Amigas y cuñadas. Juego de espías

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Hoy volví a quedarme en home office. Mi mujer ya se había ido a trabajar.

No había sido fácil disimular con mi hermana lo ocurrido pero mucho menos con mi mujer. Ese día que me vieron las dos masturbarme llegó a casa un rato después mucho más fogosa que de costumbre. Me buscó de todas las maneras posibles, para tener sexo. Creo que ella quería encontrarme bajo de rendimiento y recriminarme, para entablar la discusión de la masturbación. Pensando que si me había masturbado mucho no estaría tan disponible. Pero con lo excitado que estaba era como si volviera a ser un adolescente, no tuvo nada para decir. Incluso mi excitación era mayor que de costumbre, porque me imaginaba que mi hermana nos miraba por la aplicación.

Orientaba nuestros cuerpos para que desde la cámara se viera mejor y sacaba mucho más veces todo mi miembro del interior de mi mujer. Me lo tomaba con una mano, lo sacudía y se lo volvía a meter. Me creía un actor porno.

Con todo instalado en el living, abrí la aplicación y puse la cámara que está en el living de la casa de mi hermana pero no se veía a nadie, luego fui a la del cuarto y tampoco… hasta que apareció Celina envuelta en una toalla. Saliendo evidentemente de la ducha. Se terminaba de secar su cuerpo y mientras abría un cajón de ropa interior sostuvo la toalla apretada entre sus piernas y se arqueó sobre el cajón, la cola de ella era enorme y preciosa. Se puso un culotte que le quedaba chico y se le enterraban los elásticos en sus nalgas. Podía hacer zoom en la pantalla de mi laptop para poder ver mejor.

Abrió la puerta de uno de sus roperos que tenía un espejo de cuerpo entero y se paró frente a él, se observaba con detenimiento y hacía diferentes poses. Sus pechos grandes caían un poco por su peso y sus pezones se separaban apuntando hacia afuera. En ese momento tomó sus tetas con ambas manos y empezó a estrujarlas y apretarlas. Levantó una y le pasó la lengua por sobre el pezón que se endureció al instante.

Este juego podía ser muy divertido. Tome mi celular y la llamé con manos libres. Mientras sonaba bajé mis pantalones y mi bóxer dejando mi miembro colgando pero con algo de rigidez. Me excitaba interactuar con mi hermana sin que supiera que la miraba.

–Hola hermano, ¿pasó algo?

–Hola Celi, ¿desde cuándo te llamo solo cuando pasa algo? Quería saber en qué andabas… (me interrumpe)

–Ehhh bueno saliendo de la ducha, por vestirme, ¿tu?

–Acá trabajando y quería saber de ti hace tiempo que no hablamos. (Me vuelve a interrumpir)

–¿Tiene que ser justo ahora?

La estaba mirando y ella se dejó caer boca arriba en la cama y separó sus piernas. Se acarició por sobre su ropa interior. Y sus enormes tetas con sus pezones erectos se movieron hacia los lados de su pecho.

–Si es un mal momento te llamo luego no quiero molestar, solo saber que estás haciendo… (me interrumpe mientras se apoya la palma de la mano en su entrepierna con fuerza)

–Mati, esto justo que estoy haciendo ahora… no estaría bien compartirlo entre hermanos… aunque seguro tú también lo haces, porque alguien me contó que aunque tengas pareja te seguís dando placer.

Empiezo a mover despacio mi mano agarrando mi pene con fuerza.

–Celi, ¿te estás pajeando?

–Ahhh Mati no hables así, solamente estoy pasando un buen momento en soledad. ¿Vos no lo hacés?

–A veces.

–¿Te pajeas mucho hermano?

–No, por qué tantas preguntas.

–Yo me pajeo si, no sé si mucho pero me gusta hacerlo y disfrutar. Ahora estoy caliente y mojada.

En ese momento metió su mano derecha por dentro de su ropa interior y empezó a frotarse su pubis y clítoris, despacio y con firmeza. Bajó más sus dedos y separó sus labios vaginales sintiendo el calor y la humedad de su sexo. Introdujo dos dedos en su vulva los mojó con sus jugos y con esa humedad volvió a frotar su clítoris que ya estaba duro y fuera de sus pliegues.

–Celi, nunca te escuché tan excitada ni hablando de estos temas. ¿Querés que te deje sola o preferís que siga hablando contigo?

–Háblame sobre lo que te calienta a vos, contame ¿qué miras para pajearte vos?

–¿Cómo sabes que miro cosas para pajearme? Me gusta ver a mujeres excitadas y gozando, eso es lo que más me calienta. Como disfrutan y gozan. Escucharlas gemir y pedir que no paren de cogérselas.

–Y… ahhh, ¿si esa mujer fuera yo? (se frotaba cada vez más fuerte y rápido)

–Celi, ¿a vos te gustaría que te viera tocarte?

–Ahhhh (estaba acabando) si, que rico… ahhh me gustaría verte a vos también con la pija dura… ahhh que lindo verte coger ahh… (acababa y se retorcía con todo el cuerpo)

–Hermana, ¿estás acabando ahora? con lo que te dije, solo con eso te excitaste…

Me cortó, seguía en la cama y ahora se llevaba las manos a la cara, se sentía avergonzada sin dudas. Me había confesado que se excitaba conmigo, yo estaba con la pija dura y todavía no había acabado. Cuando me llega un mensaje de mi mujer Vicky.

–¿Qué estás haciendo amor?

Convencido que me estaba mirando con las cámaras le respondí.

–Me gustaría que me ayudaras en esta tarea, Vicky

–Jajaja ¿amor qué estás haciendo?

Me acomodé sin mirar directamente a la cámara del living y me masturbaba lento. Miraba a mi hermana que se vestía rápido y salía de su casa. Pantalón deportivo holgado y una remera que estaba encima de la cama, una vez más sin corpiño.

–Amor, hoy te fuiste muy rápido y la verdad me quedé con ganas de estar un ratito más contigo.

–Ahhhh ¿si? ¿Y qué te quedaste con ganas de hacer?

–Te hubiera dado un baño de gato hasta que estés toda mojada y después te penetraría, hasta verte gozar y acabarte dentro.

–Ufff amor ya me calentaste a mí también en un rato estoy ahí, no te toques más solo que llego en un rato. Espero estés bien cargado, porque quiero sentir que me inundas toda.

Me quedé en bóxer con una erección importante que generaba una tremenda carpa. Después que cortó la comunicación diez minutos después sonó el timbre y escuché la puerta de casa abrirse. Me fui al sofá rápido sin remera y me tumbé, quería que me encontrara así. Con la pija dura pronto para coger con mi mujer, seguro que ella me había estado mirando por las cámaras mientras me pajeaba con mi hermana.

La que entró y quedó petrificada era Celina, me miraba la pija dura y se llevó una mano a la boca. Estaba sorprendida no esperaba encontrarme así. Yo nunca me acordaba que Celina era la única persona sin ser nosotros que tenía llave de casa.

–ahhh hermano perdón no sabía que estabas… así.

–Celina que haces acá, pensé que era Vicky que está por llegar.

–Jajaja yo quería aclarar el tema de que me estaba tocando cuando hablamos por teléfono y vos acá pajeándote y justo llegó yo. Me sentí que era una desubicada y vos también te calentaste con la llamada. Somos dos adultos pajeros.

–Celi, solo me llamó la atención que vos te estuvieras… (me interrumpió, ella siempre hace eso)

–Hermano nunca hablamos de esto pero me parece que este es un buen momento para hacerlo, ¿a vos no? Digo ya que te agarré con las manos… en tu pija digamos, que es un buen momento si.

Diciendo esto se sentó frente al sofá en un sillón ancho con respaldo muy alto y apoyabrazos muy grandes. Yo empecé a taparme mi entrepierna con las manos y se me empezó a bajar la erección.

Celina no dejaba de mirarme el bóxer y se mojó los labios con su lengua. Noté la excitación que tenía y el deseo en toda su postura. Era una gata en celo, me medía con su mirada, me escaneaba totalmente.

–Hermanita, se nota que te gusta mucho lo que estás viendo.

–Es verdad tenés un buen cuerpo y no es lo mismo cuando estamos en la piscina. Ahora estás diferente.

–Es que estaba esperando a Vicky y bueno ya te imaginarás para que. (Empecé a acariciarme la verga por encima del bóxer) No quería perder el tiempo. Ella se fue temprano hoy y después de la llamada contigo… y bueno a mí también me pasan cosas.

–¿No es mejor si metes tu mano por dentro del bóxer?

–¿Querés que me toque acá…? (me interrumpe)

–Yo me tocaba hablando por teléfono con vos y me pareció que no te molestaba mucho. La única diferencia es que ahora estoy mirándote. Si querés emparejamos la situación y me quedo en bombacha.

Sentada en el sillón levantó su cola y con las dos manos tomó por la cintura el pantalón deportivo y tiró de él hasta dejarlo en los tobillos. Se adelantó en el sillón y abrió sus piernas. Apenas apoyaba la cola, eso hacía que tuviera libertad de movimiento con las piernas y la cadera. Se mojó los dedos de una mano y con la otra separó su culotte del pubis tomándolo por donde está el lazo en forma de moña que casi toda la ropa interior femenina tiene.

Eso me enloqueció no me dejaba pensar con claridad. Mi mano como si fuera gobernada por otro, se metió dentro del bóxer y agarró todo el tronco de mi verga. Como es larga y cuando la tengo muy parada además de torcerse hace mi cadera se me escapó el glande por fuera de la cintura de la ropa interior.

Yo acostado en el sofá con la pija durísima pajeándome y ella sentada en el borde del sillón grande con las piernas abiertas frotándose el clítoris con sus dedos. Esa fue la imagen que vio Vicky cuando entró en el living de casa. No se cuánto tiempo estuvo ahí o que se le pasaba por la cabeza cuando nos miraba pero su frase me impactó.

–Es momento de que hablemos los tres antes de seguir con esto.

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