Meche, la amiga de Elsa

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Habían pasado unos desde mi encuentro con mi diosa de dieciocho años, cuando esta un día me preguntó por el WhatsApp si estaba solo en casa, respondí de forma positiva y en ese momento ella conectó su cam, esta preciosa, llevaba un tanga de color azul y una camiseta que apenas tapaba sus preciosas tetas. Me sonrió y me dijo:

-Quiero que veas una cosa, si te gusta te ayudare a que disfrutes de ella,

Dejó su móvil en un sitio que parecía muy disimulado de su habitación, y salió de esta, regresó poco tiempo después, pero no venía sola, le acompañaba otra joven, que parecía un poco mayor que ella llevaba una falda muy corta y una blusa blanca.

-¿Qué te parece este sitio para estudiar, Merche, preguntó Elsa?

-Contigo todos los lugares están bien, dijo su amiga.

Comenzaron a desnudarse, y lo hicieron rápidamente, se tumbaron en la cama y comenzaron a masturbarse, cada una su propio coño, mientras hablaban de lo buenos que estaban algunos compañeros de clase y profes, Merche se puso a hablar de algunos padres de sus amigas y dijo:

-A mí me ponen mucho los maduros, aunque ahora tengo ganas de otra cosa.

Y girándose llevó su cabeza hasta el coño de su amiga y se puso a lamérselo. Mi diosa, para facilitarle la tarea abrió a tope sus piernas, mientras decía:

-Cariño esto es divino, que lengua más deliciosa tienes.

Y mientras decía esto se acariciaba las tetas, la otra seguía comiéndole el coño a mi amor, la verdad es que ver lo que estaban haciendo resultaba muy excitante, hasta que mi amor dijo:

-Cariño, ahora me toca a mi ocuparme de ti.

Mercedes se puso a cuatro patas, y Elsa también cogió con sus dos manos el culo de su amiga y sacando su lengua se puso a lamerle la zona que va desde su coño hasta el culo, su amiga se puso a gemir, mientras decía:

-Cariño, esto es delicioso.

Mi Elsa siguió comiéndole esa zona durante un rato, hasta que dijo a su amiga:

-Te voy a presentar a un amigo.

¿Se referiría a mí? No tardó en sacarme de dudas, girándose un poco acercó sus manos a la mesilla que había junto a su cama la abrió y sacó de ella un enorme consolador que rápidamente aplicó al coño de su amiga.

Esta al sentirlo de puso a gemir de una manera brutal, se notaba que estaba disfrutando mucho con mi princesa, Al cabo de un rato Merche le dijo a mi diosa:

-Deja que yo lo maneje, un poco.

Mi diosa estuvo de acuerdo, su amiga se giró, quedándose boca arriba sobre la cama e hizo una señal a Elsa para que la imitara, las dos abrieron sus piernas a tope y juntaron sus coños, hasta que esos se rozaron y Merche acercaba el aparato al coño de ambas, pero podían disfrutarlo a la vez, pero Merche dijo:

-Mi amor, deja que te de gustito yo.

Se puso a la altura de su coño, como su fuera a comérselo, y efectivamente, mientras le aplicaba el aparato a mi diosa, por las cercanías de su coño, con su lengua lamia el interior de este, mi adorada princesa lo estaba pasando divinamente, hasta que su amiga dejó el aparato a un lado y se puso a comerle el coño. Y siguió comiéndoselo hasta que mi diosa se corrió.

Descansaron un momento y Elsa dijo:

-Cari, ¿No te parece que tras este desahogo deberíamos vestirnos u bajar al salón a estudiar?

La otra chica estuvo de acuerdo, las dos se vistieron y cuando su amiga salió de la habitación, mi diosa se acercó a donde estaba su móvil, me mandó un beso por la cam, y la apagó.

Al rato me mandó un mensaje, preguntándome si estaba solo, le respondía que sí y ella volvió a encender la cam, y me preguntó:

-¿Te gusta mi amiga?

Fui sincero y le respondí que sí, ella me dijo que me ayudaría a hacérmelo con ella, le dije un día de la misma semana varios días después. Ese día, un poco después de la hora que había acordado con Elsa, llamaron a la puerta, por la mirilla vi que era Merche, la amiga de mi diosa, llevaba una blusa blanca y una falda cortísima, la abrí:

¿Me deja pasar estoy haciendo una encuesta?, me dijo,

Por supuesto la dejé, nada más cerrar la puerta añadió:

-Mi amiga Elsa dice, que se ha dado cuenta de que tienes una polla enorme, que, si no fuera porque tu hija es amiga suya, follaría contigo, pero yo no soy muy amiga de tu hija.

Y antes de que tuviera tiempo de reaccionar se arrodilló ante mí, me desabrochó los pantalones, me los bajó un poco, junto con el bóxer, y dejó m polla al aire, en ese momento dijo:

-Efectivamente esta polla está muy bien.

Y sacando su lengua se puso a lamerme la polla mientras decía:

-Que polla tan grande tienes mi amor.

Después se la metió en su boca y comenzó a chupármela, dado lo que había disfrutado con mi diosa y la forma en que su amiga me estaba haciendo disfrutar, no pude menos de pensar en que existiera alguna asignatura en el instituto donde les adiestraran en esa técnica, desde luego no se en otras asignaturas pero tanto Elsa como su amiga en chupar pollas se merecía un sobresaliente, mientras ella se quitaba la blusa dejando sus dos pechos, pequeños pero bonito al aire yo también me quité la camisa y ella al verme dijo:

-Verdaderamente Elsa tiene razón, estas buenísimo.

Pero ahora era yo quien quería darle placer, así que la hice ponerse de pie, y una vez que lo hizo le quité la falda y su tanga dejándola completamente desnuda.

La pedí que se apoyara en uno de los respaldos del sofá, y cuando lo hizo me arrodillé ante ella, y me puse a besar su trasero y la zona entre sus dos agujeros, ella se puso a gemir, mientras me decía:

-Mi amor, me estas volviendo loca de gusto.

Me moría de ganas de follármela, me puse y condón, después alcé una de sus piernas y de un golpe se la introduje dentro de su coño, era un coño tierno y caliente como el de mi diosa, ella se puso a gemir de una manera que nunca le había visto hacerla a mi mujer, pero al cabo del rato yo me encontraba un poco cansado así que la cogí y la tumbé en el suelo, primero nos pusimos de lado, esto era algo que era impensable que hiciera con mi mujer, esa forma de gemir de las jóvenes era para mí una experiencia de la que hacía años no disfrutaba, pero al cabo de un tiempo ella me dijo:

-Mi amor quiero se yo quien te monte.

De nuevo otras palabras que nunca saldrían de la boca de mi muer, me tumbé en el suelo, boca arriba y me dispuse a dejar que mi nueva diosa hiciera conmigo lo que le apeteciera, ella se sentó encima de mí y fue bajando poco a poco, hasta que ese adorable como se tragó mi polla, dándome un placer increíble, me sentía culpable de no haber descubierto antes lo divino que es el sexo con mujeres jóvenes.

Ella se puso a montarme de una forma que mi mujer nunca había hecho, subía y bajaba de una manera atlética, proporcionándome un placer que semanas antes no me imaginaba que existiera, al rato ella me dijo:

-Mi amor lleva tú el ritmo.

Para mi sorpresa dobló sus rodillas, mientras pegaba su cabeza en el suelo, y me dijo:

-Vuélvemela a meter.

Por supuesto que me dispuse a complacerla y se la metí otra vez dentro de su divino coñito, y me puse nuevamente a follármela, me sentía todo un macho jugando dentro de una mujer tan maravillosa como ella, ella gemía de una manera increíble, hasta que dijo:

-Me corro.

Y tras un espasmo espectacular, lo hizo, paré de follarla, tras un momento para recuperarse, ella me dijo:

-Mi amor, me haces muy feliz, follas mucho mejor que los chicos de mi edad, pero ahora me toca ser agradecida contigo.

Se puso de rodillas y volvió a introducir mi polla dentro de su boca y me la volvió a mamar de una manera que no creo que ningún macho pueda resistirse, así que me corrí y mi leche llenó su boca y una parte salió de ella.

Descansamos un momento, pero los dos teníamos ganas de más, ella me volvió a chupar la polla, parecía que se había hecho adicta a ella, y yo encantado de que así fuera, pero a la vez yo tenía ganas de pasar a la acción así que la puse de pie, la hice doblarse apoyando su cuerpo, con sus manos contra la pared, y con ella en esta postura se la metí desde atrás, ella se puso a gemir, mientras decía:

-Mi amor esto es fabuloso, métemela fuerte, métemela.

Sus palabras me excitaron y seguí follándola con una fuerza que hasta hacía un tiempo no creía que tuviera, pero en ese momento me entraron unas ganas enormes de verla gemir, así que la tumbé en el sofá, la abrí bien de piernas y arrodillándome ante ella me puse a lamerle su delicioso coño. Ella se puso a gemir de una mamera bestial, fue ella la que me pidió:

-Mi amor follame.

La complací y se la metí hasta que los dos nos corrimos. Tras recuperarnos, yo la dije:

-Si te apetece que sigamos follando, puedo llevarte a la habitación de mi hija.

Era algo muy morboso que se me había ocurrido, llevarla a la habitación donde hacía unos días me había follado a su amiga, cuando llegamos ella me hizo tumbarme sobre la cama y cogiendo mi polla entre sus manos dijo:

-Es una pena ver una cosa tan maravillosa como esta arrugada.

Me masturbó un momento y cuando mi polla se volvió aponer dura se la metió en su boca y comenzó a hacerme, nuevamente, una deliciosa mamada, y yo nuevamente me volvía sentir en la gloria, ella se la sacaba de la boca, algunas veces para lanzarme halagos sobre mi miembro y luego se lo volvía a meter en la boca, cuando mi polla estuvo a punto, ella me dijo:

-Mi amor quero volver a sentir tu polla en mi interior.

Yo me puse de rodillas ante mi nueva diosa, y después de colocarme otro de mis condones, le introduje mi polla dentro de su tierno y caliente coño, ella nada más sentir mi polla dentro de ella comenzó a gemir cosas como:

-Mi amor me estas volviendo loca, o esto es mucho mejor que hacerlo con chicos de mi edad.

Y mientras me decía esto alzaba sus piernas, para que mi polla entrara más dentro de su coño, sus gemidos eran impresionante y eso me excitaba todavía más, me parecía estar soñando, y mientras se la metía ella comenzó a llamarme de la misma manera que su amiga:

-Papi, follame, vuélveme loca de placer.

¿Como no complacer a mi nueva diosa? Mi polla comenzó a moverse dentro de su coño con el solo objetivo de darle todo el placer posible, a cada minuto adoraba más a esa joven, así que continue follándomela, y fue ella la que dijo:

-Mi amor estarás cansado, cambiemos de postura.

Se la saqué sabiendo que iba a ser por poco tiempo y me tumbé de lado sobre la cama. Ella se puso de lado, delante de mí, y alzó una de sus piernas con lo que su coño volvía a estar completamente abierto para recibir a mi polla, y mi polla quería, de nuevo estar otra vez dentro del coño de la nueva diosa, ella volvió a gemir mientras decía:

-Papi, sigue, haz feliz a tu niña.

Eso era lo que más me apetecía en ese momento, así que seguí manejando mi polla dentro del coño de esa joven tan deliciosa, mientras pensaba lo increíblemente putas que son hoy las chicas de dieciocho años, y lo maravilloso que es poder disfrutarlas, al rato Merche me dijo:

-Mi amor, quiero ser yo quien te monte ahora.

Por supuesto no podía negarle nada, así que me tumbé sobre la cama con las piernas, ella se sentó encima de mí, con sus manos apoyadas en la cama y dándome la espalda y comenzó a cabalgarme, debía de reconocer que lo hacía maravillosamente, y mientras lo hacía decía:

-Qué maravilla de polla, hacia mucho que no probaba una como esta.

Y me seguía montando de una manera divina, dándome un placer increíble, al cabo de un rato, sin sacarse mi polla de su interior, se dio la vuelta y mientras me cabalgaba yo podía ver sus tetas moviéndose y ver su cara de placer, lo que al darme cuenta de que era yo el causante de que esa diosa disfrutara tanto me hacía todavía más feliz, pero nuevamente su ella la que se bajó de mí, y se puso a cuatro patas, hundió sus brazos y su cabeza en el colchón y en ese momento me dijo:

-Mi amor follame así, como tu perrita, que eso es lo que soy.

Por supuesto me puse detrás de ella, de rodillas y volví a meter mi polla dentro de ese maravilloso agujero.

Estuvimos así durante un rato, pero al cabo ella me dijo:

-Me muero de ganas de tener esa polla dentro de mi culo.

Me pidió que me tumbara en el suelo de la habitación, ella se sentó encima de mi y en vez de llevar mi polla con sus manos hasta su coño lo hizo hasta su culo, y mi polla entró en ese agujero con toda la naturalidad del mundo, y como había hecho antes con su coño, se la metió en su agujero trasero con una gran naturalidad, como era más estrecho que el otro me proporcionó un gusto todavía mayor.

Para mi resultaba muy excitante ver como su culo se movía con mi polla dentro, a cada instante adoraba mas a esa criatura, mientras ella me decía:

-Mi amor tu polla es divina, vas a tener este coño para ti siempre que te apetezca.

Al cabo de un rato se dio la vuelta y en vez de su culo pude ver como se movían sus tetas, mientras ella me cabalgaba. Pero al rato volvió a cambiar de idea, se puso a cuatro patas y después bajó su cabeza y sus brazos quedándose con el culo en pompa, en ese momento me pidió:

-Mi amor métemela otra vez por el culo, lleva tú el ritmo.

La visión de ese culo tan delicioso resultaba irresistible, así que me puse detrás de ella de rodillas y se la volví a meter por su delicioso trasero. Y luego comencé a moverme dentro de ese delicioso agujero. Y seguí follándola hasta que ella me dijo:

-Mi amor me corro.

Noté como lo hacía, al poco me hizo una señal para que me saliera de su culo. Y me pidió que me pusiera de pie, cuando lo hice ella se arrodilló y se puso a chuparme, una vez más la polla, yo sentía que estaba en el paraíso, su boca me hacía verdaderas diabluras, no tarde en correrme y ella se tragó toda mi leche.

En ese momento nos dimos cuenta de la hora que era y ella se vistió y abandonó mi casa, los dos sabíamos que era el principio de algo, yo me sentía contento en poco tiempo había establecido relaciones con dos jóvenes divinas.

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