Mi suegro, su secretaria, Hortensia y un cliente

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El sistema se volvió a conectar nuevamente y mi suegro apareció en su casa, con él esteba Teresa su secretaria, Teresa es una mujer delgada, entrada en la cuarentena, con un par de buenas tetas, lleva muchos años con mi suegro y es considerada por este de plena confianza, físicamente es delgada, quizás demasiado y con dos buenas tetas, es aficionada a teñirse en pelo de diferentes colores, llevaba un vestido blanco, en ese momento era rubia, le dijo a mi suegro:

-Hola jefe, me dijiste que preferías que habláramos en casa y no en la oficina.

-Claro que sí, cariño, dijo mi suegro, pero antes de hablar de negocios, mejor follemos un rato.

Y poniéndose detrás de Teresa, comenzó a sobarle las tetas mientras le decía:

-Pero que buen par de tetas tienes, ya sé porque te elegí como secretaria.

-Oye, además de follar hago muy bien mi trabajo, replicó ella.

Mientras mi suegro le había sacado las tetas del vestido y se las había dejado al aire, primero con sus manos se puso, desde atrás, a sobarle las tetas, mientras le decía:

-No sabes cómo me encantan tus tetas.

Después continuó sobándole una teta con una de sus manos, pero lo demás cambió, con su boca le chupaba la otra, y con su otra mano le fue subiendo el vestido hasta llegar a la altura de sus bragas y se puso a acariciarle el coño por encima de ellas. Entonces ella le dijo:

-Jefe, déjame que te chupe la polla.

Mi suegro se sentó en el famoso sofá, pero antes dejó que Teresa le bajara los pantalones y los calzoncillos y se la dejara al aire, cuando se sentó Teresa se arrodilló junto a él, y abriendo su boca comenzó a chuparle la polla, mi suegro entre gemidos dijo:

-Que zorrita que eres, por eso todos los hombres de negocios que conozco me tienen envidia, querían tener una secretaria que la chupe como tú.

-Eso es porque me encanta tu polla, dijo Teresa.

Al cabo de un rato, dejó de chupársela, se puso de pie, y poniéndose encima de mi suegro, introdujo la polla de este dentro de su coño y se puso a cabalgarle, los gemidos de ambos se unieron, mi suegro le decía:

-Mi puta te adoro, quiero tenerte siempre a mi lado.

-Mientras tú quieras me tendrás, dijo ella.

Al cabo de un rato, ella se dio la vuelta y siguió cabalgando a mi suegro, mientras le daba la espalda, mi suegro le acariciaba su vientre, mientras le decía:

-Que bien follas mi zorrita.

Los dos gemían, mientras follaban, pero como ya había visto otras veces a mi suegro le encantaba demostrar que, pese a su edad, conservaba un gran vigor, así que le pidió a su secretaria un cambio de postura, la hizo bajarse de encima de él y ponerse a cuatro patas sobre el sofá, y el de pie en el suelo la introdujo su polla desde atrás, nuevamente los dos se pusieron a gemir, Teresa dijo:

-Mi amor que bien follas, y que forma más vigorosa tienes de penetrarme, me vuelves loca.

-Eso es porque tú me pones muy caliente, replicó mi suegro.

Y siguió follandose a su secretaria entre los gemidos de ambos, pero ella pareció darse cuenta de que mi suegro debía de follar de forma más reposada, al cabo de un rato mi suegro le dijo:

-Zorrita, mejor follemos en el suelo.

Ella se tumbó de medio lado en el suelo y mi suegro se puso detrás de ella, también de medio lado, y en esta postura follaron hasta que los dos se corrieron, tras descansar un poco mi suegro le dijo a su secretaria:

-Quiero follarte en el sofá.

La secretaria era muy complaciente con mi suegro y se puso a cuatro patas encima del sofá y mi suegro poniéndose detrás de ella se la volvió a meter, mientras le decía:

-¿Te gusta zorra?

-Ya sabes que sí, so cabron, respondió mi suegro.

Los gemidos de los dos se hacían cada vez más intensos, se les notaba que cada uno conocía muy bien los gustos y deseos del otro, los gemidos de ambos se intensificaban, Teresa, sin duda conociendo a mi suegro, le dijo:

-Mi amor, siéntate en el sofá y deja que sea esta zorra quien se ocupe de tu placer.

Mi suegro se sentó y Teresa se sentó encima de él y se puso a cabalgarle, los dos estaban gozando muchísimo, hasta que se corrieron, y momento en que se cortó la transmisión.

La siguiente vez que el sistema se conectó me encontré con un sitio que no conocía, se trataba de una cocina, posiblemente la cocina de Teresa y allí se encontraba esta, acompañada de Hortensia. Las dos se encontraban en lencería, cada una de ellas con un precioso conjunto que las hacia parecer muy sexys, el de Hortensia era de color rosado y el de Teresa negro. Hortensia se puso detrás de Teresa y le dijo:

-Pero que buena estas, no me extraña que a mi padre le guste tanto follar contigo.

Mientras le decía esto con una de sus manos le acariciaba el vientre y con la otra, ke acariciaba el hombro, hasta que llevó su boca hasta esta parte de la secretaria, esta le dijo:

-No sabía que fueras lesbiana.

-Lo estoy empezando a descubrir, dijo Hortensia.

Y mientras se lo decía, con sus manos la bajó el sujetador dejando sus tetas al aire, Teresa la respondió:

-Este bien cariño, si por aquí han pasado todos los hombres de la familia no está mal que lo haga una mujer.

Se giró, cosa que aprovechó Hortensia para rodearle el culo con sus manos y sobárselo, pero Teresa se volvió a girar y se puso detrás de ella, cisa que aprovechó para bajarle las hombreras del sujetador, solo sus pezones mantenían el sujetador de mi cuñada.

A continuación, Teresa se sentó en una silla e hizo sentarse a Hortensia sobre sus rodillas, y llevando una mano hasta sus piernas se puso a acariciárselas mientras le decía;

-Mi niña, eres bellísima.

Hortensia se sentó a su lado, y acercando sus cabezas las dos se dieron un beso largo, mientras cada una acariciaba las tetas de la otra. Después Hortensia se agachó y llevando su lengua hasta las tetas de Teresa se puso a chupárselas, esta dijo:

-Querida me estas dando mucho gusto, te adoro.

Pero Hortensia no se conformó con esto, llevó sus manos hasta el tanga de Teresa y apartándolo, dejó su coño al descubierto, comenzó a acariciárselo, Teresa se puso a gemir y entre gemidos la decía:

-Mi amor eres fantástica.

Pero Teresa no era nada pasiva, le bajo el tanga a Hortensia y llevando su mano hasta el coño de esta se puso a acariciárselo, Hortensia se puso a gemir, y dijo:

-Siempre había tenido curiosidad por saber qué hacías para volver locos a mi padre y mis hermanos y ahora lo comprendo.

Mientras decía esto Teresa se puso a chuparle los pezones, pero en ese momento Hortensia le dijo:

-Ahora quiero ser yo quien te de gusto.

Se arrodilló ante Teresa, con uno de sus dedos le abrió bien el coño y le dijo:

-Me muero de ganas de comerme este coño, tan delicioso, y que tantas veces ha poseído la polla de m papa.

Y tras decir esto introdujo su lengua en el coño de Teresa que comenzó a gemir, mientras decía:

-Cariño lo comes mejor que tu padre, lo haces divinamente.

Teresa no pudo resistir la lengua de Hortensia y se corrió rápidamente, tras ello descanso un poco y dijo:

-Ahora me toca a mí.

Se puso de rodillas, primero la beso los muslos mientras le decía:

-Menudas piernas más deliciosas tienes, mi amor.

Con una de sus manos apartó el tanga de Hortensia e introdujo su lengua dentro de él, después de decir:

-Todas las pollas de la familia han estado dentro de mi boca, pero este va a ser el primer coño que me coma.

Hortensia gemía, y entre gemidos le dijo:

-Cariño, no me extraña que todos están locos por ti.

Teresa siguió comiéndola el coño hasta que se corrió.

Las dos descansaron y al poco rato se oyó sonar el timbre de la puerta, Teresa dijo:

-Debe de ser el cliente que estábamos esperando.

Después se vistió y salió a abrir la puerta, volvió al poco rato y dijo a Hortensia:

-Cariño, ¿Estas segura de que quieres participar?, puedo ocuparme yo sola.

-Claro que, si cariño, dijo Hortensia, son las instrucciones de mi padre, convencer a este cliente para hacer el negocio.

-Tu padre es un cabrón, dijo Teresa, utilizar a sus hijas para estos negocios.

Teresa se quitó la ropa exterior, volviéndose a quedar en lencería e indicó a Hortensia que se pusiera su ropa interior, y las dos juntas se encaminaron hasta el salón de la casa, donde un hombre les esperaba, Teresa hizo las presentaciones:

-Señor X, le presento a otra de las empleadas de la compañía, espero que entre las dos podamos dejarle claro las ventajas de hacer negocio con nuestra compañía.

Las dos se quitaron los sujetadores dejando sus tetas al aire y se pusieron de rodillas en el sofá, de manera que las tetas de ambas rozaban la cara del cliente, y en esta postura arrimaron sus labios y se dieron un beso muy apasionado, después Teresa le dijo a Hortensia:

-Cariño, creo que nuestro cliente necesita que le expliquemos las cosas de una manera más clara.

Llevó sus manos hasta los pantalones del cliente, se los desabrochó y se los bajó, el hombre, seguramente dado el espectáculo que estaba presenciando, tenía la polla completamente dura, Teresa se metió el capullo de esta en su boca y Hortensia llevó su lengua hasta el tronco de esta y se puso a lamerlo, el cliente comenzó a gemir, sin duda estaba empezando a darse cuenta de lo bueno que era a ver negocios con mi suegro. Al poco dijo:

-No puedo más, necesito meter mi polla en uno de vuestros coños.

-Si ese es su deseo señor, dijo Teresa.

A continuación, ordenó a Hortensia sentarse en uno de los lados del sofá con las piernas bien abiertas, mientras ella se puso a cuatro patas con las piernas dobladas y su boca muy cerca del coño de mi cuñada.

El cliente se puso detrás de Teresa y de un golpe le introdujo su polla en el coño y comenzó a moverse, mientras decía:

-No sabéis lo caliente que me habéis puesto con vuestro jueguecito, so zorras.

Mientras el cliente la follaba, teresa llevó su lengua hasta el coño de Hortensia y se puso a lamérselo, los gemidos tanto de Hortensia como del cliente empezaron a sonar, al rato Teresa dirigiéndose al cliente le dijo:

-Mi amor, me encanta como me estas follando, pero quiero que descanses un poco siente en el sofá y deja que tu secre te monte.

Él pareció encantado con la idea y se sentó en el sofá, Teresa se puso encima de él y se introdujo la polla dentro de su coño y comenzó a moverse, pero no se olvidó de Hortensia a la que acariciaba y decía:

-¿Te gusta esto, so puta?

Mientras el cliente que estaba disfrutando a tope con las envestidas de Teresa llevó sus manos hasta el culo de esta y se puso a sobárselo, mientras le decía:

-Menudo culo más delicioso tienes zorra.

Y los dos siguieron follando, pero al cabo de un rato, pero Hortensia decidió tener un papel más activo y bajándose del sofá llevó su lengua hasta la zona sexual de Teresa y sucesivamente, lamía el coño de Teresa, la polla del Cliente y el culo de la secretaria, estuvieron así hasta que el cliente, dirigiéndose a Teresa dijo:

-Tu eres una grandísima puta, pero me gustaría probar el coño de tu compañera.

-Cariño, estamos aquí para complacerte, dijo Hortensia.

Teresa se levantó de donde estaba, y Hortensia se levantó del sofá y poniéndose de espaldas a este, y al cliente, se sentó encima de él e introdujo la polla de este dentro de su coño, Teresa la ayudó a colocarse, y ella, sentada a la espalda del cliente comenzó a moverse para dar placer a la polla de él, este distinguiéndose a Teresa dijo:

-Tu coño es divino, pero el e tu compañera es también fantástico.

-Me alegro de que te guste, mi amor, respondió Teresa.

De momento esta solo miraba, pero Hortensia dijo:

-Mi amor, quiero comerte el coño, mientras disfruto de esta deliciosa polla, y seguro que nuestro amigo disfrutara viéndonos.

-Desde luego, respondió él.

Teresa se sentó en uno de los respaldos del sofá y abrió bien sus piernas, Hortensia sin soltar la polla del cliente de su coño se inclinó hacia uno de sus lados llegando con su cabeza hasta el coño de Teresa, e introduciendo su lengua dentro de este comenzó a lamerle. Tanto Teresa como el cliente comenzaron a gemir, este último preguntó a Teresa:

-¿Dónde habéis tenido a esta mujer tan caliente? Es divino follarsela.

Y siguieron follando hasta que Hortensia se dio cuenta de que l cliente estaba a punto de correrse y le dijo a Teresa:

-¿Qué te parece su nos repartimos su leche?

En ese momento las dos se pusieron de rodillas ante el cliente, y esperaron a que este soltase toda su leche para repartírsela. Cuando termino de correrse el cliente dijo a sus chicas:

-Decirle a vuestro jefe que, de acuerdo, haremos negocios.

Y una vez más el sistema se apagó.

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