Buscando límites

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T. Lectura: 3 min.

Pretendíamos seguir por el camino de grabar videos y subirlos, era menos exigente y más manejables los tiempos que estar ofreciendo sexo en línea, desde un país sudamericano a destiempo con países europeos o asiático.

Todos los días antes de dormir mirábamos un rato de porno, aprendíamos de lo que veíamos, nos imaginábamos otras performances, pero siempre dentro de la temática extreme insertions, que incluía consoladores de distintos tamaños, desde grandes a gigantes, plugs, dilataciones extremas, fisting y algunos objetos de la casa como botellas o verduras, pero había algún otro que aún no habíamos probado.

Nos estábamos yendo a dormir y le pregunté.

-¿Cuál es el objeto más grande que te has metido en el culo?

Primero pensó, luego dijo:

-El plug aquel verde… ahh y el puño de aquellas chicas en la fiesta.

-Pero no quiero estropear también mi culo, prefiero reservarlo para tu placer

-Porque no probamos cual es el límite.

-¿Ahora?

Ya estábamos en ropa de dormir, cuando decidimos ir a la habitación de filmar videos, para evitar ensuciar el dormitorio.

-Mira que puedo estar sucia, dijo

-Ven al patio desnuda, le dije, no hace frio.

Ella se sacó la ropa interior y caminó desnuda delante de mí, bamboleaba su trasero hasta que paró y dijo:

-¿Qué hacemos?

La hice agachar en cuclillas, le pasé los dedos por su ano y metí el frío pico de la manguera, cuando se le pasó la incomodidad lo abrí y el agua comenzó a inundar su recto. Al principio el agua solo entraba, la hice pararse e hicieron ruido sus tripas y al bajar de nuevo su culo se abrió expulsando toda el agua y algunos restos que tenía, se paró y me dijo:

-Me dan ganas de nuevo

-Agáchate y expulsa, le dije

-No me entiendes, quiero que me metas la manga de nuevo

Y repetimos la operación y salió toda el agua clara.

-De nuevo -dijo, y se río

Ella se me adelantó en la habitación y cuando llegué ya estaba con la colección de plugs en la cama, y uno adentro, su rosado culo estirado por un tapón que tenía puesto de goma roja de unos cuatro centímetros de diámetro.

-Eso es poco. Le dije

-Recién es el principio dijo y se lo sacó, junto a él un chorro de agua que ensució el suelo.

La ayudé a secarse mientras se acomodaba para sentarse arriba de un dildo que estaba erguido pegado en la silla con la ventosa, no era de los más chicos, tal vez como el tapón, no era masivo, pero era largo. Lo engulló de a poquito todo lo que pudo, pero era muy largo y a unos veinte centímetros sintió dolor, no pudo bajar más, y dijo:

-El ancho no es problema, pero en el fondo duele

-Es el segundo esfínter, le dije

-¿El que? Preguntó

-Acuéstate de lado y déjame probar a mí.

Busqué entre la colección otro consolador, largo pero fino, unos cuarenta centímetros por tres de diámetro, ella se acostó de lado, su esfínter estaba ligeramente dilatado y no costó nada entrar la cabeza. Ella con un poco de incertidumbre me hizo caso, pero preguntaba y quería mirar en todo momento.

-Vas a ver como entra, le dije

De a poco fue entrando hasta la mitad, era de los de gelatina color celeste, ella se quejó levemente cuando hizo tope al final de su recto, lo comencé a mover suavemente, a rotarlo, a sacarlo, todo muy suave hasta que ella sintió alivio, había pasado el segundo esfínter.

-Ufff, ya no duele más, se siente muy rico, y más que me lo hagas vos, dijo

De pronto ya tenía los cuarenta centímetros de consolador adentro, le hice tocarse el culo con la mano y no podía creer tener todo el dildo adentro.

-después que agarres entrenamiento probamos con uno mas grueso, ahora que te acomodé los intestinos, le dije.

-¿Se acomodaron que? ¿Qué me hiciste? Dijo

Le puse la mano arriba para que no se moviera y le dije que una vez que llegaba al final del recto había una curva, y con un consolador blando se lograba pasar de esa curva, no para siempre, pero por un tiempo, hice que se tocara el vientre y sintiera como el dildo entraba y salía de sus intestinos.

-Que rico se siente, agregó mientras yo le sacaba todo el dildo de adentro.

Nuevamente se sentó sobre el dildo que estaba pegado con ventosa a la silla, fue bajando lentamente, pero esta vez llegó al fondo, su rosado culo tocó la silla.

-Uff no sentí nada de dolor ahora

Se levantó hasta que salió todo y se volvió a sentar un poco más rápido y de nuevo, bajó toda hasta que lo engulló por completo.

-Estoy pronta para otro, dijo mientras se levantaba de nuevo.

Coloqué en la silla uno medianamente grande, casi seis de diámetro por veintipico de largo, con ventosa también, y mucho lubricante. Ella acomodó la cabeza del consolador contra su esfínter, presionó y entró, ella esperó, frunció la cara, respiró hondo y volvió a bajar, el tronco del consolador iba desapareciendo de a poco dentro de su culo, cada pocos centímetros paraba respiraba se acomodaba y volvía a engullir otro poco hasta que faltando unos pocos centímetros me dijo:

-Lo siento acá, en el costado izquierdo, tocándose las costillas

Se levantó unos centímetros, se movió en redondo como pudo y volvió a bajar, ella lo engulló todo, su culo nuevamente tocó la silla.

-Ahora si, esta todo adentro, pero lo siento que me aprieta algo aquí adentro, dijo.

-¿Me dejas follarte el culo ahora?

-Si, ven, me dijo, mientras se levantaba de la silla, y parada se inclinaba hacia adelante apoyando las manos en la silla dejando su trasero erguido con su agujero anal bien rosado y abierto significativamente.

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1 COMENTARIO

  1. Que hermosa ella y que hermoso ese culo abierto. Que ganas de cojer un culito, que ganas de verla disfrutar con todo adentro. Gracias por el relato.

    B.

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