A la prima se le arrima (2)

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Resulta que después de estar a punto de cogerme a Abigail, lo que no se hizo, me retiré junto con mi madre a la casa, sin embargo el faje que le puse a mi prima, me dejó con los testículos bien cargados de leche, así que no podía quedarme así, no quería masturbarme, por lo que opte por llamarle a Aurora, ella era una amiga muy íntima de mis primas Elvira y Abigail, de un año mayor a esta última, a quien por azar del destino, desde hacía unos 2 dos meses, tenía relaciones sexuales con ella hasta tres días a la semana.

Aurora era una mujer delgada, con piernas bien formadas, unas nalgas bien paraditas, y unos senos bien duritos, muy guapa. ¿Así que tome el teléfono y marque a su casa, contestándome ella, “Como estas Aurora?”, pregunté, “¿Hola Paco, estoy bien y Tu?”, “Bien, ¿qué vas estás haciendo?, le dije, “estaba a punto de ponerme a ver televisión”, me contestó, ¡Quiero verte, vamos al motel!, le pedí, ella me dice que no había necesidad, que mejor fuera a su casa, que su mama se había ido a Manzanillo a visitar el fin de semana a su papa -quien en ese tiempo era agente de aduanas-, que iba a estar sola, diciéndome que entonces pasáramos la noche juntos.

Así que le dije que me esperara en unos 30 minutos, en lo que iba por unas cervezas. Con Aurora, desde el primer día que tuvimos relaciones, quedamos perfectamente apalabrados que nuestra relación solamente era de sexo y pasión, nada de enamoramientos, ella tenía su novio que vivía en Querétaro, pero lo veía cada seis meses cuando bien le iba, así que mi relación con ella era de sexo y nada más.

Fui a comprar cervezas y condones, llegando a su casa, ella en cuanto llegué, abrió la puerta de la cochera y metí la camioneta, baje las cervezas y mi mochila, ella traía una bata, cerré las puertas de la cochera y de inmediato, la tome por la cintura y la atraje hacía mi cuerpo, besándola en la boca, la cual de inmediato me correspondía abriendo su boca, dejándome entrar mi lengua en la suya, ella empezó a succionar mi lengua, mientras yo con mi dos manos la tome por sus nalgas bien duras, y las empezaba a magrear, las apachurraba y me la repagaba con mi verga, la cual ya se empezaba a poner durísima.

“Paco, que rico me haces, ve como las tienes bien dura”, me decía, mientras yo, empezaba a besarla en la oreja, lo que hacía que ella se estremeciera, ella empezaba a respirar más profundo, sus pechos empezaban a subir y bajar, yo la tome por las piernas y la puse sobre mis caderas y la metí a la sala, la recosté y me subí sobre ella, besándola en todo su cuello, yo estaba calientísimo, le restregaba mi verga sobre su vientre, ella suspiraba, jadeaba, me decía “estoy que reviento, que bueno que me llamaste, uff, que rico”.

Yo igual, estaba calentísimo, así que me pare del sillón y la levante hacia mí, quedando frente a frente, le quite la bata y solo traía un conjunto íntimo de brasiere y un calzón tipo panti en color azul rey, sus piernas estaban riquísimas, oliendo a perfume, como un lobo hambriento, desabroche su brasiere, dejándome ver sus riquísimas tetas, bien paraditas y sus aureolas rosaditas y sus pezones bien paraditos y duritos, sobre los cuales mi boca los empezó a succionar y darle mordiscos leves, ella me decía “Paco, que excitada estoy, sigue así…” duraría unos tres minutos y mis manos ya le seguían magreando sus ricas nalgas, por debajo del calzón.

Mientras mi verga la presionaba contra su vulva, le voltee y me puse atrás de ella, le besaba el cuello, mi boca recorría cada parte de su cuello, mi lengua le llenaba de saliva su oreja, mientras los dedos de mi mano izquierda, estrujaban su pezón, moviéndolo suavemente para un lado y otro, mientras mis dedos de la derecha se perdían dentro de su rica puchita, “Mira Aurora, que rica estas, esta noche de voy a dar verga, mucha verga” le dije, ella ya solamente guturaba uff, ahhh; yo sentía que me iba a ir, mis huevos los tenía bien cargados, por las horas antes que tuve con Abigail. Así que hice un paro total, a lo que Aurora, me dijo, “Que pasa Paco”.

Yo de inmediato la senté sobre el sillón y me baje el pantalón, quedando en boxers, mi verga estaba durísima y bien parada, los calzones llenos de líquido preseminal, poniéndola sobre su cara, ella sin decir palabra, bajó mi calzón, y empezó a masturbarme, tomaba mi falo con sus manos, mientras lo miraba con asombro lo grande, duro y gordo que estaba, metiéndoselo poco a poco en su boca.

Mientras yo, tomaba su nuca y la presionaba, follándola, empezando a salir saliva en abundancia y empezaba con arcadas, mientras, seguía dándome una mamada riquísima, después de unos minutos, paramos y me dijo que los testículos los tenía bien cargados, “Paco, andas bien cargado de tus huevos”, yo le dije que sí, que me quería venir dentro de ella, quería dejarla bien llenita.

La pare y de nuevo empecé a besarla, mientras con una de mis manos masajeaba su pezón izquierdo, sus aureolas, la puse de espaldas hacia mi, y la puse de rodillas sobre el sillón, le bajé su calzón, el cual del lado de su vagina, estaba empapado, abrí sus piernas y empecé a darle una mamada a su culito, mientras con mis dedos le abría su rica almejita, ella solamente suspiraba “uff, uff, agg, aggg…” mi punta de mi lengua, la trataba de meter en su culito, mientras mis dedos hacían lo mismo con su vagina, hasta que sentí que mi lengua se me entumecía.

Así que acomodé detrás de ella y puse mi glande a la entrada de su vagina, la cual la tenía ya bien lubricada, pero estrecha, así que empecé a empujar levemente mi falo, sin embargo sus paredes vaginales oponían resistencia a la entrada, por lo cual ejercí más presión, hasta que empecé a sentir como ya resbalaba mi verga toda dura y gruesa, ella solamente gemía, “Paco, agg, agg, uff, me vas a matar, la tienes bien dura…” respondiéndome, así que la tomé por la cintura y empecé a penetrarla más rápidamente, sintiendo como entraba todo mi falo, durísimo y grande, sintiendo como chocaba la base del mismo con su chocha, toda mojadisima.

Mientras ella seguía gimiendo, guturando palabras de placer, “Paco, me estas partiendo en dos…, uff, uff”, mientras con una de sus manos me tocaba mi fallo y mis testículos, diciéndome “Estas bien cargado, me vas a preñar, uff, ayy,”, yo parecía una máquina de vapor bien caliente, así que seguía penetrándola, quizás así la tuve unos 10 diez minutos, mientras le aventé saliva en su culito, metiéndome mi dedo pulgar derecho en el mismo, mientras seguía penetrándola por la vagina, era un placer ver a esa mujer, retorciéndose de placer y a su vez pidiéndome que parara un poco.

Yo quería penetrarla por su rico culito, llenarla de todo ese semen que no había podido dejar en Abigail, así que metí un segundo dedo, haciendo presión sobre su ano, sintiendo como sus pliegues anales si iban distendiendo, iban cediendo a la presión que ejercía con mis dedos. “Paco, por favor hazlo con suavidad, me duele mucho mi culito, uff, agg…”, la sentí súper caliente y empecé a sentir que se venía en un rico orgasmo, sentía como su cuerpo se empezaba a convulsionar, y como sus líquidos vaginales salían a chorros, lo que hacía que mi investida con mi verga, se forzara más.

Cuando noté que los dos dedos que metía en su culo, entraban sin mayor problema, saque mi falo de su vagina, y lo coloqué sobre su culito, Aurora, al sentir que iba a ser penetrada por su culito, volteo a verme, tenía una cara de placer y me dijo “Por favor no me lo metas de un solo golpe, no ves cómo me tienes, estoy que ardo de placer, cógeme pero lento, agg, ayy…”, para ese momento yo sudaba al por mayor, así que empecé y acomode mi glande a la entrada de su rico culo, y empecé a empujar poco a poco, sintiendo como sus pliegues anales iban cediendo ante mis estocadas.

Yo estaba que reventaba de caliente, ella al ver que me acomodaba más alineado sobre su culo, quiso quitarse de un lado, así que la tome por los hombros, y empecé a ejercer presión, hasta que sentí un choque desde la base de mi verga con la entrada de su culito, chocando mis huevos todos llenos con su vagina, se oía un “cloc, cloc, cloc…”, mientras ella grito, diciéndome “Para, por favor, me duele, me lo metiste de un empujón, serás cabron, uff”, así que yo no oía de suplicas y empecé a bombearla duramente, y constantemente, metía todo mi verga y la sacaba hasta la punta y volvía a penetrarla.

Si noté que le había rasgado por atrás, porque mi verga salía manchada con un poco de sangre, pero yo estaba como un toro, así que yo hacía palanca con sus hombros mientras la penetraba como un pistón, entraba y salía de su ano, hasta que estuve unos 8 minutos, para ese entonces sentía como su ano se iba acomodando a mi verga, así que ella ya no gritaba de dolor, sino de placer y me decía “Que rico se siente, uff, dame más Paco, quiero tu verga dentro”.

Yo para ese entonces sentía que iba a explotar y sin más sentí como salían chorros de semen de mi falo, y sentía como estallaba cada descarga, llenando a esa hembra hasta los intestino, diciendo “Esta bien caliente tu semen, me estas llenando como nada, agg, uff,”, mientras que ante cada arremetida se escuchaba “cloc, cloc, cloc…” por el choque de la base de mi pene con su culito y vagina, nunca había sentido que tuviera tanta leche en mis huevos, así que después de un rato, saque mi verga aun dura, pero bien deslechada, mientras ella me decía “Paco, me llenaste mis viseras con tanto semen, que rico”, leche que también salía a borbotones de su rico culito.

Toda esa noche estuvimos cogiendo, lo hicimos como cinco veces más, cogiéndomela por la vagina y por su rico culo, diciéndome ella que porque había llegado con tanto semen, si había estado agasajando con alguien más, diciéndole que Abigail, me había dejado bien caliente, pero por las prisas no alcance a cogérmela, así que me dijo que ella le había comentado a Elvira que conmigo cogía bien rico y que tenía bien grande y grueso mi falo, pensando que Abigail, había escuchado, y quizás andaba en piensos esta última de tener aventuras conmigo.

El sábado siguiente, estuve pensando todo el día con Abigail, como le debería de hacer para cogérmela, cuál fue mi sorpresa que por la mañana cuando volví a mi casa recibí una llamada de Abigail, quien me preguntó como estaba, así que le dice que me había dejado bien caliente, y quería verla lo más pronto posible, diciéndome que si quería entre semana nos marcáramos pero que no quería que pasara nada más entre nosotros, a lo que le dije que recordara que era mi “Putita”, y notando como se puso nerviosa, que después nos marcábamos, así que la tarde de ese sábado pasé por Aurora, para seguir cogiendo el fin de semana, sin embargo no se me quitaba de la mente el plan para coger con Abigail, lo cual será materia de otro relato.

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