Hace un tiempo conseguí trabajo en una empresa que se dedicaba a organizar eventos y servicio de edecanes, yo era edecán y en una ocasión me toco ir a un evento en un negocio local. Ese día llegue al evento y les pregunte a los encargados donde podía cambiarme pues tenía que vestir solo un mini vestido blanco ajustado súper corto estampado con la marca de la empresa y unos tacones altos. Una mujer que parecía ser la que organizaba me llevo a la segunda planta donde estaban unas oficinas y unos cuartos donde guardaban cosas y me dijo que podía cambiarme en uno de ellos.
Ya cambiada baje y pues como siempre los hombres no me quitaban la vista de encima me daba cuenta cómo me miraban bien morbosos aunque algunos iban con sus esposas. Yo solo llevaba una tanga de hilo debajo que podía verse un poco porque el vestido era semi transparente y además era tan corto y elástico que a cada momento tenía que bajarlo para que no se alzara y dejara mis nalgas al aire.
El evento transcurrió con normalidad yo promocionando, bailando, fotos abrazos y besos con muchos hombres y una que otra manoseada de nalgas a lo cual ya estoy acostumbrada en esos eventos. Termino mi turno y después de un rato le dije a la señora quien resultó ser la esposa del gerente que iba a cambiarme para irme, subí al cuarto donde había dejado mis cosas y ya ahí me quite el vestido. El cuarto era alfombrado tenía muchas cajas, un escritorio grande y un espejo vertical colgado en la pared donde me puse a mirarme y posar tomándome fotos solo con la tanga y los tacones puestos.
La sensación de estar desnuda en ese lugar y los manoseos de los hombres me pusieron muy cachonda y se me ocurrió tumbarme en el escritorio, acaricie mis senos, abrí mis piernas y haciendo a un lado la tanga comencé a frotarme, quería venirme rápido y en eso estaba cuando de repente abrieron la puerta. Rápidamente intente cubrirme con algo sin conseguirlo.
Era el gerente, un señor como de 40 años quien me miro asombrado y tartamudeando un poco por los nervios me dijo que solo iba a buscar algo y no sabía que yo estaba ahí, intento salir y cerrar la puerta pero no quiso desaprovechar la oportunidad y volvió a entrar percatándose de que no lo había visto nadie. Cerró la puerta por dentro se acercó a mí y me dijo: “vaya vaya muchachita, ya me imaginaba que eras bien puta, si quieres verga aquí tengo una”, me dijo mientras se agarraba el bulto. Estaba yo súper caliente que me deje llevar, ahí mismo recostada sobre el escritorio abrió mis piernas quitándome la tanga y comenzó a lamerme la pucha.
“Que rico, ya estas escurriendo zorrita” me dijo, yo sentía muy rico como me metía su lengua y chupaba toda mi intimidad mientras yo mordía mis labios, luego me levantó y se bajó el pantalón ya con la verga bien parada. Me la acerco para que se la chupara, estando yo hincada sobre la alfombra se la agarre y empecé a mamar mientras el con sus manos agarro mi cabeza y la jalo tratando de meterla toda en mi boca, no la tenía tan grande pero si gorda y cabezona, y era difícil para mí comerla toda.
Después de un rato de mamársela me recostó nuevamente en el escritorio y levantando mis piernas acomodo su verga en mi pucha y penetrándome comenzó a clavarme una y otra vez inclinándose sobre mí y agarrando mis pechos. Estuvo dándome así un rato y luego me levanto, me puso empinada sobre el escritorio, “que buena estas muchacha, que ricas nalgas tienes” dijo, y busco mi pucha otra vez con su verga para clavarme nuevamente y empezar con el mete y saca, tenía mucha energía que parecía no parar.
Mientras tanto afuera se escuchaban la música y el barullo de la gente, que mis gemidos y el choque de mis nalgas difícilmente los escucharían. De repente saco su verga pero ahora busco mi culo y comenzó a penetrarlo lentamente. Clavaba su miembro sujetándose de mis caderas, como dije su verga era muy gruesa y sentía que me partía en dos, pero ya después de un rato sentía muy rico su miembro entrando y saliendo, “que rico culo tienes puta”, dijo arremetiendo súper excitado. En eso tocaron a la puerta, “gerente, gerente ¿está ahí?”, dijo una voz femenina.
“Si, vine a limpiarme el pantalón porque me cayó refresco” “enseguida voy” contesto mientras seguía dentro de mí, “solamente vine a avisarle que lo está buscando su esposa” dijo la voz detrás de la puerta, “está bien ahora voy”, dijo el gerente sin dejar de clavarme. Continúo disfrutando de mi culo y acelero hasta que de repente sentí como disparo todo su semen caliente dentro de mi culo hasta terminar de vaciarse y me dio una nalgada zafándose, “que rico me deslechaste putita”.
Enseguida nos vestimos y me dijo, “te voy a pagar algo extra por ser buena puta” y luego salimos como si nada hubiera pasado, me despedí del personal, de su esposa y detrás venia el gerente al cual le pregunto su mujer si ya había pagado, “si mi amor hasta le di una buena propina” dijo riéndose, “gracias por venir muchacha”, me dijo la señora sin imaginarse que llevaba el culo bien lleno de la leche de su esposo.
Y bueno esa fue una anécdota caliente de las muchas que me pasaron como edecán.
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