Mamá necesito que me ayudes. Masturbaciones

6
11163
T. Lectura: 7 min.

Me desperté muy bien, había dormido en paz. Masturbarme pensando en el enorme pene que tiene mi hijo era algo que me dejaba sumamente sedada, los orgasmos eran fuertes y luego venía la paz.

Hacía ya mucho tiempo que había dejado de lado la discusión interna si estaba bien o no calentarme con su figura.

Es verdad que luego de tomar posición con respecto a eso había dado un paso más: observarlo en secreto, espiarlo para obtener mejor información y así alimentar mis sesiones de auto placer. Pero la noche anterior que me pidió ayuda para satisfacer a su novia había generado un efecto dominó en mi interior que me llevaba a soñar con algunas cosas que antes parecían imposibles.

Me calentaba él, su juventud, su figura y su pene. Además de ser la persona que más amo en este mundo, lo daría todo por él y haría todo lo que desee para hacerlo feliz.

Me levanté de la cama y me puse una remera suya vieja y estirada. Tapaba apenas mis nalgas y decidí salir así del cuarto. Quería excitarlo y ver cómo se le ponía la verga dura por debajo de sus bóxer. Ya había hecho este tipo de cosas pero nunca tan provocativa, era el primer paso del plan.

El objetivo era de a poco ir levantando la tensión sexual y con la excusa de ayudarlo, lograr nuevas experiencias que me permitan seguir masturbándome con más fuerza.

Caminé por toda el pasillo despacio, dejé la puerta del baño entreabierta para hacer pichi y que me escuchara, fui a la cocina y el living pero no estaba Damián. Al final golpee la puerta de su cuarto, nadie respondió y abrí (no esperé mucho… era hermoso verlo acostado con las erecciones matinales que tiene). No estaba en su cuarto, encontré toda su ropa tirada y en el piso una remera toda manchada, me enojé un poco con él. Ya no era un niño. Saqué una foto de todo el desorden y se la mandé junto con la frase “¿se puede saber que es todo este desorden?”.

Me fui a trabajar, volví sobre las 19 h y no había tenido respuesta suya. Me cambié de ropa, lo mismo que en la mañana. Tanga negra, ancha por las caderas para que no se me incruste y su remera vieja que me quedaba grande.

Al fin llegó mientras yo miraba tele, le tocaba cocinar a él hoy.

-Hola má.

-Hola Dami, no me contestaste en todo el día, ¿pasó algo?

-Estaba con muchas clases y no quería mentirte con respecto a la foto pero no quería hablarlo por mensaje.

-Bueno ya fue eso, me enojé por el desorden. Cambiate, ponete cómodo y acordate que hoy te toca cocinar.

-Ehh si pensaba hacer un arroz con pollo.

-Perfecto. (Me paré para ir a la cocina a poner todo en orden)

Noté como se quedaba mirando el rebote de mis pechos primero (exageré un poco el movimiento para que rebotaran más) y las nalgas después, cuando pasé por delante suyo. Había logrado el efecto que buscaba. Después de un par de pasos, me di media vuelta y lo agarré con sus ojos en mi culo. Me excitaba sentirme deseada por él. Le sonreí de forma pícara:

-¿Se te perdió algo? Tu cuarto queda por el pasillo… la puerta antes del mío. Dale.

-Voy (entre risas nerviosas)

Acomodé las cosas para que cocine. Puse una silla de frente a la mesada contra la pared pero separada de la mesa de la cocina. La idea era que cuando se volteara pudiera verme entera y yo verlo de cuerpo entero a él. Me acomodé en la silla y apoyé mi pie en otra, así tenía mi pierna flexionada y podía abrirla para que viera mi entrepierna cuando se girara. Cuando me daba la espalda podía tocarme sin miramientos muy cerca suyo sin que se diera cuenta. Estaba muy excitada y caliente, no podía creer lo que iba a hacer.

Salió todo a la perfección con el agregado que él se puso un bóxer y una remera vieja como yo y nada más. Su erección se notaría muchísimo. Empezó a cocinar de espaldas a mí la conversación iba por cualquier lado hasta que me confesó que la remera toda sucia de su cuarto era de semen, luego de haberse masturbado anoche.

Eso me puso a mil, a los dos nos había calentado la situación y no se frenó. Es muy parecido a mi pensé, heredó el morbo de su madre.

Levanté la rodilla y apoyé el pie en la otra silla como lo había planeado, se veía toda mi entrepierna pero de forma disimulada. Yo notaba mi excitación y como me estaba mojando internamente, pero no había evidencia todavía en la ropa interior. Si me acariciaba un poco ya aparecería la mancha de flujo en mi tanga. Me calentaba que la viera. Me toqué un poco y decidí que era momento que me mirara.

-Damián, date vuelta y mírame a la cara que te quiero preguntar algo. ¿Vos te pajeaste porque te calentó lo que hablamos ayer juntos?

Se dio vuelta y quedó petrificado, me recorrió con su mirada y se detuvo en mi concha. Me excitó ver como su verga se empezaba a endurecer y crecer. No lo puede contener es una reacción física, se excita y se le para. Y lo que a mí me calienta es que se excita conmigo.

-Damián podés concentrarte un segundo y responderme con la verdad.

-Perdón mami, no. No fue eso lo que me calentó.

Sus palabras me rompieron por dentro y todo el castillo de naipes que yo me había armado se derrumbó. No me di cuenta que era todo imaginación mía, mi calentura me había hecho ver cosas donde no había. Sus erecciones son eso, una erección de juventud, una respuesta física a un impulso. No había deseo, no había calentura, morbo o excitación. Yo era la que completaba con mi deseo las partes de la realidad que no existían, el resultado entonces era una película donde yo era la protagonista y él el galán de la novela que obviamente se quedaba conmigo. Vivíamos sin problema en ese mundo de placer y goce sin que existieran dudas, problemas o remordimientos. Un mundo donde el incesto no existía y todo era placer correspondido.

Bajé la cabeza y mi pierna, ya se me había secado todo, su respuesta había sido clara.

-Perdón mal interpreté todo hijo. Perdón. (me sentí totalmente avergonzada)

-No mamá lo que me calentó mucho y me hizo acabar como nunca fue verte a vos como te metías los dedos en tu concha y te pajeabas.

Se acomodó la pija para que no tensará tanto el bóxer de tela. La puso mirando hacia arriba y a un costado.

Era enorme y si se había excitado conmigo.

Me vi tentada a bajarle su ropa interior y mamársela ahí en el medio de la cocina, que me llenara de leche la cara y la boca. Quería sentir su semen caliente en mi, quería chuparle la pija a mi hijo. Toda mi excitación había vuelto como un tsunami y con más fuerza que antes, estoy hecha una puta sin frenos.

-Damián, no sé qué decirte. Deberíamos de acordar cómo vamos a seguir con esto. Está claro que somos dos adultos conviviendo en una casa pequeña… Y que nos damos autoplacer y disfrutamos de eso.

-Me encanta verte gozar, me gusta que disfrutes mamá. Por mí no es necesario que te persigas ni te escondas.

-Bueno podríamos aprovechar esta charla para trabajar sobre tu tema de ganar conocimiento sobre cómo hacer gozar a una mujer. (no sabía como continuar sin verme tan puta)

Quería que todo pasara ya con mi hijo pero no podía lucir desesperada, tenía que ir con cautela. Así que pensé un poco de masturbación frente a frente y con la excusa de enseñarle lo que una mujer experiente y pajera sabe, podía ser perfecto.

-Hijo vos ya sabes que yo me toco y me doy placer a mí misma. Te voy a mostrar como lo hago y vos vas a tener que atender.

-Si me encanta ¿vamos a tu cuarto?

Si lo llevaba a la cama no sabía si me iba a contener así que preferí que sea ahí en la cocina.

-No, vamos a hacerlo acá.

Me subí a la mesa de la cocina separé mis piernas y empecé a frotarme por encima de la tanga todo a lo largo de mi concha, la sentía hervir y podía notar la humedad que tenía en mis labios vaginales. Esa mesa que tantas veces nos había alimentado ahora cumplía la función de servir nuestros mayores instintos sexuales y depravados. Era una mesa de madera pintada de blanco, la imagen debería ser hermosa, apoyaba mi espalda contra la pared sentada con las piernas abiertas y flexionadas mirándolo a él. Mi tanga negra contrastaba con la mesa así como el frío de la superficie y mi calor interno.

-Ya te dije que todas somos distintas pero a mí me enloquece que primero me acaricien y me refrieguen mi humedad por toda la concha. (Hacia los movimientos por encima de la tanga) y que se centren un momento en mi clítoris, con presión pero sin velocidad. A veces solo apretarlo, ¿ves así? (Me apretaba con tres dedos mi clítoris) y cuando siento la presión no puedo aguantar moverme así buscando frotar mi concha.

-Mamá me calienta mucho eso, necesito sacar mi pija del bóxer y pajearme.

-Si Dami hacelo sin problema. Solo que para estar en igualdad de condiciones yo también me voy a sacar mi ropa interior.

Levanté la cola y llevé mi tanga hasta el doblez de las rodillas. La dejé ahí y pude ver en su parte interna una gran mancha de flujo, el color negro ayudaba a disimular. Mi hijo por primera vez sacó frente a mí su enorme pene, era hermoso. Tiró su piel hacia atrás y dejó al descubierto una cabeza gruesa y roja. Lo quería tener dentro de mí. Empecé a pasar mis dedos por mi conchita y con las dos manos separé mis labios vaginales para que vea toda mi concha. No estaba depilada, ni preparada para esa situación. Pensé la próxima vez será distinto.

Mi hijo empezó a pajearse con fuerza y yo decidí meterme dos dedos dentro, bien profundo buscando la parte rugosa del interior de mi vulva y frotarla. Darme mucho placer, tres dedos dentro. Presionando. Moviendo mi cadera para frotar también el clítoris con la palma de mi mano.

Ninguno hablaba yo jadeaba mirando como se masturbaba y el miraba fijo mi concha rosada, abierta y empapada.

Cuando de repente vi que se quedaba quieto, inmóvil y empezaba a eyacular copiosamente y con mucha fuerza. Regó la mesa de la cocina donde yo estaba subida, mis piernas, la tanga que tenía en la mitad de mis piernas flexionadas y algunas gotas cayeron en mi estómago ensuciando su remera. Esas gotas gruesas y espesas traían mucha leche acumulada lo pude notar claramente. Caían con fuerza. De color más bien crema ahora generaban un nuevo contraste con lo blanco de nuestra mesa de cocina.

Me enloqueció verlo acabarme arriba. Me metí los dedos bien profundo y me apreté la concha y el clítoris. Ardía de pasión y éxtasis, acabé dos segundo después que él y sentí como caía mucho flujo de mi sexo y corría a mi cola para enchastrar también la mesa como él.

-Damián hijo mío, estabas muy excitado. Acabaste muchísimo.

-Mamá esto es mucho mejor que el porno, verte de cerca, sentirte gemir despacio, oler tu olor a sexo y excitación me llevaron muy rápido a acabar.

-No te voy a negar que ver como te tocas me enloqueció. ¿Puedo confesarte algo? (dije esto todavía con la mano cubriendo mi sexo, todavía escurría mi miel vaginal)

-Creo mami que podés confesar lo que quieras.

-Tenía mucho miedo que esto pasara, pensé que te ibas a volver loco y te ibas a enojar muchísimo conmigo. Pero yo deseaba esto hace mucho.

-Nunca lo pensé, nunca. Ayer descubrí que sos una mujer y que me mirabas mi pene y que te tocas muy rico… Y ahora que te calentás conmigo. Nadie puede saber esto.

-A nadie se lo voy a decir.

-Mamá sos hermosa y me calentás mucho. (su pene estaba volviendo a endurecerse, ¡Que juventud!)

Tenía que refrenar un poco lo que estaba pasando, yo soy la mayor. Pero estaba prendida fuego por dentro. Bajé mi tanga, empapada y sentí el frío de su humedad contra mis labios que también estaban empapados pero calientes. Me bajé de la mesa y me paré frente a él su pene chocó con mi estómago, era más alto que yo me había pasado en estatura hace años.

-Damián, seguimos siendo madre e hijo, no quiero que esto nos confunda. Iremos despacio por ahora te mostré lo que a mí me gusta en la previa del sexo, algo de las caricias íntimas pero faltan muchas cosas.

Me di media vuelta y mientras me iba de la cocina le dije “ahora me voy a bañar tal vez me toque de nuevo pero el siguiente paso lo daremos mañana”, caminaba toda excitada y conteniéndome. Él quedó duro como una estaca espero que se masturbe pensando en mí.

Loading

6 COMENTARIOS

    • Beast siempre exigiendo, es difícil estar a la altura contigo jajajaja espero que te guste como continúa la historia. Voy a estar publicando las dos historias juntas capaz demora un poco… pero te podés distraer con los amigos de veraneo en Punta del diablo (no es lo mismo lo sé)
      Gracias de nuevo por leer y comentar.

      B.

    • UFFFFF!!!!! Que rico!!! y la historia sigue no para de ponerse morbosa…
      Gracias por tu comentario y por leer.

      B.

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí