En una ocasión durante temporada vacacional recibí una llamada de mi entrenador, invitándome a un fin de semana en la playa, con él y un amigo, por supuesto que acepté, sin embargo cuando llego el día y paso por mi para ir al aeropuerto llegando a este, no era un amigo sino dos, cuando me los presentó los nombró, Diego y Gustavo, me lleve una sorpresa en cuanto lo vi.
Un hombre un tanto más alto que el ruso, brazos anchos, un cuerpo bien trabajado, sin duda el más apetecible de los tres o de cualquiera que me haya llevado a la cama, prometía bastante tan solo con verle, un hombre afro, con barba algo encanecida y mirada lujuriosa, mordí mi labio mirando lo de arriba abajo, el otro tipo Diego, el más bajo de los tres pero no menos atractivo, sin embargo yo deseaba probar al tipo afro con una necesidad obsesiva.
No tenía idea de dónde iríamos o los planes en si pero era de suponerse, tres hombres maduros con una jovencita, no terminaría en otra cosa más que orgías.
Me llevé una sorpresa cuando abordamos hacia Yucatán, cuando llegamos allí tomamos un auto privado y el viaje si fue un poco largo, pero llegamos una playa privada, un alojamiento ecológico y solitario, no podía ver otra casa o cabaña cerca de allí, solo se extendía algo de vegetación, arena y playa a nuestro alrededor, escuché al Ruso en una llamada donde pedía que esperarán hasta que nosotros llamáramos por comida o cualquier otra cosa, pero no me quedé a más pues me lance a la playa, era precioso, sin perder tiempo los dos amigos del ruso entraron al agua, yo me fui a poner mi traje de baño y salí, cuando llegue a la orilla el agua era fresca y tranquila, ya los tres estaban allí, me di un chapuzón y el Ruso fue a por mí.
—La vamos a pasar bien ¿no crees preciosa? —me tomo de la cintura y los otros dos estaban atentos a nosotros—
—¿Después de todo fueron dos y no uno? —reí pasando mis manos por sus hombros— Ya creo que será divertido… —lo dije lanzando una mirada al negrito delicioso—
—Tranquila, vamos a ser delicados contigo… —se acercó a mi cuello y me dejó un camino de besos hasta el oído— Pero yo si te voy a destrozar mi perrita cachonda…
—¿Solo tu? —pase mi mano por su bulto y mire a los otros dos que nos miraban con esa lujuria viva en los ojos— Yo creo que esos dos me harán lo mismo…
—Por ahora solo van a mirar, pero después de mi van ellos dos… —empezó a reír y el manoseo, no iba a perder el tiempo—
Me arranco la parte superior del traje de baño, exponiendo mis tetas a los otros dos pares de ojos lujuriosos, esa era mi presentación oficial, me verían mamarle la verga al Ruso a la orilla del mar, Pero solo vieron un rato, después se pusieron a jugar entre ellos, era algo bastante bizarro porque el Ruso y yo en una escena de sexo y los otros dos jugando voleibol…
El Ruso ya bien erecto y yo bien hambrienta de verga, me llevo a la entrada de la cabaña, me abrió de piernas en uno de los camastros y me ensartó, tras un fuerte grito de mi parte, los otros dos pararon el juego y soltaron otro grito de celebración, el Ruso me bombeaba con una retorcida sonrisa en los labios, pero yo estaba más excitada de lo normal, gimiendo sin control, Diego y Gustavo atentos a la escena tan obscena que dábamos.
—No pierdes el tiempo hermano —le grito Diego y lanzo la pelota a Gustavo—
—Escucha a esa perrita, ya se me antojó — dijo Gustavo y su mirada estaba fija en mi rostro— Apura Ruso porque sigo yo…. —la forma en que sonrió al mirarme me hizo palpitar aún más el coño—
El Ruso me hizo girar la atención hacia el tomándome del cuello y aumentando la fuerza de sus ensartadas, resoplaba tras cada una y mis gemidos se ahogaban por su fuerte agarre, ya no pude ver a los otros dos pero si escuchar como golpeaban la pelota, el oleaje a lo lejos y ese delicioso choque de sexo.
—Iba a esperar pero… —jadeaba el ruso— te veías deliciosa y yo debía ser el primero…
Se salió de mi para ponerme en cuatro mirando hacia sus amigos ensartándomela duro una vez más, grite y aquellos giraron a vernos, está vez si se acercaron unos pasos y no despegaron la mirada, uno hizo una seña en el mismo refiriéndose a mis tetas y Diego me enseñó la verga por un momento, el Ruso se inclinó hacia mi oído y susurro “Que sean ellos los que batan mi leche dentro de ti perra”.
Y continuo cogiéndome duro, mis tetas se movían sin control, mis gemidos salían sin parar y el placer se acumulaba a pesar de estar siendo observada fijamente por dos tipos que claramente Gustavo se masturbaba bajo del shorts, gemía para los tres, pero se me fue la cabeza atrás cuando sentí ese placer explotar, el Ruso me jalo del cabello y arquee mi espalda en una U recibiendo el orgasmo con mis piernas temblorosas, para después ser atraída hacia el Ruso que me apretaba las tetas y me dejaba el coño lleno de leche, cuando salió de mi me dio una nalgada y camino desnudo hacia sus amigos.
—Quien sigue —dijo volteando hacia mí y guiñando un ojo— Ese coño aún tiene hambre…
Sonreí y me levanté entrando a la cabaña, quien quisiera me iba a seguir, al darme la vuelta solté el amarre de la parte baja de mi traje de baño y lo deje caer a la puerta, en cuestión de segundos aquel moreno delicioso apareció tras de mí, poniendo sus manos en mi cadera y sus labios en mi cuello…
—Yo si me voy a tomar mi tiempo contigo putita… —sentí su erecta verga contra mi culo, ya venía desnudo—
—Eres a quien esperaba, así que úsame cuánto quieras… — y empuje mi culo para sentir más esa verga…
Había un amplio sofá revestido como de franela, nos subimos allí entre besos y manoseo, esa cosa que le colgaba entre las piernas era una promesa de quedar más que abierta, que empujaría de su lugar mi útero, fue un deleite tocarlo, masturbarlo, me tenía más que húmeda, con el coño palpitando exigente de esa verga, en cuestión de nada ya me tenía en cuatro, cuando entro se me fueron los ojos en blanco, de mi garganta salió un sonido como aullido, cada centímetro era delicioso y me abría de una forma única, sentí que no tenía fin, hasta que de un empuje me la clavo entera, grite, fue una promesa hecha realidad esa verga me estaba empujando todo de su lugar dentro de mí.
Empezó a moverse batiendo con ganas la leche del Ruso, Gustavo gemía bien rico, y me tomaba de la cintura como me gusta, me atraía hacia el con fuerza y entraba de igual forma, el choque era continuo, demasiado viscoso y húmedo, no pude parar de gemir como una gata en celo, me incline levantando bien el culo con la mejilla contra el sofá y el moreno arremetía contra mí con más ganas, me giro metiéndose entre mis piernas, hizo chocar su verga en mi coñito antes de meterla lentamente hasta la mitad para dejarla ir toda de golpe después, fue la gloria, me subió una pierna a su hombro y bombeo con ganas, la metía delicioso, estaba gozando cada centímetro, acariciaba su pecho y le susurraba lo rico que se sentía su verga.
—Estas hirviendo por dentro muñeca —y me acariciaba una teta— Delicia de puta…
—Que rica verga tienes… —le gemía agudo y se me iban los ojos atrás— Dámela toda… —rogaba como sino la tuviera toda hasta el fondo ya—
—Así, toda te la comes perrita… —me tomo del cuello y bombeo con más ganas soltando fuertes bufidos llenos de placer, haciendo segunda a estos mis gemidos de gata— Siente como te entra zorra.
Se movió mas rápido el plac plac retumbaba delicioso, entramos en un frenesí de jadeos gemidos y placer, este sujeto me tenía con el coño echo agua, de pronto alguien habló.
—Mierda, que rico rebotan esas tetas… —Diego había entrado y se había sentado en el sofá frente a nosotros tomando una cerveza, disfrutando de aquel show que teníamos— Dale mas duro hermano…
El moreno no lo miro pero si le hizo caso empezó a bombear más duro y yo no despegaba la mirada de Diego, gimiendo y gozando como nunca de aquella verga, nuestro espectador se empezó a masturbar y aquello me puso aún más cachonda, empecé a tocarme las tetas, y aunque yo no quería dejar de mirarlo se me fueron los ojos en blanco explotando en un orgasmo que empapo el sofá, Gustavo seguía follándome duro, cuando enfoque la mirada una vez mas en Diego, Gustavo paró y salió de mi.
—Vas hermano, porque yo le voy a echar los mecos en la boca— ambos se levantaron al mismo tiempo y tomaron sus posiciones—
Diego me puso en cuatro y Gustavo se posicionó al frente, sin embargo no esperaba que Diego tomara la decisión de darme por el culo, sino hasta que sentí como escupió mi ano, Gustavo me fregaba la verga en la cara y Diego empezaba a prepararme para ensartarme la verga, de un momento a otro ya lo tenía empujándome el primer tramo de su dura erección, abrí la boca para gemir y Gustavo me la rellenó de verga sin dudar, Diego empezó el mete saca poco a poco hasta que empezó a escucharse el choque de mis nalgas contra su pelvis, todo era plac plac y el sonido de mi garganta al ser follada, ambos gemían fuerte, ronco, delicioso.
Diego detrás de mi empalándome con ganas y nalgadas tras nalgadas, jalo mi cabello hasta atrás y aumento el ritmo, Gustavo tras un ronco y prolongado gemido me dejó la boca llena de su leche, la jugaba con mi lengua soltando gemidos de genuino placer, ahora Gustavo era el que miraba, como su compañero me tenía en cuatro reventándome duro, como gemía rogando por más y más.
—Puta madre, mira como se pierde toda mi verga en esta puta —decía fuerte Diego entre gemidos y nalgadas— es verdad lo rico que aprietas pirujita…
Yo solo pedía más y gemía fuerte gozando todo eso, el placer era exquisito, Diego se acomodó y yo quedé como una resbaladilla, con las rodillas arriba del sofá las manos en el piso, el sofá no era alto así que la posición de echo era cómoda, tenía mis piernas separabas y el culo levantado, en esa posición lo sentí entrar mas profundo, mis tetas se movían mas, mis gritos aumentaron, el placer igual, al punto de tener un orgasmo más, estos tipos me estaban dando mas placer del que antes había sentido, era una nueva experiencia para mi, estos orgasmos tan repetidos, Diego gozaba de eso y se pudo notar en sus exclamaciones.
—Que buena puta nos dio el Ruso… mierda —y azotaba mi culo con sus manos tan fuerte que ardía demasiado— Quiero que grites pirujita
Y no hacía falta que lo pidiera yo estaba gritando como loca, alguien ajeno que escuchará esto se asustaría pensando que estaban matando o violando a alguien, el Ruso entro y vio la escena con desbordante lujuria y placer en los ojos.
—Que buen culo ¿no? —dijo soltando una fuerte carcajada— Les dije que se la come bien rico…
En ese momento me sentí nada más que un objeto, una puta que usarían hasta cansarse y por supuesto que me puse más cachonda, ahora los tres me miraban como solo eso, y rogaba en silencio que vinieran los tres por mí, pero no lo hicieron, Diego me movió para que le mamara la verga y una vez que la chupe y lamí toda me abrió las piernas y me bombeo con ganas, subió y doblo mis piernas hasta que estás tocaron mi pecho, entraba hasta el fondo.
—Que carita de puta disfrutando verga, —tenía una mirada de depravado, cogía delicioso, y yo le pedía más entre gemidos y susurros los cuales podía notar que el gozaba— Si te gusta ¿verdad? Te gusta la verga…
—Me encanta papito, está deliciosa —jadeaba y torcía los ojos de placer—
—¿Quiere lechita mi puta? —jadeaba sin parar de ensartarme duro—
—Quiero lechita papi… —abría la boca sacando un poco la lengua y gimiendo sin parar—
—Te la voy a dar toda adentro pendejita… —y me dio una leve bofetada seguida de una caricia, empezando a reír, eso me puso al límite—
Grite rogando por leche y sintiendo mi coño contraerse de placer, mojándole más la verga, Diego comenzaba a jadear como toro embravecido y se dejó ir por completo en ese orgasmo, me dejó toda su leche adentro y la batió por un momento antes de salir de mí y dejarme en el sofá, usada y rellena de leche, con el coño palpitando y expulsando su lechita, como si nada fue y se bebió su cerveza de un trago, yo me quedé un momento acostada exhausta por haber complacido a mis tres machos.
—Le encanta la verga —dijo Gustavo el cual aún tenía la verga de fuera reposando en su pelvis, aún en reposo se miraba grande, la más apetecible de las tres—
—Estas deliciosa Ana, me vaciaste los huevos bien rico— Diego era el más vulgar al parecer—
—Y me tienen tres días para vaciar los más— me incorporé y camine frente a ellos para ir por mi biquini que un estaba en el piso—
—¿Dónde la encontraste Ruso? —pregunto Gustavo—
—En el gym, soy su instructor— respondió y me le fui a sentar en las piernas—
—Me entrena bien rico —reí y el Ruso paso su brazo por mi cintura bajando la mirada a mis tetas ya que esa parte del bikini quedó perdida afuera—
Así se extendió la plática en nada más que comentarios e insinuaciones sexuales, era el primer día y ya la estaba pasando delicioso, anduve por todos lados únicamente con la parte baja del bikini y ellos desnudos como si fuera de lo más normal.
Fuimos al mar así, de momentos se acercaban a manosearme, besarme, después ya en la piscina trasera de la casa me enrede en cachondeo con el Ruso y Gustavo, la música sonando a todo volumen, tragos y risas, termine desnuda y dándome una ducha con Diego, la cual terminó en estar de rodillas dándole una buena mamada hasta hacerlo terminar en mi boca, después de eso había charlas normales de entre todo, pero yo no dejaba de coquetear más con Gustavo, nos llegó la madrugada, el Ruso y Diego eran los más ebrios y a la hora de dormir obviamente lo hice desnuda, el calor estaba constante y además estaba lista para visitas nocturnas, una en particular la cual se me concedió.
Pero quizás eso es material para otro relato, porque me dio delicioso.
En esos tres días fue un evento de sexo y orgías sin fin.
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Wow Ani Kat!! Qué rico viaje a la playa!!
Delicioso, siendo este solo el inicio de todo lo demás que vino
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