Cuidado con lo que deseas: Tu novia me contó todo

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T. Lectura: 11 min.

Ally era el tipo de amiga que hacía que los novios se pusieran tensos sin siquiera intentarlo.

O bueno… eso parecía.

Porque después de conocerla entendías que sí lo hacía a propósito.

Le encantaba sentirse mirada.

No de una forma vulgar. Ally era mucho más peligrosa que eso. Tenía esa carita dulce, casi inocente, que hacía contraste con el resto de ella. Bajita, curvilínea, con caderas amplias y unos muslos gruesos que parecían hechos para volverte distraído. Y cuando caminaba… dios. Su culo simplemente robaba demasiada atención.

Lo peor era que actuaba como si no se diera cuenta.

En la playa usaba bikinis mínimos y después se inclinaba tranquila a buscar algo en su bolso mientras todos terminaban mirándole el culo. En cafeterías cruzaba las piernas lento, dejando que la falda subiera apenas un poco más de lo necesario.

Y esa sonrisa…

Esa sonrisa de “sé exactamente lo que estás pensando”.

Mi novia, Nicole, adoraba a Ally. Desde que se hicieron amigas empezó a vestirse distinto; tops más ajustados, shorts más cortos, maquillaje más atrevido. Y Ally siempre la animaba.

—Tienes buen cuerpo, deberías presumirlo más.

Nicole fingía timidez, pero le encantaba escucharla.

Y honestamente… a mí también.

Porque mi fantasía siempre había sido ver a Nicole dejar de comportarse como una niña buena, por eso también le compraba yo esa ropa que Ally tanto la incitaba a usar.

Siempre la idea de hacerla más dominante estaba en mi cabeza, hasta que un día todo explotó, cuándo le mandé un mensaje sin pensar demasiado, poseído por la excitación y lo caliente que me sentía en el momento:

“Te verías demasiado sexy chupándosela a otro hombre.”

Nicole tardó horas en responder. Pero cuando finalmente lo hizo, no parecía enojada.

Parecía alterada.

—¿Por qué te gustaría algo así?

Ahí debí callarme.

Pero terminé contándole más.

Que me excitaba imaginarla deseando a otro. Que quería verla perdiendo el control mientras yo simplemente miraba. Que la idea de escucharla contarme todo me volvía loco.

Nicole se mostró curiosa pero no volvió a sacar el tema.

Hasta que semanas después, salió de fiesta con Ally.

Tomaron demasiado, terminaron riéndose en el apartamento de su amiga y, por el calor, ambas decidieron quedarse en ropa interior sobre la cama.

Nicole me juró después que todo empezó como una conversación normal.

Pero Ally no era normal.

—Tu novio tiene cara de tener fantasías muy sucias… —dijo riéndose mientras se acomodaba boca abajo sobre la cama.

Nicole intentó esquivar el tema.

—Bueno… una vez… me dijo algo raro…

—¿Raro o rico?

Nicole soltó una risa nerviosa.

—Me dijo que quería verme con otro hombre…

Ally levantó las cejas lentamente.

No sorprendida.

Interesada.

—Mmm… sospechaba que Diego tenía esa clase de morbo.

Nicole sintió calor en la cara.

—No entiendo qué gana él con eso…

Ally se acomodó el cabello hacia atrás sin dejar de mirarla.

—Porque algunos hombres se vuelven adictos a sentir celos. A imaginar que su novia puede perder la cabeza por alguien más.

Nicole tragó saliva.

Y Ally lo notó.

Claro que lo notó.

—La verdadera pregunta es otra… —dijo acercándose un poco—. ¿A ti también te excita?

Nicole quiso responder rápido, pero no pudo.

Porque Ally estaba ahí, frente a ella, en ropa interior color vino, completamente cómoda con la forma en que la estaba mirando.

El ventilador apenas movía el aire caliente del cuarto. Las dos tenían las piernas descubiertas, el maquillaje un poco corrido por la fiesta y esa sensación extraña de intimidad que aparece de madrugada cuando ya nadie está fingiendo demasiado.

Ally sonrió apenas al verla nerviosa.

—Mírate… —murmuró acomodándose sobre la cama—. Te pregunté algo simple y te pusiste roja.

Nicole soltó una risa incómoda.

—Es que tú hablas de esto demasiado normal…

—Porque me gusta. —Ally se encogió de hombros—. Además, tu novio claramente tiene fantasías muy divertidas.

Mientras hablaba, descruzó lentamente las piernas. Nicole intentó no mirar, pero era imposible. Los muslos gruesos de Ally se rozaban suavemente mientras ella seguía hablando como si no notara el efecto que causaba.

Aunque claramente lo notaba.

—Diego no quiere solo sexo —continuó Ally, apoyándose hacia atrás con tranquilidad—. Quiere verte perdiendo la cabeza por alguien más mientras él mira. Eso le vuelve loco.

Nicole tragó saliva.

Y Ally sonrió al darse cuenta.

—¿Ves? Ahí está esa mirada otra vez…

—¿Qué mirada?

—La de curiosidad.

Nicole desvió los ojos apenas un segundo… justo hacia el cuerpo de su amiga.

Error.

Porque Ally soltó una risa suave al atraparla mirando.

—¿Te gustan mis pequeñas tetas? Jaja No te preocupes, yo también estoy mirándote un poco. Somos un par de amigas muy guapas

Nicole sintió calor subirle al pecho.

Ally tenía una seguridad absurda. No parecía avergonzarse de nada. Estaba sentada frente a ella en ropa interior, relajada, dejando que sus piernas se tocaran por momentos mientras hablaban de las fantasías más íntimas de su relación.

Y parecía disfrutar demasiado esa situación.

—Dime algo… —murmuró Ally inclinándose un poco hacia ella—. ¿Qué parte fue la que más te excitó?

—¿Qué?

—Cuando Diego te habló de otro hombre… ¿qué imaginaste primero?

Nicole intentó responder, pero Ally siguió acercándose lentamente.

—¿Imaginarte chupándosela? ¿Que él te mirara? ¿O sentir que estabas haciendo algo malo?

El silencio de Nicole la delató por completo.

Ally sonrió despacio.

—Mmm… sabía que te daba morbo.

Después bajó la mirada hacia el cuerpo de Nicole, recorriéndola sin disimulo.

—Y honestamente… lo entiendo. Si yo tuviera ese cuerpito también querría volver loco a alguien.

Nicole soltó una risa nerviosa mientras evitaba mirarla demasiado tiempo.

El problema era que Ally estaba ahí, frente a ella, en ropa interior, cruzando lentamente las piernas como si no tuviera idea del efecto que causaba.

Pero claro que lo sabía.

Siempre lo sabía.

—Creo que ya entendí qué le pasa a Diego… —murmuró Ally acomodándose sobre la cama—. Está obsesionado contigo.

Nicole sonrió apenas.

—No digas tonterías…

—No es tontería. —Ally la recorrió lentamente con la mirada—. Un hombre no fantasea con compartir a su novia si no está completamente enfermo por ella.

El calor del cuarto empezaba a sentirse pesado. O tal vez era simplemente la forma en que Ally hablaba.

—Él no quiere otra mujer —continuó—. Quiere verte siendo deseada. Verte perdiendo la compostura mientras él se vuelve loco mirando.

Nicole tragó saliva.

Y Ally sonrió al notarlo.

—¿Sabes qué creo que le excita más? —preguntó acercándose un poco—. Que otro hombre pueda tocar algo que él siente tan suyo.

Las piernas de ambas se rozaron apenas.

Ninguna se apartó.

—Eso suena muy cruel… —murmuró Nicole.

—Precisamente por eso le gusta.

Ally hablaba tranquila, casi juguetona, como si estuviera describiendo algo perfectamente normal. Y mientras lo hacía, seguía acomodándose sobre la cama, dejando que Nicole mirara demasiado sus caderas, sus muslos, la curva suave de su cuerpo bajo la luz tenue del cuarto.

—Diego quiere sentirse celoso —dijo finalmente—. Quiere sufrir un poquito contigo… porque sabe que después va a excitarle todavía más.

Nicole sintió un escalofrío.

—Tú hablas como si lo entendieras demasiado bien…

Ally soltó una risa suave.

—Porque los hombres son demasiado fáciles de leer cuando desean algo. Y créeme… tu novio debe imaginar cosas muy sucias contigo.

Después inclinó apenas la cabeza.

—Por ejemplo… apostaría a que le encantaría verme besándote.

Nicole sintió el golpe de calor instantáneo.

Ally sonrió al verla congelarse.

—Mmm. Esa cara me gusta.

Nicole bajó la mirada apenas un segundo… justo hacia el cuerpo de su amiga.

Error otra vez…

Porque Ally abrió un poco más las piernas lentamente, provocándola sin disimulo esta vez.

—No te pongas tímida conmigo ahora —susurró—. Llevamos toda la noche hablando de cómo tu novio quiere verte perder el control… y mírate.

Nicole respiró hondo.

El roce constante entre sus piernas ya empezaba a sentirse demasiado íntimo.

—¿Quieres saber algo? —murmuró Ally acercándose más—. Creo que Diego se volvería completamente loco viéndote así conmigo.

Nicole levantó la vista.

Y Ally ya estaba demasiado cerca.

—Toda nerviosa… toda caliente… solo por hablar de sus fantasías.

Nicole podía sentir la respiración de Ally demasiado cerca ahora.

El calor del cuarto, el alcohol, la forma en que seguía hablándole… todo empezaba a mezclarse en su cabeza.

Y Ally parecía disfrutarlo.

—¿Sabes qué creo? —murmuró con una sonrisa lenta—. Que Diego lleva demasiado tiempo imaginando cosas conmigo.

Nicole soltó una pequeña risa nerviosa.

—No digas eso…

—Vamos, Nicole. —Ally deslizó lentamente los dedos sobre el muslo de su amiga—. Te conozco. Sabes perfectamente cómo él te mira a veces.

Nicole no respondió.

Porque sí lo sabía.

Y porque una parte de ella había empezado a notar esas miradas también.

Ally inclinó apenas la cabeza, observándola con calma.

—Lo que más le excita no es el sexo… es sentir que podría perderte un poquito. Verte deseando algo prohibido mientras él tiene que quedarse mirando.

El roce de sus dedos seguía ahí. Suave. Lento.

Demasiado lento.

—Y honestamente… —continuó Ally—. creo que a Diego le volvería loco verme así contigo ahora mismo.

Nicole sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

Ally sonrió en cuanto lo notó.

—Mmm… ahí está otra vez esa carita.

Después se acercó todavía más, hasta que sus piernas quedaron completamente pegadas.

—¿Te imaginas su cara? —susurró cerca de su oído—. Viéndome tocarte… viéndote toda nerviosa por mí…

Nicole respiró hondo.

El cuerpo de Ally se sentía cálido contra el suyo. Su perfume. Su voz baja. La tranquilidad obscena con la que hablaba de todo aquello.

Era imposible no dejarse arrastrar.

—Creo que disfrutarías demasiado provocándolo… —murmuró Ally—. Hacerlo sufrir un poquito mientras se obsesiona más contigo.

Nicole levantó la vista lentamente.

Y Ally ya estaba mirándole la boca.

La tensión dejó de sentirse accidental hace rato.

Ahora parecía deliberada.

Como si Ally hubiera llevado la conversación exactamente hacia donde quería desde el principio.

—¿Sabes qué me da risa? —dijo con una sonrisa pequeña—. Que empezaste esta noche pensando que Diego era el pervertido… y ahora mírate.

Nicole soltó una risa suave, nerviosa.

—Es culpa tuya…

—Obvio que es culpa mía.

Ally se acercó apenas un poco más.

—Y creo que tu novio me adoraría por eso.

Ally se quedó mirándola unos segundos, disfrutando demasiado el efecto que tenía sobre ella.

Después sonrió.

Esa sonrisa lenta, peligrosa, que parecía decir ya te tengo.

—Ven acá… —murmuró acomodándose más cerca.

Nicole apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir la mano de Ally subiendo lentamente por su muslo desnudo. No era un movimiento brusco. Era peor. Tranquilo. Seguro. Como si supiera exactamente cuánto podía tocar antes de volverla loca.

—Mírate cómo tiemblas… —susurró divertida.

Nicole soltó aire nerviosa.

—Tú haces esto a propósito…

—Claro que sí.

Ally soltó una pequeña risa y se acomodó todavía más cerca, dejando que sus cuerpos terminaran rozándose casi por completo sobre la cama.

—¿Sabes qué me encantaría? —murmuró cerca de su oído—. Ver la cara de Diego si pudiera verte ahora mismo conmigo.

Nicole cerró un momento los ojos.

Y Ally lo notó enseguida.

—Mmm… eso sí te gustó imaginarlo.

La mano de Ally seguía acariciando lentamente su pierna mientras hablaba, cada vez más arriba, cada vez más íntimo el roce.

—Tu novio se volvería completamente adicto a esto… —susurró—. A verte toda caliente mientras otra persona te toca. A sentirse celoso y excitado al mismo tiempo.

Nicole respiró hondo.

Ya no sabía si el calor venía del cuarto o de la forma en que Ally hablaba.

Porque ella no sonaba nerviosa.

Sonaba cómoda.

Como si llevara toda la noche fantaseando también.

—Y honestamente… —continuó Ally bajando la mirada hacia los labios de Nicole—. entiendo perfectamente por qué le pasa.

El silencio se volvió pesado.

La distancia entre ambas casi había desaparecido.

Nicole podía sentir las piernas suaves de Ally entrelazándose con las suyas, su perfume, la calma obscena con la que seguía provocándola.

Y cuando Ally volvió a hablar, su voz salió mucho más baja.

—Creo que Diego disfrutaría demasiado viéndome besarte… ¿no crees?

Nicole no respondió.

No pudo.

Porque Ally ya estaba demasiado cerca.

Y porque una parte de ella quería saber exactamente cómo se sentiría.

Ally sostuvo la mirada de Nicole unos segundos más. Después sus ojos bajaron lentamente hacia su boca.

—Mmm… sí. Diego definitivamente perdería la cabeza viendo esto.

Nicole apenas alcanzó a respirar antes de sentir la mano de Ally subir hasta su parte más íntima, un roce pequeño pero potente…

—Dime algo… —susurró Ally contra su boca—. ¿Quieres darle a Diego exactamente la fantasía que lleva tanto tiempo deseando?

El cuarto se sentía demasiado pequeño ahora. Demasiado caliente. Y Ally seguía ahí, pegada a ella en ropa interior, hablándole de Diego como si disfrutara imaginarlo mirando cada segundo de aquello.

Nicole ya podía sentir la respiración de su amiga mezclándose con la suya.

—Creo que Diego nos pediría que no paráramos… —susurró Ally contra su boca—. Que siguiera besándote mientras él mira cómo empiezas a disfrutarlo demasiado.

Y esta vez Nicole no se apartó cuando Ally finalmente la besó.

El beso empezó lento.

No torpe. No dudoso.

Lento de esa forma en que Ally hacía todo, como si disfrutara alargar cada segundo hasta volverlo insoportable.

Nicole sintió primero el roce suave de sus labios… después la presión apenas más firme mientras la mano de Ally empezaba a tocar su zona más íntima, aún sin deshacerse de la ropa interior.

Sus piernas continuaban entrelazadas sobre la cama y el calor entre ambas ya se sentía imposible de ignorar. Ambas lenguas se encontraban y la saliva de ambas se mezclaba en sus bocas.

Nicole se mordió el labio sin darse cuenta.

Ally observó el gesto y sonrió todavía más.

—Mmm… qué peligrosa te estás poniendo.

Después volvió a besarla, lento otra vez, dejando que el roce entre sus cuerpos se hiciera más íntimo mientras sus piernas seguían mezclándose bajo las sábanas.

Todo seguía girando alrededor de Diego.

De sus fantasías.

De la idea de provocarlo.

Y Ally parecía completamente decidida a llevarlas hasta el final de ese juego.

—Tu novio ya abrió una puerta muy difícil de cerrar… —susurró cerca de su boca—. Y honestamente… creo que voy a divertirme muchísimo ayudándolos.

Sus dedos siguieron moviéndose lentamente entre las piernas de Nicole, arrancándole pequeños jadeos que solo parecían divertir más a Ally.

—Mmm… buena chica… —susurró cerca de su oído—. Ya entendiste la fantasía, ¿verdad?

Nicole asintió apenas, completamente alterada por la mezcla de calor, morbo y la forma en que Ally seguía metiendo a Diego en cada palabra.

—Quiero que imagines su cara… —murmuró Ally—. Mirándote mientras te toco así. Sin poder hacer nada excepto quedarse ahí… obsesionado contigo.

Nicole gimió bajito.

Y Ally soltó una pequeña risa satisfecha.

—Ahí está… sabía que terminarías disfrutándolo

Sus bocas se besaron una vez más mientras un dedo separaba poco a poco la ripa interior de Nicole.

Una vagina húmeda, depilada y muy suave se asomaba. Los dedos de Ally entraron lentamente y los jadeos de Nicole eran cada vez más visibles.

—ummm que rico…jadeo Nicole sin pensarlo dos veces

Los cuerpos de ambas estaban moviéndose al ritmo de la masturbación. Ambas habían perdido el control.

Las lenguas iban y venían, la pasión se sentía en el aire y el clímax para Nicole no tardó en llegar…

—Es hora de que me devuelvas el favor. Dijo Ally con una calentura que se notaba.

Se puso en pie y con suavidad dejo caer su sostén y su calzón color vino frente a su amiga…

Nicole ya sabía que Ally tenía buen cuerpo, pero verla así de cerca era distinto. Sus muslos gruesos se apretaban suavemente uno contra otro cuando cambiaba de posición, y cada movimiento hacía que sus caderas parecieran todavía más marcadas.

Con la confianza característica que tenía se volvió a acostar y con un dedo le ordenó: —Vas a hacerme sexo oral a mi y yo te diré si eres lo suficientemente buena para tu novio

Nicole en completa sumisión se acomodó, se quitó la ropa interior y dejando ver a su amiga una gran vista empezó a succionar el clítoris de Ally..

Sus nalgas se veían redondas moviéndose al compás de su boca y el olor de su vagina era algo adictivo… tanto como la sensación de tabú por su encuentro…

Las manos de Nicole empezaron a sostener los pequeños pechos de su amiga a lo que ella movía sus caderas con gran ritmo.

La lengua subía desde su clítoris hasta la entrada de su ano. No había pensamiento solo sexo.

—Chupame cómo si él te estuviera viendo…como si fuera una gran verga la que quieres dentro tuyo. Exigió Ally.

Sus nalgas se tensaban y su humedad era evidente… sin previo aviso Ally tuvo un orgasmo en la boca de su amiga.

Ambas se miraron a los ojos con complicidad y esa noche durmieron desnudas una encima de la otra.

La mañana siguiente ambas amigas conversaron aún sin ropa, se balaron juntas y tomaron la decisión de que Diego iba a tener lo que había deseado…

Ese fue el principio antes de que Ally se involucrara más activamente en sus fantasías

A los días de darme cuenta de lo ocurrido entre en pánico pero ella me calmó pidiendo verme en aquel lugar acostumbrado.

Cuando Ally me citó en la cafetería, yo ya llevaba toda la mañana imaginando a mi novia desnuda con ella.

Y eso era exactamente lo que la hacía tan peligrosa ahora.

Porque Ally sabía.

Sabía qué clase de fantasías me excitaban.

Sabía cuánto morbo me daba imaginar a Nicole con alguien más.

Y después de esa noche… también sabía exactamente cómo reaccionaba yo cuando me sentía celoso.

La vi entrar y automáticamente sentí ese golpe en el pecho que siempre me provocaba.

Falda corta. Piernas descubiertas. Esa forma tranquila de caminar como si el mundo entero estuviera obligado a mirarla.

Y honestamente… quizá lo estaba.

Ally se sentó frente a mí cruzando lentamente las piernas.

La falda subió apenas sobre sus muslos gruesos.

Yo miré sin querer.

Ella sonrió de inmediato.

—Mmm… ahí está esa mirada otra vez.

Solté una risa nerviosa.

—No empieces…

—¿Por qué? —rio suave—. Ya no tienes sentido fingiendo conmigo, Diego. Creo que después de ver desnuda a tu novia ya pasamos esa etapa.

Sentí calor directo entre las piernas.

Y Ally disfrutó completamente verlo.

Porque claro que lo hacía.

Siempre le había gustado jugar conmigo un poquito. Solo que ahora tenía demasiada información sobre mí. Demasiado poder.

Pidió su café tranquila mientras yo seguía intentando actuar normal.

Inútilmente.

—Nicole estaba muy linda esa noche… —murmuró revolviendo el café—. Toda nerviosa al principio. Como si le diera vergüenza admitir que su novio quiere verla siendo una buena hotwife.

La palabra me golpeó durísimo.

Ally levantó apenas la mirada y sonrió lento al notar mi reacción.

—Mmm… sí. Exactamente esa cara puso ella cuando entendió lo mucho que te excita.

Tragué saliva.

Ella siguió hablando como si estuviera disfrutando torturarme poquito a poco.

—¿Sabes qué fue lo primero que pensé? —murmuró inclinándose apenas hacia mí—. “Claro… Diego quiere verla deseando a alguien más mientras él se vuelve loco mirando.”

El calor me subió directo al cuello.

Y Ally seguía completamente tranquila.

En medio de una cafetería pública.

Hablando de cómo había visto desnuda a mi novia.

Hablando de mis fantasías más privadas.

Hablando de mí como si me conociera demasiado bien.

Y honestamente… me conocía demasiado bien.

—Nicole se puso muy sensible hablando de ti —continuó—. Pero lo más divertido fue verla empezar a entenderte.

Después cruzó lentamente las piernas otra vez.

Despacio.

Deliberadamente.

—Mmm… creo que al principio ella pensaba que esto era solo una fantasía sexual cualquiera. Pero después entendió que no. Que lo que realmente te excita es verla convertirse en esa clase de mujer que vuelve loco a un hombre.

Sentí otro golpe directo entre las piernas.

Ally sonrió satisfecha.

—Sí… definitivamente eres de esos hombres que disfrutan sufrir un poquito por celos.

—Ally…

—¿Qué? —rio suave—. Tú sabes que tengo razón.

Y claro que la tenía.

Ella apoyó el mentón sobre la mano observándome como si estuviera divirtiéndose demasiado viendo mi cabeza desordenarse.

—¿Sabes qué me dio más morbo de toda la noche? —preguntó bajando la voz—. Darme cuenta de que Nicole empezó a mirarme igual que tú.

Mi respiración cambió de inmediato.

Ally lo notó enseguida.

—Mmm… pobrecito Diego. Tu propia fantasía terminó haciendo que tu novia se excitara conmigo.

La humillación suave escondida en su tono me atravesó completo.

Y lo peor era sentir cuánto me gustaba escucharla decirlo así.

Porque Ally no sonaba cruel.

Sonaba juguetona.

Como una amiga que te conoce demasiado bien y disfruta descubrir exactamente cómo hacerte perder el control.

Su pie rozó lentamente mi pierna bajo la mesa.

—Además… honestamente creo que esto nos queda demasiado bien a los tres.

La frase me destruyó la cabeza.

Ella sonrió lento al ver mi cara.

—Vamos… mírate. Llevas años fantaseando conmigo y ahora resulta que también conozco perfectamente el cuerpo desnudo de tu novia.

Sentí la garganta seca.

Ally se inclinó apenas más hacia mí.

—Y honestamente… me está dando muchas ideas divertidas.

Su pie siguió subiendo lentamente entre mis piernas mientras sostenía mi mirada.

—Porque ahora sé exactamente qué clase de zorrita quieres que Nicole se convierta… —susurró—. Y creo que yo podría ayudar muchísimo con eso…

Ally sonrió ante su exceso de poder. Algo que a ella le calentaba mucho…

—Quiero que mires…

Ally abrió las piernas y dejo ver que no llevaba ropa interior en esa falda… todo su hablar y vestir estaban hechos para impresionarme.

—Ya que vi a tu novia desnuda, ya que vi esa linda vagina que tiene, me parece justo que veas la mía. Siempre quise coger contigo y la situación no se daba… pero ahora que cogí con tu novia antes que contigo siento que muchas oportunidades se abren para nosotros tres. Dime, ¿quieres que te ayude a alcanzar tus fantasías?

Sin poder separar mis ojos de su vulva expuesta solo atiné a decir —sí…

—Vamos a divertirnos juntos. Saluda a Nicole de mi parte y recuerda… ten cuidado con lo que deseas…

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