mujer así de hermosa y a su edad ya era casi un sueño, Paula estaba con la cara totalmente roja entre el pudor y el frío que había aguantado.
Yo abrí la puerta de la camioneta para sentarme con los pies hacía afuera y senté a Pau sobre mí, para que entrara en calor. Al parecer don Pepe seguía hipnotizado porque no se movía de muestro lado y no paraba de mirar el cuerpo de mi novia, yo notando esto sobaba el cuerpo de mi mujer para abrigarla pero también moviendo sus tetas, don Pepe dijo que tenía hervidor en su camión que iba a llevarnos café.
Mientras iba raudo el camionero, nos subimos a la camioneta con la puerta de Paula abierta, mientras esta me decía que estaba muy avergonzada y que había sido mala idea, yo le dije que había dejado al viejo muy caliente y a mí también, a lo que ella me decía que me callara, y buscaba su ropa, yo le dije con voz seria que jugáramos un poco, Paula mirándome a los ojos como para comprobar que no era una broma, me miró con una cara de inocencia morbosa, diciéndome si era por lo que habíamos conversado la otra vez, a lo cual no dije nada solo empecé a manosear una de sus tetas.
Justo cuando aparecía por su puerta el camionero con dos tazas de café, clavando su mirada en sus tetas, yo le dije gracias sin dejar de manosearlas, mientras Paula tomaba una de las tazas, don Pepe cambiando bruscamente su actitud empezó a decirle a Paula que estaba muy rica y que era afortunado de poder ver ese cuerpito, y que le agradecía dejar apreciarlo, Paula le respondió que la halagaba sacándose mi chaqueta de encima y echando el asiento hacía atrás para quedar en posición horizontal mientras yo jugaba con sus tetas, pellizcando sus pezones y haciéndoselas rebotar.
El hombre no se perdía detalle, mientras se frotaba el bulto con su mano, comentando que por su porte Pau parecía ser muy joven, y Paula le respondió con voz coqueta que era lo suficientemente grande, mientras comenzaba a abrirse de piernas para acariciar su entrepierna con sus manos, al verla dedeándose me preguntó tímidamente con la mirada si podía tocar, y yo asentí con la cabeza.
Entonces con su mano tosca que sobre el cuerpo de Paula se veía enorme comenzó torpemente a agarrar sus tetas, mientras con la otra se manoseaba el bulto, Paula me miraba con una complicidad y calentura exquisita con su mano derecha se dedeaba su húmeda vagina y con su otra mano me acariciaba el pene erecto sobre mi ropa, el hombre que jugando con sus tetas parecía no saber que hacer con ellas, entonces comenzó a lamérselas mientras le decía que rica mamita, mientras bajaba una de sus manos a la vagina de Paula, mientras se la afirmaba, al parecer un poco asustada por lo grande y tosca de su mano la cual se veía enorme sobre su pequeño vientre.
Sin embargo poco a poco lo fue dejando tocarla, diciéndole con voz suave que con cuidado mientras me veía a los ojos con deseo, aquel señor corpulento la manoseaba entera, de repente soltaba un “con cuidado señor” cuando este le introducía de a dos de sus gordos dedos en su vagina, estuvieron así un rato, mientras Paula me masturbaba suavemente a mí con una mano y lentamente comenzó a palparle con su otra mano por encima de los jeans de don Pepe el gran bulto que tenía a la altura de su cara, aprovechando también de posar su mejilla sobre su pantalón, a medida que la dedeada de don Pepe la calentaba más y más, me apretaba con más fuerza mi pene, y parecía que Paula ya estaba loca por descubrir el viejo pene de aquel camionero.
Fue así que sin aguantar, simplemente desabrochó sus pantalones, bajándoselos junto a sus calzoncillos, dejando a la vista su pene gordo y peludo, que Paula se quedó inspeccionando con los ojos brillosos, tenía muy buen tamaño, porque a pesar de la gran panza que tenía don Pepe, se veía grande y enrojecido por los varios minutos de jugueteo con mi novia, esta comenzó suavemente a agarrarle el pene con su pequeña mano, lo cual hacía verlo más grande aún mientras lo miraba detenidamente, lo apretaba, le daba palmadas y sacudía como si se tratara del mejor juguete que haya tenido entre sus manos, mientras le decía risueña que no pensaba que tuviera eso guardado.
Mientras don Pepe cada vez más agitado y excitado la dedeaba bruscamente, por lo que Paula le retiro su mano de la vagina, sentándose con las piernas hacía afuera de la camioneta sentada frente a el comenzó a masturbarlo muy despacio, en ese momento yo me baje para poder ver bien la escena a lado de la puerta de copiloto y también para ver si venía alguien, sin embargo por ser de madrugada muy de repente pasaba un auto por la carretera a toda velocidad, y por la oscuridad creo que ni siquiera se percataban.
Paula seguía masturbándolo, con ambas manos, mientras lo miraba hacia arriba con cara excitada y fijándose en las caras y ruidos que hacía el hombre mayor, quien también la miraba atentamente, esto me tenía bastante excitado, entonces Paula le preguntó a don Pepe si quería que se la chupara, y este casi sin dejarla terminar le dijo que por favor lo hiciera, entonces Pau buscó en la guantera de la camioneta unas toallas húmedas y comenzó a limpiarle muy bien, incluso los velludos testículos, una vez hecho esto, agarró ese gordo pene de la base y empezó a lamer con la lengua abierta su glande mientras el hombre se deshacía diciéndole “que rico mamita, eres espectacular”.
Lo cual parecía alentar más a Pau, quien intentaba tragar lo más que podía, llegando solo hasta un poco más de la mitad del grueso pene antes de soltar arcadas y dejándole totalmente babeado el miembro, el hombre le agarraba la cabeza delicadamente, mientras con la otra mano jugaba bruscamente con sus tetas, haciéndolas rebotar y pellizcando sus pezones, Paula se notaba muy excitada pero cada vez estaba más nerviosa por los autos que pasaban, mirando a su alrededor, entonces don Pepe dijo que fuéramos al catre del camión que era amplio, Paula acepto de inmediato, y sin ponerse nada fuimos todos al camión.
Al subir al camión efectivamente era muy amplio, los asientos se daban vuelta y había una cama detrás de ellos y se podía estar completamente parado. Yo me senté en el asiento del piloto mirando hacia la cama, mientras don Pepe ordenaba rápidamente lo que podía, Paula lo hizo sentarse en la cama y se arrodilló frente a él para seguir la mamada y este tocándole las tetas como loco, yo estaba muy excitado viendo a mi mujer como una puta arrodillada por lo que instintivamente saqué mi celular para grabar mientras Paula me decía que después lo borrara entremedio de ruidos de arcadas y saliva.
Al parecer, saber que la estaba grabando la hizo actuar aún más como puta porque empezó a darle una rusa espectacular con sus enormes tetas, las que ya estaban rojas por tanto manoseo, miraba a don Pepe a la cara mientras este hacía muecas de placer, ella animosamente continuaba con la rusa, me miró a los ojos diciéndome que estaba muy caliente, y yo le respondía que ya no daba más con el pene en la mano, entonces Pau le dice al camionero que hoy estaba de suerte empujándolo hacía atrás, se paró y me besó apasionadamente mientras me masturbaba y yo chupaba sus pezones y agarraba sus nalgas, ella me decía al oído, que quería ese viejo la culeara.
Entonces yo le introduje los dedos en su vagina, estaba extremadamente mojada y cálida, parecía palpitar, me dijo que fuera por condones y entonces le respondí que lo hiciera así que terminara afuera.
Paula entonces subió a la cama, al ser muy pequeña y menudita y aquel camionero un hombre alto, corpulento con una gran panza, la escena era extremadamente morbosa, yo grababa todo, entonces Paula se paró sobre el y al agacharse pareció quedar prácticamente encaramada en la panza firme de don Pepe, afirmándose con sus manos en ella mientras el jugueteaba con sus tetas colgando, Pau se fue agachando lentamente a la vez que con una de sus manos agarraba el pene de aquel señor, que desde donde estaba yo parecía más grande y gordo que antes tenía unos enormes testículos igual, con abundante vello púbico.
Pau con su mano lo fue guiando y cuando pudo posar ese enorme glande, comenzó a moverlo en círculos frotando su vagina, separándose los labios, a la vez que lo humedecía con sus fluidos, verla así tan pequeña sobre esa mole de hombre hacía ver su vagina rosita pequeña, mientras el camionero decía lo rica que estaba y jugaba con sus enormes tetas, Paula se meneaba rítmicamente como lo sabe hacer tan bien, yo con mi celular grababa todo en primer plano, y Paula veía de reojo lo que la hacía entrar en papel al parecer, por lo que se metió solo el glande moviendo las caderas en círculos mientras el hombre lanzaba alaridos de placer.
Paula sin dejar de menearse comenzó a bajar lentamente mientras gemía disimuladamente, su vagina se veía cada vez más enrojecida, y empezaba a estirarse, y cada vez se lo introducía más, por lo mismo lo iba haciendo muy lento y sin dejar de sostenerla con una mano mientras se afirmaba de la panza del hombre, quien decía con voz de depravado que apretadita está señorita, a lo que Paula le preguntaba si le gustaba, y este le decía que le encantaba como se movía mientras le apretaba fuerte sus tetas.
Yo me acerqué y comencé a besarla, ella me decía al oído lo grande que la tenía el viejo, que estaba gozando, yo le agarraba las tetas y la nalgueaba, diciéndole que se veía exquisita, me volví a sentar y entonces Paula se dejó caer con fuerza ensartándose en el pene del camionero, la vagina de Paula se veía sumamente estirada parecía una membrana rodeando ese gran miembro e increíblemente no estaba completamente adentro le sobraban unos dos dedos antes de sus vellosas bolas, Paula gemía fuerte diciendo que rico estaba, mientras intentaba menearse en círculos sin dañarse, sus fluidos ya escurrían hasta las bolas del hombre perdiéndose en sus vellos.
Mientras a Pau le temblaban las piernas el camionero la nalgueaba fuertemente haciéndole rebotar las nalgas enrojecidas y dejándole las manos marcadas, se las apretaba mientras le decía que era una putita rica, y a mí me decía que tenía una hembra exquisita, entre los gritos de Paula que creo se podrían escuchar ya a distancia en ese punto, cuando de repente y dejándose llevar por la calentura el hombre agarrándola de la cintura con sus enormes manos, empezó a subirla y bajarla bruscamente, ante lo cual Paula grito que le dolía, pero aquel viejo no le importó.
Yo estaba extasiado ante la escena, mientras veía como aquel enorme pene desaparecía por completo dentro del diminuto cuerpo de Paula, su vagina se veía completamente roja, y parecía llegar a su punto máximo de estiramiento mientras chapoteaba por los líquidos que desprendía, Paula al comienzo gritaba de dolor afirmándose fuertemente de las manos del hombre, pero de a poco se fue dejando llevar y ya pronto, solo gemía muy fuerte diciendo que rico estaba e indicándole al hombre que le chupara las tetas mientras se meneaba bruscamente sobre su pene, yo ya ni siquiera podía distinguir en qué momento alcanzaba los orgasmos Paula.
Cuando sin aviso previo empezó a brotarle cantidades enormes de semen de su interior, intensificando los gemidos de Paula que con eso alcanzaba otro orgasmo, mientras yo veía escurriéndole todo el semen rápidamente al hombre hasta sus bolas mientras decía lo rico que se sentía llenarla, Paula seguía montándolo mientras el hombre se quejaba, me miraba a los ojos mientras el pene se iba poniendo flácido y ella con su mano lo azotaba contra su dilatada vagina.
A la vez que me decía, que lo había disfrutado demasiado, mientras se dejaba caer recostándose a un lado del camionero que había quedado inmóvil acariciando la cabeza a Paula dándole las gracias, que nunca había culeado así en toda su vida, yo me levanté a ver la vagina a Paula que se veía sumamente abierta, con semen aún en su interior y completamente roja, mientras se contraía y palpitaba, yo no pude evitar ponerla en cuatro, y penetrarla bruscamente, sintiendo lo abierta que había quedado, como si le sobrara espacio a mi pene, no duré casi nada eyaculándole.
Y me quedé sentado viendo a Paula acostada al lado de aquel hombre que parecieron casi quedarse dormidos sin poder moverse, yo creo haber dormido unos minutos, luego de una hora y antes de que amaneciera le dije a Paula que fuéramos a la camioneta ya que no tenía ropa, Paula se acostó y durmió todo el camino.
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