Mamá necesito que me ayudes. Negociaciones

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No sabía cómo seguir disimulando la conversación con mi hijo, su novia escuchaba atenta desde el otro lado de la llamada. Todo iba según lo planeado.

La conversación más temprano con Cari había sido todo un éxito:

—Cari amor, acá te habla Laura tu suegrita… jajaja

—Hola Lau, ¿cómo estás? No esperaba tu llamada.

—En realidad te llamo sin que sepa Damián, esta conversación es entre mujeres. Ni siquiera entre suegra y nuera.

—¿Me tengo que poner nerviosa?

—No, para nada. Noté, y con esto no quiero faltarte el respeto, que sos como yo una mujer fogosa que sabe lo que quiere ¿no?

—Bueno en realidad si tengo claro lo que quiero y lo que quiero es tu hijo. Espero no sea un problema.

—Cari no te estoy atacando. No tengo nada en contra de la relación que tenés con Damián. Incluso esto es al revés, estoy haciendo mucho por ustedes.

—No estoy entendiendo.

—¿Disfrutaste mucho en el cine? (Damián no me lo había contado con detalle pero lo sabía)

—Sí. (Noté sorpresa en su respuesta)

—¿No te generó dudas, el cambio repentino de tu novio con respecto al sexo?

—Bueno un poco sí, pero creo que no iba a demorar mucho en avanzar en ese tema. Es muy bueno en eso, no quiero incomodarte, me hizo disfrutar mucho.

—No para nada amor, me encanta que me lo digas. De hecho te llamé para decirte que yo lo ayudé en ese tema y no me parecía bien ocultártelo. Conozco a Damián y no se siente a gusto mintiendo o cuando tiene que ocultar algo y además no creo que se anime a decirte todo lo que hicimos.

—Laura, me parece muy bien que tengan una relación muy cercana con tu hijo y que hayan hablado del tema. Si es así… agradezco todo lo que le dijiste, lo aprendió muy bien.

—Ehh bueno no sé cómo decírtelo pero no solo… hablamos.

—¿Cómo?

—Cari, la casa es chica y nosotros ya estamos grandes. Lo he visto y se lo que tiene mi hijo, algo que todas las mujeres desearíamos tener pero además hay que usarlo bien. Bueno vos sos mayor que él y tenés experiencia… mi hijo no. Me pidió ayuda y yo haría cualquier cosa por él.

—No te creo.

—Me pidió ayuda porque no quería defraudarte, él te quiere mucho y por eso lo ayudé.

—No te creo.

—¿No te dio la sensación que sabía exactamente que hacer en cada momento? Como si tuviera de repente años de experiencia cuando hacía una semana atrás esquivaba cualquier contacto o conversación sobre el tema.

—Puede ser, pero no lo puedo creer. Damián no haría nada contigo.

—¿Por qué? ¿Porque soy vieja? ¿Porque no lo atraigo? ¿Porque soy su madre?

—Sí. (Me dolió un poco su respuesta tajante)

— Todas esas razones son exactamente por las que vino a mí. Soy su madre, la mujer a la que le tiene más confianza en este mundo, soy mayor y tengo mucha experiencia (más de lo que ella se imagina) y creo que también le gusto, antes que las tuyas Damián miraba mis tangas Cari. Nosotras sabemos cuando nos están mirando el culo con deseo.

No dijo nada, estaba pensando si todo tenía sentido o era una locura. Su silencio demostraba que estaba realmente considerando el planteo. Creo que a esta altura ella ya lo sabía pero reconocer que lo sabía era otra dimensión más pesada y profunda.

—No te creo… del todo.

Había entrado. Tenía su atención y sus barreras ya habían caído. Entraba en terreno resbaladizo no podía dar un paso en falso. Tenía que lograr que ella alentara a Damián a tener sexo conmigo, que le diera el permiso de hacerlo sin remordimientos. De esa manera mi hijo (y yo) podríamos disfrutar sin culpas. El primer paso era instalar la duda, luego habilitar el espacio y que ella reconociera el beneficio de la situación, luego ya veríamos hasta donde llegamos.

—Entiendo que tu hijo te pregunte sobre temas sexuales y que lo ayudes. De hecho es verdad que el cambio de su actitud fue muy rápido y que disfruté mucho con lo que me hizo. Pero de ahí a que hayan tenido sexo no lo creo.

—No Cari no tuvimos sexo. Nos masturbamos uno frente al otro, nos masturbamos mutuamente y tuvimos sexo oral. Pero no tuvimos sexo.

—¿Por eso no quiso encontrarnos en un hotel, por eso eligió el cine?

—Exacto. (No había enloquecido con la información, sabía que era una chica de mente abierta y muy sexual)

—Esto es una locura, pero no puedo negar que reconozco cierto sentido en lo que pasó.

—Lo que quería es ayudarlo y que use bien su herramienta. ¿Te gusta?

—Es hermosa. Me calentó desde que se la vi, se le marca mucho con su ropa de futbol. Ufff. Pero no puedo creer lo que me decís.

—Me imagino es difícil de creer, cómo te parece que es la mejor manera para creerme.

—Que me lo diga él.

—No lo va a hacer, lo conozco más que tú.

—No sé.

—Deberías presenciar algunas de nuestras conversaciones y encuentros. (Necesitaba que ella propusiera la idea de espiarlo en una llamada)

—Y si lo grabas hablando.

—No sabría hacerlo, pero puedo llamarte y que escuches todo lo que quieras.

—Perfecto la próxima vez que me llames no voy a hablar solo escucharé. Pero no dejes el celular muy lejos. Si es verdad todo lo que me dices, tendremos alguna que otra conversación más.

Todo había ocurrido según le plan Analía era la mejor consejera (además de la mujer que más me hace gozar). Ahora a esperar. Corté la llamada lo más disimuladamente que pude y terminé la conversación con mi hijo con una idea importante “solo vamos a avanzar si él quería”. Con dudas y esperanzada me fui a dormir. Me saqué la ropa de entre casa para nada sexy y me acosté desnuda necesitaba un poco de lujuria. Me dormí con la tranquilidad de tener un plan.

Soñaba con Analía y su panza de embarazada, nos pedía a Cari y a mí que le diéramos placer por todos sus agujeros. Un trío lésbico que me extasiaba, regado de morbo y caricias que me ponían mi conchita brillosa y caliente. En el sueño Cari me pasaba un pene de goma por la cara y me lo pegaba contra la mejilla. Se sentía muy real incluso el olor a pija. Cuando de repente me despierto y Damián estaba intentando de meter su enorme verga en mi boca. Me sorprendió, descubrí que motivaba mi sueño tan real y vi como estaba toda destapada con las piernas abiertas y mi concha empapada.

Me excitó todo, la situación que Damián me usara para el sexo, que me tratara de esa manera, que se hubiera animado a volver por más y la fantasía del sueño. Lo miré a los ojos y con la cara más puta que pude poner le dije:

—Es hermosa tu pija, Cari va a gozar mucho con ella.

—Enséñame a usarla, quiero cogerte mamá.

En posición misionera le indiqué con movimientos que se pusiera encima de mi. Tiene una pija muy grande y gruesa así que tenía que usarla con cuidado y dulzura o podía lastimar a alguna chica. Tomé su pene corrí su piel y dejé su glande descubierto, lo froté entre mis labios y la entrada de vulva. Estaba empapada. Lo froté contra mi clítoris y gocé, estaba toda mojada y abierta, lo necesitaba dentro de mí.

Llevé su pene a mi entrada lo coloqué en posición y le dije:

—Despacio mételo. Ahhhh. Así, no todo hasta ahí. Ahhh. Déjalo ahí un poco solo la cabeza dentro. Sácalo y volvé a meterlo ahora un poco más. Ahhh. Cada vez que lo hacía sentía como me estiraba y se dilataba mi concha para recibirlo. Otra vez. Ahhh si. Otra. Si. Ahora toda, métela toda. Ahh hijo de puta que pija tenés. Cogeme toda partime al medio.

Empezó a sacarla hasta la mitad y volver a meterla, sentía como me abría internamente y como me llenaba de verga. Sus movimientos seguían siendo cuidados, rápidos pero no tan fuertes y yo quería que me rompiera toda que no se frenara más, ya estaba pronta. Buscaba mayor fuerza en la penetración pero esa posición no me lo permitía.

—Metemela con fuerza hijo, mi concha es toda tuya. Goza.

Ahora entendió y empezó a metérmela con fuerza y profundo. Era lo que necesitaba para acabar y lo logró rápidamente. El primer orgasmo que me daba mi hijo, hizo que explotara de placer. Me llevó cerrar mis ojos y sacar todo el aire de mi cuerpo, la espalda totalmente arqueada separada del colchón y él seguía bombeándome. Me separé, no podía seguir con ese mete saca luego del orgasmo, necesitaba cambiar de posición y un segundo de paz. En el momento que saqué su verga de mi concha y me separé le dije:

—Me hiciste acabar, ¿lo notaste?

—No estaba a punto de acabar yo y me la sacaste.

—Ese necesario que estés atento a tu pareja y que le hables.

—Quiero acabar adentro tuyo, es hermoso, calentito, húmedo y excitante.

Me puse en 4 y separé mis piernas y bajé mi cara al colchón. Se arrodilló detrás de mí. Creo que si me la hubiera metido en esa posición de primera y fuerte me hubiera dolido mucho.

—Con esa pija en esta posición podés ir más adentro, cuidado. Yo ahora estoy totalmente abierta, mojada y deseosa que me partas en dos pero tenés que tener cuidado.

—Entiendo. ¿Te la meto duro?

—Si. (Que puta que soy)

Empezó a metérmela con fuerza notaba mi concha toda abierta. Empecé a hablarle y estimularlo, “cogete a mamá” “metemela bien duro” “agarrame del pelo y cogeme soy tu perra”. Noté que cada vez le daba a mi cuerpo con más ganas chocaba con mis nalgas ruidosamente. “Cogete a la puta de tu madre” “acábame adentro, lléname de leche” “te gusta el culito que ves”. Lo escuchaba resoplar y gemir, no iba a aguantar mucho más. “Méteme un dedo en el culo” “soy tuya” “haceme lo que quieras”.

Acabó con un grito fuerte y sentí como escupía su pija dentro de mi ser. Me apretaba con sus brazos fuertes contra sus caderas en la eyaculación, con voz ronca me dijo:

—Puta, fue hermoso mamá.

—Gracias hijo. Sácala, ¿te gustaría ver como me sale tu leche de mi concha? Me la dejaste toda abierta seguro sale despacito.

—Si.

La sacó y pegó su cara a mi concha que sentía estaba como una olla de grande. Había acabado dentro de mi mucha cantidad despacio salía y noté como empezaba a correr tibia por mi entrepierna a mis rodillas.

Me di vuelta me puse frente a mi hijo de rodillas como estaba él y lo besé con pasión, era el primer beso en la boca que le daba y lo deseaba tanto como que cogiera.

Íntimo, cariñoso y muy sexual.

—Me gustaría seguir si no te molesta que te lo pida Damián.

—A mí también mamá pero ahora vamos a bañarnos, en la ducha vemos como seguimos.

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