Doña Remedios (5)

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T. Lectura: 8 min.

Ya llevamos ocho meses viviendo en el pueblo de mi madre, en casa de mis tíos. Con el tiempo he cogido la costumbre de pasar por el bazar y comprar alguna revista o algún libro. Lo lleva una tal doña Gabriela, una solterona de cincuenta y dos años: alta, robusta, con un aire muy… viril.

Dice que la ayuda una sobrina, eso dice ella. Porque aquí todo el mundo murmura que, de sobrina, nada. Que la chica es otra cosa La chica tendrá dieciocho o diecinueve años, por ahí. Se llama Marta no es especialmente guapa, pero tiene algo, no sé… una mezcla de desparpajo y curiosidad que la hace muy suya. Puede presumir de unas buenas tetas y un buen culo, es un poco cotilla entre una cosa y otra. Alguna vez me ha preguntado por qué se me ve tanto con doña Remedios.

Lo suelta así, como quien no quiere la cosa, pero con esa mirada curiosa que tiene, como si estuviera intentando atar cabos. Yo le miento, le digo que, como mis tíos y mi madre pasan casi todo el día fuera trabajando, hemos quedado en que yo me encargo de cuidar a doña Remedios. Ella se lo cree… o hace como que se lo cree, algunas veces me invita a pasar a la trastienda con alguna excusa que otra, y yo me aprovecho con pequeños escarceos caricias, besos, una de las veces le parpe las tetas que me parecieron más firme de lo esperaba.

Se lo conté a doña Remedios, que ni corta ni perezosa le soltó de todo a la pobre chica. Después, cuando se calmó un poco y lo pensó mejor, me dijo que quizá lo más sensato era darle a Marta lo que estaba buscando.

Para que no le diera más vueltas al asunto, después de cenar me preparo para salir, con la excusa de tomar un poco de aire fresco y despejarme, diez minutos antes de que cierre el bazar, me presento con la excusa, por si necesitaba mi ayuda, ella sabe perfectamente a qué voy, con su mirada parece tirarme los tejos, después de serrar por dentro pasamos a la trastienda, lleva un traje un poco escotado y ajustado me decido y la atraigo hacia mi mientras la beso aprovecho para deslizar mi mano bajo su falda y antes de que pueda reaccionar ya tengo mi mano en su coño que me parece bastante poblado.

Ella apoya la espalda en la pared con las piernas abiertas, no dice nada, pero su gesto lo dice todo, mis dedos entran con facilidad en su húmedo coño, mientras la sobo. Tengo una erección bajo mi pantalón de chándal que no pasa desapercibida para ella, que mete la mano rápidamente atrapando mi polla entre sus dedos, sus ojos se abren como plato ¡valla, que tamaño! sin previo aviso me baja el pantalón de chándal dejando mi polla al aire en todo su esplendor.

En su cara se refleja una intensa emoción, se agacha y la besa varias veces, me lleva hasta un pequeño sofá, se sube el traje y se saca la braga mostrándome su poblado coño rubio. Ella parece muy decidida y sin rodeos me arrodillo en medio de sus muslos y comienzo a comerle el coño, le paso la lengua por todas partes encendiéndola aún más, se agita como pez en el agua. hasta que me pide en voz alta ¡Oohh…, méteme la polla! la tumbo en el sofá mi polla parece resbalar por su coño, la follo con ahínco, ella se entrega de lleno a la labor, sus gemidos suaves llenos de erotismo, me excita aún más ¡Aah, aah!

Entre el manoseo y la penetración, la hago correr dos veces antes de sacársela y correrme en su rubio pubis. Seguimos así varias semanas hasta que el hábito nos volvió imprudentes. La tía duerme en la habitación de arriba y probablemente se desvelará al oír nuestras voces, bajó y nos sorprendió follando.

Con una fuerte exclamación ¡par de sinvergüenzas! hizo que nos levantáramos en seguida, Marta desapareciera escalera arriba como arma que persigue el diablo. Mientras la tía me recriminaba nuestro comportamiento. Aparentemente ella había olvidado que sólo llevaba puesto un camisón de dormir que me permitía ver sus firmes y abultadas tetas, sino que, además, al llegarle apenas hasta la mitad de los voluminosos muslos, dejaba ver unas piernas bien torneadas.

Estoy completamente desnudo y mi polla reacciona ante el panorama que tengo en frente, sin darme tiempo a taparme. Doña Gabriela clavó sus ojos en ella incapaz de apartar la mirada, con la cara enrojecida sin saber qué decir o hacer. Con la polla tiesa me acerco a ella y la atraigo hacia mí, con muy poca resistencia por su parte y sin darle tiempo a reaccionar ya estos detrás de ella levantándole el camisón, y antes de que pueda recuperarse de la sorpresa, le bajo la braga de sopetón, descubro un portentoso culo ella intenta detenerme con escaso éxito y antes de que pueda reaccionar se la meto de un golpe en el coño.

Puso el grito en el cielo, mientras intenta sujetarse a un estante no creo que Marta la oyera, o habrá pensado que su tía continúa enojada. La follo sin hacer caso de sus quejas, que van disminuyendo, mientras exclama ¡Dios mío, dios mío!

Como si, no pudiera hacer nada para evitar el placer, la follo sin ella oponer la menor resistencia, dejando paso a sus impulsos, la rodeo con el brazo y llevo mis dedos a su clítoris, se lo froto exaltando aún más sus ansias, ya no se resiste, comienza a gemir ¡Ooh, ooh! al tiempo que mueve espléndidamente su culo, mientras exclama entre dientes ¡Dios, no hacia una cosa así desde hace años! La arremeto con más ahínco, está sujeta al estante con las vibraciones alguna lata de conservas se desmorona ¡continua no pares! Me dice se desespera y vuelve a decirme ¡vamos joven, más fuerte, mas, mas. Aaaah, Aaaah!

No pierdo tiempo y la follo, a toda velocidad golpeando sus nalgas con mis huevos como una locomotora a todo vapor, mientras ella se aferra al estante jadeando ¡Aaahh, Aaahh! No le doy tregua y la arremeto con ganas ¡Ahhh! ¡me estas matando del gusto!¡Ohhh, si más, mas!

Por la excitación a la que ha llegado parece a ver perdido el control, se corre entre gritos ¡Oooh, Oooh me corroo! A la vez que yo le suelto mi corrida en su interior. Muy enojada me lo echa en cara, y sin darme tiempo a vestirme me echa del basar con las ropas en las manos. Me visto detrás de un pilar cobijado por la oscuridad, y regreso a casa.

Dejo pasar unos días antes de volver al bazar, como todas las noches Marta está sola, tenemos una discusión por lo sucedido con algo de esfuerzo la convenzo, pasamos a la trastienda después de apagar todas las luces, dejando solo una muy tenue encendida. sin hacer mucho ruido nos desnudamos para darle al asunto, sentado en el sofá, ella me cabalga como una experta amazona ¡Aah, aah! está muy excitada, escuchamos un ¡perdón! Marta se ruboriza, al reconocer la voz de su tía, que nos vuelve a sorprender, doña Gabriela acercándose nos vuelve a pedir perdón por la interrupción y toma haciendo en la butaca.

Marta se ruboriza aún más…, me importa un comino que la tía de Marta quiera contemplarnos, le pido a Marta que continúe, titubea, pero prosigue cabalgando, sin apartar la mirada de su tía que párese estimularla aún más.

Cuando llevamos cinco minutos follando, la tía de Marta parece querer ver desde más cerca y se acerca a gatas, veo su cara detrás del culo de su sobrina y siento magreándome los huevos, Marta se interesa por ver qué sucede detrás, al ver a su tía comienza a darle al asunto cojonudamente ¡Aaaahh , Aaaahh! se abraza a mi cuello y entre gritos y gemidos se corre ¡¡Ohhhh!!¡sí!¡me corroo! se deja caer del sofá quedándose de rodillas delante de mí y al lado de su tía.

Después… hasta dentro la tiene casi entera dentro de la boca, Los ojos de la tía están desorbitados y es evidente que va a decir algo, pero en ese preciso momento Marta se la ofrece, se miran sin decir palabra la tía baja la cabeza y se pone a besarme los cojones… después pasa su lengua por toda la polla y se pone a chuparla.

Cuando por fin consigo quitársela de la boca, le doy la vuelta y escupo en su recto Marta mira a su tía cuando ve que pretendo hacer. Es posible que ella no haya probado de esta forma, Pero su tía sí… que mantiene el culo en alto para que pueda metérsela sin dificultad mientras oculta la cabeza entre los brazos, cuando siente entrar mi polla en su culo, levanta la cabeza soltando un bramido ¡Aaaah! Volviendo a enterrar la cabeza intentando ver por debajo bajo de sus oscilantes tetas. Le meto la polla con un poco de dificulta, es evidente que hace tiempo que no jode de esta manera al principio tiene el culo apretado, pero a medida que la follo el culo se dilata y comienzo a follarla de verdad está muy excitada y no para de moverse.

Marta parece excitarse mirando como su tía recibe por el culo, pasa una pierna por encima y toma asiento en el sofá dejando la cara de su tía en frente de su abultado coño negro.

Doña Gabriela contempla con los ojos desorbitados el coño de su sobrina incapaz de resistirse a sus impulsos, hace un gesto de querer mamarlo. Pero se corre justo antes de poder tocarlo entre aullidos y gemidos ¡Oohh, Oohh! Con la cabeza en medio de los muslos de su sobrina , pretende que se la saque, tengo que luchar para mantener la polla metida en su culo, termino cruzándole los brazos a la espalda, y le doy por el culo con todas mis fuerzas, dejándola aullar tanto como quiera y pueda ¡Aaahhh, no creo que lo pueda soportar más! ¡Ohhh, ohhh, si, si, córrete córrete! sus gritos me estimulas aún más, me corro en su interior con un fuerte torrente, me dejo caer en su ancha espalda y se la dejo dentro por un rato, mientras siento las contracciones de su ano.

Se la sacó y ella se deja caer a un lado Marta no me da tregua quiere más, me rodea las rodillas con los brazos y se pone a besarme los huevos… después pasa la lengua dé abajo arriba y se pone a chuparlo mira de reojo a su tía que parece disfrutar de las vistas.

Estoy tan absorto disfrutando la mamada, que me corro en su boca sin poder contenerme. Marta me deja con la polla fláccida y, al parecer, fuera de combate…miro el reloj, se me a echo tarde decido marcharme, pese que a las dos mujeres les gustaría que continuemos con otra ronda. Ellas no están dispuestas a dar por finalizada la fiesta, con un poco de trabajo las convenzo que continuar solo me traería problemas y acordamos seguir mañana.

Al llegar a casa entro a hurtadillas, sin encender ninguna luz y procurando no hacer ruido. De pronto, algo me llama la atención… Me quedo de piedra al ver a mi madre y a la tía Lucía salir medio desnuda del baño y meterse en la de mis tíos. Intento espiarlas subiendo por la escalera de madera hacia el piso de arriba, pero desisto porque los escalones chirrían. Aun así, alcanzo a ver, por debajo de la puerta sus sombras moviéndose, de seguro mi tío también esta.

Desconcertado me voy a mi cuarto, sin poder conciliar el sueño, dándole vueltas, decido espiarlos otra vez. Pero vuelvo a desistir, la maldita escalera chirría tanto que delata cada paso. Solo consigo escuchar unos leves gemidos y nada más desisto y regreso a mi cuarto.

Por la mañana, como siempre, después del desayuno, mi tío Ernesto es el primero en salir hacia su trabajo. Mi madre se va un poco más tarde, y la tía Lucía, con su cambio de turno, sale al mediodía. Mientras esperamos a su madre, ella se mueve por la cocina de un lado a otro mientras hablamos. La observo con calma, siempre ha sido una mujer activa, con energía, alegre, de esas personas que convierten cualquier mañana en algo más llevadero. El día pasa como siempre, hasta que llega la noche y con la misma excusa de tomar un poco de aire fresco vuelvo a salir.

Llego al bazar gusto a tiempo de ayudar a Marta a recoger y cerrar las puertas, ella apaga todas las luces incluso la trastienda su tía nos espera arriba, sube la escalera delante de mí meneando el culo, siento la tentación de hincarle el diente a la vez que tengo una erección. Me lleva derecha a la alcoba de su tía, que nos espera tumbada en la cama vestida con el camisón de dormir, que apenas le tapa un cuarto de sus voluminosos muslos acariciándose la pelambrera, esperando a que yo le haga los honores.

Después de quitarme la ropa, me quedo delante de ellas exhibiendo mi notable polla. Marta tiene sus propias ideas sobre lo que se debe hacer con ella, antes de que me tumbe en la cama se hace dueña de ella, y se pone a mamarla ¡podría pasarse la noche chupándote la polla! me dice… ¡pero creo, que no durará tanto! Marta deja descansar mi polla.

Mientras Gabriela con un poco de trabajo se voltea sobre la cama, es una mujer, robusta, y tiene demasiada carne sobre los huesos como para ir saltando por ahí. Me pide que me tumbe baca arriba, acerca su coño a unos centímetros de mis labios, lo repaso con la lengua por todas partes, mientras ella se masturba el clítoris ¡Ooh, Ooh…! se ha sobrexcitado, menudo si se a sobrexcitado revolotea por la cama, dejándome por todos lados manchas de su jugo, hasta que se sitúa encima de mi polla, se habré de piernas y se mete mi polla de un golpe, ella misma.

Doña Gabriela me rodea con los brazos y las piernas, parece como si hubiera estado en ayunas durante semanas. Se retuerce como poseída por el mismo demonio ¡Aaaahh, Aaaahh! me soba sus abultadas tetas por toda la cara, al tiempo que me suplica que se las chupe… me agarro a su culo, mientras ella bota como una pelota, ¡Dios mío!, es asombroso como esta mujer corpulenta, me folla en esta posición, con todos los saltos y sacudidas que da perece que la cama no aguantará mucho.

No he conocido a una mujer que gozará tanto follando en esta posición como Gabriela, parece enloquecer dando alaridos ¡Aahhh!!!, me sujeto a sus caderas y la barreno con la polla da alaridos aún más fuertes…  me la follo hasta quedar aturdido y cuanto más grita más me gusta…comienza a patalear y se corre que da gusto a la vez que yo, con semejante alboroto Marta esperando su turno no se ha atrevido a entrar en la cama, que podría haber sido más divertido incluso, si no fuera que la jodida cama parece estar a punto de ceder.

Termino la velada haciéndolas correr cuatro veces a cada una y ellas a mi tres. Regreso a casa con una sonrisa que no puedo evitar. Doña Gabriela, me ha ofrecido trabajo para hacer repartos por las tardes, y todavía voy dándole vueltas a la suerte que he tenido.

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