Mamá necesito que me ayudes. Suegra y nuera, putas

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—¿Pero por qué esa cara Laura? (Analía vio mi enojo en la cara)

—¿Cari que hacés acá? (Matías sorprendido por la presencia de su novia)

Obviamente ni mi madre ni yo esperábamos las visitas que llegaron. Ellas, las visitas esperaban ser recibidas con alegría y no fue así. El malestar y el asombro se hicieron evidentes. Matías no esperaba que su madre y su hermana tuvieran una relación por fuera de su presencia. ¿Qué pensaría Cari de la relación de él con su madre? Nada bueno, nadie pensaría nada bueno si se llegara a enterar de todo lo que habían hecho.

Laura por su parte tenía muy claras las intenciones de Analía con Mati. Esa mujer vivía caliente y el morbo era su estado natural. Ella podía sostener y aguantar el compartir a su hijo con su novia pero que su depiladora embarazada buscara disfrutar de su hijo era demasiado e inadmisible.

—Mamá…

—Hijo…

—¿Podemos hablar un segundo? (Al unísono la misma frase)

Casi con la misma expresión, no había duda eran madre e hijo. Se les notaba en esa mirada aguda y en lo fino de los ojos negros que ambos tienen. Los pómulos apenas salientes. La tensión en el ambiente por parte de los anfitriones se podía palpar e incomodaba a las visitas. Laura fue la primera en reaccionar para ordenar la situación.

—Analía, querida que sorpresa verte acá me imagino que viniste por lo que “hablamos” ¿te animas a ir a mi cuarto y esperarme a ahí un segundo?

—Claro querida. Necesito que me ayudes con mi depilación en este estado no puedo y bueno pensé en vos para que me ayudes.

Apareció la excusa de la visita inesperada, Laura y Analía sabían que no era real esa necesidad. El resto lo sospechaba.

—Cari amor, mamá y yo tenemos que hablar de algo ¿me esperás en mi cuarto?

—Claro Mati, pero no tengo problema en quedarme, capaz puedo aportar a su “conversación”.

La confirmación que algo traían entre ambas. Matías en ese momento sospechaba de todo lo que se movía.

Las visitas se fueron cada una a sus respectivos cuartos entendiendo que no estaba buena la sorpresa que quisieron dar pero negadas a dar un paso atrás e irse sin obtener nada. No hablaron una palabra entre ellas mientras caminaban. Habían planificado cosas diferentes y nada estaba saliendo como lo imaginaron.

Una vez solos, Laura y Matías se miraron a los ojos. Cada uno buscaba lo que tramaba el otro.

Pero lo cierto es que Matías no tramaba nada, él solo reconoció a la amiga de su madre y le permitió entrar. Sabía de hace años que eran muy unidas y que más allá de la depilación se veían como amigas. No era la primera vez que llegaba a su casa o que cenaban juntas con su madre.

Laura por su parte había fantaseado con llegar y quede a poco su hijo permitiera que suegra y nuera salieran juntas y se llevaran bien sin estar él. Para después dejarlos solos e interrumpir en el momento justo. Cuando estaban teniendo sexo y ver cómo reaccionaban. Ella sí tenía un plan desde hacía tiempo y en el centro de él estaba su hijo y ella. Había aceptado compartirlo con Cari pero no más.

—¿por qué estás con Analía, solos?

—Lo mismo podría preguntar yo con Cari.

—Matías, hijo, no quiero que peleemos. Pero creo que las dos invitadas que están en casa tenían otros planes.

—¿Por qué dices eso?

—Porque conozco a Analía y estuve hablando con tu novia.

—¿Qué hablaron con Cari?

—Cosas de mujeres, pero lo que importa es que ella quiere que vos te animes a estar con ella. Está como decirlo… toda mojada por vos y creo que eso te pone en situación privilegiada.

—Mamá vos le dijiste algo de lo que hiciste? ¡Me muero de vergüenza!

—No Mati, ella no sabe nada de lo nuestro.

—Analía me dijo que vos la podías ayudar a depilarse algunas partes que por su panza no era sencillo hacerlo sola. No me pareció extraño y nada estuvimos conversando un rato mientras tomábamos un té.

—Me imagino, ¿le miraste las tetas?

—Ehhh bueno un poco si, las tiene enormes y le saltan los pezones. ¿Vos pensás que se dio cuenta que se las miraba?

—No hay duda, por algo vino con ese vestido escotado y sin sujetador. Está muy sacada últimamente. Voy a ir al cuarto con ella a atenderla. Vos anda al tuyo con Cari, cerrá la puerta y disfruten mucho. No se preocupen por nosotras.

—Gracias mamá, sos la mejor del mundo.

—Para Mati, ya la tenés un poco parada ¿no?

—Si, ¿querés verla antes de que pierda la virginidad con mi novia?

—¿Me dejas chupártela un poquito?

—Rápido pero no quiero acabar, déjamela bien dura.

Laura se hincó allí donde estaba y se metió todo lo que pudo la verga de su hijo en la boca. Algunas arcadas y algo de baba cayendo por la comisura de sus labios. Se la dejó llena de baba y le dijo.

—Anda así con la pija bien dura y toda mojada por mi. Si te pregunta decile que te estuviste masturbando para llegar bien duro con ella y vos te la escupiste.

No respondió subió su pantalón y fue directo a su cuarto, le daba morbo que su novia se la chupara segundos después que su madre. Que compartieran baba en su verga.

Entró y estaba Cari sentada en su cama las manos cruzadas sobre su regazo. Su pantalón de jean elastizado de tiro alto le marcaba su figura hermosa. Se paró y la musculosa que dejaba su estómago al aire no pudo contener el movimiento de sus pechos.

—No, Cari sentate al borde de la cama. Me parece que estás buscando esto. (Bajé mi pantalón dejando que cayera junto con el calzoncillo hasta mis tobillos)

Se sentó en el borde de la cama nuevamente y me acerqué con dos pasos mi verga chocó en su cara. Empezó a chuparla, despacio buscando tragarla toda. No dijo nada de la baba que tenía, ¿ya sabría de quién sería? Me excitó pensar que ella no tenía problema de chuparme la pija después que mi madre.

Se separó de mí y se acostó boca arriba, desabrochó el pantalón y bajó el cierre. Todo lento para que la mirara hacerlo. Separó su cola de la cama y bajó su jean. La ayude con el calzado y terminé de sacarle el pantalón, mientras ella se sacaba la musculosa dejando sus tetas libres. Los pezones se le endurecieron y pararon en seguida.

Terminé de desvestirme y fui derecho a chupar sus tetas, pegué mi pene erecto y durísimo contra su vulva y lo froté un poco sin penetrarla. Sentía como sus jugos empapaban mi verga.

—¡Metemela por favor! ¡No aguanto más! ¡Abrime toda!

Ella sola agarro mi verga, separó bien sus piernas a los costados de mi cuerpo y la posicionó en la entrada de su concha.

Notaba su necesidad, su apuro y sus ganas. Sabía que por el tamaño de mi miembro no podía penetrarla duro y fuerte de primera.

Así que de a poco fui penetrándola, mirándola a los ojos notaba sus gesto de dolor y de placer. Abría su boca y apretaba sus dientes, sus ojos eran todo deseo.

Entró toda por fin, la temperatura, la humedad y la suavidad de su interior apretado era la gloria para mi glande.

—Ahora cogeme fuerte Mati.

—Sí, Cari te voy a abrir toda.

Comencé lentamente a meter y sacar de su concha mi verga y cada vez más fuerte y más rápido.

-¡Si! ¡Abrime toda! ¡Rompeme toda!

Cuánto más me pedía, más fuerte le daba, me enloquecía que me pidiera más y más. Decidí darle con todo, ella gozaba y sentí que su orgasmo llegó y no paró. Apretó fuerte mis hombros con sus brazos y arqueó su espalda. Quedó prácticamente colgada de mí y yo seguía penetrándola, aguantó su respiración y cerró sus ojos. Gritó.

—¡Ahhhh si! ¡Si!

En ese grito le llene de leche la concha no pude aguantar más. Acabé un montón, sentía como mi pelvis estaba toda enchastrada y pegajosa. Cada vez que chocaba con ella el ruido a charco daba claras muestras de lo que había sido el sexo. Poco a poco disminuí la velocidad y la penetración, hasta que me dejé caer sobre ella.

Me tomó la cara con sus dos manos y me besó repetidamente.

—Analía me querés decir que estabas buscando acá…

—Laura, amiga. Sabés que no le voy a hacer nada a Matías pero quería provocarlo un poco ver cómo se le marca esa verga y después coger contigo. No sabés lo caliente que estoy, el embarazo me tiene ardiendo todo el tiempo. El morbo me pone a mil.

—Era obvio que no venías a depilarte.

—Jajajaja si fui muy obvia ¿no?

—Sácate ese vestido que yo también estoy caliente y la hija de puta de mi nuera va a gozar y yo no quiero quedarme así de caliente.

(-¡Si! ¡Abrime toda! ¡Rompeme toda!)

Se escuchaban los gritos de Cari de la habitación de al lado. Y Laura no aguantó más y se tiró sobre las tetas enormes de Analía. Se las chupó y ella se dejaba hacer, tenía los movimientos limitados por la panza de embarazada.

—Me encanta como me las chupas, nunca me voy a cansar de que lo hagas.

—Tus tetas son hermosas pero ahora están increíbles.

—Tocame más, abrirme toda y rompeme toda.

Bajé a su pubis completamente depilado y perfectamente suave. Nunca se lo había visto de otra manera a esa mujer. Pasé la lengua despacio por todos sus labios vaginales, que ya mostraban el brillo de su excitación. Con sus manos se separó sus pliegues y pidió de nuevo, “abrime toda, rompeme toda”. Laura mientras chupaba su clítoris metió dos dedos dentro de ella y empezó a buscar esa parte rugosa dentro de ella que tanto placer le brindaba. La acarició con la yema de sus dedos y sintió como arqueaba su espalda y levantaba más su pelvis. Buscaba mayor penetración. Doblaba sus rodillas y las tomaba con sus manos para separar al máximo sus piernas.

Así toda abierta empecé a meterle más dedos de uno, primero tres y luego cuatro. Con el pulgar seguía acariciando y frotando su clítoris. Goza mucho y le encanta llevar al máximo su cuerpo.

(—¡Ahhhh si! ¡Si!)

Cari estaba gozando como una puta, yo sabía lo que era sentirse así de abierta y llena de la pija de mi hijo. Sin pensarlo saqué los dedos de dentro de Analía y junté todos los dedos de a poco metí toda mi mano por dentro de su concha y una vez adentro cerré el puño.

—Ahhh me estás cogiendo con el puño entero. Me encanta que me abras así. Voy a volver a acabar, no pares.

—Yo sigo pero no hables déjame escuchar como mi hijo se coge a Cari.

Acabó en silencio, de sus pezones caían unas gotas de leche algo transparentes porque no paraba de estrujarlas con sus manos. Pensé a esta mujer no le va a costar parir ni amamantar. De a poco le saqué la mano de dentro y la miré en la cama, con los ojos cerrados de placer. Estaba totalmente derramada en la cama, agotada y en ese momento después del orgasmo que te sentís flotar. Se veía hermosa.

La dejé así.

Escuché unos pasos al baño. Conocía cada ruido de mi casa.

—Ya vengo me estoy haciendo pichi.

Sin esperar respuesta salí como un rayo. Abrí la puerta del baño rápido y estaba Cari solo con bombacha puesta, mirándose en el espejo y arreglándose el pelo. Me voy a través del reflejo y sonrió de forma pícara.

—Te abrió toda.

—Toda

—¿Te acabó adentro?

—Sí.

—Es hermoso sentir como eyacula dentro.

—Estoy toda sensible todavía y quiero confesarte algo. En todas nuestras charlas me excité mucho. Me gustaría compensarte de alguna manera y me parece que es el momento.

—¿Qué tenés en mente?

Se corrió la tanga de su entrepierna pasó sus dedos por su concha empapada y se los llevó a la boca. Se acercó despacio y me besó con lengua lento y despacio. Soltó mi más profundo morbo, esa era la nuera que quería. Cerda, sin límites y agradecida.

Me saqué toda mi ropa y mi culotteless estaba totalmente mojado. La empujé hasta el inodoro y la obligue a sentarse. Levanté una pierna para acercarle la concha y abrirla al mismo tiempo. Todo sin decir una palabra estaba totalmente fuera de mi. Mi hijo se la había cogido y ella había compartido su leche conmigo, directo de su concha. Se tiró a chupármela con destreza, no fue necesario mucho para que le acabara en la cara.

—Gracias por dejarme entrar en tu familia.

—Sos lo que estábamos buscando, mi hijo eligió bien.

—Mati llegó con la verga toda babeada, ¿fuiste vos o la embarazada?

—Yo, no me pude contener con su pija.

—Ya te lo dije, te entiendo perfectamente. A mi me excitó sentir que vos lo habías preparado para mí. Me cogió hermosamente y todo eso te lo debo a vos por eso quiero que cuentes conmigo para lo que quieras.

—Quiero que vayas así con toda tu cara apestando a olor a concha y medio brillosa a seguir cogiendo con Matías.

—Me tengo que ir en breve para mi casa, pero me voy a despedir así y que quede caliente.

—Tenemos que cogerlo entre las dos, ¿te parece que va a acceder?

—Si, de a poco él confía en vos. Te quiero pedir una cosa.

—Decime Cari.

—Que tu amiga la embarazada no haga nada con él, lo compartimos nosotras solamente, ¿ok?

—Ok. Ahh y gracias por la chupada de concha me hiciste gozar mucho.

—De nada, a mi también me gustó y vamos a repetir con más tiempo y más comodidad.

Salió del baño rápido. Cuando caminó por el pasillo y pasó frente al cuarto de su suegra miró instintivamente para adentro. Estaba Analía sentada en el medio de la cama con las piernas abiertas, las rodillas flexionadas, se tocaba su concha despacio, acariciándose cariñosamente.

Supo que había llegado a la familia perfecta.

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