Doble penetración

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Era de noche ya, nos cruzamos en la puerta del vestidor, ella recién vestida de entrecasa con un short suelto, muy suelto, sin ropa interior y con una blusa que transparentaba todo. Yo salía del baño, aún húmedo, también con un short muy suelto. Casi nos chocamos y nos dimos un profundo beso con lengua mientras yo metía la mano bajo la blusa para pellizcarle un pezón, ella metió la mano en mi short y se encontró con un pene semi erecto, recién depilado y con crema humectante.

-Mmm, ¿que tenemos por aquí? Gordito y resbaloso. Dijo, dándome un apretón

-Está pronto para la acción, dije mientras nos reíamos

-Yo también me depilé recién, dijo. Y de inmediato metí la mano dentro de su short y acaricié sus grandes labios vaginales, también con crema humectante.

-¿Íbamos a grabar algo hoy? Pregunté

-No grabemos nada hoy

Gateó sobre la cama, no sé si alguna vez lo dije, pero el dormitorio es gigante, y la cama es super king, tanto que a veces no encontramos sábanas. Ella me esperó en el medio de la cama con su culo en alto, aún de short dándome el trabajo y placer de sacárselo. Sus gruesos y carnosos labios vaginales colgaban y se adivinaba una abertura ya normalmente grande. La penetré allí mismo en la posición que estaba, sin lubricante extra porque no hizo falta, el uso y abuso casi diario la habían modificado para siempre.

Después de cambiar un par de veces de posición ella quedó arriba de mi. Con mi mano izquierda busqué un consolador en mi mesa de luz, y agarré uno blando y gordo de silicona, de unos seis centímetros de diámetro, un poco de lubricante y para adentro, ella hizo fuerza contra mi pubis y lo engulló todo de una vez, mi pene golpeaba en sus nalgas mientras ella cabalgaba retorciéndose

-Mételo, mételo dijo

Con un par de movimientos mi pene también entró en su vagina, en cada movimiento buscaba clavarse los dos penes más adentro.

-Uff me encanta tener dos pijas adentro. Dijo con los ojos en blanco

Esta vez no me pude aguantar mucho y eyaculé, todo el semen se derramó sobre mí, y ella continuaba, no la quería interrumpir.

Continuó, le costaba llegar al orgasmo y gemía, se quejaba, lloriqueaba, hasta que explotó en un ahhh…

-Ahora siii… dijo, mientras se quedaba allí moviéndose despacio, y disfrutando de cómo se sentía.

Mejillas rosadas, pelo alborotado, ojos entrecerrados y continuaba moviéndose, cada movimiento que hacía era para clavarse mas profundo el dildo, mi pene flácido ya no estaba dentro suyo, nuevamente estiré la mano hacia mi mesa de luz y logré sacar un vibrador, era de los realísticos, no era el mas pequeño, le puse como pude un poco de lubricante en la cabeza y ella miraba lo que yo hacía y volvió a entrecerrar los ojos mientras inclinaba la cabeza hacia atrás y continuaba arriba mío.

Pasé el vibrador un par de veces por la raya de su culo, yo no me daba cuenta donde estaba su ano hice fuerza hacia adentro y la cabeza se deslizó a la vagina y también entró junto con el consolador que ya estaba adentro. Ella dejó de moverse y dejó que yo hiciera el trabajo.

Tenía que entrar atrás dije, mientras me reía. Ella también se sonrió y me pidió que lo dejara allí, lo encendí girando el mando, las vibraciones se transmitían al otro consolador y ella empezó a gemir nuevamente.

Lo saqué de allí y probé de nuevo atrás, ella me guio y dijo:

-Ahí.

Entró sin grandes esfuerzos, dos o tres veces adentro y afuera y fue entrando. Ella sentía las vibraciones en todo su interior, el dildo vibrador le transmitía las vibraciones al otro grandote por medio de la delgada pared que separa la vagina y el ano y ella comenzó a moverse de nuevo

-Uff, esto no lo había probado. Dijo.

-Probá a meterlo masss…

-Ya está todo adentro le dije.

-¿Todo? ¿Tengo los dos agujeros llenos?

-Si mi puta, estas toda agujereada le dije, mientras ella se me retorcía de placer y pedía que no dejara de hablarle, que le daba mucho morbo

-luego de restregarse contra mi clavándose más y más los dos consoladores, explotó, se mordió los labios mientras yo le mordía sus pezones.

Tuvo que levantarse enseguida porque estaba semi acalambrada y ambos consoladores cayeron sobre mí y la cama ensuciando todo de lubricante y semen.

Nos cruzamos en la puerta del baño y nos dimos un gran beso con lengua

-Que divino, hacía mucho que no teníamos una follada así, dijo.

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