Cuando el sistema se volvió a encender, de nuevo estaba allí Estela con un conjunto de lencería muy sexy, pero no estaba en su habitación sino en el salón, y con ella no estaba su hermana Jessica, sino su cuñada, y mujer de uno de mis cuñados Genesis, esta también vestía, un conjunto de lencería muy sexy, la primea dijo a su cuñada:
-Cuñada, nunca me hubiera imaginado que estuvieras tan sexy, ahora entiendo que mi hermano esté loquito por ti.
-Gracias, cariño, respondió Genesis, pero tú eres más sexy aún.
Mientras conversaban cada una llevó una de sus manos hasta el culo de la otra y se puso a acariciárselo, en ese momento Genesis dijo:
-Amor, ¿Qué te parece si nos enseñamos mutuamente las tetas?
Y sin esperar la respuesta de su cuñada, se bajo el sujetador, dejando al descubierto sus deliciosas tetas, y acercándose a Estela rozó sus pezones con los de esta, y cin una de sus manos desató el nudo que unía las dos partes del tanga de esta.
A continuación, Genesis se sentó sobre la mesita de cristal que había en el centro del salón y abriendo bien sus piernas atajó hacía ella a su cuñada que ya se había quitado el sujetador, con sus manos sobre el culo de su cuñada la atrajo aún más hacia ella y los pechos de su cuñada quedaron pegados a su boca, mientras decía:
-Tienes un cuerpo delicioso, cuñada.
Y siguió sobándola hasta que Estela dijo:
-Cuñada, yo estoy desnuda y tu vestida, quiero desnudarte.
Genesis se levantó de la mesita, para facilitar la tarea de su cuñada y Estela se sentó, estaba muy caliente y no pudo evitar llevar una de sus manos hasta su coño y comenzar a acariciárselo, mientras con la otra bajaba el tanga de su cuñada y le decía:
-Tienes un cuerpo divino cuñada, no me extraña que el viejo verde de mi padre, ni los salidos de mis otros hermanos se queden embobados mirándote.
Una vez que Estela logró quitarle el tanga a su cuñada se puso de pie, cada una llevó, nuevamente sus manos hacia el culo de la otra, mientras sus pezones se rozaban, hasta que Estela llevó una de sus manos hasta las tetas de Genesis, esta dijo a su cuñada:
-Estela, cariño, siéntate en la mesita, me muero de ganas de comerte el coño.
Esta obedeció y se sentó en la mesita, con las piernas bien abiertas, Genesis se puso de rodillas, y llevó su boca hasta el coño de su cuñada, y sacando su lengua se puso a comérselo, Estela se puso a gemir, mientras decía:
-Cuñada, que bien lo haces, me vas a volver loca.
Pero Genesis parecía escuchar sus palabras, como yo sabía muy bien esta era toda una experta en comer coños y no tardó en hacer que su cuñada se corriera, cuando esto sucedió, Estela se levantó de la mesita y le pidió a su cuñada que se apoyara, mientras mantenía sus pies en el suelo, sobre la mesita, en esa postura Estela se puso a acaríciale el trasero, mientras decía:
-Cariño, que culo tan increíble tienes, me da que mi padre lo mira queriendo que seas otra cosa que no es su nuera.
Después pidió a Genesis que se tumbara sobre la mesita, poniéndose de medio lado, ella se puso, también de medio lado, a la espalda de su cuñada, puso su coño contra su culo y llevó una de sus manos hasta su coño, después procedió a acariciárselo, Genesis se puso a gemir, en ese momento Estela acercó la boca a la de su cuñada, mientras le introducía uno de sus dedos en el coño y comenzaba a masturbarla le preguntó:
-¿Dime cuñadita, tu como yo eres de las putitas de mi padre?
Genesis asintió con un gesto, sin dejar de gemir, y su cuñada, y Estela volvió a preguntarle:
-¿Y solo por eso me comes el coño?
-No. Mi amor, respondió Genesis, te lo como porque me encanta.
Al oír esta respuesta Estela hizo tumbarse a Genesis sobre la mesita, boca arriba y sentándose encima de ella le puso su coño al alcance de la boca de su cuñada, esta no se lo pensó y sacando su lengua comenzó a comerse, otra vez, el coño de su cuñada, mientras decía:
-So zorra, me estas volviendo loca, se te nota que tienes experiencia, no se porque me da, que nosotras no somos las únicas zorritas de mi padre, y de que no soy la primera con la que lo haces.
Genesis ignoraba por completo las palabras de su culada y el único interés que parecía tener era en comerle el coño a esta, que por otro lado se olvidó de cualquier discurso y se puso a gemir, mientras decía:
-Que zorra eres cuñada, vas a hacer que me corra.
Y no tardó en hacerlo, parecía que necesitaba descansar, y Genesis se apartó un momento, pero cuando Estela estuvo tumbada y relajada Genesis se subió encima de ella, su cuñada abrió las piernas y llevó, una vez más, sus manos hasta su culo, Genesis acercó su boca a la de su cuñada, mientras con sus manos acariciaba sus tetas y la beso apasionadamente.
Tras descansar un momento Estela salió del salón y no tardó en regresar con un consolador, y dijo a Genesis:
-Mira cuñada, este es el juguete con el que me entretengo de vez en cuando.
-Es de mayor tamaño que la de tu hermano, dijo Genesis.
Y a continuación se lo colocó entre las tetas, y se puso a moverlo, como si fuera una polla de verdad. Las dos estaban sentadas en la mesita, Estela cogió el consolador con una de sus manos y dijo a su cuñada:
-Cariño, me gustaría ver como lo chupas, imagina que es la polla de mi hermano.
Genesis la complació durante un instante lamio del consolador, y después le dijo a Estela:
-Ahora cariño, quiero ser yo quien vea lo que haces con tu boquita.
Cogió el consolador con sus manos y lo acercó a la boca de su cuñada, que se lo tragó y comenzó a hacerle una mamada, pero al poco raro Estela dijo:
-¿Qué te parece cuñadita, si las dos le lamemos a la vez?
Genesis colocó el consolador entre ambas y las dos cuñadas sacando sus lenguas se pusieron a lamerle por lados opuestos, pero al poco raro Genesis apartó el aparato y las dos cuñadas unieron sus labios en un beso apasionado. Después Genesis dijo a su cuñada:
-Cariño, vayamos al sofá, allí estaremos más cómodas.
Las dos se acercaron a este mueble, al llegar Genesis hizo tumbarse a su cuñada, con su cabeza apoyada en un cojín, la hizo elevar las piernas, y con su coño expuesto le introdujo el consolador hasta dentro, Estela se puso a gemir, mientras su cuñada manejaba el consolador dentro de su coño. Al poco rato Genesis sacó el consolador del coño de su cuñada y se lo entregó a esta, que se lo puso en uno de sus pezones, mientras Genesis sustituía el aparato por sus dedos, y siguió dando placer a su cuñada hasta que esta se corrió.
Tras ello Estela se puso de rodillas sobre el sofá y pidió a su cuñada que se pusiera de pie, esta lo hizo, con una de sus piernas dobladas y apoyada en el respaldo del sofá. En ese momento Estela llevó su lengua hasta el coño de su cuñada y se puso a lamérselo, Genesis se puso a gemir, al poco rato Estela sacó su lengua del coño de su cuñada y le introdujo el consolador, los gemidos de Genesis se hicieron más intensos, pero en ese momento Estela dijo:
-Cuñada, creo que sentada estarías más cómoda.
Genesis se sentó y su cuñada se puso con una de sus piernas detrás del cuerpo de Genesis, para que esta tuviera más estabilidad, y la pasó una de sus manos, con el mismo fin, con la otra volvió a introducir el consolador en el coño de su cuñada, mientras esta gemía, Estela le preguntó:
-Dime cuñadita, ¿Quién te folla mejor, mi hermano o yo?
-Mucho mejor tú, cariño, respondió Genesis.
Estela siguió atacando el coño de Genesis hasta que esta se corrió, después las dos se fundieron en un beso apasionado.
En ese momento la comunicación se cortó.
Cuando a los pocos días recibí una llamada de Estela, diciéndome que había pensado en que deberíamos hablar para conocernos mejor, no tuve ninguna duda sobre sus intenciones y quedamos para el día siguiente en mi casa, donde le recalqué, íbamos a estar solas para poder conversar mucho rato con tranquilidad.
Apareció, muy puntual, con una falda tableada muy corta, parecía una colegiala sexy, y una blusa blanca, estaba muy sexy, yo por mi parte me había puesto u a falda por encima de las rodillas, de color azul oscuro, mucho más larga que la suya, y como ella una blusa blanca, decidí que no debía de andarme con disimulos, y la rodeé su cintura con sus manos, llevé mi boca hasta la suya, y le dije:
-Ya se para que has venido, cuñadita.
Vaya, tendría que haberme dado cuenta tu eres la nuera favorita de mi padre, lógico que seas, otra de sus putitas.
Después nos dimos un beso apasionado, todo estaba claro entre nosotras. Tras terminar el beso la desabroché la blusa y descubrí que la muy puta no llevaba sujetador, sus pechos quedaron a mi vista, le cogí uno con una de mis manos y agachándome me puse a chupárselo, mientras metí mi otra mano debajo de su falda y me puse a acaríciala el coño, encima de su tanga.
Pero ella no se estaba quieta, cuando me quise dar cuenta estaba con mi blusa desabrochada, y como no me había puesto sujetador mis tetas también estaban al aire, me senté en el sofá y la atraje hacía mí y llevando mis dos manos hacia su cintura comencé a bajarle el tanga, pero cuando lo tenía por sus rodillas ella, con una amplia so risa en su boca me dijo:
-Para aquí, cuñada, quiero quitártelo yo primero.
Me puse de pie, ella llevó sus manos hasta mi tanga y me lo bajó, en ese momento ella se puso de rodillas detrás de mí, yo me incliné un poco, y ella llevó su lengua hasta mi coño y comenzó a lamérmelo, me provocó una sensación deliciosa, su lengua hacia verdaderas diabluras dentro de mi coño.
Temí correrme demasiado pronto así que la aparté de mi, me senté en el sofá y la atraje hacia mí, y la coloqué sobre mis rodillas, en esta postura terminé de quitarle el tanga, su culo quedó libre ante mis ojos, y ella con un acento especial dijo:
-Mami, parece que soy una niña mala, castígame.
Le di un par de azotes, me pareció algo morboso, pero tenía su coño cera de mis manos, y no pude resistirme, introduje uno de mis dedos en su interior, ella comenzó a gemir mientras decía:
-Cariño, que zorra eres, me lo haces muy bien.
Cogiéndola en brazos me levanté del sofá y la deposité en él, después, la tumbé en este, me puse encima de ella, de manera que nuestros coños entraron en contacto, llevé mi cabeza hasta la suya y nos dimos un beso, cuando terminamos ella me dijo:
-Si besas así a mi hermano mayor le tendrás loquito.
Me bajé del sofá y volví a besarla de manera apasionada, mientras llevaba una de mis manos hasta sus tetas, cuando terminamos el beso, mientras continuaba de rodillas me fui hasta su coño, la hice levantar sus piernas e introduje mi lengua dentro de su coño, su sabor era delicioso, ella se puso a gemir, mientras decía:
-Cuñada esto es alucinante, me da que no soy el primer coño que comes.
No la respondí, y seguí lamiendo ese delicioso coño, mientras escuchaba sus gemidos, cosa que me ponía todavía más caliente, quería recorrer cada centímetro de su coño y proporcionarle el máximo placer, sus gemidos se fueron intensificando, hasta que ella dijo:
-Cariño, me corro.
Y sentí como sus líquidos inundaban mi boca, la verdad es que me parecieron extremadamente deliciosos. Ella descansó un momento y me dijo:
-Cuñada, creo que debo agradecerte lo que me acabas de hacer, ven aquí.
Ella estaba sentada en el sofá, me senté encima de ella, con una de mis manos conduje su cabeza hacia mis tetas, ella sacando su lengua se puso a chupármelas, mientras llevó una de sus manos hasta mi coño. Y con ella comenzó a masturbarme, mientras me preguntaba:
-¿Disfrutas, puta?
La verdad era que sí, que mi cuñada me estaba dando un placer enorme y no tardé en correrme.
Descansamos un rato, las dos tumbadas en el suelo, pero Estela se recuperó rápidamente, se puso de rodillas, yo la imité, nuestros cuerpos estaban muy próximos, acercamos nuestros labios y nos dimos un beso muy intenso. Yo me moría de ganas por volver a comerle el coño, así que la hice echarse un poco hacia atrás con su cabeza recostada contra el sofá, llevé mis manos hasta su coño y lo abrí bien, y después, llevé mi boca hacia ese sitio tan maravilloso e introduje mi lengua en él, mi cuñada al sentirlo se puso a gemir de una manera muy intensa, mientras decía:
-Lorenita, me vuelves loca.
Ella me pidió que me diera la vuelta y me quedara tumbada en el suelo boca arriba, cuando lo hice ella se arrodilló encima de mi volviendo a poner su delicioso coño al alcance me mi boca
Se lo estuve comiendo hasta que se corrió, en ese momento se hizo a un lado y tumbándose a mi lado me besó mientras me decía:
-Cuñadita, te adoro.
Después llevó una de sus manos hasta mi culo y se puso a acariciármelo, mientras decía:
-Menudo culo tienes, no me extraña, que mi hermano mayor, mi padre y alguno más, jajaja, te miren de esa manera. Pero ahora quiero ser yo quien te coma el coño.
Ella se tumbó boca arriba, como había hecho yo antes, yo me arrodillé encima de su boca y no tarde en sentir el placer de su lengua sobre mi coño. Otra vez volvio a comérmelo de una manera deliciosa, provocándome, nuevamente, un orgasmo increíble.
Nuevamente hicimos un descanso, pero las dos aún teníamos ganas de más, yo tomé la iniciativa y llevé mi boca hasta las tetas de Estela, saqué mi lengua y me puse a lamerle los pezones, ella no tardó en reaccionar y dijo:
-Cariño, veo que además de puta eres una ninfómana.
Yo abandonando sus deliciosas tetas, llevé mis manos hasta su coño y me puse a acariciárselo, en ese momento pensé que debíamos de pasar a otro nivel, así quejando a Estela un momento a solas en el salón salí de él y fui al lugar donde guardo mis juguetes, cogí uno de ellos y volví al salón, le pedí a Estela que se pusiera boca abajo con sus piernas dobladas y su cabeza pegada contra el suelo, quizá un poco sorprendida pero me obedeció, con mis manos abrí bien su coño, e introduje mi lengua dentro de su culo, ella se puso a gemir y dijo:
-¿Cuñada, que me haces?, me estaba imaginando que eras muy puta, pero nunca creí que llegaras a tanto
La hice girarse hasta que se puso de medio lado, hice que nuestros coños entraran en contacto, y en ese momento la dije:
-Cariño, quiero ser tu macho.
En ese momento ella se dio cuenta de la existencia de un estrapón con arnés cerca de nosotras y dijo:
-So zorra, definitivamente eres muy puta, te dejo que hagas conmigo lo que te apetezca
Primero me coloqué el arnés y el estrarpón, después la pedí que se pusiera de rodillas, apoyada en el sofá y cuando lo hizo, de un golpe le introduje mi aparato dentro de su coño, ella dijo:
-Esto es alucinante, es mucho mejor que hacerlo con mi marido, te adoro.
Sus palabras hacían que mi excitación aumentara, seguí follandola a un ritmo que sus gemidos me indicaban era el que a ella le gustaba, mientras ella decía:
-Mi amor, que bien follas, ¿Se quien has aprendido, de mi hermano mayor o del cabron de mi padre?
Yo seguía follandola, sabía que iba a catar un montón de pollas, pero quería que esta, aunque fuera de plástico fuera muy especial para ella, sus gemidos era impresionantes, se la notaba que le encantaba el sexo, estuve así follandola, hasta que ella me dijo:
-Puta, me corro.
Cuando terminó de correrse, se la notaba que se encontraba en éxtasis, se puso a besarme las tetas, mientas decía:
-Muchas gracias, cuñadita, me has hecho muy feliz, pero tras descansar un poco me dijo, ahora quiero ser yo tu macho.
Por supuesto acepté la oferta, le ayudé a ponerse su falso pene y cuando lo tuvo puesto le dije:
-Mi amor, déjame que te chupe la polla.
Las dos estábamos de pie, yo me arrodillé y me puse a chupar esa polla, como si fuera de verdad, y notaba como esta situación a ella le excitaba. Al cabo de un rato, yo tenía ganas de que ella me follara, así que me tumbé el se sofá con las piernas bien abiertas y le dije:
-Amor mío, hazme tuya.
Ella seguía de pie, y al oír mis palabras se encaminó hasta donde yo estaba, yo la esperaba con las piernas bien abiertas, y de un golpe me la metió, una oleada de placer recorrió todo mi cuerpo, ella comenzó a follarme como si fuera un verdadero macho, me lo hacía con rabia, dándome un placer increíble, mientras me decía:
-¿Gozas puta?
No la respondí porque mis gemidos lo hacían por mí y de esta manera no tardo en provocarme un orgasmo absolutamente bestial.
Aunque nos hubiera encantado continuar no era posible, debíamos de vestirnos y dar por terminada, de momento nuestra sesión de sexo.
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