Elsa, la amiga de mi hija

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Hola, me llamo Cesar, tengo 45 años, estoy casado, tenemos dos hijas y un hijo, pero las cosas con mi mujer en el terreno sexual no van bien desde hace un tiempo, ya follamos menos y discutimos más.

Pero mi vida sexual cambio completamente hace poco tiempo, un día llegué a mi casa, entre y me llevé una gran sorpresa, sobre el sofá estaba mi hija Gabriela, de rodillas, solamente llevaba puesto un precioso conjunto de lencería azul, y a su lado estaba su amiga Elsa, una preciosa joven rubia, que como mi hija hacia pocos meses que había cumplido los dieciocho años y llevaba otro precioso conjunto de lencería, pero este de color banco. Se encontraban las dos una frente a la otra, pegadas, y cada una con sus manos acariciaba el culo de la otra.

Las dos juntaron sus bocas y se dieron un beso muy apasionado, y en ese momento mi hija dijo a su amiga:

-Elsita, ponte a cuatro patas, tengo muchas ganas de comerme ese coño.

Su amiga le hizo caso y se apoyó sobre el respaldo del sofá, mi hija con sus manos le apartó el tanga, dejando el coño de su amiga al descubierto su coño, lo tenía completamente depilado, y mi hija comenzó a pasarle la lengua por esta zona, Elsa comenzó a gemir, mi hija le hizo cambiar de postura, ponerse con las rodillas dobladas mientras apoyaba su cabeza sobre la superficie del sofá y siguió lamiéndole el coño de una manera muy intensa, su amiga gemía intensamente. Hasta que Elsa gritó:

-Zorra, me corro.

Mi hija siguió comiéndole el coño, quizás saboreando los jugos de su amiga, hasta que esta le dijo:

-Joder tía me haces disfrutar más que muchos tíos, pero ahora quiero ser yo quien te coma ese chochazo que tienes.

Me sorprendió que una joven, aparentemente dulce y educada utilizara ese lenguaje, pero al parecer era algo muy común entre ellas, mi hija, siguiendo la petición de su amiga, dobló sus piernas y apoyó su cabeza sobre el sofá, Elsa se puso detrás de ella, y acariciándola el culo le dijo:

-Joder tía, menudo culo tienes, no me extraña que tantos tíos se queden embobados viendo como lo mueves.

Después llevó su lengua hasta el culo de mi hija y se puso a lamérselo, mi hija comenzó a gemir, nunca pensé que iba a poder disfrutar de un espectáculo como este fuera de las películas porno, estas dos aparentemente dulces jóvenes se estaban comportando como dos auténticas lesbianas.

Elsa no se contentó con lamer esa zona del coño de mi hija, sino que llevando sus dedos hasta el coño de mi retoño comenzó a masturbarla, haciendo que los gemidos de mi hija se fueran haciendo cada vez más intensos, mi hija le pidió:

-Practiquemos nuestra postura especial.

-Si tú lo que deseas, respondió Elsa.

Y para mi sorpresa mi hija se bajó del sofá, mientras su amiga continuaba de rodillas, pero en vez de estar de lado se puso de frente, mi hija cogió uno de los cojines de sofá y le puso sobre el suelo, después se dobló y alzo su cuerpo, su coño quedó al lado de la boca de su amiga, que, por supuesto no desperdició la oportunidad de saborear su delicioso coño, se notaba que, además del sexo, practicaban mucho deporte, y estuvieron así hasta que mi hija se corrió.

Mi hija se puso sentada en el suelo, y su amiga poniéndose con las manos apoyadas en el sofá, de forma que era ahora el coño de su amiga el que quedaba al alcance de la boca de mi hija, que, por supuesto se puso a disfrutar de este manjar, y se lo lamio hasta que esta se corrió.

En ese momento sentí que no podía aguantarme más, y de una forma sigilosa me encaminé hasta mi habitación, donde con un pañuelo en la boca, para que mis gemidos no me delataran, me hice una deliciosa paja. Hasta ese momento me había costado ver a mi hija como una mujer.

Pocos días después mi hija nos pidió permiso, para que Elsa se quedara a dormir en casa, tanto mujer como yo estuvimos de acuerdo, y esa noche vino a cenar con nosotros, yo estaba impresionado, y mi hijo también, ella llevaba un vestido floreado que dejaba al descubierto buena parte de sus deliciosas piernas.

Por la noche no pude dormir pensando en lo que mi hija y su amiga podrían estar haciendo. Por la mañana, después de vestirme me dirigí al cuarto de mi hija donde esta había pasado la noche, toqué a la puerta, para ver si esta estaba despierta, ella desde dentro me contestó:

-Pasa Cesar

Cuando entre la amiga de mi hija estaba sobre la cama, ya vestida, se encontraba de rodillas, encima de la cama, sus piernas estaban al descubierto y a mí me ponían mucho, para mi sorpresa, con una voz muy sensual me dijo:

-Veras Cesar es que tu hija dice que, algunas veces ha visto que tienes una buena polla, y que, si no fuera porque eres su padre, follaría contigo, será nuestro secreto enséñamela.

Sus palabras me dejaron confuso y pensativo, pero mi vida sexual era muy aburrida y enseñarle mi polla a una diosa juvenil me resultaba muy excitante, así que acepté el reto, me bajé los pantalones y el short y mi polla, que ya esta dura, se quedó al aire, ella se tumbó cerca de mí, como para tener un primer plano de mi miembro y dijo:

-Tu hija no exagera, la polla de su papi es grande y gruesa.

Viendo su deseo yo le dije:

-¿Y tú no me vas a enseñar nada?, debes de tener un cuerpo muy bonito.

-Llevas razón, me contestó

Y poniéndose de rodillas hizo bajar su vestido, y finalmente se lo quitó, quedándose solo con un diminuto tanga rosa, quizás instintivamente yo me desnudé del todo y ella al verme dijo:

-Verdaderamente estas para comerte, y eso es lo que yo quiero hacer con tu polla, siéntate en la cama, a mi lado.

Tenía una sonrisa preciosa, y un cuerpo joven y bello, una tentación demasiado fuerte para un hombre de mi edad, desde luego me senté en la cama, a su lado, ella doblando su cuerpo acercó su boca a mi polla y dijo:

-Esta polla tan rica, me la voy a comer.

Y sacando su lengua se puso a lamerme la polla, ciertamente lo hacía de una manera muy placentera como para que me ilusionara con que era su primera vez. Mientras yo llevé mis manos hacia su tanga y se lo quité, tenía ganas de follarmela y así se lo dije, ella me respondió:

-Este bien papi, pero antes saca uno de los condones que tu hija guarda en la mesilla, no es cuestión de que demos a Gaby un hermanito.

Llevaba toda la razón abrí el cajón de arriba de la mesilla de mi hija y saqué uno de los condones y me los puse, se colocó sentada encima de mí, su coño estaba completamente depilado lo que me inducia a pensar en algo completamente preparado, pero la verdad era que me daba igual, lo quería era follarme ese cuerpo tan delicioso y tierno, ella fue descendiendo hasta que mi polla entró en contacto con su delicioso coño y poco a poco fue haciendo que entrará en su interior, sentí que me volvía loco de gusto, ella comenzó a subir y bajar, la muy puta sabía muy bien cómo hacerlo. Y eso me volvía loco de gusto. Para ayudarla a sus movimientos cogí su tierno culo con mis manos, era una delicia, ella entre gemidos decía:

-Hay papa, que bien se lo estás haciendo pasar a tu nena.

Después se giró y siguió cabalgándome, pero está estando frente a mí, poder ver como esa cara tan duce se combinaba con esa fuerza de una amazona era algo increíble, en ese momento yo me sentía el hombre más feliz del mundo, muchos de mis conocidos miraban a las chicas de dieciocho años con ganas, pero yo estaba follando con una, quizá fuera el hecho de querer demostrarle que n era un viejo lo que me llevó a pedirle que se bajara de encima de mí y se pusiera a cuatro patas.

Yo me puse de pie, y poniéndome al lado de su delicioso coño, volví a introducir mi polla en su interior y me puse a moverme dentro de su coño, ella me dijo:

-Papi, estas haciendo muy feliz a tu nena, follame.

Tenía la sensación de estar en un sueño, así que seguí moviéndome en el interior de ese coño tan delicioso, me sentía como dentro de un sueño, ella seguía gimiendo y diciendo cosas como:

-Papi lo haces mucho mejor que los chicos de mi edad, es maravilloso estar con un hombre maduro como tú.

Pero quería contemplar esas maravillosas tetas mientras me la follaba, así que la pedí que se diera la vuelta, ella lo hizo, dejó que su coño en el bode de la cama, justo en la posición ideal para que se la pudiera meter, y por supuesto lo hice:

-Papi ¿Te gusta más así? Tu nena está dispuesta a ponerse en la posición que a ti más te apetezca par que disfrutes.

Y el asunto era que yo estaba disfrutando y muchísimo, adoraba a esa muñeca, ni polla estaba encantada de estar dentro de ese delicioso coñito, hasta que sentí que iba a venirme llevaba el condón, por lo que podía correrme dentro de su coño sin problemas, pero ella me pidió:

-Papa, quiero que esta primera vez sea en mi boca, para saborear tu semen.

Se levantó de la cama y se puso de rodillas, comprendí su deseo y me puse de pie, ella se llevó mi polla hasta su poca y se puso a chupármela gasta que me corrí, mi semen llevó su boca hasta que no pudo tragarse más y una parte del mismo se desparramó por su cara.

Después de ello descansamos un rato, Elsa tenía las piernas abiertas y la visión de su coño completamente depilado, me resultaba muy excitante, me apetecía comérmelo, así que introduje mi lengua en su interior, era un coño joven y delicioso, ella al sentirlo dijo:

-Papa que lengua tienes, haces muy feliz a tu niña con ella.

Estuve así hasta que ella me pidió:

-Papa tu niña tiene ganas de comerse tu polla.

Tenía la sensación de estar con una diosa, cuyos deseos debía de complacer, así que me tumbé en la cama y dejé que ella arrimara su dulce boca y se la introdujera dentro de ella y comenzara a chupármela con un vigor de una chica de 18 años y una habilidad de una cuarentona. Me estaba haciendo alucinar, definitivamente adoraba a esa cría.

Pero paró y dijo:

-Me encanta chuparte la polla, pero mi coño tiene ganas de tenerla dentro.

Volvió a abrir el cajón de la mesilla donde parece que mi hija guardaba sus condones y sacando otro me lo puso en la polla, y se sentó encima de mí, con sus manos apoyadas sobre la cama, después metió, otra vez, mi polla dentro de su coño y se puso a cabalgarme a un ritmo increíblemente placentero, yo mientras la sujetaba su culo para ayudarla a llevar el ritmo, todo ello hacía que la follada fuera la mejor que había tenido en mucho tiempo. Ella dijo:

-Papa esto es divino, nunca había disfrutado tanto con los chicos de mi edad.

Seguimos follando a ese ritmo tan maravilloso, ella se dio la vuelta y sus deliciosas tetas quedaron delante de mis ojos, me parecía estar en el paraíso y para comprobar que eran reales, me encantó su tacto, decididamente adoraba a esa criatura, ella se dio la vuelta, y se volvió a poner dándome la espalda, pero mis manos ya se habían enamorado de sus tetas, y volví a llevar mi mano hacia ellas para acariciárselas.

Al rato ella decidió bajarse, parece que estaba un poco cansada, yo me tumbé a su lado alcé una de sus piernas, su coño quedó de nuevo bien abierto, e introduje, nuevamente mi polla dentro de su adorado coño, mientras mis manos seguían acariciando sus tetas. Ella me decía:

-Papa, esto es alucinante.

Yo quería que mi diosa disfrutara como nunca, sin dejar de follarla arrime mi boca a la suya y nos besamos nuevamente, mientras me decía:

-Papi te adoro, a partir de ahora solo follare contigo.

No me parecía que fuera lo mejor, pero no era el momento para discutirlo, era maravilloso, para alguien de mi edad que una diosa como ella me ofreciera eso, así que seguí follando con ella, finalmente ella se corrió en medio de un gigantesco orgasmo, mientras decía:

-Papi esto es increíble.

Yo no tarde en correrme, pensaba que nuestro encuentro se había acabado, mi joven diosa parecía pensar otra cosa, primero se acarició el coño delante de mí, y luego para mi sorpresa, se arrodilló ante mí y antes de meterse mi polla en su boca dijo:

-Es una pena que una polla tan maravillosa este arrugada

Y comenzó a hacerme una deliciosa mamada, desde hacía muchos años no experimentaba una sesión de sexo tan intensa, cuando vio que mi polla, tras su tratamiento estaba otra vez a tope, me empujó y me hizo quedarme tumbado sobre la cama, ella se subió encima y demostrando una parecía que no se correspondía con el aspecto de niña buena de su cara, se puso a cabalgarme mientras me decía:

-Papito tienes una polla divina y lo haces mejor que los chicos de mi edad.

Continúo cabalgándome, como una verdadera experta y la verdad es que debía de reconocer que follaba mucho mejor que mi mujer, esa diosa me estaba llevando al paraíso, y yo sentía que la adoraba, pero fue ella la que me dijo:

-Papito ¿Te animas a follar a la zorra de tu nena, desde atrás, como se le hace a una perra? Jajaja

Por supuesto que me animaba a follar con ella en cualquier postura así que dejé que ella se pusiera a cuatro patas sobre la cama y cuando ella me dijo:

-Adelante mi amor.

Yo de rodillas, sobre la cama, y detrás de ella, volví a meter mi polla dentro de su adorado coño, ella al recibirla comenzó a gemir, haciéndome, una vez más sentirme más joven y haciéndome sentir una felicidad que llevaba años sin experimentar. Mientras ella no paraba de decir:

-Papito, te adoro, haces muy feliz a tu nena.

Ella sí que me estaba haciendo feliz, muy feliz a mí, tener mi polla dentro de ese coño tan tierno y caliente me parecía un sueño. Pero a ella no parecía que la idea ,de permanecer mucho tiempo en la misma postura fuera algo que la gustara, parecía que tenía la necesidad de estar siempre en movimiento, y me pidió que me pusiera de lado sobre la cama, ella se puso, también de lado pero delante de mí, yo cogí con una de mis manos la pierna que se le había quedado más arriba y se la elevé todo lo que pude su adorable coño se quedó bien abierto, y nuevamente le introduje mi polla, que no quería salirse de allí, dentro y nuevamente mi polla volvió a disfrutar moviéndose en el interior de ese divino agujero.

Nuestros gemidos eran muy intensos, decididamente una nueva etapa se había abierto en mi vida y no estaba dispuesto a dejar que fuera un paréntesis, pero mientras pensaba esto no dejaba de follar a mi diosa, a la que quería volver loca de placer.

Y nuevamente mi diosa me pidió cambiar de postura, y este era un poco especial, me hizo sentarme sobre la cama y cogerla en brazos y desde esta postura hacerla bajar poco a poco hasta que su coño volvió a recibir a mi polla, a quien parece que la idea de vivir este tipo de experiencias le hacía estar durísima, en esta postura los dos comenzamos a movernos.

Y así estuvimos follando hasta que los dos nos corrimos. Tras descansar un momento mi diosa me dijo:

-Papito, creo que es hora de que nos duchemos.

Me dijo que empezara a hacerlo, yo, la obedecí, verdaderamente esa chica de dieciocho años se había transformado, verdaderamente en mi diosa, me fui a la dicha y la abrí, el agua caliente recorría mi cuerpo, cerré los ojos, y me puse a recordar lo que acababa de vivir, cuando sentí como una mano acariciaba mi polla abrí mis ojos y a mi lado estaba mi diosa, a ver que abría los ojos me dijo:

-Perdona papito, pero no puedo aguantarme las ganas de hacerlo otra vez.

Yo sentía que alucinaba, tenía toda una diosa, diciéndome que quería follar conmigo, ante mi sorpresa una vez más se arrodilló ante mí y se metió mi polla en su boca, un sueño increíble para un cuarentón como yo, se puso a hacerme, nuevamente una fantástica mamada.

Al poco salimos de la ducha, lo lógico hubiera sido que nos hubiéramos secado, pero lo que estaba ocurriendo con nosotros no tenía nada de lógica, mi diosa me propuso:

-¿Qué te parece si lo hacemos mojaditos?

Yo alucinaba, nunca había pensado en hacerlo así, por suerte en el baño teníamos una colchoneta de baño, que habíamos inflado para probar si estaba bien, y los dos estábamos decididos a experimentar, la sensación de follar con nuestros cuerpos mojados, ella me hizo tumbarme sobre la colchoneta, cogió mi polla con su mano y se puso a acariciármela mientras me decía:

-Papito, nunca voy a olvidar esta polla en mi vida.

Cuando vio que mi polla comenzaba a endurecerse la soltó de su mano y llevando su boca hasta ella comenzó a lamérmela. Cuando consideró que estaba bastante dura, se puso encima de mí y se la metió nuevamente en su belicoso coño, y se puso a cabalgarme, yo no podía dejar de pensar en la inmensa suerte que tenía de que una diosa tan tierna y sexy me estuviera cabalgando, me sentía en el paraíso y tenía la suerte de que al haberse puesto ella a cuatro patas, tenía una visión de primer plano de sus tetas, hasta que al rato se dio la vuelta sin soltar mi polla, en esos momentos podía ver su culo y a su coño acogiendo a mi polla. Sin poder evitarlo, llevé mis manos hacia su trasero y me puse a acariciárselo, ella me dijo:

-Papito, estas haciendo muy feliz a tu nena.

Pero al rato ella tuvo una nueva idea, me pidió que me levantara de la colchoneta, mientras ella seguía a cuatro patas, aunque después doblo sus rodillas, yo me coloqué detrás de ella, y se la metí moverme dentro de aquel coñito tan tierno, caliente y húmedo era una sensación indescriptible, así que me pise a cabalgarla, preguntándome si esto era real, o un sueño, lo mismo me pasaba con sus gemidos, poder disfrutar de esta cuerpo tan delicioso se me antojaba un privilegio y seguí disfrutando a tope del momento, hasta que sentí como se corría, podo después lo hice yo dentro de su coño.

Tras ello se duchó se vistió y se fue, pero antes me beso en la boca y me dijo que pronto volveríamos a experimentar cosas juntos.

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