El debut de Zuleica (4 – Final)

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–¡Santo Dios! –Dijo Zuleica sorprendida al ver los videos–. ¿Soy yo?

–¡Claro que eres tu corazón! –Dijo Magda–Te ves bien putisima, toda una pornostar.

Nos pusimos a ver los tres lo que Magda nos enseñaba. ¡No salíamos de nuestro asombro!

–Zuleica, tu marido sin duda se va a sentir muy orgulloso de ti –le dije–.

–¡Bueno! Vamos a continuar –dijo Magda–.

Empezó a retocarle el maquillaje a Zuleica, se acomodó su corsetería y yo entre al baño, el agua tibia y las copas me revivieron, me sentí eufórico por el alcohol.

Salí solo con la toalla en la cintura. Magda tenía a Zule en el tubo, solo estaban las luces led de colores, habían puesto la pantalla en un canal de música, recuerdo bien la rola era Remember de Summer Love, las notas de la canción, las copas y el cuerpo de Zuleica me prendieron nuevamente, el ambiente de la habitación y los ojos observadores de Magda era la mezcla sexual perfecta, tres copas estaban servidas tome una y me senté en la orilla de la cama sin quitarle la mirada a Zule que empezaba a bailar muy cachonda victima también de las copas. Era una buena bailarina.

–¡Tu marido se volverá loco por ti! –Le dijo Magda–.

Zuleica con su velo y guantes blancos, su brasier, bragas y liguero negro, sus labios exageradamente rojos, sus lentes y zapatillas de tacones altos, seguía voluptuosamente el ritmo de la música.

–¡Que puta te ves! –Le decía Magda–. ¡Cachonda! Eres una piruja en potencia.

Zuleica seguía moviéndose, me empecé a sobar la polla, me excitaba ver sus movimientos.

Magda fue por ella nuevamente, me la acerco y me indico que le sujetáramos las manos de las cadenas que la cabecera de la cama tenia, luego le abrió las piernas, tome una fresa y se la metí en la vagina. Magda tomo otra fresa y la empezó a frotar en los pezones de la novata.

Empecé a lamer su vagina, a la vez que mordisqueaba la fresa, dejando su vulva impregnada de jugo dulce de la fruta madura, le pase la lengua hasta que deje limpia la entrada de su vulva tragándome los residuos de fresa con sus líquidos vaginales. Me encime sobre ella de tal manera que quedáramos en un 69, ella con las manos sujetas, le metí mi polla en la boca a la vez que volví a mamar su vagina, empuje mi polla hasta su garganta ella desesperada por no poder meter sus manos hacia esfuerzos por sostener la respiración con mi polla que se le metía toda.

Magda me jalo del hombro y me indico que la soltáramos de las cadenas y la pusiéramos boca abajo, la volvimos a sujetar quedando con las nalgas paradas y apoyándose con sus rodillas. Me metí entre la cabecera de la cama y su rostro quedando al frente, la puse a que me la mamara nuevamente, Magda se colocó de tras de allá sacando nuevamente su dildo transparente el cual le unto lubricante y se lo empezó a meter, tenía una vista perfecta hacia las caderas de Zule. El dildo entro sin problemas hasta el fondo, al parecer el fundillo de Zuleica estaba listo para su noche de bodas.

Magda nuevamente no tuvo piedad, metía y sacaba el aparato con fuerza y hasta con saña.

Quería gemir pero mi polla ocupaba su boca, solo se le escuchaba quejidos ahogados, amarrada de las manos estaba nuevamente a merced de nosotros. Metía mi verga hasta lo más, sentía que mi polla iba más allá de la garganta de la chica que salivaba al grado que le escurría la saliva hasta las sabanas. Por momentos se la sacaba para que tomara aire.

Magda me hizo la señal que fuera junto a ella, le saco el dildo del fundillo y la colocamos en el potro del amor, la colocamos y Magda le volvió a meter el vibrador y en la vagina, penetro al fondo, metía y sacaba rápido.

–¡Métasela! –Me indico Magda–. Señalando el ano.

Mi verga se fue de lleno, Zuleica lo soportaba ya sin ningún problema.

–¡Fuerte! –Grito Magda–.

Cogí el fundillo de la chica de manera salvaje, ella gemía. Le empecé a dar jalones fuertes que los golpes de las nalgas de Zule con mi pelvis eran escandalosos.

–¡Me vengó! –grite–.

Me vine en el culo de Zule, vacié mi leche caliente en su estrecho fundillo. Fue el final. Estábamos rendidos. La capacitación había concluido.

–¡Estas lista para tu matrimonio amiga! –Concluyo Magda llena de satisfacción–.

Magda sirvió otras copas, los tres nos metimos en el jacuzzi para relajarnos, ahí brindamos por la felicidad de Zuleica.

El siguiente sábado Zule lucia hermosa, con un vestido blanco impecable, su delgadez le favorecía, su velo blanco y sus guantes hasta los codos con un ramo de flores blancas también. Se veía radiante, hermosa y muy feliz.

Yo y Magda estábamos en primera fila de su templo donde el pastor encabezaba la ceremonia y decía tantas cosas que la verdad no le ponía atención, yo estaba embelesado viendo a la novia. Me costaba creer que yo había estrenado ese cuerpo, que una chica que lucía tan bella, tierna y hasta inocente ya había sido penetrada por todos sus agujeros por mí.

Magda estaba feliz por su amiga, llevaba un vestido color de rosa escotado, se veía muy sexy y hermosa. Por momentos nuestras miradas entre Zuleica, Magda y yo coincidían y Zule nos sonreía cerrándonos el ojo como diciendo que no nos iba a defraudar en su noche de bodas.

La fiesta no duro mucho pues por las creencias de ellos no hubo licor ni mucha música para bailar así que termino temprano. Acompañe a Magda a su casa.

–¿Gusta pasar jefe? –Me pregunto –tengo una botellita de un mezcal bien rico.

Vi malicia en su invitación así que acepte.

–Quiero agradecerle jefe por lo que hizo por Zuleica, no nos equivocamos en elegirlo. ¡Gracias! –Dijo mientras serbia unos shots –.

Nos tomamos el licor suave y despacio como se toma el Mezcal que es un destilado fuerte que te pone en estado eufórico muy rápido. Magda sirvió la segunda.

–Ojala le vaya bien a mi amiga Zuleica en su debut como esposa.

–Veras que sí, creo que la preparamos bien.

Magda se paró y se sentó junto a mí.

–¿Le digo algo?

–Dime.

–Me encanto como se cogía a Zule. Terminaba toda escurrida y muy caliente. Luego que hace unas semanas termine con mi novio, no tenía con quien desahogarme.

–Magda es cierto, pobre de ti, no pensé en eso.

–Tenía que masturbarme.

Se hizo un silencio nuevamente.

–Jefe –se acercó y me dijo al oído–. ¡Cójame!

Los pechos de Magda eran más grandes que los de Zuleica, sin problema envolvieron mi polla con ellos masturbándome, chupaba la punta de mi verga con la maestría propia de una mamadora profesional. Su mamada fue maravillosa, me dejo con el pene bien erecto.

Mame sus deliciosas tetas, suaves y blancas. No le quite el vestido solo se lo levante y le baje sus bragas para alcanzar su vulva caliente y velludita, su raja era grande como si hubiera sido hecha para dar cobijo a grandes vergas, le levante las piernas penetrando la vulva, me encanto su tibieza, sus pechos parecía que se inflaban por la excitación. Me encanto su manera de besar, como manejaba sus labios y su lengua al momento de tocar mi boca, su respiración, su aliento, sus suspiros.

La puse en cuatro y con suavidad la penetre desde atrás, su fundillo educado para esos menesteres recibió mi dura polla, solo unos quejidos suaves y excitantes salían de su boca al ritmo del vaivén. Sentí que nos acoplábamos muy bien, volteo sobre sus hombros y con la mirada me dijo que estaba disfrutando mucho que la cogiera por su suave fundillo. Cambie y se la metí por la vagina, dejando su ano abierto, unos segundos por la vagina y volvía al fundillo. Si bien por años había convivido con ella y si me parecía linda, esta vez al tenerla cerca y ensartada me pareció más linda que de costumbre.

Se me monto sobre mi verga, ella manejo el ritmo y la profundidad, puso sus pechos sobre mi cara, su cabello perfumado me envolvió.

–Mi amor –dijo–.

–Magda, eres hermosa –contesté–.

Nuestras miradas se quedaron fijas, como transmitiéndonos infinidad de cosas. Creo que ahí fue donde me enamore de ella, empecé a sentir cosas que nunca había sentido, tanto que no pude más y me vine dentro ella.

Nos abrazamos por un buen rato, me quede con ella esa noche, y después me quede con ella para siempre.

Semanas después Zuleica nos contó que su noche de bodas y en general su luna de miel había sido increíble. Su esposo parecía un perrito fiel junto a ella, sin duda habíamos hecho un buen trabajo.

Meses después Magda y yo nos casamos.

Fin.

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