La prima Sofía (1)

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T. Lectura: 10 min.

Desde pequeños he convivido con mi pequeña prima Sofi, no hemos sido inseparables pero tenemos química. Ella es un par de años menor que yo y aunque siempre se me hizo una chica físicamente muy bonita, nunca tuve una atracción hacia ella hasta aquel día.

Comencé una pasantía en otra ciudad; mi tío, el padre de Sofi, tenía una década de residir en esta ciudad, por lo que me ofreció su casa para quedarme mientras terminaba con la pasantía.

Los primeros meses transcurrieron normal, pero pasaron ciertos ‘incidentes’ en donde me encontré a mi prima en poca ropa donde note que ella ya había crecido, ¡vaya que ya no era aquella niña con la que solía jugar en el patio de mi casa!

Una tarde se suscitó un problema en la planta donde realizaba la pasantía, por lo que nos evacuaron y me dirigí a casa más temprano de lo normal.

-Buena tarde tía, estoy en casa- dije al ingresar a la casa pero nadie respondió. Me asome a la cocina y en la sala, no había nadie en casa.

Tome de la alacena una bolsa de frituras y me dirigí a mi habitación -Voy a descansar y ver una película- pensé mientras subía las escaleras; me percate que la recamar de mis tíos tenía la puerta un poco abierta. -Saludare y me encerrare en mi habitación- me dije, pero al momento de llegar a la puerta me percate que ahí se encontraba Sofi frente al espejo completamente desnuda, solo utilizando un liguero con un par de medias negras.

No podía creer lo que estaba mirando, -Sofi, vaya cuerpo que tienes- pensé mientras olvidé hasta parpadear. Me quedé mirando como ella se admiraba, posaba hacia un lado, chequeaba su perfil del otro lado, yo simplemente estaba embelesado de mirar esa figura, unos bonitos pechos, un poco de bello en el pubis y un trasero hermoso y carnoso.

Sofi giro un poco para tomar una tanga negra del borde de la cama y se la colocó admirándose en el espejo y dándome completamente la espalda. Me incline un poco hacia la puerta para poder ver sus pechos por el espejo y a la vez sus tersas nalgas que albergaban un hilo entre ellas. Procedió a colocarse un brasier color morado con detalles negros, me perdí en su par de montañas, mirando como recorría los tirantes del bra para ajustarlos sin percatarme que Sofi me estaba mirando por el espejo. Cuando subí la mirada y me encontré con sus ojos y una sonrisa pícara me sorprendí y tire la bolsa de frituras lo que hizo todo muy escandaloso; levante la bolsa y me di cuenta que Sofi giro y comenzó a caminar hacia mí.

-Hola, primito ¿tiene mucho que llegaste?- me dijo mientras camino hasta la puerta. -No te esperábamos hasta más tarde- continúo con una mueca en su cara cual adulto atrapó a un niño haciendo una travesura.

-No…- intente decir algo mientras me moje los labios y trague saliva -yo…- balbucee estúpidamente mientras mis ojos orbitaban por si mismos ante esa escultura de mujer.

-¿Qué te parece?, ¿te gusta lo que llevo?- me dijo tomándose las tetas y haciendo una pose de perfil para que pudiera ver su abultado trasero. -Le tomé estas medias mamá y un poco de su maquillaje- continuó con un tono picaresco. -¿Aunque no te parece algo pequeño?-agrego mientras giraba para modelar el atuendo.

-Primita, con ese culo yo creo que cualquier ropa interior es pequeña- pensé entre mí. -Este… voy a… mi habitación… descansar- trate de hablar pero esas nalgas meneándose eran hipnóticas.

-Mis papás no están- Decía Sofi mientras dio dos pasos hacia adelante y yo los di hacia atrás. -Por qué no pasas, me cambio y vemos una peli- siguió haciendo un ademan para que pasara al cuarto.

-No… es que…- dije pero mis pies caminaron hacia la habitación, en ese momento mi otra cabeza ya pensaba por mí.

Entre y me senté en el borde de la cama para poder evitar que fuera tan visible la erección que se había formado. Sofi cerró la puerta y camino hacia donde estaba, apoyó sus manos en el borde de la cama y se inclinó hacia mí para levantarse casi restregándome sus tetas en mi cara, ella siempre con una sonrisa en su cara y se echó a un lado recostándose a un lado en el borde de la cama.

-¿Qué tanto viste?- dijo con su mirada fija en mí.

-Nada- le respondí algo exaltado -Solo iba para mi habitación y se me cayeron las…- solo tome la bolsa de frituras.

-Ay mira, que yo ando de antojo…- me contesto en un tono serio a la vez que se mordisqueaba el labio inferior y colocó su mano en mi pierna. Yo ya no podía hacer nada, en mi mente yo ya le estaba chupando sus tetas. -Tranquilo, no voy a decir nada de que me estabas espiando- me recriminó mientras disfruto mi expresión de tal vez preocupación o temor de algún chantaje -Solo enséñame que tienes ahí- continúo. Sentí la yema de sus dedos recorrer mi hinchado pene.

-Si…- Le respondí con cierta sorpresa.

-Ven, creo que te tendré que ayudar- me dijo de forma burlona mientras me tomo de la mano y me levanto de la cama; Sofi se paró frente a mí -Vamos a ver que hay por aquí- me susurraba Sofi mientras desabrochaba mi pantalón; yo solo comencé a mirar, ese bello rostro a través de un maquillaje discreto, ojos avellana delineados, nariz pequeña y respingada y unos labios rojos carnosos.

Comencé a sentir como sus cálidas manos empezaron a rodear mi miembro, podía sentir como palpitaba de deseo a la vez que Sofi comenzó a masajearlo. Me bajo el pantalón y bóxer a mitad del muslo y empezó a hacerme una paja, yo solo disfrutaba de eso, comencé a soltar pequeños gemidos producto de la excitación, del acto y del morbo de la situación en la que me encontraba con mi prima. Bajaba la mirada y me deleitaba con ese atuendo que llevaba y al regresar a su rostro miraba la concentración con la que me estaba masturbando.

-Y si…- trate de decir algo pero me contuve. -Es mi prima- pensé. -Esto me está matando, me correré y cada quien a lo suyo- retumbando en mi mente.

Sofi me seguía masturbando, yo estaba ansioso entre mis pensamientos, esperando que dijera algo pero me estaba dejando llevar, disfrutando y a la vez esperando correrme en su mano y terminar la fiesta, pero Sofi tenía otras intenciones, busco y encontró mi mirada, marco una sonrisa traviesa en su rostro y comenzó a colocarse en cuclillas, bajando sin dejar de mirarnos. Siguió con el movimiento de su mano y quedó frente a mí miembro, procedió a estrujar mi verga frente a su cara y de mi grande comenzaron a brotar pequeñas gotas.

-¿Se siente bien que tu primita te esté jalando la verga?- me decía mientras pasaba sus dedos por mi glande retirando el flujo preseminal y jugarlo entre sus dedos. Yo solo disfrutaba de los movimientos de su mano, todo ese placer que me provocaba y entrecerraba los ojos cuando me hacía estremecer. De pronto sentí una nueva sensación, algo tibio y húmedo recolectaba lo que mi glande desprendía, abrí los ojos y si, ahí estaba Sofi jugueteando con su lengua.

-Sabe bien primito- Lo decía con una cara tan depravada que yo ya no podía mas y podía intuir que eso le fascinaba; sin mas y sin dejar de mirarnos Sofi abrió la boca e introdujo la punta para saborearla.

-Mmmm… – solté un gemido casi al instante. La sensación y el morbo que proponía la situación desencadenar una excitación sin igual, hasta la preocupación de que en algún momento podía entrar alguien y sorprendernos así ya no importaba en ese instante.

Así continuo Sofi, se separaba un poco a masturbarme e incorporar nuevamente su boca en mi glande enrojecido.

-Es graciosa tu expresión… ¿Como será cuando haga…- me dijo mientras detuvo su mano, saco la lengua y la paso por todo mi tronco, de arriba hacia abajo para culminar jugando con mis huevos, todo sin perder detalle de mis gestos.

-Ahhh Sofi, que… ahhh- en serio me tenía extasiado y ella lo disfrutaba. Recorrió nuevamente mi pene de abajo hacia arriba y sin más introdujo un poco más de la punta a su boca comenzando a salivarlo y esparcir toda esa saliva con su mano y tras recuperarse volvía a consentir a mis testículo con unas succiones increíbles.

-Sofi… ¡carajo!- Le dije mientras me miraba con una sonrisa de una manera pervertida a la vez que se separó un poco, abrió su boca y metió más de la mitad de mi pene a su boca, para coronar el momento torno los ojos llorosos hacia los míos y comenzó a sacarlo y meterlo a su boca sin apartarme de su vista.

-Ahhh si… ahhh- No podía evitar gemir, sin dar crédito de lo que estaba pasando.

Sofi se levantó frente a mí, sosteniendo mi pene lleno de saliva y me masturbo un par de veces.

-¿Tienes un condón?- me dijo Sofi mientras dio unos pasos hacia atrás apoyándose en la cama.

-No… No tengo- le dije con una voz temblorosa producto de la excitación.

-Esperemos que no pase a más- Me dijo sonriente mientras se acercó, volvió a arrodillarse y continuo con la mamada que me estaba propinando hacía unos instantes. -Vamos, acuéstate- me dijo tras sacarse mi verga de la boca, tomo un pañuelo y se limpió un poco la boca al instante que yo ya me estaba tirando en el piso. -¿Qué haces?- Me dijo mientras reía, yo solo la miré -Ahí está la cama- me dijo tocando el borde de la cama. Intente levantarme pero se acercó y se recargo en mis rodillas con su mano – Así quedate, me sirve jajaja- dijo haciendo notar mi torpeza.

Sofi me masturbo un par de veces, paró un momento para enderezarse, llevo sus manos hacia atrás y comenzó a deshacerse de sus sostén que fue resbalando de sus brazos hasta caer al piso dejándome ver esos pezones claros, ella seguía con una cara tan picara que me prendía más y más, me veía fijamente mientras me levante un poco, estire mis manos y apretuje sus pechos, no dijo nada, pero su respiración se intensificó. Sofi se fue inclinando hacia mí, yo quería recibirla con un beso pero puso su mano en mi pecho y me aventó suavemente, yo seguí el movimiento y me recosté de nuevo mientras mis manos se despegaban de sus tetas. Sin decir nada, Sofi solo tomo mi pene y lo volvió a engullir; siguió por unos instantes y paró, se arrodillo y comenzó a girar poco a poco hasta que me dio completamente la espalda, giro su cabeza para ver mi expresión y fue bajando su tanga que poco a poco se iba desprendiendo de sus carnosas nalgas.

Yo solo la veía fijamente, de arriba abajo mientras ella solo reía, lo disfrutaba. Cuando menos lo esperaba se colocó en cuatro dejándome mirar los labios de su vagina que lucían hinchados y húmedos; mi verga palpitaba, quería más, yo quería más. Sofi se dejó caer hacia un lado, mire atento su trasero rebotar contra el piso y Sofi tras un movimiento con su brazo retiro su tanga por completo aventándola hacia un lado.

Se arrastro un poco hacia un buro, tomo un poco de crema y volvió a mí tomando mi pene. -No creo que mi madre tenga condones aquí y tenemos que hacer algo con esta calentura- me decía Sofi mientras cubría mi miembro con la crema que ya se combinaba con mis líquidos de tan rico cachondeo.

-Sería raro que tu primita quedara embarazada, ¿no crees?- salió de su boca mientras seguía en la labor con su mano. Se levanto, fue hacia el buro tomo un poco más de crema y giro hacia mí. -Ya lo has hecho por atrás- me dijo mientras llevaba su mano atrás y comenzó a caminar hasta quedar a la altura de mi cadera, yo solo estaba tendido en el suelo sin perder detalle de la escultura de mujer que tenía frente a mí. Sofi comenzó a bajar lentamente en cuclillas, hasta que con su mano alcanzó mi pene y lo coloco a la entrada de su ano.

-Auch… ahhh… mmmm- Gemía Sofi mientras se sentaba en mi pene, daba pequeños saltos en sus rodillas, yo al sentir la calidez y lo estrecho me puse mas duro, me dolía de lo tieso que ya estaba en ese momento, hasta que finalmente entró la punta. Logrando ese cometido Sofi se inclino hacia atrás, se apoyó de mis rodillas y con sus piernas guiaba el movimiento de levantarse y suavemente dejarse caer.

Me estremecía solo de ver sus mejillas enrojecidas, uno que otro gesto de dolor, se mordía los labios rojos repentinamente, sus pechos comenzaban a rebotar, con los pezones totalmente hinchados, su vagina se entreabría en el momento que bajaba, totalmente empapada y en su ano comenzaba a desaparecer mi tieso trozo. Yo ya no sentía el peso de Sofi en mis rodillas, solo estaba concentrado en no explotar.

-Mmmmm… ah… sss… mmm- Los gemidos de Sofi eran más frecuentes y sonoros. Continúo con sus movimientos mientras me miraba y se lamia los labios. Ya en ese punto bajo sus manos de mis rodillas al piso, trataba de descansar los brazos apoyando sus glúteos en mis piernas y ese movimiento hacia que poco a poco me hundiera más dentro de ella, la vista era impresionante.

Sofi se levantó un poco, se sostuvo en sus pies y se apoyó con una mano en el borde de la cama continuando él vaivén de su cuerpo y con la otra mano comenzó a masajearse la vulva. -Ahhh ahhhh ahhh ahhhh- Sofi ya comenzaba a gritar. Comencé a sentir como me estrujaba mas con su culo, yo trataba de desviar la mirada para evitar mas excitación. -Mírame… me prende cuando me miras ahhh- me dijo Sofi inclinándose hacia mi colocando sus manos en mi pecho y continuando la penetración en su estrecho ano. Sentía que estaba a punto de estallar cuando se detuvo, se sacó mi pene y se levantó.

-Espera un momento, no te muevas- me dijo mientras se levantó apoyándose de la cama y salió de la habitación, yo me incorporé un poco cuando Sofi entro a la habitación con un trapo en la mano, me tomo el pene con el trapo, la sensación era cálida y húmeda, me masturbo un par de veces y repentinamente ya no sentía el trapo sino su boca envolviendo mi pene y jugando su lengua con mi glande, yo ya chorreaba de líquido preseminal.

-¿Listo?- me dijo Sofi sin esperar respuesta, me abrió las piernas y me hizo levantar un poco los muslos, ella se dio la vuelta, metió sus pies debajo de mis muslos, acomodo mi punta en la entrada de su agujero y comenzó a echar el cuerpo hacia atrás, comenzó el movimiento de su cadera con mi pene entrando esta vez sin tanto esfuerzo.

En esa pose no nos acomodamos tan bien pues yo ya comenzaba a tensar las piernas y presionar los pies de Sofi; ella se apoyó en mis rodillas y saco sus pies, quedando en posición de sentadillas sin sacar mi pene, apoyada de mis rodillas comenzó otra vez a cabalgar mi verga, era exquisito ver ese carnoso trasero ser profanado por el ano. -Ahhhh mmmm ayyy… Mmmm- dio un grito Sofi anunciando su orgasmo, dejándose caer en mi pelvis, mi pene entró hasta el fondo de ella que solo se retorció y podía sentir los espasmos de su cuerpo, como si me succionara el pene con su agujero.

Tras recuperarse, Sofi bajo mis piernas para dejarlas paralelas al suelo, subió sus piernas sobre mis muslos sin que me saliera de ella y continuo cabalgándome. Ahora su meta era hacerme terminar.

Estaba tratando de aguantar, no quería descargarme aún y mi pene comenzó a resentir, ya no sentía la misma firmeza y creo que Sofi lo notó, así que de repente ella me volteaba a ver y abría sus carnosas nalgas para que pudiera mirar cómo estaba dentro de ella. Lo saco un par de veces para masajearlo y se lo volvía a introducir con facilidad. Yo empecé a temblar, ya no podía aguantar más.

-Sofi, eres impresionante- le dije en mi agonía por querer seguir.

-¿Quieres que te la chupe?- me lanzó Sofi, así sin más. Yo solo puse asentir con la cabeza; Sofi tomo el trapo de antes ahora ya la sensación era más fría al contacto, suaves y húmedo; me hizo una par de pajas, al retirar el trapo se notaba que mis líquidos tenían cierta viscosidad, Sofi solo sonrió y se llevó mi pene a su boca. La sensación era exquisita, yo ya no podía más.

La aparte un poco y me levante del suelo, me dolió un poco la espalda al levantarme y me senté en el borde de la cama, Sofi fue hacia a mí arrodillada, en esa posición puso mi pene entre sus pechos y tras un escupitajo comenzó una impresionante rusa. Yo ya en ese momento me retorcía, ya no podía con el esfuerzo y la lujuria. Sofi en su labor metió de nuevo mi pene en su boca y lo succionaba de una manera maravillosa.

-Ah ahh ahhh- comencé a gemir como desquiciado, el momento se acercaba. Mi pene comenzó a engrosar, Sofi lo saco de su boca y me comenzó a masturbar. -¿Estas listo?, quiero probarte, dámelo en mi boquita- me decía Sofi de una manera tiernamente lasciva lo cual me puso a mil. Mis muslos se tensaron, me levante de la cama cual resorte, en mi punta ya se asomaba una gota blanca de esperma.

-Ya lo quiero- me dijo Sofi con la excitación que emanaba, abrió la boca y empezó a masturbarme frenéticamente.

-¡Ahhh siiii, así!- grite mientras solté dos chorros espesos dentro de su boca que apenas pudo contener. -Mmmmm, si, ahhhh Sofi, ahhhh- Me retorcía en la mano de Sofi mientras dejaba tirar algunos hilos de semen por su cara. Sofi trago el semen de su boca y al verme todo fatigado solo reía cual niña risueña tratando de acariciarme de nuevo pero mis espasmos lo evitaban por lo sensible que quedo mi miembro.

-Vámonos, mis padres pueden encontrarnos así; ¡imagínate!- me dijo con cierto morbo en su tono.

Salimos de la habitación y recorrimos el pasillo, ella ingreso a su habitación, yo tenía que llegar a la habitación del fondo pero mi entrepierna seguía dura, sensible por la batalla pero se comenzaba a endurecer.

Fue entonces cuando volteé a la habitación de Sofi, y la vi mirando mis lienzos en su barbilla con una sonrisa bastante picara.

-Aun te ves hermosa, aunque ya haya echado a perder tu maquillaje- Le dije a Sofi mientras entraba a su habitación. -¿Te parece?- mientras me volteaba a ver con una sonrisa -G… gracias- terminaba mientras me miraba mi entrepierna que volvía a tener firmeza. Sofi camino hacia su cama me miro y sonrió mientras se sentaba a un costado, aún seguía desnuda. -¿Y qué tal, te gusto?- Me dijo sonriente. -Me encantó Sofi, eres increíble- no dejaba de ovacionarla mientras me acercaba ante su porte presumido. -Pero creo que aun tienes ganas- me decía Sofi mientras me alcanzaba por mi pene duro, y con la yema de sus dedos me acaricio mi hinchado glande. -Ayyy ahhh jajaja ahhh si pero aún estoy un poco sensible- le respondí mientras di un paso hacia atrás.

Sofi se echó hacia atrás para recostarse sobre la cama pero sin dejar de tener contacto visual, con su lengua recorrió sus labios saboreando el semen que aun escurría sobre su boca.

-¡Vaya primita!, al principio tuve varias imágenes de cuando niños. Me quería resistir, pero…- Le decía un tanto nervioso, pero seguía extasiado admirando su hermoso cuerpo.

Ella solo río, pero yo no podía dejar de mirar su entrepierna. Ella me miró y levanto sus piernas -¿Quieres volver a intentarlo?- Me dijo aun sonriente.

-Si, podría probar- le respondí mientras me acerque hacia ella y acomodarme entre sus piernas…

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