Mi hija y su hermano mayor

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2036
T. Lectura: 10 min.

Con el mes de junio avanzando las clases de la universidad estaban llegando a su fin, pero mis hijos procuraban no quedarse en casa, por eso me sorprendió que cuando mi hijo mayor nos contó que se iba a quedar en casa una mañana, mi hija decidiera lo mismo, así que en un momento que nos quedamos solos le dije a mi hijo mayor:

-Creo que tu hermana va a ir a por ti.

Y así fue, pero mejor dejemos que sea mi hijo mayor quien nos lo cuente:

Esa mañana yo estaba sentado en el sofá, pensando en el trabajo que tenía que presentar pata terminar el curso, cuando llegó mi hermana y se sentó a mi lado, se sentó a mi lado, pero en lugar de poner sus pies en el suelo los puso en el propio sofá, sus piernas quedaban al descubierto, y la verdad es que eran preciosas, no se si se dio cuenta de que se las miraba, pero el caso es que me dijo:

-Dime hermanito, tú que debes de tener mucha experiencia con las chicas, ¿Crees que tengo bonitas las piernas?, a mi exnovio no le gustaban.

Recordé la advertencia de mi madre, y en esos momentos follar con mi hermana, después de hacerlo con nuestra madre era una tentación que me agradaba, así que llevé una de mis manos hasta su muslo y se lo acaricié, mientras le decía:

-Tu ex es tonto, por no apreciar a una mujer tan sexy como tú, hermanita.

La fui subiendo la mano hasta llegar a su tanga, en ese momento le dije:

-Y tienes un muy bien gusto para tu ropa interior, dan ganas de apartarte el tanga y comerte el coño.

Ella me echo una sonrisa que comprendí que significaba aprobación, así que le aparté el tanga, me encontré con un coño completamente depilado, comprendí que mi madre llevaba razón y mi hermana había preparado la ocasión, así que me arrodillé ante ella y sacando mi lengua me puse a comerle el coño, me pareció delicioso, me recordaba al de nuestra madre, pero no eran iguales, ella no tardó en ponerse a gemir, mientras decía;

-Hermanito que bien lo haces, no me extraña que tengas locas a michas chicas.

Yo seguí comiéndoselo, mientras ella no paraba de gemir, sentía que había hecho la conquista de una chica que me recordaba mucho a mi madre, y encima era bellísima, lo que le hacía muy interesante. Al poco ella me hizo parar y me dijo:

-Tú me estas demostrando ser muy macho, ahora quiero ser yo quien te demuestre que clase de mujer soy.

Me hizo levantarme del suelo, y ella se levantó del sofá, se quitó el vestido, quedándose con un conjunto de lencería alucinante de las que las chicas se ponen cuando saben que alguien lo va a ver, después, rápidamente me bajó los pantalones y el short y dijo:

-Hermanito. Sospechaba que la tenías grande, pero este tamaño supera mis mejores expectativas.

Se arrodilló y se la metió en la boca, la forma en que la mamaba me hacía pensar en algo genético, heredado de nuestra madre, yo le pregunté:

-¿La tengo más grande que tu novio?

-Mucho más hermanito, casi el doble, la verdad es que estoy descubriendo que ni ex la tenía pequeñita, y no la sabía utilizar.

-Pues entonces mejor que lo hayáis dejado le dije.

-Llevas razón hermano, pero vamos a ver si tú la usas mejor que el, me respondió.

Mi madre me había recalcado mucho que tomara precauciones y siendo mi hermana con más motivo, me fui hasta mis pantalones y saqué de ellos un condón, me lo puse, ella me pidió que me sentará en el sofá, se puso de rodillas encima de mi y llevando mi polla hasta la entrada de su coño se puso a cabalgarme, debía reconocer que mi hermana era hija de su madre, follaba divinamente, como mi madre, mientras yo acariciaba su delicioso culo, mientras gemía me decía cosas como:

-Que bien follas hermano, mucho mejor que el marica de m ex.

Ella seguía cabalgándome con gran maestría, me estaba haciendo gozar a tope, desde luego era una pena no haber descubierto antes la clase de hermana que tenía y ella parecía opinar lo mismo, porque, entre gemidos, me decía:

-Que pena, hermanito, yo buscando pollas fuera de casa teniendo esta maravilla dentro de ella.

Pero yo quería demostrarle a mi hermana que no era solamente cuestión de tamaño, sino que sabía cómo utilizarla, cogiéndola con mis manos la puse de medio lado, sobre el sofá, mientras yo hacía lo mismo, pero detrás de ella y desde esta postura, se la volví a meter ella se puso a gemir rápidamente, mientras decía:

-Oye hermanito, veo que la manejas muy bien, me encanta este ritmo, me estas volviendo loquita de placer.

Era lo que yo quería y continue follandomela, pero para demostrarle mis habilidades, decidí cambiar de postura, la pedí que se pusiera de rodillas sobre el sofá, ella lo hizo y yo poniéndome detrás de ella, de rodillas también, se la volvía meter, ella dijo:

-So cerdo, veo que tu novia, que debe ser bien puta, te está enseñando como volver loca de gusto a una mujer.

Yo en ese momento pensé que si ella supiera que no era solo mi novia, sino que la puta de nuestra madre, pero ya llegaría el momento de poner las cartas sobre la mesa, de momento era necesario que disfrutara a tope con su hermano mayor.

Pero como ella era la hermana mayor, le gustaba imponer sus caprichos, así que me pidió que la dejara ponerse encima otra vez, acepté. Me hizo sentarme en el sofá y ella se volvió a sentar encima de mí, pero esta vez, no se puso como antes mirándome a la cara sino de espaldas a mí, y volvió a montarme, mientras me decía:

-Quiero que veas hermanito como tu hermana mayor, cuando encuentra una buena polla sabe qué hacer con ella.

Y era verdad, mi hermana me estaba cabalgando a un ritmo increíblemente placentero, nuestros gemidos eran fortísimos, llegué a tener miedo de que nos oyeran los vecinos, creo que mi hermana se corrió varias veces, pero cuando sintió que yo me iba a correr me dijo:

-Cariño, aunque llevas condón, será mejor que te corras fuera de mi coño, además tengo el capricho de sentir como se corre tu semen sobre mi culo.

Se levantó de encima de mí y se puso a cuatro patas, encima del sofá, yo me levanté, me puse detrás de ella y quitándome el condón me puse a masturbarme, no tarde en correrme y mi leche fue a parar al trasero de mi hermana y se extendió por esta deliciosa parte de su cuerpo.

Descansamos durante un rato, pero los dos sabíamos que esto no había hecho nada mas que empezar, ella, que estaba tumbada n el sofá me dijo:

-Hermanito, follame otra vez.

La verdad es que mi polla solo viéndola se había vuelto a poner dura, así que me coqué otro condón y poniéndome de rodillas en el sofá se la metí dentro de su coño. Era un coño muy acogedor, en cierta manera me recordaba al de mi madre, pero se le notaba que era más joven, comencé a moverme en su interior, ella comenzó a decir:

-Hermanito que bien lo haces, que contenta debe de estar tu novia.

Yo seguí follandola, tenía una hermana maravillosa y quería darle todo el placer del mundo, me encantaba la idea de que mi hermana mayor, la misma que durante años me había dicho que era un niñato ahora estuviera disfrutando a tope de mi polla, y tuviera reconocer que follaba mejor que su exnovio, la verdad es que este siempre me había caído mal. En ese momento mi hermana dijo:

-Cariño, quiero hacer de hermana mayor, siéntate en el sofá.

Obedecí ella se levantó del sofá y luego se sentó encima de mi t con su mano guio mi polla hasta el interior de su coño, mientras decía:

-Vaya hermanito, tienes una polla divina, y yo perdiendo el tiempo con el imbécil de mi ex, dime de todas mis amigas, ¿con cuál te gustaría más follar?

-Solo contigo, le respondí

-Jajaja, que halagador eres, respondió ella, bueno no te preocupes, quiero ver como más de una prueba esta polla.

Y siguió follandome, lo hacía muy bien, definitivamente debía de haber algo genético en la forma de follar, se parecía tanto al de nuestra madre. Me estaba montando, dándome un placer increíble, estaba claro que desde ese momento nuestras relaciones iban a cambiar para bien, ella me siguió montando, dándome cada vez más placer, desde luego me parecía imposible que ningún hombre desperdiciara la oportunidad de tener sexo con una mujer como ella, noté que estaba cansando y le dije:

-Hermanita ponte de lado.

Ella me hizo caso y yo me puse en el sofá detrás de ella, y desde esta postura se la metí, ella me miró sorprendida y me dijo:

-Desde luego hermanito, sabes cómo dar placer a una mujer.

Seguí follandola en esa postura hasta que ella me dijo:

-Hermanito me corro.

Me pidió que me pusiera de pie, ella se puso de rodillas a mi lado, y comenzó a masturbarme, me bastaba solo con su mano, para sentir un gran placer, así que no tarde en venirme, ella acercó su cara a mi polla de manera que cuando me corrí mi leche su a parar a su cara, ella sacando su lengua se tragó toda la leche de alrededor, después llevó su boca a mi polla y con su lengua me la lamio hasta dejármela bien limpia.

Después de esto nos tumbamos en el sofá, pero mi hermana me estaba demostrando qie era una verdadera ninfómana, al poco de estar tumbada en el sofá, abrió completamente sus piernas, llevó una de sus manos hasta una de sus tetas y se puso a acariciársela, la otra la llevó hasta su coño. Y comenzó a acariciárselo, estaba claro que mi hermanita tenía ganas de marcha, y mientras lo hacía me decía:

-Hermanito, no sabes lo caliente que estoy, creo que me estoy volviendo adicta al sexo, y todo por culpa de mis hermanos.

Siguió gimiendo, pero se puso boca abajo, con sus piernas dobladas, esto me permitía tener una visión impresionante de su coño y su culo, además de ori los gemidos que salían de su boca, me levanté del sofá, le pedí que se diera la vuelta, lo hizo y abrió a tope sus piernas, yo me arrodillé ante ella, y sacando mi lengua comencé a lamerle el coño, ella entre gemidos dijo:

-Hermanito, das tanto gusto con la lengua, como con tu polla, se ve que tu novia debe ser una zorra y te tiene bien enseñado, tu lengua lo hace muy bien.

Me daban ganas de decirle que no era solo mi novia, sino que nuestra madre también era mi maestra en este campo, pero pensé que eso sería más adelante y que deberíamos planificarlo, mi hermano, mi madre y yo juntos.

Seguí comiéndola el coño, cosa que a ella parecía volverla loca, mientras sus gemidos se volvían más intensos, hasta que ella dijo:

-Hermanito, con tu lengua me estas demostrando que eres buen hermano, túmbate en el sofá y déjame demostrarte que yo también soy buena hermana.

Hice lo que mi hermana me pedía, y cuando estaba tumbado ella se aceró a mí, abrí bien las piernas para que ella pudiera hacer lo que quisiera, ella se puso boca abajo, llevó su mano hasta mi polla y se puso a acariciarla, mientras acercó su boca y sacando su lengua se puso a lamerla, mi polla, que ya había reaccionado anteriormente a la visión de su masturbación y sus gemidos se puso a mil, ella al darse cuanta dijo:

-Vaya cariño, ya veo que además de grande, tu polla es muy activa.

En mis anteriores polvos ella había visto de donde sacaba yo los condones, esta vez ella se me adelantó, se hizo con un condón y utilizando sus manos y su lengua me lo puso y después dijo:

-Me muero de ganas de volver a montar sobe esta polla.

Se sentó encima de mí, llevó mi polla hasta la entrada de su coño, y la introdujo en su interior, mientras me decía:

-Yo buscando buenas pollas por ahí, y resulta que no que buscaba está en casa.

Me di cuenta, de que se le había escapado que también hacia cosas con nuestro hermano pequeño, pero nuevamente consideré que era mejor no darse por enterado, sin tardar mucho tendríamos que afrontar nuestra situación familiar, pero ese momento no era para eso, era para que mi hermana y yo gozáramos, así que lo dejé pasar y me limité a recibir sus envites, que eran maravillosos, un hombre podía ser feliz solo así, ella por su parte me decía, entre gemidos:

-Me estoy volviendo loca de gusto hermanito, esto es increíble.

Y mientras me decía eso me seguía cabalgando, su coño como el de nuestra madre era caliente y acogedor. Y como nuestra madre sabía cabalgar de una manera extraordinaria, mientras yo pensaba esto ella lo pasaba de maravilla, según demostraban sus gemidos, decididamente lo de follar entre hermanos era fantástico.

Al rato ella se dio la vuelta y continuó cabalgándome, yo al ver sus deliciosas tetas encima de mí no pude menos que llevar mis manos hacia ellas y comencé a acariciárselas, ella me dijo:

-Hermano, que bien las acaricias.

Por supuesto continue haciéndoselo. Hasta que ella me dijo:

-Hermanito, quiero follar contigo de manera más relajada.

Se tumbó en el sofá y se puso de lado, yo también me puse de lado a sus espaldas, subí una de sus piernas con mis manos, su coño quedó completamente expuesto ante mi polla, y nuevamente se la volví a meter, ella reanudo sus gemidos, mientras me decía:

-Que bien follas en todas las posturas, mi amor.

Yo acerqué mi boca una de sus tetas y me puse a chuparle el pezón. Ella al sentirlo se puso a gemir de manera cada vez más intensa hasta que se corrió, por sus gemidos se notaba que estaba teniendo un orgasmo potentísimo. Pensé en sacársela, pero ella me dijo:

-No, mi amor, quiero que sigamos follando hasta que tu leche inunde mi vientre, por supuesto no era un placer que fuera a negarle, así que seguí follandola hasta que sentí que estaba a punto de correrme, en ese momento se la saqué, me quité el condón y como ella me había pedido mi leche inundó su vientre.

En ese momento me levanté del sofá, pero mi hermana, sin duda, tenía ganas de más marcha, se puso de rodillas ante mí, se metió mi polla en su boca y se puso a chupármela, parecía que la mía era la ultima polla del planeta, dada la desesperación con la que me la chupaba, y mi polla, pese a todo el ajetreo que llevaba se puso nuevamente dura, ella al verlo dijo:

-Vaya, hermanito, veo que tienes polla para tu novia y varias, más y una de ellas voy a ser yo.

La hice ponerse a cuatro patas, sobre una mesita que había en el centro del salón, y con ella en esta postura me puse a comerla el coño. Ella se puso a gemir, y dijo:

-Hermanito esta forma de comerse el coño no debe ser solo para una mujer, más de una debemos de disfrutar de esa lengua, así que cuando nos quedemos solos en casa, me vas a comer el coño.

No me parecía mala idea así que seguí comiéndoselo, ella, una vez más volvió a emitir unos gemidos muy intensos. Hasta que dijo:

-Nunca he follado encima de esta mesa, ¿Qué te parece si lo hacemos?

Yo tampoco lo había hecho, y de otro lado mi hermana era una mujer con la que apetecería follar en cualquier sitio, así que ella se tumbó encima de la mesita y yo poniéndome de rodillas sobre este mueble, volví a introducir mi polla dentro del delicioso coño de mi hermanita, mientras me decía:

-Hermanito, nunca me cansaría de follar contigo.

Y yo con ella tampoco, así que seguí dándole gusto, pero su complejo de hermana mayor volvió a salir y me dijo:

-Mejor siéntate tu aquí quiero cabalgarte, mi amor.

Se la saqué, sabiendo que dentro de unos momentos mi polla iba a volver a estar dentro de ese paraíso, ella se levantó y yo me senté en la mesita, con las manos apoyadas en ella para mantener el equilibrio, ella se subió encima, se sentó sobre mí, con las piernas encima del mueble y nuevamente introdujo mi polla dentro de su coño, no tardó en volver a gemir, mientras me decía:

-Esto es increíble es el mejor sexo que he tenido en mi vida.

Al rato se dio la vuelta y seguimos follando, yo me sentía inmensamente feliz de tener en casa un par de mujeres que practicaban el incesto sin ningún prejuicio, y que me hacían gozar muchísimo, pero ella parecía ansiosa de cambiar de postura, se levantó de encima de mí y me hizo una señal para que yo hiciera lo mismo, después se puso a cuatro patas encima de la mesita y me dijo:

-Hermanito, ¿Te apetece seguir follando con la perra de tu hermana?

Me pude de rodillas, detrás de ella y una vez más volví a meter mi polla dentro de su adorado y caliente paraíso. Ella se puso a gemir, mientras me decía:

-Te adoro hermanito, espero que, aunque tengas novia, tengas tiempo y leche para tu hermana.

Sin duda terminaría haciendo un trio con chica y ella, pero no era cuestión de hablar de ello, ahora estaba solo con mi hermana y de lo que se trataba era de hacerla gozar, y cuando ella se corrió, sentí que lo estaba logrando intenté sacarla la polla, pero ella decidió, que quería que me corriera dentro de su coño, aunque fuera a través de un condón.

Cuando esto sucedió, me puse de pie, ella, otra vez vino hacia donde yo estaba y se arrodilló ante mí, la verdad es que tener a una mujer bella como una diosa, arrodillada ante ti era un sueño, ella me quitó el condón, y sacando su lengua se puso a limpiar con ella mi polla hasta dejarla completamente limpia, en ese momento yo la hice ponerse de pie y fui yo quien se arrodilló ante ella, saqué mi lengua y me puse a lamer ese coño que tanto placer me había dado, con gusto la hubiera seguido follando, pero la hora de que mi hermano pequeño, volviera se estaba echando encima, así que cuando logré que se corriera dimos por terminado nuestra sesión de sexo.

Cuando por la tarde mi madre volvió a casa los dos cruzamos una mirada que la hizo comprender que todo había ido bien.

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