Todo comenzó en una reunión familiar donde mamá por fin invitó a su novio, un hombre en sus cuarenta, nada atlético, algo bonachón pero con una actitud muy buena…
Aquel día estábamos mamá y yo preparándonos para salir hacia casa de mis abuelos dónde sería la reunión, el timbre sonó y mamá salió corriendo a sabiendas que se trataba de su novio, pero llegó con una gran sorpresa, su hermano “menor” un hombre entrado en sus treinta y muchos, vi a un delicioso maduro, todo lo opuesto a su hermano mayor, este era alto, quizás por encima del 1.80, delgado pero atlético, con una barba cerrada perfectamente cortada, su cabello peinado hacia atrás, enfundado en unos pantalones de mezclilla y una camisa a cuadros que definía perfectamente su firme y ancho pecho.
El tipo de hombre que me pondría cachonda de inmediato, y me ponía, aunque solo lo conocía en fotografías, pero al ser el cuñado de mamá di por hecho que no pasaría nada, pero, me equivoqué claramente porque en cuanto me miro salir no me quitó los ojos de encima y pues quien era yo para rechazar ese divino regalo ¿No?, además la tensión sexual se palpo de inmediato, el como me miraba y claro yo respondía con sonrisas y miradas por demás coquetas.
Llegamos a la fiesta entre tanto murmullo, escándalo de la música y demás, el cuñado de mamá por fin se acercó a mí.
—Hola, ¿Ana verdad? —murmuro al plantarse frente a mi—
—Así es, tu futura sobrina —sonreí de forma bastante coqueta y el mordió su labio recorriéndome con esa morbosa mirada, me encantó y mordí mi labio pasando mi diestra por mis pechos fingiendo hacerlo distraída—
—Ricardo… —extendió su mano y la estreché de inmediato— Eres mucho más bonita que en las fotografías… al menos la que yo vi…
—¿A si? Depende cuales te mostraron, quizás no fueron las correctas… —no pasó desapercibida su mirada hacia mí, así como tampoco a él se le escapó el doble sentido de mis palabras—
—Quizás es que no tienen esas fotos que necesito ver —me recorrió de pies a cabeza con la mirada y yo reí cubriéndome los labios — ¿Estás en universidad no?
Llevamos la plática en lo “básico” por un momento, escuela, Edad, sonrió al oírme decir que tenía 19 y medio, y yo cuando dijo 37 y más del medio. Obviamente la plática paso de eso al típico ¿y el novio?, justo después de eso todo se destapo sin más, pues le dije que yo estaba mejor divirtiéndome sola y sin compromiso, “es más rico” hice énfasis en esa palabra.
—Eso de diversión sin compromiso me encanta, por eso me divorcié… —me respondió y había soltado algo que podría ser un engaño— Porque imagínate estar atado, y rechazar a una chica tan hermosa como tú..
—Quizás… sería una completa decepción ser rechazada por usted…—solté el ofrecimiento pensando en eso del “me divorcié” pues era la clásica en hombres casados pero me daba completamente igual así que completé— Después de todo si es el tío travieso ¿no?
—Que sobrina tan juguetona me encontré…
Nos quedamos sonriendo y siguiendo esa plática llena de frases en doble sentido e insinuaciones ya muy descaradas porque era claro que es lo que buscaba y obviamente yo lo quería, nos cayó la noche en el jardín de mis abuelos, habíamos dejado claro que queríamos coger, la tensión se sintió desde el primer momento, se notaba lo cachondo y morboso que era, después de un rato lanzándole sonrisas, pasando mi mano por el borde de mi minifalda y metiéndola por debajo, a él eso le causaba algo y se tocaba el bulto al mirarme de pieza a cabeza, entre a la casa con el pretexto de ir al baño, por supuesto que me asegure de que Ricardo me viera, hice algo de tiempo y salí del baño ya estaba allí dando vueltas en la sala, nos sonreímos ambos seguros del plan y acuerdo silencioso.
Todos enfiestados y sumidos en sus pláticas, relajo, tragos ya ebrios, jamás se percataron de que Ricardo y yo no estábamos pues me lo lleve detrás del almacén del abuelo en el patio trasero, planeaba claramente que me diera una buena cogida allí mismo…
—¿Así que si eres la sobrina traviesa? —soltó Ricardo pasando su mano por mi cintura y jalándome hacia el—
—Esto es algo que no se cuenta casualmente en una plática, pero soy la puta de la familia querido tío —Ricardo sonrió y paso su otra mano por mi muslo bajo la minifalda—
—Eso suena bien, no me lo esperaba así —me apretó las nalgas y solté un gemido—
—¿Esperaba que me hiciera de rogar? Para que perder tiempo en eso, si podemos pasar a lo rico… —le acaricie el pecho y me levanté de puntas buscando un beso— Además se nota que es ese tipo de tío.
—¿Del tipo que se le pone dura con ver el culo de su sobrina ya crecidita? Pues claro que sí, sobre todo porque eres mi única sobrinita y más sabiendo que eres una fácil —paso la mano bajo mi falda hasta mis nalgas —¿Te pusiste tanguita?
—Por supuesto, así solo la hace a un ladito —solté una risita— Para clavarme la rico.. —al decir eso baje mi mano a tocarle el bulto—
—Te la voy a dejar ir toda sobrinita…
Susurro aquello y me levanto apretándome las piernas alrededor de su cadera, nos devoramos la boca a besos, mordidas y jadeos, me manoseaba el culo por debajo de la falda y me saque las tetas de mi blusa, el manoseo estaba delicioso, me empujaba su pelvis contra mi coño y yo le gemía entre sus labios, pero no pudimos llegar a más, pues a alguien se le ocurrió encender la luz del patio trasero y de no ser porque estábamos detrás de la estructura de lámina nos habrían visto, tuvimos que parar…
Primero salí yo entrando al baño de nuevo, para cuando salí Ricardo ya estaba en plática con su hermano y mi madre…
Así pasaron las horas, ya siendo poco más de media noche y solo quedando, mis abuelos, mi madre, su novio, Ricardo y Yo, mamá y su novio algo pasados de copas, mis abuelos ya dormían y bueno era ahora o nunca, yo estaba más que cachonda, urgida por sentir la verga de Ricardo, mamá dijo que era hora de irnos y Ricardo fue quien condujo, al llegar a casa mamá se fue a su habitación con su novio y se olvidaron completamente de nosotros, apenas escuchamos la puerta de la habitación serrarse nos miramos con esas ganas vívidas en los ojos.
—No me vas a dejar cachondo sobrinita… —no la pensó dos veces en irse contra mi y apretarme contra la pared y él, besándome con ganas—
—Me tiene bien cachonda desde que llegó tío —le seguí el juego y me le monte de un salto, por lo que me apretó el culo—
—Yo a eso venía, a cogerme a la hijastra de mi hermano, y no esperaba que me la pusieran tan fácil… —el muy sínico declaró sus cochinas intenciones, las cuales me encantaron—
—Entonces ya métamela tío —le mordí el labio y me bajo con cuidado, con esa sonrisa perversa en sus labios—
Nos fuimos a la habitación que mamá le había preparado, estaba en la parte baja de la casa, detrás de la cocina, una habitación pequeña pensada para el servicio la cual termino siendo de visitas, cerramos con seguro y empezaron a volar las prendas de ropa, apurados y calientes nos envolvimos en cachondos besos, me recosté en la cama y se quedó sobre mi metiéndome los dedos, me abrí bien de piernas y Ricardo se deleitaba chupándome las tetas y dándome dedo, mis agudos y bajos gemidos hacían eco en la pequeña habitación, me pidió que se la mamara y gustosa me puse de rodillas al lado de la cama, este me empaló la garganta sin espera, tratábamos de no hacer ruido pero era imposible por el como me empujaba la verga por la garganta.
—Que boquita sobrina… —jadeaba y siseaba entre dientes— Si así te la tragas con la boca ya quiero sentirte el coñito…
Me separé se su verga jadeando y recuperando aliento, manteniendo unida su verga a mi por los hilos de espesa saliva que se rompieron en cuanto hable—
—Me la como así de rico dónde la meta… —y me puse en cuatro sobre la cama, e estaba dando a elegir dónde me la quería meter—
—Ufff que delicia —me dio una fuerte nalgada y empezó a frotarme la verga desde el coño a la entrada del culo— ¿Tengo para elegir?
—Donde mi tío quiera yo obedezco… —gemí de manera infantil y Ricardo empezó a reír—
—Que piruja saliste….
Al terminar esa frase su ronca voz termino en un gemido al momento de ensartarme la verga de golpe en el coño, ahogue un fuerte gemido cubriendo mi boca con la mano, que bien armado estaba mi nuevo tío, me bombeaba delicioso, duro y rápido, no se hicieron esperar esos húmedos sonido y el choque tan rico de mi culo contra él, me apretaba de la cintura y se dejaba ir con todo contra mi coño, jadeaba y gemía sin poder parar, el simple hecho de poder ser escuchados, atrapados, ese peligro me hacía palpitar el coño por demás delicioso.
—Puta madre —gruño fuerte— Que puto coño tan rico, estás hirviendo por dentro…
—Si… que rico entra tu rica verga tío… —gemía inclinado mi cuerpo hacia abajo y levantando bien el culo para sentirlo entrar más profundo— Toda tío. Hágame su puta bien rico —solté en un gemido alto lleno de placer—
Ricardo gimió y me jalo del cabello haciéndome hacia arriba puesta bien en cuatro, para después llevar su mano a mi boca y ser ese su punto de apoyo, empezando a moverse como un desquiciado, los gritos y gemidos se me ahogaban antes de salir.
—Cállate putita. Que te quiero seguir cogiendo más… —sonó autoritario, aun gimiendo tan rico con esa gruesa voz, claramente preocupado por qué fuéramos interrumpidos más que descubiertos—
Mis tetas se movían como me gusta, se balanceaban delicioso de atrás adelante y Ricardo dándome sin parar, como un semental embravecido, se me fueron los ojos en blanco, sentí que estaba salivando y pronto mis jadeos sonaban a bramidos ahogados, me deje ir en un delicioso orgasmo, mis piernas temblaron y Ricardo se percató de eso “Ya te corriste tan rápido… eres una golfa sobrinita”, Ricardo sonaba burlón, extasiado, pero tenía razón estaba hirviendo de éxtasis, no me pude controlar.
Me empujó hacia delante, solo para volver a jalarme y abrirme mas las piernas, con mi cara de costado aplastada contra el colchón, sentí su verga frotándose desde el coño a mi ano, me escupió este último y supe lo que venía, no preguntó, tampoco me dio un aviso o un calentamiento previo, de una me empujó la verga por el culo, con fuerza, sin compasión alguna, me sodomizo a su antojo y consideración, con fuerza se abrió paso, mordí las sábanas con fuerza, reprimiendo mis ganas de soltar un grito, me tomo de las muñecas y me las aprisionó contra la cadera tras mi espalda, me bombeaba duro, soltando jadeos pesados como los de un toro preparándose para arremeter contra alguien, pero este toro tras de mi me estaba partiendo duro de verdad.
—¿Eres toda una puta verdad? Una cerda que le encanta la verga… —me dio una nalgada más, pero no paraba el mete saca— ¿Si sobrina?
—Me encanta… —apenas fui capaz de articular bien esas palabras—
—Se nota, pinche ofrecida tan deliciosa… —y me sodomizo con más violencia— No tardaste nada en darme hasta el culo piruja…
Me daba sin parar, me golpeaba demasiado, jalaba el cabello y me azotaba la cara contra el colchón, repitiendo una y otra vez lo puta y piruja que era, pero eso fuera de asustarme me llevo al éxtasis máximo, pues me descontrole de placer, salió de mí y me empujó para tenerme de costado, se acomodó subiendo a la cama, levantó mi pierna para echarse esta al hombro, me tenía bien abierta en L, y volvió a ensartarme por el culo, se dejaba caer duro, mi coño sentía la vibración del mete saca violento y era delicioso, mis tetas se movían al ritmo que me estaba cogiendo, y yo no paraba de soltar gemidos llenos de placer, me apretó una teta con fuerza y jadeaba ronco, acompañados de ese choque húmedo, se escuchaba delicioso, me choree de mis jugos al explotar ese placer en mi clítoris.
—Que rico… —lo miraba sin dejar de gemirle— Que rica verga tienes tío…
—Te la tragas toda con ese culito, y no paras de correrte, como buena puta mira lo cerda que estás —y palmeo mi empapado coño aumentando el placer en el que me estaba dejando ir— Date unos sentones en mi verga…
Paro para acomodarse y una vez listos me ensarte sola su verga en el culo, me quedé en cuclillas montando lo bien abierta y sosteniéndome de la pared empecé a darle sus buenos sentones, pero él no se quedó quieto porque me la empujaba desde abajo, sentía como me empalaba completamente el culo, con fuerza y el éxtasis no me daba tregua, recorría mi cuerpo con una exquisita violencia, se me iban los ojos en blanco, Ricardo me apretaba las tetas y les daba bofetadas.
—Que zorra, que puta zorra tan rica… —jadeaba lleno de placer, arremetiendo duro contra mi culo— así dame ese culo…
Estaba loco, completamente, me tomo como a una muñeca de plástico, me tumbó de espalda en la cama y me abrió las piernas todo lo que pudo, solamente para empalarme el culo otra vez, bufaba como animal, parecía que ya le daba igual si nos escuchaban, paró solo para meterme dos dedos en el coño y empezar a moverlos dando leves embestidas en mi ano, ese fue el momento menos violento de la cogida, apenas y duro porque me puso en cuatro otra vez, me jalaba del cabello sodomizándome con salvajismo puro, ante eso me descubrí metiéndome los dedos al coño estimulando aún más mi clítoris hasta soltar un gemido lleno de placer, dejándome ir en ese orgasmo glorioso.
En el medio de este escuché a Ricardo gemir delicioso, tembló tras de mi y me ensartada profundo y lento, pues ya me había dejado el culo relleno de su leche, se quedó un momento bien adentro de mi, moviendo su pelvis en círculos y acariciándome las nalgas que me había dejado ya tan sensibles por sus golpes.
—Mira eso… —jadeo cuando sentí que salió de mi— que delicia, que rico se ve tu culo abierto y lleno de mi leche… —me separaba las nalgas para poder tener esa morbosa y sucia imagen de mi culo—
—Me reventaste muy duro… —solté en un exhausto jadeo—
—Te gusto sobrinita —soltó en una risa burlona— ¿o no? —me tomo del cabello y me hizo girar hacia el para morderme los labios y susurrar— Te encanta la verga zorrita…
—Me fascina… —le respondí en un tono muy seguro e incitador—
—Que fácil me la pusiste sobrina… mira que darle el culo así de sencillo a tu nuevo tío…
—Pasa que el tío está madurito… riquísimo y cachondo —pase la punta de mi lengua por sus labios—
—Que fantasía más rica he cumplido… —no paraba de manosearme las tetas, era un sucio definitivamente pero después de todo eso es lo que me puso cachonda desde el inicio—
—Lo que el tío pida…
Ricardo estaba por responder cuando escuchamos un ruido en la cocina, habían encendido el dispensador de agua y se escuchó la voz de mi madre seguida de la de su novio. No sé podía entender pero tardaron cerca de quince minutos allí, para cuando se fueron el cachondeo del momento se nos había ido, así que comencé a vestirme y me salí de aquella habitación así sin más, tal cual una puta después de dar el servicio, pero no tipo allí porque de alguna forma Ricardo consiguió mi número y pasamos días enviando mensaje y en llamadas cachondas, hasta que llegamos al acuerdo de vernos en un motel de paso, pero eso es una historia para otro relato porque me reventó delicioso…
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.