Después de esa rica noche de sexo, como de costumbre, mi reloj biológico me despertó antes de las 6 de la mañana, fui al baño tratando de no despertar a Isa, al regresar ella seguía profundamente dormida, yo aún tenía sueño, habíamos dormido poco más de dos horas, así que me acosté junto a Isa para tratar de dormir un poco más, lo logré, pero no por mucho tiempo, pasadas las 8 desperté de nuevo, ya no podía dormir.
Me puse mi traje de baño, salí de la habitación para no despertar a Isa y me fui a la alberca, no había casi gente, excepto los trabajadores del hotel, al parecer todos los huéspedes estaban desvelados, el agua de la alberca estaba fresca, muy rica, así que disfruté de mi propia compañía un buen rato, cuando vi que ya empezaban a bajar otras personas me salí de la alberca para ir a la habitación, en el camino, algunos compañeros del trabajo de Isa me saludaban, a unos los reconocí a otros no.
En la habitación Isa dormía plácidamente, parecía que estaba en coma, su deporte favorito además de coger y nadar, era dormir. Me disponía a darme una ducha cuando escuche su voz, “¿por qué no duermes como la gente normal?”.
Giré para verla, sonreí levantando los hombros, Isa se levantó para ir al baño, me pidió que la esperara, así que me senté en una de las sillas de la habitación, al salir se fue a sentar sobre mí, ella tenía sus piernas abiertas frotaba su pelvis a mi verga que de inmediato respondió al estímulo, rodeó mi cuello con sus brazos, yo la abracé por la cintura, mientras nos fundimos en un apasionado beso, su boca sabía a pasta dental, la mía supongo que a la manzana que comí cuando pasé por restaurante del hotel cuando regresé a la habitación, las tetas de Isa se frotaban a mi pecho, sentía como se endurecían sus pezones, también mi verga ya parada empezó a sentir la tibieza de su panocha.
Isa me dijo “tengo hambre, pero quiero comerte primero a ti”, no la dejé continuar, sin más la tomé por los muslos, ella apretó sus piernas alrededor de mi cintura, sus brazos se sujetaron de mi cuello, me levanté con Isa en brazos para acomodarnos en la cama, la dejé caer sobre el colchón, abrí sus piernas, ahí estaban esperándome su mojada vagina y su apretado culo, no desaprovecharía la oportunidad de penetrarlo, metí mi cabeza entre sus muslos, olía a hembra caliente y a la mezcla de nuestros fluidos, pasé mi lengua por sus labios vaginales.
Isa siempre estaba mojada y mi verga dispuesta, recorrí lentamente cada milímetro de la vagina de Isa, ella gemía, llegué a su clítoris para empezar a lamerlo, jalarlo, morderlo, mientras introduje un dedo en si vagina, después dos, luego tres dedos, hasta que la hice explotar en mi cara, Isa apretó mi cabeza con sus muslos, sentía como los pequeños temblores de sus piernas en mi rostro, yo separé sus piernas para limpiar sus jugos que escurrían en dirección a su ano, al pasar mi lengua por esa zona Isa se contorsionaba, arqueaba su espalda, apretaba las sábanas, empujaba mi cabeza hacía su pelvis, entre gemidos me dijo “ya méteme esa verga, necesito mi leche”.
Yo me levanté para pasar mi glande por su vagina, no hacía falta lubricante, con los jugos de Isa y mi saliva era suficiente, separé sus piernas para apuntar mi pito a la entrada de su ojete, ya estaba muy bien lubricado, sostuve sus piernas abiertas con mis brazos, ella fue guiando mi falo hacia su ano, me decía “despacio por favor”, así lo hice, pero fue fácil, entro sin problema la cabeza de mi pene, Isa se cubría la boca, yo me dejé caer con todo mi peso para clavar toda mi verga de un golpe en su recto, Isa gritó sus manos apretaban las sábanas, ya no e importó ahogar sus gritos, empecé a bombear cada vez más rápido.
Isa clavaba sus uñas en mis nalgas y espalda, yo mordía sus tetas, su cuello, sus pezones, ella decía entre gemidos y gritos, “más fuerte, no pares, sigue, sigue, sigue”, instantes después su orgasmo llegó, sentí al mismo tiempo su ano apretando mi verga, sus uñas clavarse en mi espalda, sus muslos y piernas temblando, yo dejé salir mi leche en su recto, “que rico, que rico” repetía Isa, al incorporarme un poco aún con mi pene dentro de su culo, pude ver como escurrían sus jugos y se contraía su vagina.
Isa llevó sus manos hacia su panocha, metió los dedos para mojarlos y después chuparlos y darme a chuparlos, nos quedamos acostados unos minutos para después ducharnos y bajar a desayunar, Isa comió muy bien, me explico detalladamente que ayer no había comido para que pudiera tener sexo anal con el recto limpio para mí, aunque yo no tenía problema, se lo agradecí.
Después de desayunar fuimos a caminar el centro del pueblo, al regresar al hotel muchos de sus compañeros ya iban de salida, se despedía de nosotros, nos encontramos con Malena y Khalil quienes también se iban ya, Isa les hizo una señal de despedida y nos desviamos para no pasar cerca de ellos, de pronto Isa me preguntó ¿te parece si nos quedamos esta noche y regresamos mañana temprano?, acepté pues no tenía problema, mi hora de entrada era a las 9. En la habitación Isa les habló por teléfono a sus hijas y a su hermana Mena para decirles que llegaría hasta la mañana siguiente, no escuché los reclamos de sus hijas, pero si las promesas que Isa les hizo, entre esas que pronto me conocerían.
Poco después de las 2 de la tarde, la alberca ya estaba vacía, era sólo nuestra, Isa y yo bajamos a disfrutar, ella se veía mucho más relajada, únicamente pasaban de vez en cuando los trabajadores del hotel y uno que otro huésped que ya se retiraba, después de un rico cachondeo en la alberca, salimos para acomodarnos en los camastros pedimos algo de beber, ambos nos quedamos dormidos un rato, para no variar desperté primero, me tiré a la alberca, Isa despertó con el ruido del agua, se incorporó para tirarse un buen clavado y dar unas vueltas a la alberca, nos acercamos para besarnos, ya empezaba a atardecer.
Estábamos solos, por debajo del agua Isa me rodeo con sus piernas pegando su panocha a mi dura verga, abrazada a mi cuello subía y bajaba frotando mi falo, ya nos besábamos sin ninguna preocupación, los trabajadores ya casi no pasaban por ahí, uno de ellos se acercó para preguntar si queríamos ordenar algo más porque ya iban a cerrar la barra, le pedimos la cuenta, me salí un momento para pagar, mi erección era demasiado notoria, Isa me hizo una señal, en realidad no me importaba, pero a ella sí jajaja, terminé de pagar, le ofrecí una buena propina al mesero para que no vinieran por acá en un buen rato, me sonrió y me dijo “campeón, ya nadie viene por acá, hasta dentro de unas horas que cambiamos turnos y vienen a encender luces, disfruta capo”.
Rápidamente regresé a la alberca sonriendo para seguir en lo nuestro, Isa me preguntó “¿qué tanto hablabas con el mesero que te hizo sonreír tanto?”, le respondí “nada importante, le compré un tiempo razonable para cogerte sin interrupciones aquí mismo”, Isa soltó unas risas al tiempo que decía “estás loco, alguien nos puede ver”, yo le dije que se calmara y disfrutara, le hice ver que en el estacionamiento ya no había autos, sólo su Grand Marquis “El Negro”, lo que significaba que éramos los únicos huéspedes en el hotel, los trabajadores estaban ocupados aseando las habitaciones vacías y nosotros solos en la alberca para una cogida discreta.
Me acerqué a ella para besarla y acariciar su vagina, Isa se sobresaltó al sentir mi mano, yo le dije tranquila, ya nadie nos ve, ella miró hacia todos lados, estaba caliente, pero también tenía temor de que algún conocido suyo nos viera, después de mirar hacia todas partes, se relajó un poco, mi mano ya estaba haciendo a una lado la tela de su traje de baño para introducir mis dedos, Isa dejó escapar un gemido, me dijo “me haces hacer cosas que jamás hubiera pensado”, al tiempo que me rodeaba con sus brazos por el cuello y con sus piernas por la cintura, “cógeme ya antes de que arrepienta”.
Saqué rápidamente mi mano de su caliente panocha, la tomé con ambas manos de las nalgas, en el agua su peso era mucho menos, así que no costó mucho trabajo acoplarnos para meter mi verga a su mojada vagina, ella recargó su cabeza en mi hombro mientras se movía lentamente, sus tetas pegadas a mi pecho, tenía los pezones duros de lo excitada que estaba, sus gemidos eran casi imperceptibles, Isa me pidió que nos moviéramos al extremo más alejado del alberca, con ella ensartada en mi verga me dirigí hacia esa esquina, iba pegada a mí subiendo y bajando en mi pene.
Al llegar allá volteó nuevamente para cerciorarse que nadie nos estuviera mirando, me volteó ver para darme un beso apasionado sus movimientos aumentaron, mis manos abrieron sus nalgas para meter mis dedos medios en su culo, ella abrió los ojos me miró fijamente sus gemidos se interrumpieron para decirme “eres un aprovechado, pero no pares, se siente rico, muy rico”, después de meter mis dedos medios, metí mis dedos índices, Isa gemía con más intensidad, pedía más, sus movimientos aumentaron de intensidad, mis dedos entraban y salían de su ano.
Al mismo tiempo mi verga disfrutaba la sensación del agua dentro de su vagina, fue algo muy diferente a lo que yo había experimentado antes, Isa se movía más fuerte, trataba de ahogar sus gemidos, ya no le importaba que alguien nos viera o escuchara, entonces metía también mis dedos anulares en su culo, abriéndolo más, Isa se retorcía de placer, de pronto las contracciones vaginales llegaron acompañadas de un aumento de temperatura en su vagina que se contraía y los temblores de sus muslos eran señal de su orgasmo.
Esa sensación me calentó mucho, dejé escapar mi leche dentro de Isa, ella me abrazó, me dijo “no te salgas, quédate así unos minutos”, nos quedamos abrazados unos momentos, mi pene fue perdiendo dureza, nos fuimos a la habitación para cambiarnos, salir a comer y regresar a coger como conejos otras 3 veces, ya no permitió darle por el culo, pero cogimos muy rico, al día siguiente muy temprano emprendimos el camino de vuelta nuestras actividades cotidianas.
El fin de semana siguiente conocí a sus hijas…
Continuará…
Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.
Kazador69
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mmm… Sexo en una alberca… pendiente anotado!! 😉
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