Orgía incestuosa (2)

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Si pensaban que Megan era la única mujer que tenía la fantasía de acostarse con toda su familia, pues entonces están muy equivocados, pues el día de hoy les voy a hablar de otra mujer cuyo único pecado fue “amar demasiado a su familia”.

La familia de la que les voy a hablar hoy está compuesta por:

Sandra (40 años): es una madre soltera de piel blanca, de cabello pelirrojo y corto, de ojos color verde intenso, un rostro pecoso, y de gran altura. Posee unos muslos inmensos, unas tetas pequeñas, y un culo gigantesco, el cual sería la envidia de varias actrices porno. Ella, debido al abandono de su esposo, tuvo que criar sola a cuatro hijos pero, aun así, pudo salir adelante, y crear una hermosa familia feliz.

Lore (22 años): es la hija mayor de Sandra. Tiene el mismo color de ojos y de cabello que su madre, con la diferencia de que ella lo tiene largo, y un físico muy similar (aunque con un culo menos voluptuoso).

Robert (20 años): es el segundo hijo de Sandra. Es un joven peli marrón, de ojos verdes, alto, y delgado.

Alexandra (19 años): es la tercera hija de Sandra. Es una joven peli marrón, de ojos azules, y de estatura promedio. A diferencia de su madre y de su hermana mayor, ella tiene un culo normal, pero lo compensa con tetas mucho más grandes.

Jon (18 años): es el menor de los hijos de Sandra, y es un joven pelirrojo, de ojos celestes, y de muy baja estatura.

Nuestra historia comienza un día, en la que todos los hermanos se percataron de que su madre estaba triste, pero no sabían exactamente del porqué debido a que, cuando iban a preguntarles que, está solo les respondía: “ustedes ya lo saben”.

Tras mucha especulación, Lore revisó el calendario, y se dio cuenta el Día de las Madres había sido el día anterior, y que ni ella ni sus hermanos le había comprado un regalo a Sandra, o tan siquiera la habían felicitado.

Para tratar de remediar su error, los cuatro hermanos trabajaron en conjunto para hacerle una fiesta a su madre y, cuando Sandra regresó del trabajo, de encontró con su casa toda adornada, la mesa puesta, y con sus hijos bien vestidos.

“¡Sorpresa!” gritaron los hermanos al unísono.

“¡Hasta que se acordaron!” exclamó Sandra, molesta.

“¡Perdón, se nos pasó la fecha!” exclamó Lore.

“¡Pero ya dejamos todo listo para ti!” exclamó Robert.

“¡Lore limpio la casa, Robert fue a buscar los regalos, Alexandra preparó la comida, y yo hice la decoración!” dijo Jon.

“¡Esperemos que te guste, y que nos puedas perdonar por lo ocurrido!” exclamó Alexandra, y ella y sus hermanos le dieron todos los regalos a Sandra.

Pese a tener montones de cajas de obsequio a sus pies, Sandra continúo con el ceño fruncido, y miró a sus hijos con amargura.

“¿Realmente creen que con solo regalarme un par de baratijas van a poder compensar el haberse olvidado de mi día especial?” pregunto Sandra, enojada “¡Yo jamás me he olvidado ni un solo día importante para ustedes! Aunque tuviera la mente fatigada por trabajar jornadas dobles, siempre me sabía de memoria sus cumpleaños y sus días especiales ¿Y ninguno de los cuatro se pudo acordar de que ayer era el día de la madre? Después de todo el sacrificio que hice para criarlos ¿Tan poco valgo para ustedes que no fueron capaces de darme un simple saludó?”

“¡Ya dijimos que lo sentimos!” exclamó Jon “¡No sabemos que más decir!”

“¡Con palabras no se solucionan las cosas, se solucionan con acciones!” exclamó Sandra, con firmeza “¡Si realmente quieren ganarse mi perdón, deberán hacer algo muy especial por mí!”

“¿Y qué quieres que hagamos?” exclamó Alexandra “¡Haremos cualquier cosa por ganar tu perdón!”

“¡Quiero que tengamos una orgía familiar!” exclamó la milf, con una sonrisa pervertida.

“¿Qué?” preguntaron todos los hermanos al unísono.

“¿Es una broma?” pregunto Jon, en estado de Shock.

“¡No, hablo muy en serio!” exclamó Sandra “¡Desde hace rato que he querido pedirles que me cumplan la fantasía de que estuviéramos todos juntos en la cama, pero no encontraba el momento para hacerles la propuesta, y creo que este es el ideal!”

“Pero mamá… ¡Somos tus hijos!” exclamó Lore, sorprendida.

“¡Lo sé, y me importa un carajo, igual me los quiero coger!”

“¡Si quieres una orgía, danos un par de días, y nosotros te la organizaremos con algunas putas y bailarines de striptease!” exclamó Robert.

“¡Yo no quiero una orgía común, quiero una orgía única y exclusivamente con ustedes y con nadie más!”

“¡Entendemos que estés molesta con nosotros, pero no puedes exigirnos cometer incesto!” exclamó Alexandra “¡Se razonable!”

“¡Si puedo, porque soy su madre, y tengo la autoridad para exigirles cualquier cosa!” exclamó Sandra, con firmeza “¡Los espero en mi habitación en quince minutos y, el que no se presente, no quiero que nunca más me vuelva a llamar madre!”

En cuanto la milf dejo la sala, los hermanos comenzaron a deliberar sobre que debían hacer.

Un rato después, Sandra ingreso a su habitación, y vio a todos sus hijos en ropa interior, lo que la hizo sonreír.

“¡Yo sabía que no se iban a poder resistir!” exclamó la milf, con alegría “¡Son igual de pervertidos que yo!”

“¡Solo queremos que nos perdones por lo de hoy, nada más!” dijo Lore que, al igual que sus hermanos, estaba avergonzada pero excitada.

“¡Solo cállense y comiencen a besar, montón de putas!” exclamó Sandra, quien se dio la vuelta y se bajó los pantalones, dejando al descubierto su inmenso par de nalgas.

“¡No nos llames así, mamá!” exclamó Robert.

“¡Los llamo como quiero, porque está es mi noche especial, y hoy ustedes serán mis putas!

Luego, los cuatro hermanos y arrodillaron y comenzaron a besarle y a acariciarle las nalgas a su madre.

“¡Eso es, no escatimen en cariño!” exclamó la milf, mientras agitaba sus nalgas, al tiempo que sus hijos se las lamian, las besaban, y la azotaban “¡Mami se rompió el trasero trabajando por ustedes, y ahora, como buenos hijos, es su deber darle amor al trasero de mami!”

Una vez que Sandra tuvo las nalgas llenas de marcas de besos y de mordidas, empujó a Jon sobre la cama, se sentó violentamente, y comenzó a restregarle su culo con mucha fuerza.

“¡Mamá, tranquila!” exclamó Alexandra, preocupada “¡Lo estás asfixiando!”

“¡Lo sé, esa es la idea!” exclamó la milf “¡Me voy a coger las caras de todos con mi culo, pues es el castigo que se merecen por haberse olvidado del Día de la Madre! Ahora ven aquí, Alexandra, que te toca sentir el peso de mis nalgas”

Tal como lo había prometido, Sandra se sentó en las caras de todos y cada uno de sus hijos, a los cuales casi asfixió bajo su inmenso culo

Una vez que se cogió las caras de todos sus hijos, la familia entera se desnudó, y Sandra hizo que cada uno de sus hijos les chupara las tetas, al tiempo sus hijas le hacían sexo oral (Alexandra le chupaba el coño y Lore el culo).

“¿Saben? Ser madre soltera de cuatro hijos es un arduo trabajo, pero valió completamente la pena solo por este momento” exclamó Sandra, entre gemidos, mientras disfrutaba de todo lo que sus hijos le hacían.

Luego, los jóvenes intercambiaron lugares, y ahora eran las chicas quienes le chupaban las tetas a su madre, mientras que los chicos los que le hacían sexo oral.

Al cabo de un rato, Sandra les ordenó a sus hijos que se pararan uno al lado del otro, y ella se paseó entre ellos, como si fuera una depredadora eligiendo a su presa.

“¡Ven para acá, puta!” dijo la milf, quien agarro a Lore del cuello, y le dio beso muy ensalivado “¿Alguien tiene un celular?”

“Yo tengo el mío” dijo Robert “¿Por qué?”

“¡Porque quiero que me quede un bello recuerdo de este momento tan especial que estamos viviendo en familia!”

“¡Piedad, mamá!” exclamó Lore, avergonzada “¡Coger contigo es una cosa, pero que nos obligues a encima hacer un video porno ya es humillan!”

“¡Ya les dije que ustedes no tienen ni voz ni voto el día de hoy y que, como buenas putas de mierda, van a obedecer sin rechistar mis órdenes!” exclamó Sandra, y tiro a su hija mayor sobre la cama “¡Ahora prepárate, putita, porque, por ser la mayor, serás la primera que va a sentir todo mi “amor maternal””.

La milf se puso encima de su hija, y las dos comenzaron hacer un 69 bien salvaje, en la que se chuparon los coños sin piedad.

Unos minutos después, fue el turno de Robert para entrar en la cama, y su madre se colocó encima de él, se metió la verga de este dentro de su coño, y se lo cogió, al tiempo que el joven le chupaba las tetas.

Al terminar con su segundo hijo, Sandra saco violentamente a Robert de la cama, para luego agarrar a Alexandra, besarla apasionadamente, entrelazar sus piernas con la de ella, y comenzar a frotar su coño con el de su hija.

Finalmente, el último en entrar a la cama fue Jon, a quien su madre, por ser el hijo menor, le tenía preparado algo especial, y tuvo sexo anal con él en posición amazónica.

Al terminar de coger con todos y cada uno de sus hijos, Sandra agarro a Alexandra y a Robert, se acostó boca arriba, y le ordenó a su hijo que le cogiera el coño, al tiempo que su hija se colocaba encima de ella para que pudiera lamerle el coño.

“¿Quién dice que una madre soltera no puede tener una buena vida sexual?” pensó Sandra, al tiempo que le chupaba el coño a Alexandra, mientras era penetrada por Robert.

Luego, Robert y Alexandra salieron de la cama, y entraron Jon y Lore. Inmediatamente después, Sandra se puso en cuatro, para que su hijo menor le pudiera coger el coño, al tiempo que ella le hacía sexo oral a su hija mayor.

“¡Más te vale estar grabando todo!” dijo Sandra, en tono amenazante.

“¡Si… mamá!” exclamó Robert, avergonzado “¡Lo estoy haciendo!”

Al cabo de un rato, Sandra hizo que Lore dejara la cama, he hizo qué Robert entrara. Luego, la milf se colocó encima de su hijo mayor, metió la verga de este dentro de su coño, he hizo qué su hijo menor se la metiera dentro del culo.

“¡Que tremenda puta que es mamá!” pensó Lore, mientras ella y su hermana miraban a Sandra siendo penetrada al mismo tiempo por sus dos orificios.

“¡Menos mal que ninguno de los dos heredó el micro pene de su padre porque, de lo contrario, no podría disfrutar tanto de este momento!” exclamó la milf, mientras gozaba de la doble penetración.

Tras disfrutar durante un buen rato de las vergas de los dos varones, Sandra les ordenó a estos que dejarán la cama, e hizo que sus hijos entraran. Luego, la milf entrelazó sus piernas a las de sus hijas, para poder fritar su coño con el de ellas.

“¿Se dieron cuenta de algo, hijos míos?” pregunto Sandra, mientras tenía sexo lésbico con Lore y con Alexandra “Pueden decir lo que quieran de la puta de su madre, pero jamás que tengo favoritismos por algunos de ustedes ¡A todos me los estoy cogiendo por igual!”

“¡Que generosa eres, mamá!” exclamó Jon, en tono sarcástico, mientras grababa todo lo que estaba pasando.

Finalmente, tras mucho sexo, Sandra se arrodilló entre sus hijos, y comenzó a masturbar los coños de sus hijas con sus manos, al tiempo que metía las dos vergas de sus hijos dentro de su boca.

“¡Mamá…!” exclamó Lore.

“¡Yo ya…!” exclamó Robert.

“¡Me voy…!” dijo Alexandra.

“¡A venir…!” exclamó Jon.

“¡Háganlo, dejen salir todo!” ordenó Sandra, en un frenesí de lujuria “¡Llénenme la cara de su jugo de amor, montón de hijos de puta mal agradecidos! ¡Demuestren cuánto aman a la puta culona de su madre!”

Finalmente, los hijos no pudieron aguantar más, y acabaron al mismo tiempo, cubriendo la cara de Sandra con semen y con jugos vaginales.

“¡Dios… eso fue, muy intenso…!” exclamó Lore, agotada.

“¡Yo no sé si podré ver a esta familia de la misma forma después de esto!” exclamó Jon.

“¡No sean exagerados, fue solamente un poco de sexo, y no digan que no lo disfrutaron, pues sería mentira!” exclamó Sandra “En fin ¿Tienes el vídeo, Robert?”

“¡Uy, me parece que tenemos un problema!” exclamó el joven, mientras miraba su celular “Me parece que oprimí el botón equivocado, y no pude grabar nada”

“¡No hay problema, simplemente lo repetimos todo otra vez!” dijo Sandra, mientras se limpiaba todos los fluidos que tenía en la cara.

“¡De ninguna manera!” exclamó Alexandra “¡Ya tuviste tu orgía incestuosa, ya déjanos!”

“¡Estoy no sé termina hasta que yo tenga mi hermoso video de recuerdo!” exclamó Sandra, y se puso en cuatro en la cama “¡Ahora sean buenos hijos, cállense, y vengan a coger!”

Los hijos de Sandra, resignados, no tuvieron otra opción más que acatar las órdenes de su madre a la cual, pese a que era una puta, una golfa, y una degenerada, amaban con toda el alma.

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