Como ya sabes en la parte uno mi compromiso y yo ya estábamos entrados en el mundo de la lujuria…
Después del encuentro que tuvimos en la terracería, llegué a casa algo caliente para ser exacta, pero todo eso me pasaba solo por estar pensando en todo lo que pasó el fin de semana.
Los encuentros entre él y yo cada vez eran más fuertes, para ser honesta, pero hubo una noche en donde todo salió de control.
Esa noche él tenía amigos en la casa del rancho, estaban haciendo negocios y cerrando otros, pero llego yo al rancho donde sería mi hogar y al ver que tenían mujeres, mi reacción no fue buena, me subo a mi cuarto sin siquiera saludar, pues él sabía lo que me molestaba y aun así lo hace.
Llego a mi habitación y cuando cierro la puerta, el, lo impide y me dice que no tenía idea que ellas iban a venir pero que solo tomaban unos tragos y se iban. Yo no conteste nada, solo me quede viendo hacia la ventana y me recosté un poco, después de mucho tiempo, escucho como es que empieza la música más fuerte y como estaban riendo y tomando. Yo no hice nada, solo prendí las cámaras de seguridad y desde el televisor de mi cuarto veía todo lo que estaban haciendo.
Mi futuro esposo estaba bien portado, pero una de las chicas ya se estaba queriendo desnudar arriba de mi barra de cocina.
Gerardo sentado en un sillón viendo como ella se desnudaba poco a poco y dos de sus amigos igual, uno de ellos al que le llamaremos Pablo se arrima a donde está la chica y comienza a besarla y el otro amigo (Alberto) a desnudarla.
En cuestión de minutos Gerardo estaba viendo una película porno desde la comodidad del sillón y yo viendo cómo es que ellos se la comían y ver como Gerardo no se movía de su lugar, solo viendo y sin tocar.
La chica a la que llamaremos Jessica, era experta en comer penes yo veía como es que se sacaba una de la boca y se metía otra, una y otra vez, los masturbaba de una manera que hasta a mí se me antojaba, después Pablo la levanto del piso y la empezó a embestir recargada en mi barra, mientras que Alberto se la seguía metiendo por la boca una y otra vez, Gerardo solo veía algo lejos, no tocaba, pero tenía la mejor vista.
Después de algo de rato Pablo la ensarto por su vagina y le comía los pechos los mordía como si se los fuera arrancar, mientras que Alberto la cogía por el culo apretándole las nalgas con sus manos dejándola marcada hasta que ella terminó con un rico squirt.
En eso, los dos la hincaron he hicieron que se tragara toda su leche sin dejar rastro de nada.
Gerardo sin decir nada se levanta y se va al cuarto, ve que yo estoy viendo todo el cine que hicieron sus amigos y su puta.
Yo sin decir absolutamente nada lo miro a los ojos
Él me dice… “¿te gusto lo que viste?”
Yo: no (obviamente que me gusto lo que vi, pero no quería decirle la verdad)
Él: ¿por qué no?
Yo: es demasiado, ¿no crees?
Él: no mucho, ella sabe que a eso viene y se le paga por eso
Yo: ¡¡¡mmmmm ya!!! ¿Entonces a mi casa van a meter a sus putas cada que quieren?
Él: no, yo no sabía que vendrían a eso
Yo: ¡¡¡mmmmm ok!!!
Me salgo molesta del cuarto y algo excitada para ser honesta, tomó su camioneta del trabajo (que por cierto se supone que no debo de agarrar) salgo quemado llanta y a alta velocidad porque no me parecía que el metiera esa gente en mi casa.
Justamente es la fiesta del pueblo de donde pertenece el rancho, donde se supone que íbamos a vivir. Y jamás pensé que sería el ojo del huracán, cuando llegó al pueblo, toda la gente me miraba raro como si hubiera llegado la alguien importante. Todos me atendían a mi gusto.
Llego y me siento en la barra de un bar que está situado en la plaza, tomó algo de alcohol y la banda tocando a todo lo que daba, bebida que tomaba era contada ya que la persona con la que me iba a casar era el hijo del dueño del pueblo y los movía a su antojo. Nada pasa en ese pueblo sin que ellos se enteren.
Pero siempre hay un despistado que nunca quiere seguir las reglas (lo llamaremos Santiago) un hombre alto fornido mamado y de barba abúndate que olía riquísimo.
Llega Santiago a la barra y todo guapo e importante, me invita un trago, obvio lo acepto. Ya después de algunos tragos le pido que me acompañe a la parte de atrás donde estaba la camioneta. La intención es besarlo toquetearlo y después subirlo para tener un buen sexo, pero jamás contemplé que había gente de mi futuro esposo mezclada entre la gente del pueblo.
Antes de llevármelo a la camioneta, Santiago y yo estamos bailando y tomando y él me dice algo en el oído, yo me rio y me recargo en su pecho como para coquetear un poco más con él. Alguien toma un video de ese momento y se lo hacen llegar a Gerardo, eso fue suficiente para que en cuestión de minutos llegara Gerardo a interrumpir el momento, me agarró y me forcejeo, mientras que a Santiago se lo llevaban para sacarlo del lugar.
Me subió a la camioneta y entre gritos y pleitos nos salimos accidentalmente de la carretera, quedando varados, no pasaba nada de coches ni nada pero Gerardo estaba literalmente molesto. En ese momento, me pide que me baje de la camioneta y que me cambie para el volante. Me bajo y justamente cuando estaba a la mitad de la camioneta el me agarra muy fuerte y me pone contra el cofre, me pone de espaldas y me somete apretando mi espalda.
Me dice: “¿querías coger con el?”
Yo: ¡sí!
Se molestó más, me desabrocha el fajo y el botón y me empieza a bajar el pantalón me abre de piernas se pone de rodillas y comienza la lamerme todo, yo no podía aguantar pues estaba sintiendo muy rico. Se levanta y me pasa su dedo nuevamente, siente que estoy a punto de venirme, me voltea de frente hacia él y me mete sus dedos y comienza a jalarme el pelo mientras sus dedos se movían delante atrás, arriba abajo y dentro fuera, hacían que empezara a aventar chorros de una manera que se veía contra luz cómo salpicaba por todos lados, me hace venir y solo se baja me lame y me muerde. Me dan ganas de seguir, pero vemos que venía alguien. Me pide que me seque y me suba a la camioneta.
En ese carro que paso iba mi hermano Max y su familia.
Cuando íbamos al rancho estaba un pequeño arrollo y ahí justamente le pido que se detenga, decido subirme encima de el contra el volante, lo comienzo a besar, muy apasionado, me muevo un poco para que él se ponga duro, pero al momento de que eso pasa, sus manos las fue metiendo por mis nalgas y apretaba con mucha fuerza, mientras que yo lo seguía besando, el bajo a mi cuello, me mordió, y comenzó a desabrochar mi camisa, me quitó el sostén y se me pegó como bebé recién nacido, yo seguía moviéndome y apretando su cabeza en mis pezones.
Pero vaya momento, no podía para, no quería parar, pero llego su empleado y tocó la ventana de la camioneta, me tuve que quitar para que bajara el vidrio porque tiene los vidrios todos polarizados. Le dio órdenes y seguimos nuestro rumbo.
Al llegar al rancho y justo cuando entramos, le pido que se detenga que necesitaba acomodarme, él se detiene, me bajo me acomodo y mientras él también se acomodaba todo.
Entramos y valla sorpresa. Estaban nuestros padres.
Entre pláticas risas y tragos, les aviso a todos que me voy a descansar que me sentía cansada, Gerardo me llevo a mi habitación y me dice al oído “deja la puerta abierta, que hoy mismo te voy a comer”.
Yo no estaba segura si nuestros padres se iban a quedar y no iba hacer cómodo para nosotros tener sexo con ellos en la misma casa.
En la madrugada escucho como es que aceleran una camioneta y prenden otra, en una no vi quien salió, pero en la otra iba mi papa y Gerardo, iban de prisa y con gente atrás en el cajón.
Intento marcarle a Gerardo y su celular estaba arriba del buro de su habitación.
Al siguiente día que lo vi, el ya andaba arriba del caballo trabajando, me arrime y con duda le pregunto…
Yo: ¿todo bien? Ayer te esperé y vi cuando se fueron de prisa tu y mi papa
Él: estamos bien.
Yo: me voy a bañar, me quieres acompañar
Él: no
Yo: ok
Cuando iba de regreso a la casa veo que llega mi papa con alguien en la camioneta, era una mujer, una nueva chica doméstica (se llama Andrea), ella se quedaría en mi rancho a ayudarle a su hermana y a otra señora a hacerme el aseo.
Desde que ella llega no me gusta su vibra, hay algo que no me gusta de ella, yo sabía que algo iba a pasar desde que la vi llegar.
Mi padre está acostumbrado a tratar con la gente del servicio, yo no, yo jamás había tenido una, entonces pensé que solo me había sido como la rara sensación de que era ella.
Llega la hora de servir la comida y le pido a doña Rosalba que sirva por favor y que le diga a Andrea que pusiera dos platos más porque se iba aquedar a comer mi papá y mi cuñado, listo doña Rosalba obedece y hacen lo que les pido, al momento de servir veo que Andrea llega con una blusa enseñando casi todos los pechos, mi reacción inmediata fue de asombro, pero no dije nada.
A todos les sirvió de comer, pero a mi futuro esposo casi se le subió a las piernas, le puso los pechos sobre la cara y para mí fue molesto, mi papa lo noto eso y rápido le pide a Andrea que se mueva de ahí que Gerardo iba a ser mi esposo y que si quería quedarse con el trabajo necesitaba respetar y guardar su distancia.
Yo no soy una persona de pleito, pero me gusta cuidar mis intereses y esa mujer no me estaba gustando nadita.
Comemos y al final de recoger los platos le digo a Andrea… “Andrea, recoja los platos y llévelos a la cocina, los lava y cuando termine, me busca en mi habitación” a lo que ella me contesta “Solo obedezco las órdenes del señor Gerardo que fue quien me contrato” yo no sabía eso, siempre pensé que había sido mi papa. A lo cual me molesta y volteo con los ojos de pistola.
Yo: ¡¡¡mmmmm!!! Valla eso no sabía, pero, aun así, usted es mi empleada y si yo quiero la corro en este momento, así es que, quiere conservar su empleo, valla y póngase a trabajar. No discuta y muévale
Voltea y ve a Gerardo y pensó que la iba a defender, el solo la mando hacer lo que le había mandado, y cuando ya se iba le digo “Andrea y vallase y cámbiese esa blusa y póngase algo donde no se le salgan los pechos” mi papa voltea me ve y me dice… “¿esta celosa?” Le digo… “no, pero si Gerardo la trajo, fue por algo” me di la vuelta y me fui.
Apenas iba saliendo del comedor cuando Mi cuñado soltó un comentario que me puso muy nerviosa y a dudar también, “Gerardo esta vieja te va a meter en problemas, si Vanessa se entera que ella fue tu amante, te va a cortar los huevos”
Gerardo: ella jamás fue mi amante, ella quería que yo me la cogiera y se me encuero, pero no paso nada, además ya pasaron años y Vanessa no tiene por qué enterarse.
Mi papa: pórtate bien porque si Vanessa se entera, la corre y a ti te manda a la chingada y me quedo con el porcentaje de tu familia.
Gerardo: Vanessa estará tranquila, además solo serán unos días en lo que se va con su mama, anoche no se enteró de que fuimos por ella a la ciudad para esconderla acá. Que siga así.
Mas tarde cuando salí de la habitación, vi que ella estaba afuera del cuarto de Gerardo y yo solo me arrime para que sintieran la presión, ella nerviosa se aleja poco a poco y me deja pasar al cuarto de mi prometido, yo solo pregunto:
¿Todo bien aquí? Gerardo nervioso contesto… ¡si! Ok conteste,
“Voy a salir al pueblo, iré por Santiago y lo traeré a trabajar aquí en la casa, necesitamos gente que nos ayude a lavar las camionetas y limpiarle a los caballos y como aquí se trata de traer a los amantes, pues estoy en el derecho de traer al mío”.
Gerardo noto que yo iba molesta y que me había dado cuenta de todo lo que él estaba haciendo. Me agarro del brazo y le pidió a Andrea que se fuera, me agarro del brazo y me metió al cuarto, me empujo contra el escritorio que tiene y me comienza a gritar y reclamar sobre Santiago, yo le digo que el fue por su amante y que yo iba por el mío, que el había empezado primero. Me pregunto para que lo quería y yo le dije que para lo mismo que el había llevado a su amante.
Me pregunto…
El: ¿¿te lo quieres coger verdad??
Yo: si me lo quiero coger tan duro
El: bueno está bien hazlo te dejo
Yo: ¡ok! Me suelto y doy dos pasos, cuando el me agarra del cabello y me empujo otra vez sobre el escritorio, perro en esta ocasión de espaldas e inclinada, poniendo mi trasero en popa, me levanta el vestido y me da una nalgada, obvio me encanta, yo solo suelto un pequeño quejido, él lo escucha y me vuelve a dar otra nalgada, me dice que si me trato de ir me va a castigar, yo no digo nada, solo siento como comienza besarme la espalda y a meter sus dedos dentro de mi tanga, comienza a masturbarme y me dice… te gusta ¿cierto?
Si, si me gusta, le digo, sigue… pero no pares, el sigue metiendo los dedos hasta que comienzo a suplicarle que me la meta… el por castigarme saco sus dedos y me dijo que no. Que gracias a los berrinches y los celos que tenía en ese momento no me la iba a meter pero que de castigo me iba a quedar con las ganas.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos