Sexo en el balneario Punta del Diablo (3)

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T. Lectura: 10 min.

No habían pasado 48 h desde que llegamos a Punta del diablo y ya eran las mejores vacaciones de mi vida. Cada peso ahorrado para alquilar la casa valía la pena. Estaba tan excitado con Majo y Santiago que ya no me enloquecía por salir a bailar, tampoco me interesaba bajar a la playa. Quería quedarme cogiendo con la puta de mi amiga el resto de los 13 días que nos quedaban.

Pero no fue así… dormimos siesta un rato después de almorzar. En Rocha y en toda la costa uruguaya el sol se pone muy fuerte a la primera hora de la tarde, además eran los primeros días y no queríamos quedar rojos como tomates o insolarnos. Cada uno a su cama y a descansar un rato, sobre las 6 de la tarde nos levantamos. Sofi salió primera con short corto de jean, una remera y un canguro en los hombros. Ella tiene en pelo corto castaño claro, tirando a rubio, sus ojos claros le dan brillo a su cara. Su cuerpo es grande, tiene algo de sobrepeso digamos, como no es una mujer alta entonces se evidencia más.

Los que no pasan desapercibidos son sus pechos y caderas, grandes. Sus bikinis por ejemplo no son tanga, tienen la cintura ancha en sus caderas y la parte de arriba no son triángulos de tela como los de Majo y sus pechos pequeños. Son más bien altos con mucha tela sobre todo al costado de sus pechos para levantarlos y que no se escape nada. Una hermosa mujer voluptuosa. A la vez muy ágil para bailar y con mucha gracia en sus movimientos. Pensarán que no tiene el abdomen plano pero la verdad es que si bastante plano para su figura grande.

Unos días antes de venirnos de vacaciones le dije a Andrés: “es el típico cuerpo uruguayo, a mí me encanta, podría ser vedette en una comparsa de tambores”. Esto fue en una conversación que tenía con mi amigo, él me pedía consejo para ver si daba el paso a tener algo con ella. Yo lo apoyaba y le decía que era una mujer hermosa, así lo creo. Capaz algo tímida para mí gusto pero con él se iban a llevar genial.

Andrés por su lado que decir, muy malo jugando al fútbol por eso encontró en el rugby su deporte. Para eso tiene un físico privilegiado, cuando era chico era gordo ahora con 23 años es una mole. Es un poco más alto que yo no tanto, pero sus brazos y piernas son muy gruesos. No tiene un físico marcado, simplemente es grande y musculoso.

–¿A dónde van Sofi?

–A la feria de artesanos y ya nos quedamos a cenar y tomar algo por ahí, ¿ustedes van a ir a bailar?

–No sé, yo no creo. (Si podía quedarme con Majo no había duda) pero hasta la feria a comer unos buñuelos de alga voy.

–Dale genial, les aviso al resto.

Agarramos algo de abrigo porque siempre que se va el sol empieza el viento en la costa y salimos para la feria los 5. Al llegar la recorrimos y compramos unos buñuelos para comer en el deck de madera. Nos quedamos solos con Majo un momento. El resto seguía mirando pulseras y cosas de los artesanos cuando sentimos una voz a nuestro costado:

–Mañana sobre las 8 voy al mismo lugar en la playa.

–Jajaja. (Majo largo la carcajada) No prometemos nada pero capaz vuelve la acción El señor mayor de la playa nos había encontrado en la feria y confirmaba todas nuestras sospechas.

–La playa de la viuda es hermosa pero el espectáculo de hoy de ustedes fue majestuoso, gracias.

–Gracias a usted que nos avisó de su mujer (le contesté yo)

–Si ella se enojó un poco al principio por eso le dije: “ándate al agua deja que los chiquilines se diviertan tranquilos”.

–Me parece que usted también se divierto ¿no? (Majo le buscaba la boca)

–No tanto como vos chiquita.

–Bueno si se porta bien y nos sigue cuidando como hoy… capaz tiene más suerte.

–Hecho.

La miré a Majo desconcertado, eso ya se estaba yendo un poco de las manos. No sé si quería eso… a ese veterano no lo conocíamos. Se fue como llegó y lo perdimos entre la multitud. Llegaron los otros tres y seguimos conversando de pavadas. Cenamos en un boliche que pasaban música y después se armaba baile, tranqui pero baile al fin. En determinado momento Andrés nos dice, nosotros nos vamos a casa. No es necesario que se apuren, disfruten la noche. Y se fueron sin esperar respuesta, nos miramos con Majo y Santi, explotamos en una carcajada los tres.

–Son tal para cual, esos dos.

–Como nosotros tres Seba. (Majo volvía a la carga)

La charla siguió por horas y las insinuaciones dieron para todo. Terminamos volviendo a eso de las 12 de la noche, cuando nos encontramos con Sofi durmiendo abajo y Andrés solo arriba. Subí y fui derecho al cuarto de Andrés, Majo y Santi se fueron a dormir (al otro día había que estar temprano en la playa).

–Andrés ¿qué pasó que Sofi está durmiendo en mi cama?

–Bueno no lo tengo claro del todo. Pero no pudimos coger eso sí es seguro.

Resumo lo que Andrés me contó:

Vinimos todo el viaje besándonos, demoramos mucho tiempo en llegar. Yo le metía mano y ella me besaba. Me decía cosas lindas y cariñosas. “Sos mi osito hermoso” y cosas así. Cuando llegamos subimos para acá y me pidió que apagara la luz. No había vuelta atrás así que los dos sabíamos lo que iba a pasar. Le saqué el short de jean, tuve que hacer fuerza porque le quedaba pintado. Ese culote grande me calienta mucho. La tiré en la cama boca arriba ella todavía con bombacha, remera y yo con toda mi ropa puesta. Empecé a besarle las piernas por los muslos y avancé hasta su entrepierna, estaba muy excitado y mi pija estaba durísima.

Ella me agarró la cabeza y me subió a su boca antes de que pudiera besarle su pubis y correrle su ropa interior. La besé con pasión y le dije te quiero comer toda y le acaricie su concha por encima de la bombacha. Me respondió “está bien, hacelo” y bajé de nuevo. Está toda depilada, si bien no veía nada cuando le bajé la bombacha al pasarle la lengua era evidente. Estaba empapada y muy caliente. “Que rico, me encanta, seguí así.” Con esas palabras me calenté más y le empecé a frotar su clítoris como siempre hablamos. Empezó a gemir muy fuerte y muy rápido, yo creo que llego a acabar pero no la veía y ella no me decía nada.

Seguí un poco más y me bajé la bermuda con el calzoncillo, mi verga saltó estaba durísima y sabes que la tengo muy ancha ¿no? (La verdad es que yo no sabía eso, pero no lo quise interrumpir), le pregunté si me ponía preservativo y me dijo que no que tomaba pastillas. Así que se la froté por toda su concha y la unté con su humedad, estaba empapada. Jugué con la punta pincelándole todo su clítoris y ella jadeaba y gemía. Se la pongo en la entrada y se la quería clavar con decisión así que me le afirmé y ella gritó. “¡Pará! Que me duele, me duele. ¡Sácala!” La saqué y me dijo “no puedo ahora” y se fue.

–Andrés ¿vos le preguntaste a Sofi si es virgen?

–No ella nunca me lo dijo y si era me tendría que haber dicho, ¿no?

–Creo que si, ¿no se la pudiste meter?

–No, creo que mi verga es muy gruesa para ella.

–¿Tan grande la tenés? No seas fanfarrón.

–No, no es grande. Es gruesa.

–¿A ver? (Se baja el short con el que dormía y me muestra su miembro)

–Mirá.

–¡Hijo de puta! ¡Es anchísimo! La vas a partir al medio si se la metes fuerte. Es como una botella de medio litro de ancho.

–¿En serio pensás eso? Mirá que cuando está parada es más gruesa. Pero no crece y las botellas de medio son más largas.

Era la pija más gruesa que había visto en mi vida, pensé: pobre Sofi. Si se la mete rápido con lo gruesa que es y la fuerza que tiene, la desgarra entera. Decidí pedir ayuda, no iba a poder solucionar el problema solo y ya de paso capaz ganaba algo.

–Espérame acá Andrés voy a ver si lo puedo solucionar. Me fui al cuarto de Majo, ella estaba despierta mirando el cel y Santiago dormía.

–¿Volviste por más? Pensé que no ibas a subir más, casi me duermo. Santi me dijo que lo despiertes si venías.

–No, no lo despiertes.

Le conté rápido la situación, Majo escuchó atenta y le pareció bien darle una mano a Sofi. Con la condición que ella en algún momento pudiera ver el cañón que Andrés tenía entre las piernas. Bajó a la que era mi cama a hablar con Sofi. Ellas no eran amigas pero se llevaron bien desde el principio.

–Sofi, ¿estás bien? ¿Qué pasó? No quise bajar antes que se durmiera Santi.

–No, Majo… me da vergüenza decirlo pero no pude hacer el amor con Andrés.

–¿Por qué?

–Porque… no sé cómo decirlo… porque soy muy chica ahí abajo y él es grande.

–Sofi no digas pavadas, no existen conchas grandes o chicas. Él tendrá una botella de 2 lt entre sus piernas y no sabe cómo usarla.

–Jejeje que tarada sos, no es un tema de largo digamos. No me entra, no me pasa.

–Ahhhh es muy gruesa y ¿qué hicieron para probar?

–Nada, intentó meterla y no pudo, me preocupé, lo volvió a intentar pero yo me corrí para atrás cada vez me dolía más. Hasta que le dije sácala y agarré mi ropa y bajé.

–¿Vos querés?

–Sí claro, estaba con muchas ganas. Pero soy muy chica para él… qué paradoja este cuerpo y de concha chica.

–Andrés es enorme Sofi, ¿nunca lo pensaste?

–Si claro, eso es lo que más me gusta, me abraza y me contiene entera, me encanta. Es mi oso enorme y que la tenga grande también me gusta.

–Bueno si vos me dejas yo te quiero ayudar a que te pueda coger bien rico

–Me da un poco de vergüenza y no sé que tenés en mente. Sos mucho más atrevida que yo.

–Primero es ver cómo estás ahí abajo, hablar mucho y buscar lo que te gusta y por último abrir esa concha para que se coma toda la verga de Andrés.

–Jejeje sos una cerda pero me gusta como lo decís, soy toda tuya. Despacio… ¿ok?

Sofi se tiró a lo largo del sofá cama y vi como se bajaba el short con el que dormía, las mirábamos con Andrés desde la parte de arriba de la escalera. Majo se acercó a mirar detenidamente su conchita, y vimos claramente como le pasaba la lengua.

–Majo ahhhh no sabía que ibas a hacer eso.

–Sofi… eso y mucho más, lo más importante para que te entre bien una verga gruesa es estar muy mojada.

–Ok, seguí.

Empezó a acariciarle la conchita y Sofi se la abría sola. Majo le empezó a meter dos dedos, después tres, Sofi se quejó un poco. Majo le escupió la concha y le chupó el clítoris eso la volvió a excitar. Siguió y le metió cuatro dedos y la palma de la mano se la apoyó sobre el clítoris. Con el “talón” de la mano le refregaba el clítoris y con los cuatro dedos le acariciaba la parte interna de su vulva.

–Estás toda mojada y abierta Sofi, no entiendo como no entró la pija de Andrés.

–Es más gruesa que tus dedos, yo quiero que me coja bien. Méteme más, meté toda tu mano.

–Ufff estás sacada Sofi y me estoy excitando mucho yo también.

Sacó sus dedos y empezó a meter su mano con los dedos juntos hechos un racimo. “Te voy a abrir esa conchita depilada que tenés Sofi, te voy a dejar bien abierta para Andrés”, el mete saca de la mano de Majo ganó velocidad mientras con la otra mano le acariciaba el clítoris y le dejaba caer baba. Sofi se agarraba y se apretaba sus enormes tetas que caían un poco de su pecho hacia los costados.

–Cerrá tu mano y méteme todo el puño Majo, ¡abrime bien! Ahhh.

–Puta hermosa nunca pensé que te fueras a poner así.

–Yo tampoco pero no quiero que Andrés piense que no puedo comérmelo, lo quiero todo adentro de mi.

–Ufff quiero ver esa pija ahora y ver cómo te abre toda.

–Me muero de vergüenza.

–Con Andrés y Seba somos amigos de chicos hay muchas confianza entre nosotros. Más de la que pensás.

–No quiero saber si estuviste con Andrés, ahhhh me duele tu puño entero, despacio por favor, despacio.

–No, no con él no es lo mío… aunque sí me gustaría verle la pija, ahora tengo intriga.

Andrés se estaba pajeando al lado mío abiertamente. El plan estaba saliendo a la perfección, ahora solo tenía que bajar Andrés y subir Majo toda excitada conmigo.

–Andrés… es ahora, baja… dale tranquilidad y confianza. Anda despacio que la podés lastimar. Que ella te diga qué quiere y cómo.

–Bajo.

Andrés bajó la escalera con su tremenda verga parada y dura, un garrote. Se acercó en silencio, se paró al lado de Sofi y Majo. Las dos quedaron inmóviles, Majo mirando la increíble verga de Andrés (me confesaría más tarde que nunca se la había imaginado así) y todavía tenía todo el puño dentro de Sofi. Nadie dijo nada. Sofi se tapó la cara y Majo sin sacarle los ojos de la verga se retiró despacio. Y subió lentamente haciéndome gestos con sus dos manos (sobre lo grueso que era) en silencio.

Andrés se tumbó sobre ella y la cubrió por completo, la besó le habló al oído, Sofía asentía y lo besó. Se arrodilló frente a ella, tomó su garrote grueso y cortó, lo frotó por la entrada de Sofi que gemía despacio. Con Majo nos quedamos mirando conteniendo las risas. Sofía le puso su mano en la parte baja del estómago de Andrés y con eso le indicaba si tenía que parar.

De a poco fue metiéndole la cabeza, le estaba estirando toda la concha a medida que la penetraba. Sofía le hizo gesto con la mano que se detuviera, frotó su clítoris con fuerza y le hizo otra seña que continuara despacio, Andrés lo hizo y pudo meter su cabeza entera. Ella ahogó un grito y pidió que siguiera metiéndola, le dolía pero estaba decidida. Lo quería todo dentro. Empujó un poco más y avanzó unos centímetros.

–¿Entró toda?

–Si (mintió quedaba casi la mitad)

–Ahhh que rico se siente, ahora que no me duele déjala quieta. Estoy llena por vos.

–Quiero acabar Sofi.

–Despacio, movela y llename.

Empezó el movimiento corto, sin sacarla del todo y despacio. Fue ganando velocidad y profundidad, al mismo tiempo pajeaba con su mano la parte que no había entrado de su pija en Sofi, duró poco. Tiró su cabeza atrás mirando al techo, lo vimos temblar y su orgasmo se hizo evidente.

–Gracias Sofi, nunca había podido estar así con alguien.

–Gracias a vos fue una primera vez para ambos compleja pero creo que con el tiempo vamos a ir mejorando. Acóstate acá conmigo.

Se acomodaron en el sofá cama como pudieron, ella con la entrepierna que le dolía y él extasiado. No sé cuánto durmieron o no, pero con Majo habíamos cumplido el objetivo. Ahora quedábamos nosotros. Me miró y me dijo:

–Ahora yo quiero que me abran a mí, pero abrime el culo. Mañana no nos vamos a poder sentar ninguna de las dos.

–Te lo voy abrir, amiga putita.

Me besó con lengua, se chupó los dedos y me hizo chuparlos a mi, de la mano que le había metido a Sofía. Me excitó mucho. La tiré sobre la cama, se puso en cuatro y se bajó la bombacha que tenía. Separó las piernas y se pajeó un poco sacando su gel sexual, se lo esparció por su cola. “Chúpame el culo y méteme los dedos primero”. Le hice caso y al mismo tiempo le metí mi verga dentro de su concha. “Hermoso como me llenas los dos agujeros”.

Le metí el dedo gordo entero y se lo movía dentro del culo. Le escupí el ano y le metí ahora dos dedos, sentía como apretaba el anillo del culo. “No lo apretes te vas a lastimar, déjalo suelto que se abre precioso”. Me hizo caso y resoplaba cada vez que se la metía y coincidía el movimiento de mi cadera con los dedos.

–Ahhhh que puta me siento. Me encanta que me abras el culo por primera vez, quiero sentir lo mismo que Sofi, que me partís.

–No apretes que te la voy a meter. (Mi verga es de cabeza muy fina ya se los dije, sería mucho más fácil que Andrés y Sofi)

Se la saqué de la concha y vi como ella empezó a frotarse con fuerza el clítoris. Despacio sin apuro le fui metiendo la pija en el culo, entraba sin problema estaba muy excitada, lubricada y sobre todo decidida. Vi como se le estiraba el culo hasta que se comió toda mi cabeza de la pija y se volvía a cerrar al ancho del tronco de mi verga. Frené y dejé que se acomodara allí, esperé y noté como ella apretaba el culo, era como si se la quisiera comer. Empecé a metérsela más y le di para adentro y para afuera.

–Si, que rico me coges. Me vas a preñar como una perra en celo. Me vas a llenar de leche el culo. Seguí así. Métela toda. Más metemela toda y pégate a mi culo.

Se la metí fuerte, rápido y en un solo movimiento hasta que mi pelvis chocó con sus nalgas, se escuchó el golpe.

–Ahhhh que rico, si, otra vez.

Repetí un par de veces más y le avisé que estaba por acabar.

–Si lléname de leche. Lléname el culo de leche.

Acabé pocas eyaculaciones 3 como mucho, venía de un ritmo y de una intensidad que nunca había tenido en mi vida sexual (por cierto muy corta con 23 años). No me lo pidió pero se la dejé adentro hasta que perdió un poco su dureza, como la noche anterior. Se la saqué despacio.

–Seba me encantó pero ahora me estoy cagando. Jajaja sinceridad ante todo.

–Jajaja (de nuevo mi mejor amiga)

Se fue corriendo al baño. Cuando miré mi pija estaba sucia. Me voy a tener que bañar. La próxima vez vamos a tener que preparar esto. Agarré unas toallitas húmedas de bebé que había en el cuarto y me limpié bien.

Me imaginé que eran de Sofi… lo menos que podía hacer por mí era prestarme sus toallitas. Me volví a poner mi short de dormir y me acosté.

Otro día intenso en Punta del Diablo.

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    Cata Martínez
    Administración de CuentoRelatos

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