De lo 5 tipos que veía por esos días. Víctor era el que tenía menos experiencia como activo.
A él lo conocí por un sitio de citas gay. Yo me presentaba en ese chat como “pasiva fácil” y en mi descripción ponía que era 1000% pasivo y en las fotos subía puras fotos de mi poto y de mi ano rosadito.
Víctor se presentaba como alguien sin mucha experiencia y que andaba buscando conocer a alguien para probar en el rol activo, aunque no se cerraba a interactuar como pasivo. En su fotos subió una de su pene. Era un pene de tamaño normal (ni muy chico ni muy grande), pero se veía lindo, cabezoncito y levemente encorvado hacia arriba. Me gustó y lo contacte.
Conversamos por el chat interno del sitio y nos conocimos un poco. Cuando le decía que podíamos juntarnos para probar, siempre me daba alguna excusa. No se atrevía a juntarse, aún no se decidía.
Un día se comunicó conmigo y me dijo que podía juntarse. Tenía un departamento de un hermano de él que estaban arreglando y que él cuidaba mientras su hermano se trasladaría desde otra ciudad. Me dijo que nos podíamos juntar ahí. Me dio la dirección y quedamos un día en la mañana para juntarnos. Él no tenía mucho tiempo así que teníamos que vernos entre 10:00 y 12:00. Había que aprovechar el tiempo así que yo llegue puntualmente a las 10:00.
Antes de llegar yo estaba un poco nervioso, ya que no sabía cómo se iba dar el asunto. Como él no tenía mucha experiencia iba con la incertidumbre de si se darían las cosas o no. Yo, como siempre iba con las ganas de entregar mi rosadito, pero no sabía si él iba a enganchar.
Yo fui bien arreglado, perfumado, bien afeitado, lleve preservativos y lubricante. Fui con el poto bien limpio y preparado para recibir el pene de Víctor. Estaba un poco ansioso pero iba confiado de que todo saldría bien. Yo ya tenía un poco de experiencia, sentía orgullo de ya no ser virgen y de que por mi poto habían pasado varios penes ya, y eso me daba seguridad.
Cuando toque el citófono del departamento de Víctor y me contestaron sentí un calor en el pecho:
Víctor: “Hola”
Yo: “Hola, soy Rodrigo… Nos conocimos por el chat.
Víctor: “Hola Rodrigo, pasa, sube al departamento 303… Te espero ”
Su voz era fuerte pero se sentía amena. Se sentía una voz segura.
Yo subí las escaleras, iba súper nervioso. Si bien no o era la primera vez que iba a una cita así, estaba inquieto y ansioso.
Cuando estuve frente a la puerta del departamento, ví que esta estaba semi abierta. Yo entre cuidadosamente y pregunté tímidamente:
Yo: “Hola, Víctor?, estás ahí?
Se escuchó la voz de Víctor que me hablaba desde dentro.
“Hola, pasa, adelante”. Me dijo Víctor mientras salía a mi encuentro.
Yo entre y cerré la puerta tras de mí.
Víctor: “Hola Rodrigo, que bueno que viniste, que bueno conocerte, toma asiento”, me decía, mientras me tomaba de la mano y me indicaba un sillón para que me sentará.
Víctor: “¿Quieres tomar algo?, hay bebida”
Yo: “bueno, gracias”, le contesté algo nervioso aún.
Víctor, era un tipo que tenía más o menos mi misma estatura (1,77), tenía buen físico, era buen mozo. Se mostró agradable y con desplante. Me impresionó, yo esperaba a alguien más tímido y no tan resuelto.
Víctor: “Toma”, me dio la bebida, “que rico que vinieras, tenía ganas de conocerte… Aquí podemos estar tranquilos, no te preocupes, no va a venir nadie, así que podemos relajarnos y pasar un buen rato” me decía mientras me sonreía.
Yo estaba un poco intranquilo todavía. Víctor se mostraba como un buen anfitrión y dominador de la situación. Yo pensé que sería al revés, pero era yo el que estaba nervioso y me mostraba más tímido. Tal vez es porque en los chat yo era el que me había expuesto más y le había contado mis experiencias anteriores, mientras que él se limitaba a decir que buscaba experiencias nuevas y que no sabía mucho del tema.
Nos mirábamos y nos reíamos un poco, yo me sentía un poco sonrojado porque yo no sabía mucho de Víctor pero él ya sabía de lo puta que había sido en otras ocasiones. Sabía que era varonil pero que en la intimidad podía ser bien putita y femenina.
Víctor: “Oye, así que tú ya has tenido experiencia como pasivo. ¿Ya no eres para nada virgen? , jajaja”
Me decía, siempre en buena onda y de manera cordial, ya que en los chats yo le decía eso, “que de mi virginidad ya no quedaba nada”, que aunque” mi experiencia no era tanta, igual por mi potito ya habían pasado varios penes” y que “si bien yo era varonil en la calle, en mis encuentros con hombres siempre era la lady de la relación, que siempre terminaba parando la cola o levantando las patitas”. Todas esas cosas Víctor ya las sabía de mí, estaba expuesta y descubierta, Víctor sabía que era un poco putita y complaciente con los hombres en la cama.
Yo: “jajaja, si, ya no soy virgen, ya he entregado la colita en algunas ocasiones (más bien en varias ocasiones, pero trataba de mostrarme un poco más recatada ante Víctor)”.
Víctor: “Yo solo he tenido un par de encuentros. Una vez penetre a un hombre y de ahí nunca más lo he hecho y hace tiempo que ando con ganas de repetir la experiencia, jajaja. Por eso hablé contigo, como en tu perfil dices que eres 1000% pasivo, y que tienes algo de experiencia en el rol, pensé que podíamos hacer buena dupla, jajaja. Me gustó como me contabas en los chats de tus experiencias y como siempre terminabas dándote vuelta, jajaja”.
Yo: “jajaja, ay que vergüenza, no te imagines que soy una puta, solo que en la intimidad con hombres se me sueltan un poco las trenzas, nada más, jajaja”.
Víctor: “jajaja, está bien, no te preocupes, la idea es que te sientas cómodo, que puedas relajarte y si tienes ganas y se te sueltan las trenzas, jajaja, lo puedas hacer sin problema aquí… Aquí conmigo te puedes dar vuelta y “levantar la colita” o “parar las patitas” sin problema, jajaja. Yo soy una persona discreta y confiable, y me gustaría poder satisfacer tu “lado lady”, como decías en tus chats. Me gustaste, eres lindo, me gustaría conocer tú potito rosadito, por ese que ya han pasado varios penes, jajaja”.
Ahí me sentí mucho más confiado y bien con Víctor. Aunque estaba un poco avergonzado, ya sentía el rubor en mi cara y las ganas de entregar mi cola a Víctor surgieron con mucha fuerza. Ya estaba expuesta, con mis chats había creado expectativas en Víctor y no podía escapar, estaba entre la espada y la pared, o más bien entre el pene y la pared, solo tenía que darme vuelta.
Yo: “jajaja, ay, que te puedo decir, no me queda otra que mostrarte mi poto para que lo conozcas, bueno igual ya lo conoces por mis fotos, jajaja, pero ahora te lo muestro en vivo”.
Yo me baje mis blue jeans y los calzoncillos, me puse de pie, me di vuelta y abrí un poco mis cachetes, me incline levemente y le mostré a Víctor mi ano. Lo mire hacia atrás y le dije:
Yo: “¿qué te parece?, ¿te gusta?
Víctor se acercó y acaricio la entrada de mi hoyito con su dedo gordo.
Víctor: “A ver, dejame inspeccionar, jajaja. Uyyy, se ve lindo”, y mientras me acariciaba me decía “¿ por aquí han pasado varios penes?, pobrecito, le vamos a hacer cariñito un ratito, jajaja”.
Yo: “Sii, por ahí han pasado unos cuantos penes, no tantos, jajaja… Ayy, que ricas tus caricias… Igual te lo regalo, pero tratarlo bien pohh, jajaja”
Víctor: “ah que rico, ¿me lo entregas todito para mí?
Yo: “Sii, todito, pero me lo tratas con cariño”
Víctor: “tranquila mi niña, usted póngase de rodillas en el sillón, pare su colita que yo me encargo, se la voy a tratar bien, usted mi niña relájese que yo le voy a dar lo que le gusta”
Yo me puse inmediatamente como me dijo Víctor. Me arrodille en el borde del sillón, pare mi cola y abrí mis cachetes con mis manos y me incline lo más que pude. Ya estaba ahí en una de mis posiciones habituales, de rodillas y con el poto parado. No habían pasado ni 30 minutos desde que había llegado al departamento de Víctor y ya estaba con mi rosadito al aire y ofrecido.
Víctor se inclinó por detrás mío y comenzó a acariciarme el ano y a darme besos y lengüetazos. Primero me acaricio un rato con su dedo gordo, me lo pasaba de arriba a abajo y haciendo círculos. Acariciaba suavemente los pliegues de mi asterisco.
Víctor: “¿te gusta?”
Yo: “siii, me encanta” , le decía mientras movía mis patitas de puro gusto.
Después de acariciarme el ano un buen rato, Víctor comenzó a darme sexo oral en mi poto. Me empezó a besar mi ano con sus labios, me daba así como piquitos. Muac, muac, sonaban los besitos de Víctor mientras mi ano se abría de a poco y sentía que palpitaba.
Estando ahí sentí la lengua de Víctor como recorría mis pliegues uno por uno desde el centro hacia afuera. Yo abrí mis cachetes aún más quedando mi rosado enteramente abierto para Víctor. La punta de la lengua de Víctor entraba y salía suavemente en mi rosadito, luego la sentía como un pincel que recorría cada rayita de mi potito. Mi asterisco desflorado se expandía como una flor abierta con cada beso y lengüetazos que me daba Víctor.
Víctor: “que sabroso es tú potito, es hermoso, es lindo, está riquísimo. Es el mismo de las fotos, que rico tenerlo aquí abiertito para mí”
Yo estaba con mis ojos cerrados y solamente sentía por el poto. Me gustaba estar ahí con mi flor abierta y sintiendo los besitos y caricias de Víctor.
Víctor me estuvo saboreando el ano un rato muy largo, no nos aburríamos de estar ahí. El acariciaba mis nalgas y me besaba el ano como si fueran los labios de su chica. Víctor me estaba conociendo por la cara que le había mostrado en los chats. Estaba olfateando, saboreando y conociendo lo que iba a ser suyo.
Víctor luego de un rato se puso de pie, me pegó un buen palmetazo en una nalga y me dijo que me fuera a su pieza y que lo esperara en esa misma posición arriba de la cama.
Yo salí corriendo, me tire en la cama y me arrodille e incline, abrí mis cachetes y me quedé esperando a Víctor que entró en un rato. Víctor se desnudó y se subió a la cama.
Se puso de pie en la cama detrás mío, flecto sus piernas y sin llegar a arrodillarse se fue montando en mí. Víctor estaba con las piernas abiertas al lado de mis rodillas, sus manos apoyadas en la parte superior de mis nalgas y en mis caderas y ahí descendió hasta poner la cabeza de su pene en mi flor.
Ahí fue que me fue penetrando sin agresividad pero con una presión constante hasta que me ensartó toda su verga. Mi ano no puso mayor resistencia, ya estaba abierto, las paredes de los cachetes ya estaban expandidas y cuando Víctor entró solo se escuchó el roce de la cabeza y el tronco como se abría paso fácilmente en mi poto.
Víctor hacia golpear sus testículos en mi perineo de una manera suave pero enérgica a la vez. No paraba de darme, pero como mi ano estaba tan expandido y sin defensas no había ninguna sensación de dolor, solo placer.
Yo, como es mi costumbre, pataleaba de gusto. Movía mis patitas mientras Víctor hacia una fiesta con mi rosadito. Estaba siendo más puta que nunca y Víctor ya se daba cuenta, mientras descargaba su leche dentro de mí, que yo ya era suya y él uno de mis hombres.
Y cuando se tendió exhausto al lado de mí y comenzó a acariciarme suavemente el ano (que aún estaba apuntando hacia arriba ya que yo seguía con la cola levantada) que botaba los excesos de semen, se dio cuenta que efectivamente por ahí ya habían pasado varios penes, que de mi virginidad no quedaba nada, que mi flor ya estaba deshojada.
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Que rico entregaste tu rosadito! Se me antoja verlo así como se lo diste a Víctor, me la pusiste bien parada y dura! Un cariño en tu potito!
Gracias.
Besitos en tu pene
Rico y caliente relato..me encendió mucho .Me encanta hacer esa mariconeria de mover los piecitos cuando él me puntea el ano con.la cabezota de su verga. Aunque no me duela siempre lo hago y se que se le pone muy duro.
Besos Roberta