Fiesta de casamiento

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T. Lectura: 10 min.

Teníamos un evento imperdible, sería una gran una fiesta de matrimonio cerca de la ciudad de un compañero de trabajo mío y quería lucir un vestido diferente para ese día.

José felizmente me dijo -¡Acertaste amor! ¡¡¡Quiero algo elegante pero muy sexy!!!… Así que fuimos una tarde a un sector de la ciudad, reconocido por sus tiendas de ropa y accesorios y entramos a esta casa internacional donde tienen ropa de mujer como de hombre y que los precios son realmente accesibles.

Estuvimos un buen rato mirando para un lado y para otro, caminamos por los pasillos observando y buscando ideas. Así seguíamos mirando estilos y modelos… Después de un rato tenía tres vestidos que me gustaban, pero lleve dos a los probadores.

Tuvimos que esperar en una fila, hasta que al fin entramos. Nos metimos los dos, cerramos la cortina, me quitó los pantalones y la camiseta para probar el primer vestido. Estaba muy ajustado, de esos que se quedan pegados al cuerpo. Ufff José ya se estaba calentando, nada más de verme en top y en tanga negra semi transparente… se nos cruzaron muchas ideas por la mente, pero no hicimos nada porque la tienda estaba muy concurrida en ese momento.

-¡Que rica mujer es mi esposa! Me dijo, acariciando mi cola. Me quedaba bien, pero se me marcaba un poco el Top y la tanga. Era muy ajustado, y mirándome en el espejo y sin decir nada me bajo el vestido desabrochó el top quedándome unos segundos con las tetas al aire, hasta que me coloco el vestido que, si no fuera por la tanguita que se marcaba mucho, me quedaría perfecto.

Me miró sonriendo y con picardía dijo: -hace falta quitarla… jajaja, seguidamente me quito el vestido quedándome otros segundos en tanga para probar el otro vestido que había escogido. Ahí José aprovecho a tomarme por la cintura y con un tirón me quito la tanga, quedando completamente desnuda con solo una cortina que me separaba de un montón de gente que entraba y salía de los probadores. Así que con apuro me puse el otro, y vuelvo a preguntar cómo me le veía. – Hermosa y sexy, dijo.

No estaba del todo convencida con ninguno de los dos, de manera que le pido que buscara aquel otro vestido que había visto y no traje hasta el probador. José salió del probador y fue en su búsqueda. Tardo un poco dando vueltas por la tienda, hasta que finalmente lo encontró.

Cuando regreso a los probadores había un hombre de unos cincuenta años frente a la cortina de nuestro probador, sentado como esperando a su esposa. Yo ya lo había notado, que desde ahí veía con la cortina que estaba apenas corrida de un costado, y que desde ahí me veía apenas de costado mientras me desnudaba esperando a José.

Cuando José corre la cortina para entrar al probador, el señor tuvo una vista mucha más amplia de mi cuerpo sin ropa. Al cerrar la cortina cuando paso, la misma volvió a quedar con un hueco donde se podía ver un costado del probador.

Al colocar mi vestido y mirarme al espejo -¡Impresionante! ¡Que espectacular silueta está viendo mis ojos! te quedaba perfecto! Decía José, ya caliente mientras me acariciaba por detrás y besaba el cuello. Me quede admirando el vestido frente al espejo, sentía que me veía más que sensual. Irradiaba pasión y deseo… era el vestido perfecto, y sabía que iba a ser el centro de todas las miradas en esa fiesta. Por un momento sentimos que nuestra libido subió a otro nivel y hubo una mezcla de excitación, morbo y deseo… sonreímos y nos dimos un beso intenso de solo imaginar lo que pasaría en aquella fiesta.

José con su carita pícara y sonriente y como si fuera un movimiento involuntario, corrió disimuladamente la cortina unos centímetros más, mientras me quitaba el vestido, quería que sea observada y deseada.

Ya en pelotas, aprovecho para dar un par de lengüetazos a mi conchita húmeda y deliciosa. También paso por mis ricas tetas que hacían una danza erótica frente a sus ojos.

Finalmente tomo el top y me lo puse lentamente, luego hice lo mismo con la tanga, deslizándola mientras me volvía a dar la vuelta para ponérsela, era un striptease muy privado lo que sucedía en ese momento. Lo disfrutamos mucho…

Ya vestida corrimos la cortina y allí estaba sentado el mismo hombre que seguramente no se perdió detalle da cada centímetro que pudo ver por ese hueco de cortina. Al vernos pasó a disimular un poco, no sin antes sonrojarse. Salimos y entregamos los vestidos con una asesora y fuimos hasta la caja a pagar el escogido.

Al salir de la tienda José me invita a comer algo, pero le respondo, lo que de verdad quiero es ir a culear, no lo tuve que repetir dos veces para irnos a buscar el auto y correr hasta casa, al tiempo que le iba chupando la pija mientras manejaba. A esto me pregunta por el tipo que estaba mirando en los probadores y riendo le contesté: La cortina abrí yo misma para ver si ibas por el vestido y ese momento ya estaba el tipo ese allí, me sonrió y yo le devolví la sonrisa… por dentro sentí morbo y decidí dejar la cortina abierta para que disfrutara un poco… me quité el vestido, y cuando levante la vista ahí estaba el tipo, justo en el hueco mirándome de arriba abajo, me preguntó que si podía entrar y le dije que no, que venía mi esposo… y al momento llegaste tú.

Mientras le contaba me dijo, pobrecito lo has dejado excitadísimo, y riéndome le digo, lo pagará su mujer, y José contesta: Y si no se hará una paja a tu salud, o dos, pobrecito le podías haber hecho una mamada por lo menos dentro del probador.

Y yo excitadísima le respondí que siiii, una cómo te estoy haciendo ahora a vos. Al llegar a casa, nos desnudábamos en el camino y no logramos llegar al dormitorio lo hicimos en el living sobre el sillón.

Luego ya más relajados y pensado en lo sucedido, era extraño que el hombre estuviese allí, y que durante todo ese tiempo nunca vimos a su mujer… creemos que el tipo va frecuentemente a la tienda y simula que espera a su esposa, pero lo que realmente hace, es intentar ver por las cortinas y espiar a las mujeres. Es un voyerista, y ese día lo recordará por siempre viéndome totalmente desnuda frente a sus ojos.

A los pocos días nos alistábamos para ir de fiesta al casamiento, a realizarse en una casa de campo cerca de la ciudad, sería el sábado en la tarde y toda la noche.

El vestido elegido era muy sensual y elegante a la vez con un gran escote y muy ceñido, abierto a la espalda y un poco más en la pierna… aunque no era muy corto, este delineaba perfectamente mi silueta que no es de una pendeja, pero a mis cuarenta y tantos se mantiene.

Estaba realmente sexy, me quedaba super ajustado, mis pezones y nalgas se marcaban de una forma espectacular.

Antes de salir José me le susurra que para combinar ese lindo vestido no debería llevar ropa interior. Le respondí: -Solo llevaré una micro tanga casi transparente… es diminuta y bajo el vestido se me va a marcar muy bien.

José tenía un atuendo que le quedaba perfecto, un traje color negro, estilizado y muy varonil. ¡Hacíamos la pareja perfecta!

Nos dirigimos a la fiesta, llegamos a una casa de campo muy colonial con grandes espacios y jardines, amplios corredores y espacios listos para pasear y festejar. José disfruta ver como atraigo las miradas de los demás.

Los novios estaban muy elegantes, ella estaba super hermosa. La boda culminó en una pequeña capilla del lugar. Todo era perfecto, los novios y los invitados muy elegantes, y la decoración del lugar muy buena.

Desde que entramos ya se sentía un buen ambiente y sobre todo una sensación nerviosa y excitante al sentir las tantas miradas que se quedaron clavadas en mi culo y tetas, con mi vestido sexy, caminaba provocativa, emanando un derroche de sensualidad en el gran salón.

Empezó la recepción y pasamos al gran salón y las mesas, había muchas chicas muy elegantes y sensuales con las que nos cruzábamos un simple saludos. Nos ubicaron en una mesa de 5 parejas, nos presentamos, bebimos el coctel de bienvenida para romper el hielo y aprovechamos para socializar con todos. Por supuesto se notaba que todos habían quedado impactados con mi vestido, los hombres me comían con la mirada, y de paso coquetear con su charla disimuladamente, al que por supuesto les seguía el juego.

Después de los actos de rigor y el protocolo de parte de los novios e invitados, los meseros se acercaron a las mesas, y nos ofrecieron bebidas y cositas para comer. Comenzamos a brindar y a bailar para romper el hielo. Mis movimientos eran cada vez más sensuales y muy sugerentes, que atraían miradas sugestivas.

La velada continuaba, y ya con unos traguitos encima, yo estaba decidida a continuar con ese juego que me encantaba, José manoseaba disimuladamente, me agarraba el culo cuando era posible, y me estrechaba contra él cuando bailábamos.

Así seguimos calentándonos y disfrutando. Me pidió que me quitara la tanga, con tanta calentura. Entonces fuimos a sentarnos junto a los demás de la mesa. Enseguida me dirijo al baño, misión cumplida, allí me quito la tanga. Al regresar caminando hacia la mesa, él ya sabía que no traía nada debajo. La traía en mi mano y se la entregó sobre la mesa, para que la tome disimuladamente y la guarde en su bolsillo.

La sensación fue excitante estar sin nada debajo. Podíamos ver con José como unos hombres me comían con la vista, no sé si se dieron cuenta que estaba sin tanga, pero a los dos nos gustó ese morbo.

Así seguimos un rato hasta que le propuse hacer un juego excitante, el cual aceptó sin dudarlo. El juego era el siguiente: Que cada vez que pasara alguien, debía decirme si se la cogería. Lo mismo conmigo, cuando pasara un hombre, le diría si me lo cogería. Y empezó juego. Para eso, saldríamos hacia un corredor justo entre la pista y las mesas. Para nosotros un momento de complicidad absoluta… Y así, pasó el primer tipo. Le dijo que sí se lo comería. Metros atrás venía la novia. Me dijo: esa esta super buena, se nota que le gusta coger, mira la cara de santa, pero se ve que es una putita en la cama, y ya me imagino su rasurada vagina… por supuesto que sí.

Empezamos con ese juego de seducción mientras bailábamos. Yo le marcaba a quienes me cogería y él me nombraba a cada una que le gustaría coger. Mientras me movía con movimientos llenos de erotismo.

El juego nos tenía excitados, embriagados de lujuria, pasión y deseo, mientras bailábamos, cada vez que giraba, las manos de algún caballero aprovechaban para rozar mi culo. A eso mi cuerpo sacaba partido contra ellos, haciendo un contacto ligero.

Así pasamos un buen rato, pero esta vez nos decíamos al oído, como nos gustaría y en que poses tendríamos sexo con esas parejas… Estábamos fantaseando con todas las cosas que haríamos… realmente la situación nos tenía muy calientes.

Nos sentamos en la mesa para un descanso, en la que estaban Ale y Maxi con quienes en la cena ya entablábamos varias conversaciones. Nos sentíamos cómodos con ellos, estábamos muy alegres y el licor hacía su efecto… todo era realmente divertido y excitante.

Ale también traía un vestido ajustado escotado en la espalda y abierto en una pierna. Se veía sexy y con una silueta más corpulenta que la nuestra y con bastante más altura que mi metro sesenta. Ella me invita a bailar, porque Maxi no la acompaña, por supuesto acepté, comenzamos a movernos al ritmo de la música a levantar la cabeza y arquear espalda para que ellos disfrutaran de nuestra sensualidad. Estábamos aprovechando cada movimiento para encender el fuego que invadía el ambiente. Al tanto que ellos conversaban sin sacarnos los ojos de encima.

Eso me excito demasiado, todos lo estábamos, era claro que ella también estaba caliente y con varias copas demás, una competencia al ritmo de la música, la sensualidad y el erotismo… por mi mente pasaban muchas cosas.

Estábamos ya muy calientes intercambiábamos pasos, nos reíamos, porreábamos, hacíamos poses sugerentes. No nos dejábamos ningún momento para aprovechar rozar nuestros cuerpos, sentimos una complicidad muy grande y nos dejamos invadir por un juego de miradas cómplices que desató nuestro nivel de adrenalina en un éxtasis del que no queríamos salir.

Por un instante me percaté que se iba haciendo tarde, veíamos a los recién casados acercarse para despedir a los invitados. Así lo hicimos, agradecimos a los novios por la velada y nuevamente les deseamos toda la suerte del mundo.

Éramos de los últimos invitados, no sabíamos si retirarnos o hacer algún plan, pues la verdad queríamos más fiesta… En ese momento nuestros nuevos amigos nos pidieron que nos quedáramos pues, atrás del salón, ellos tenían alquilada una habitación en una cabaña junto a un riacho que pasaba por el lugar.

En eso y con la calentura que todos traíamos, ella nos propuso seguir la fiesta, nuestras miradas lo dijeron todo, sentimos la adrenalina inconfundible de la excitación. Fuimos los cuatro hacia la cabaña, tomamos dos botellas de vino espumante y nos sentamos en la galería de la cabaña. La charla fue toman un tinte cada vez más caliente con cada trago que le dábamos a la botella, y comenzamos con preguntas como si en algún momento le gustaría tener un trio, y todos soltamos la risa a carcajadas.

Ale toma de la mano a Maxi y con una música que sonaba lo invita a bailar, diciéndole ahora que nadie nos ve vas a bailar conmigo y lo reta a que haga un baile erótico, él acepta el reto y ella comenzó a rozar su vagina por su pierna y frotarla por su pija. Enseguida nos paramos con José y comenzamos a bailar bien pegados, después de esto el ambiente se puso más caliente y pervertido. José metía mano por el tajo de mi vestido para mojar sus dedos en mí ya húmeda concha.

En eso comenzamos a hablar de cosas pervertidas, apagamos una luz y el ambiente se puso más tenue y excitante, mientras veía como Maxi miraba como José metía mano en mí y yo a manosear la verga de él. Comenzamos a decir qué si a ellos les ha pasado por la cabeza el poder comerse a otra persona con consentimiento de su pareja. En el acto Maxi responde no, que cuando tienen sexo sienten que sería rico un trío o intercambiar parejas, pero que solo es una fantasía de ese momento.

José no paraba de tocarme ya con el vestido levantado dejando claro que yo no llevaba ropa interior besándome muy sexualmente. Lo que provocaba que Maxi y Ale nos miraran con cara de asombro y calentura total. Entonces les propuse un intercambio, ¿porque no lo intentamos?

Hubo un silencio cómplice entre los cuatro y con las miradas cruzadas. A la que Maxi respondió que ellos no están preparados para eso, que le gustaría vernos tener sexo, pero no un intercambio, ni nada que se le parezca. Nos metimos los cuatro a la habitación y Maxi puso las reglas. Que José y yo hagamos lo que queramos delante de ellos y ellos solo van a mirar y si se animan tal vez hagan algo.

De una, José dio el primer paso y subió mi vestido dejándome con toda la piel al aire y se lanzó a besarme y me confesó que deseaba que me vean como cojo con su mi rica verga que ya estaba dura como acero. Nos besamos con locura, ante seguramente la atenta mirada de ellos, en tanto desnudaba a José como podía.

Al lograrlo me subí sobre él y cabalgar como loca que estaba, y a mirar a nuestros espectadores que nos sacaban sus miradas, pero Ale ya tenía el pene de Maxi en su mano y dispuesta a dejar caer su vestido. Mis piernas temblaban, mi orgasmo estaba al caer, me movía con frenesí, hasta que Ahhh, muévete rápido, más rápido, siii, siii, estoy acabandooo les digo y empecé a gritar como lo hago siempre que acabo.

Al reponerme estando tirada encima de José, escucho como Ale empezaba a gemir, sobre la pija de Maxi que estaba sentado en una silla y acariciarse las tetas, le clavaba la verga que estaba que explotaba. Estaban culeando, y ahora éramos nosotros los que observábamos, se mordía los labios de placer, mirándose a la cara y acariciándose las tetas… una escena fantástica.

Él le agarraba sus nalgas para traerlo hacia sus caderas, mientras tanto Ale seguía al galope y con fuerza, sentí como mi marido a acariciarme las tetas y yo empecé a sobarle las bolas, estaba en las nubes, era genial.

Los dos gemían como dementes, era literalmente una peli porno esa escena. Hasta que, entre gritos cortados, gemidos apretados llegan a su punto de explosión juntos en un orgasmo genial.

Esperamos que se repongan para invitarlos a la cama. José ya tenía otra vez la pija dura con semejante espectáculo y me la dejaba en la puerta de mi vagina mientras me tomaba por detrás. Enseguida se acostaron bien en el borde, como para no tocarnos, yo estiro mi mano como para acariciar la espalda de ella, José mete mano entre mis piernas para sentía mi caliente vagina… estaba ardiendo y me susurra que me la quiere poner otro ratito, por atrás como estábamos.

Ale con una de sus manos en la pija de Maxi, que al verme tan cerca y como José me la ponía de atrás se notaba como engrosaba su tamaño rápidamente. No perdí la oportunidad de pasa mi mano por las tetas de Ale que se había girado hacia nosotros y bajar para llegar a la vagina, al llegar me encontré con otra mano, era de maxi masturbándola, al notar mi mano, me dijo sigue tú, yo solo te ayudo… y le abrió sus labios para que yo la pudiera masturbar cómodamente.

Me acerque más a ella, mientras mantenía los ojos cerrados disfrutando de mis dedos jugar en su interior, y la beso suavemente, ahí abrió los ojos, solo unos segundos para recibirme encantada.

Ver a dos mujeres besarse seguramente es muy excitante. José bombeaba clavándome su estaca con cada vez más fuerza, ella inicia unos gemidos profundos, cambia la respiración, entre mis besos y mis dedos que no paran de moverse dentro de ella.

Maxi le abría más las piernas y le ofrecía a que le tome la verga, tenía sus piernas abiertas a 180 grados… estuvimos un rato más así hasta que pude oír con voz muy sensual dijo acabo otra vez no pare Lau.

Emprendí movimientos más fuertes sobre ella con mis dedos, como pude, por José no paraba de taladrarme desde atrás, los cuatro estábamos muy al límite, los gemidos iban subiendo de tono hasta que Ale fue la primera en llegar con unos movimientos de retorcer su cuerpo sobre sí misma, gemidos incontrolables, y una de sus manos se juntaba con la mía en su interior y la otra no soltaba la pija de Maxi que estaba por explotar, y que a los pocos segundos desparramo su semen por todo el cuerpo de ella.

Ella giro y puso su mano dentro de mi concha que estaba ocupada con la pija de José, eso hizo que acelerar nuestro clímax, y mientras José no paraba serruchar, ella y sus dedos que me penetraban y acariciaban la pija de José hacían que acabáramos y comenzaran nuevamente mis gritos, junto con los gruñidos de él.

Caímos agitados y exhaustos en la cama… respiramos un poco y descansamos unos 10 minutos… Primero Maxi y Ale fueron a las duchas, al poco rato fui yo y me puse entre ellos, le tome la pija a él y le dije te perdiste de coger a una buena puta.

Pero la verdad que estuvo muy bien la noche. Cambiamos las sábanas que están sucias de semen, nos acostamos los cuatro yo acariciaba a Ale y por un rato le sobaba la verga a Maxi. José pasaba una sus manos sobre mi para acariciar las tetas de Aley con la otras las mías. Y Maxi tímidamente buscaba entre mis piernas.

A eso de las 10.30 de la mañana suena el teléfono, nos avisan de conserjería que debíamos entregar la habitación.

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