¡Hola amigos! Como saben estoy tratando de ponerme al día con los relatos de un mes de enero muy muy activo pese a ser de vacaciones (de las actividades “comunes”).
En este relato que será un poco resumido, les haré saber de dos encuentros que fueron muy buenos, aunque ninguno novedoso. Pero dos de ellos, a posteriori derivaron en muy buenas actividades, ayudando al comienzo de Mica y de Sara como putifinas.
La noche con Raúl.
Ya conocen a Raúl y seguramente leyeron la historia de mi desfile y posterior polvo con él y mi Tommy (los dos relatos anteriores a este). Viudo, 70+ pero muy bien. De sólida economía, preciosa casa (una mansión casi) y muy generoso.
Cuando Tommy se fue a conversar con los amigos de Raúl que también habían visto mi desfile, me quedé con él, llena de leche, agitada y contenta. Me preguntó si nos duchábamos, y le dije que prefería estar así con él y conversar para intimar más.
Conversábamos y nos besábamos, mis manos comenzaron a acariciar su miembro, suavemente, mimosa.
Me fue preguntando y yo lo informaba de todo mi vida, no me molesta que mis amigos (clientes) sepan todo de mí.
Me preguntó acerca de mis comienzos y de como se dio lo de mi padre y mi suegro. Se lo conté con detalle. Le mostré la famosa “foto de odalisca” que me ayudó a seducir a papá. Le encantó la anécdota de la vez que un amigo me llevó a un prostíbulo de baja calidad y desfilé junto a las prostitutas de allí (una noche de frío y lluvia), y me preguntó si me el cliente me había recogido en la calle. Le contesté que sí. Y me dijo:
—Si te animas, lo haremos en el centro de Punta del Este.
—Con alguien como tú me animo a lo que sea, y si es en un descapotable, mejor. Y ya te propondré al hacerlo que Tommy participe de cierta manera.
—¡Desde ya aceptado!
Y allí me coloqué encima de él. A besarlo, le mesaba los cabellos, le acariciaba la cara y nuestras lenguas parecían hacer esgrima.
Obvio que mi concha se restregaba sobre su pija, que comenzó a revivir, no hay verga que se resista a ese juego. Cuando la tuvo a media dureza, me arrodillé a su lado y comencé a chupársela, mientras me acariciaba las tetas con dedicación especial a los pezones.
Mis manos se encargaban de acariciarle los huevos hasta que al ver que la pija ya estaba casi dura, pasé a chupárselo y lamerlos, le lamía uno y luego le chupaba el otro metiéndomelo en la boca. Ya cuando tuvo la pija dura volví a acostarme sobre él, mis tetas en su boca, mi concha refregando su verga que comenzó a entrarme de a poco, sin necesidad de guiarla (soy buena haciendo que me entre así, ja ja).
Cuando la tuve adentro me incorporé a vaquerita, y terminó de entrarme lo poco que faltaba. Unos cuantos enviones y le dije de pasar a misionero.
Con él encima, manoseando mis tetas, besándonos y con R moviéndose en un lento mete saca, fue inevitable que me acabara (cada vez me cuesta menos acabar). Temblaba y gemía, R aceleró los movimientos y fue su turno de depositarme leche.
Gocé esa leche, me encanta y no podría resistir el látex de un condón. Se salió de mi gruta y otra vez frente a frente, yo me pasaba la mano por los labios de la concha y traía la leche y flujo que escurrían hacia mis labios. Mientras, Raúl me susurraba que le encantaba como lo trataba.
Y entonces me lanzó una pregunta previsible:
—¿Y qué es lo que quieres que haga Tommy cuando yo te pase a recoger como prosti en alguna esquina de la península?
—Me gustaría una esquina con un café y mesas en la acera, podríamos estar a la vista de todos mimándonos y acariciándonos con Tommy, y en cierto momento tú pasas en un descapotable, yo me subo, te saludo con beso en los labios, bien intenso y largo y nos vamos. Tommy se queda, toma café, lee, le confiesa a quien atienda que soy su esposa y debe esperarme. Luego de coger una hora o dos, me llevas, me dejas pero nos despedimos besándonos, y yo vuelvo a estar con Tommy besándolo.
—¿Y aceptará eso? ¿Tanto se quieren?
—No dudo que aceptará. Él me autorizó a ser putifina, me ha visto cumplir con el desafío en el campo que ya te contaré, ya estamos haciendo pre ducha con mi papá y mi suegro. Seguro que aceptará y se divertirá mucho. Por supuesto, esa noche estaré con él en casa, y sé que estará hecho un padrillo.
—¿Después de hablar con mis amigos volverá al dormitorio verdad?
—Claro que sí.
Le volví a chupar la pija para limpiársela, volví a recuperar algo más de semen escurrido a mis muslos. Y estuvimos acariciándonos hasta que llegó Tommy.
Aceptó mi idea riéndose y sin poner objeciones. —Va a ser divertido dijo; y agregó pero sin faltar el respeto en la calle ni en el Café que elijamos, deberás vestirte tan putifina como nos parezca posible, botas, short y crop top o algo así.
—Sííí respondí al instante.
—Esto va a ser muy bueno dijo Raúl.
A todo esto, Tommy se pajeaba suavemente luego de desnudarse, y yo empecé a besar y a pajear a Raúl. En un rato ya se la chupaba, y, maravillosamente comenzó a responder, pese a la edad. Le di a chupar un rato mi cuquita mientras lo seguía masturbando. Pasé a hacerle beso negro y ¡Pum! Como si fuera un misil su verga se enderezó…”tengo culo muy sensible” acotó, y mentalmente tomé nota a futuro.
Tommy no resistió más y acabó en mi cara, a diez centímetros de Raúl, a quien seguí pajeando hasta que logré que acabara y volcó lo poco que le quedaba sobre mis pechos.
Recogí todo de mi cara y mis pechos y lo degusté mirándolos, con picardía, a ambos.
Nos duchamos, nos despedimos, y nos fuimos, ¡yo llevando mi sobre con mis generosos honorarios!
De mañana con papá.
Fue uno de los muchos encuentros con papá. Siempre experimento sensaciones muy especiales cuando me acaba, el hecho de ser su hija, saber que ese semen y ese miembro me engendraron, y la enorme cercanía espiritual que vamos desarrollando, y que se incrementa cada vez más.
Todo comenzó el día anterior, siempre en enero y en Punta del Este, cuando me contactó para saber si a la mañana siguiente podría visitarme. No tenía nada previsto, salvo eventualmente satisfacernos mutuamente con mi Tommy. Le dije que podría llegar cuando quisiera y que lo esperaría deseosa.
Ni bien nos despertamos me duché después de amarnos con Tommy y él se fue a comprar croissants de almendras para el desayuno (me enloquecen).
Quería estar bien linda para papá, y había planeado hacerle algo especial ese día.
Me puse pantuflas de acrílico transparente, con capellada de terciopelo rosado. Tanga hilo blanca y un precioso corset “under bust” blanco con pequeñísimas flores bordadas en hilo color rosa. Demás está decir que el corset under bust dejaba mis tetas totalmente al aire, por eso se llama así, y no solamente las dejaba al aire sino que las resaltaba y lucían hermosas (modestamente, ja ja). Por encima del busto, una especie de chaqueta torera, muy corta, abierta al frente, de red de hilo de seda blanco, con la red en tejido de más o menos 1×1 centímetros, con lo que no cubría nada, pero daba un efecto visual hermoso (y además los pezones se salían por las aberturas de la red).
Papá llamó a la puerta del apartamento que alquilábamos (para la próxima primavera seremos propietarios de otro apartamento que ya estamos eligiendo para comprar).
Abrí la puerta de par en par(un error, ja ja) para darle un gran abrazo y beso de bienvenida, al tiempo que pasaba por allí un vecino de otro apartamento, que miró descaradamente y siguió su camino.
Tomé a papá de un brazo, lo jalé hacia adentro y comenzamos a besarnos mientras me abrazaba. Mi mente confirmó que le quería hacer algo que lo sorprendiera y que le gustara.
Decidí que esa mañana solamente se la chuparía, y que recibiría todo lo suyo en la boca.
Nos fuimos al dormitorio, yo adelante como corresponde para que disfrutara de ver mi cola, desnuda salvo el hilo de la tanga.
Nos volvimos. Abrazar, parados. Me acariciaba toda y jugaba con mis pezones que escapaban por la red de mi, llamémosla así, chaqueta de red. Le dije que ese día sería más mío que nunca y que me mirara y me dejara hacer.
Me separé dos pasos y me desnudé bien lentamente, me miraba absorto, “te deseo hija, te deseo enormemente, y pensar que me resistía a tus primeras insinuaciones”… “ahora podemos hacerlo hasta siempre papá, y no se olvide que va a ser uno de mis embarazadores”. “Claro que no me olvido Sofía, y sobre eso te haré algunas sugerencias en otro momento”.
Desnuda completamente, mi landing strip prolijamente recortada el día anterior, el resto totalmente te depilado, los pezones como piedras y el pelo suelto, mi padre me miraba y se notaba su bulto. Lo desnudé yo, completamente. Le acaricié la pija ya dura. Y le pregunté (innecesariamente) si me quería chupar y lamer. Desesperado me empujó suavemente a la cama y comenzó a lamerme la concha y el clítoris, luego bajó a besarme los tobillos, subió de nuevo a la concha y al poco tiempo, lamiendo todo mi torso, llegó a las tetas.
Fue un festín para él y para mí. Las mordisqueaba, acariciaba, las pellizcaba, las lamía, y yo sentía fuego en todo el cuerpo. Finalmente llegó a mi boca, previo bajar a lamerme nuevamente la cuca y meter un poco la lengua.
Al besarnos sentí mi propio sabor en mi boca, lo cual me encantó, jugamos con las lenguas, y le dije que se acostara.
Y allí comenzó mi gran trabajo del día (el primero pues a posteriori me sorprendieron a mi). Ya se lo había confiado a Tommy, ¡iba a hacerle a papá el oral de su vida! haciendo que me acabara en la boca. Y quería que Tommy me viera.
Me arrodillé en la cama a su lado, me incliné y comencé a chuparle el miembro de a poco. Primero corrí la piel bien hacia atrás, con los labios; luego comencé a lamerle la cabeza, lentamente, luego más rápido con lengüetazos firmes, seguí por el tronco y pasé a los huevos. Se los besé , lamí y chupé largo rato mientras papá ¡mi papá! Me acariciaba la cara o las tetas. Se sentía delicioso.
En cierto momento, levanté la vista y vi a Tommy entrar al dormitorio, sonreía al tiempo que acercaba una silla y se deleitaba con uno de los croissants de almendra.
Papá solamente dijo hola y siguió acariciándome y yo seguía haciéndole el oral de su vida.
Llegó el turno de metérmela hasta la garganta, y luego seguí chupándosela normalmente , lamiéndolo y volviendo a atender los testículos. Vi que Tommy se desnudaba, y le hice señas de permanecer en su silla.
Seguí chupando a papá, parsimoniosamente, hasta ver que su respiración se hacía rápida, agitada, seña de que iba a acabar en poco tiempo.
Le había dicho a Tommy que quería que me viera recibir mi leche paterna.
Hice que papá se arrodillara, y yo arrodillada seguí chupándolo, mientras Tommy se puso de lado, ya desnudo para ver lo que iba a ocurrir.
“¡Me acabo!” Exclamó papá acariciándome las tetas. Entonces abrí mi boca cuanto pude, a poca distancia de la cara de Tommy que se había acercado, desnudo y con el teléfono listo para filmar el inevitable desenlace.
El propio papá comenzó a masturbarse, y yo coloqué mi boca tan abierta como pude a unos dos o tres centímetros de la cabeza de su pija.
Y con Tommy filmando se dio el gran momento.
Los dos o tres primeros chorros de semen me golpearon en la lengua y el paladar, dos chorros más, más débiles los depositó papi en mi boca acercando la pija.
No dudé, les mostré toda la leche de mi padre en mi boca, sonreí y tragué, encantada. Tommy seguía filmando.
Entonces recuperé una gota que aún quedaba en la punta del miembro de papá, lamiéndolo pícaramente.
“Hija, me has dejado agotado y contento” dijo papá, mientras Tommy, desnudo, instalaba el cañón de imágenes y ponía a reproducir en loop toda la escena de la acabada en mi boca.
Mientras mirábamos eso, imágenes súper sexy y que nos calentaron, Tommy me tomó en cuatro y se dedicó a chuparme concha y culo, mientras papá me daba su verga blanda a chupar nuevamente. Luego pasamos a una sesión de besos y caricias en donde nos lamimos y chupamos nuestros cuerpos a full.
Y entonces Tommy soltó la gran sorpresa: “Amor, deberíamos ducharnos y hacer un buen desayuno tardío. Nos vamos”
“¿Cómo que nos vamos?
“Ayer me llamó tu noviecito Fred, desesperado; no da más de la carga testicular que tiene guardada para ti ja ja…¡14 días! Le dije que hoy cuando termine su trabajo, vaya al campo que lo esperamos allí, y hace un rato desde la calle hablé con tu mamá y le dije que tú papá nos acompaña por un día al campo pues nos pidieron ver cómo está el fin de la obra de la piscina y el ala nueva.”
“Sos terrible”.
“¿Acaso te molesta que vaya Fred ja ja?”
“Sabés bien que es mi novio, y tiene una pija hermosa… mil gracias amor” y lo besé largamente.
“¿Venís papá?”.
“Claro que sí Sofía, con todo gusto, y te agradezco Tommy que me hayas dado cobertura para poder ir”.
Hicimos todo lo dicho, ducha, desayuno tardío con los exquisitos croissants de almendras, preparamos un bolso de ropa, pasamos por el apartamento de mis padres a buscar ropa de papá y saludar a mamá, y nos fuimos al campo.
En el camino, pregunté a papá cuáles eran esas sugerencias sobre el tema embarazo de las que me había hablado más temprano en la mañana.
“He pensado que visto que muchos quieren participar, deberían hacer dos listas, una de los privilegiados, en la cual me incluyo ja ja, y otra de gente que aprecian, pero al mejor postor”.
Al instante pensé en Raúl, Paul, Tiburón, y quizás otros que pueda conocer, pujando por el mejor lugar en la lista de inseminadores… y al instante aprobamos la sugerencia con Tommy y formamos la lista de “privilegiados” : Tommy, papá, Tomás, papá de Tommy, Sam y Fred. Acertando el día fértil, era casi seguro que quedaría embarazada de ellos. Pero al día siguiente como seguro, lo haría con la lista de “mejores postores” . Así quedó decidido, para cuando decidamos hacerlo, salvo que pensemos en algo mejor.
Y así, divertidos, con Tommy conduciendo y papá y yo acariciándonos y besándonos en el asiento trasero a las 18 del viernes ya estábamos en el campo.
Lo sucedido allí, se los relato en la próxima.
Un beso, a todas las personas que me dan la alegría de leerme y sobre todo a quienes hacen comentarios que siempre son bien recibidos.
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