Alicia, la amiga de mi hija

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Una tarde estaba yo solo en casa, repasando unos papeles de mi trabajo, cuando llamaron a la puerta, era Elsa, la amiga de mi hija y amante, llevaba un vestido blanco hasta las rodillas, al verme me preguntó:

-¿Papito, estamos solos?

Al decirle yo que sí, ella se arrimó a mí, nuestras bocas se besaron y ella añadió:

-Tengo que pedirte una cosa, pero antes juguemos un poco a los papas y las mamas.

Y sin darme tiempo a reaccionar se arrodilló ante mí, me desabrochó los pantalones y me los bajó, y lo mismo hizo con mis calzoncillos, mi polla se quedó al aire, ella al verla me la cogió con la mano y se la introdujo en la boca, la verdad era que mi princesa la chupaba muy bien, al poco rato, sin soltar mi polla, se llevó una de sus manos hasta su vestido y se lo subió, dejando a la vista su tanga rojo. Y llevando una de sus manos hasta su tanga rojo, la introdujo dentro de él para acariciarse el coño.

Al rato, sacándose mi polla de su boca me dijo:

-Papito, mejor juguemos en tu habitación.

Y levantándose me cogió de la mano, pero dado que tanto mis pantalones como mis calzoncillos estaban ya bajados, me los terminé de bajar, y me los quité, y con la camisa puesta, como única prenda me encaminé mi habitación, cuando llegamos ella se quitó el vestido, no llevaba sujetador, y únicamente su tanga cubría su cuerpo, ella se volvió a arrodillar y me estuvo chupando la polla durante un rato, pero yo no me conformaba con sus deliciosas mamadas, así que la saqué mi polla de su boca y la tumbé sobre la cama, ella un poco sorprendida me dijo:

-Papi, ¿Qué es lo que quieres?

No la respondí, simplemente la hice levantar las piernas, cogí con mis manos sin tanga y se lo fui bajando, poco a poco, hasta quitárselo, mi princesa se quedó completamente desnuda ante mí, dejando a la vista su delicioso coño.

En ese momento yo me arrodillé, llevé mi cabeza hasta su coño, separando completamente sus piernas e introduciendo dentro de él mi lengua, me puse a saborear ese delicioso manjar, mi princesa, ella se puso a gemir, mientras me decía:

-Papaíto, te adoro, me haces muy feliz.

Seguí comiéndole el coño, la verdad es que saber que mi adorada hijita era feliz gracias a mí me resultaba reconfortante, a la vez que disfrutar de una joven tan deliciosa me parecía algo increíble.

Pero mi polla quería penetrar ese delicioso coño, así que me puse de pie, me quité la camisa, para que los dos estuviéramos completamente desnudos y llevando mi polla hasta el coño Elsa, la penetré, ella al sentirlo se puso a gemir, mientras me decía:

-Papito, que buena polla tienes, y que bien la sabes usar, mejor que la mayoría de los chicos de mi edad, te adoro.

Si me faltaba un estímulo, para gozar, y hacer gozar a esa deliciosa chica de 18 años. sus palabras me lo daban, mi hija tenía un coño delicioso, y verla gozar era fantástico, la adoraba, al rato mi hija me pidió:

-Papaíto follate a tu niña como si fuera una perra.

Se la saqué y ella se puso, sobre la cama a cuatro patas, y yo que continuaba de pie se la volví a meter en su delicioso coño, ella volvió a gemir, mientras decía:

-Papito, que feliz me haces, te adoro.

Yo encantado con sus palabras, y con su coño, seguí penetrándola, hasta que ella me dijo:

-Papa, debes de estar cansado, túmbate sobre la cama y deja que tu nena te monte

Accedí a sus deseos, se la volví a sacar y me tumbé sobre e, cama, ella se puso encima de mí, y cogiendo mi polla con su mano la levó, nuevamente, hasta el interior de su coño, y comenzó a moverse arriba y abajo, era fantástica, y su forma de gemir resultaba muy excitante, siguió follandome hasta que se corrió, pero se negó a soltar mi polla, hasta que notó que yo también estaba a punto de correrme, en ese momento me pidió:

-Papa, córrete sobre mi vientre.

Se la saqué y acariciándomela un poco mi leche saltó sobre la zona de su cuerpo que Elsa me había pedido, ella se la restregó sobre su piel, yo me tumbé a su lado y entonces ella me dijo:

-Bueno papa, creo que es hora de que te cuente lo que te quiero pedir, ¿sabes quién es Alicia?, ya sabes, jajaja, esa amiga de tu hija, a la que le miras las piernas y las tetas según tu hija, yo la hice un gesto de asentimiento, y ella continuó, pues veras lo ha dejado con su novio y esta deprimida, la vendría muy bien que un madurito, con una buena polla, como tú, le echase un buen polvo, ¿Te animas, papa?

La idea expresada así me encantaba, me daba miedo, pero a la vez me resultaba muy excitante, así que hice un gesto de asentimiento, Elsa continuó:

-Tranquilo papa, tu hija y yo te ayudaremos.

Pocos días después yo estaba solo en casa, llamaron a la puerta y era Alicia, comprendí que mi hija era la responsable de ello, y me dispuse a pasar a la acción, cuando abrí la puerta, me quedé impresionado, Alicia llevaba unos jeans cortísimos, y una blusa blanca de tirantes. Me dijo:

-A Elsa y Gaby se les ha olvidado un pincho, y como yo estaba cerca, me han pedido que pasara a recogérselo.

La llevé hasta la habitación de Gaby, pero en la puerta la pregunté como estaba, ella me contó lo de su novio, yo le dije que alguien tenía que ser muy tonto para tener una novia como ella y dejarla, en ese momento la empuje contra una de las paredes del pasillo, y arrimando mi cuerpo al suyo, llevé mis manos hasta su cuello, para sujetar su cabeza, y arrimando mis labios a los suyos la besé de manera apasionada, ella abrió su boca y nuestras lenguas se encontraron.

Cuando terminamos nuestro beso, yo me arrodillé ante mi nueva diosa, le bajé el jean y el tanga, dejando su coño al aire, y sacando mi lengua de la boca, me puse a comerle el coño, ella se puso a gemir, mientras decía:

-Cesar, esto es increíble, ninguno de mis novios me ha comido el coño como tú me lo estás haciendo.

Estaba descubriendo que comerse un coño joven resulta especialmente delicioso, ella no tardó en correrse, y en ese momento me dijo:

-Gracias Cesar, el imbécil de mi ex no quería hacérmelo nunca. Y luego añadió, pero ahora me toca a mi ser agradecida.

Yo me puse de pie y fue ella la que se arrodilló ante mí, me bajó la bragueta del pantalón y me metió una de sus manos dentro, hasta agarrarme la polla y sacármela, en ese momento me la miró y dijo:

-Menuda polla tienes, es casi el doble que la de mi ex.

Y manteniéndomela cogida con su mano, la acercó a su boca y se la metió, estaba descubriendo que las jovencitas actuales parecen tener una gran habilidad para chuparla, la boca de Alicia hacia cosas maravillosas con mi polla, mientras paraba algunas veces y me decía:

-Que delicia chupar una polla tan maravillosa como la tuya, mi amor.

Yo también estaba disfrutando bastante, pero mi polla quería algo más, así que la pregunté si quería que follaramos, ella dejó de chuparme la polla, se levantó, se piso de pie y para mi sorpresa me dijo:

-Papi, soy una niña mala, castígame a tenerme de cara a la pared

Elevó una de sus piernas y su coño quedó completamente expuesto ante mí, yo me bajé los pantalones y los calzoncillos, y de un golpe se la metí, su coño, como el de las jovencitas con las que lo había hecho estaba muy húmedo y caliente, entrar en su interior me resultaba muy placentero, ella se puso a gemir, mientras decía:

-Cesar, esto es fantástico, nunca había gozado tanto.

La pregunté si su ex se lo hacía así, y entre gemidos ella me lo negó, al parecer él solo lo hacía en la cama y en el sofá, desde luego los hay muy tontos, seguí follandola, pero ella me pidió que la dejara darse la vuelta, quería verme mientras follabamos, por supuesto la complací, ella alzó una de sus piernas y la llevó hasta mi hombro, tenía una gran forma física, pero yo lo que apreciaba era poder follar con una chica tan deliciosa como ella, y lo hice mientras los dos gemíamos, demostrando lo mucho que estábamos disfrutando.

Al cabo de un raro ella pareció darse cuenta de la existencia de una silla, me hizo sentarme en ella, y para mi sorpresa, ella se puso de pie con sus piernas separadas por las mías, apoyo una de ellas sobre la pared, y fue bajando su cuerpo hasta que su coño se tragó mi polla, esa chica parecía tener una forma física envidiable, y mientras se tragaba mi polla con su coño me dijo:

-Esto es una polla de verdad y no lo del tonto de mi novio.

Y de una forma atlética seguía jugando con mi polla y proporcionándome un placer increíble, en un momento dado se echó hacia atrás, mientras me decía:

-Mi amor, me estás haciendo pasar el momento más maravilloso de mi vida, siempre te querré por eso.

Mientras me decía esto seguía moviéndose, pero no se conformó con esto, sino que aprovechando que estábamos en un rincón puso su otro pie sobre ello, mientras seguíamos follando, decididamente esa criatura me estaba haciendo pasar un rato increíble, y en esta postura tan peculiar tuvo un orgasmo gigantesco, en ese momento se bajó de encima de mí y me dijo:

-Cesar, te adoro, me estás haciendo muy feliz.

Después se arrodilló ante mí, y añadió:

-Pero ahora lo que quiero es comerme tu leche.

Cogió, otra vez mi polla con una de sus manos, la acarició, y se la metió en la boca, de esta manera inició una deliciosa mamada, hasta que me corrí y mi semen llenó su boca.

Pero yo sentía que esto no era suficiente, así que la llevé al cuarto de mi hija me tumbé sobre la cama y ella llevando su boca hasta mi polla se puso a chupármela, lo hacía maravillosamente bien, después y la hice ponerse tumbada, boca abajo, con mis manos la alcé de su cintura, mi polla se había recuperado y estaba completamente dura, la visión de su culo me impresionó y de un golpe se la introduje en su interior, ella dio un grito de dolor, me sorprendí y la pregunté:

-¿Eras virgen por aquí?

Ella en un primer momento cambio rápidamente sus gemidos de dolor, por los de placer, luego me respondió:

-Con algún amigo si, con mi novio no, le daba asco.

Yo pensé en lo tontos que son algunos, despreciar ese delicioso culo era imperdonable, ella gemida de una manera cada vez más intensa, mientras decía:

-Que delicia, Cesar, me haces muy feliz.

Yo seguí follando el culo de esa deliciosa criatura, pero notaba que a ella le hubiera encantado marcar el ritmo, así que sin sacársela me giré quedándome yo sobre la cama y ella encima de mí, ella comenzó a cabalgarme con una gran habilidad, decididamente adoraba a esa criatura, y seguí follando su culo hasta que me corrí

Pocos días después de este delicioso encuentro, una tarde llegué a casa, y oí un ruido en la habitación de Gaby, la curiosidad me pudo y muy despacio me encaminé hacia la habitación de mi hija, la puerta no estaba cerrada del todo, y oculto pude ver lo que sucedía en el interior.

Allí junto a la cama estaba mi hija, completamente desnuda y de rodillas, y de pie estaba Alicia, esta llevaba puesto un arnés que llevaba acoplada una gran polla de plástico de color negro, mi hija dijo:

-Menuda polla tienes amiga, más grande que los negros con los que he estado.

Y tras decir esto llevó su boca hasta la polla de plástico de su amiga y se la metió en la boca y se puso a chuparle el pee como si fuera de verdad, pero Alicia le dijo:

-Zorra échate sobre la cama, tengo ganas de poseerte.

Mi hija obedeció, y se tumbó sobre la cama, con las piernas bien abiertas, su amiga, portando su instrumento masculino de gran tamaño, llevó su cabeza hasta el coño de Emily y sacando su lengua se puso a chupársela, pero al rato la dijo:

-Tengo ganas de metértela, como si fuera un tío.

-Soy toda tuya, mi amor, dijo mi hija.

Alicia no se hizo de rogar se puso de rodillas ante el coño de mi hija, y le introdujo el aparato dentro de su coño, yo tuve miedo de que esa costa tan monstruosa hiciera daño a mi pequeña y le provocara un gran dolor, pero fue todo lo contrario, vi a mi hija gemir de placer de una manera exagerada, mientras decía a su amiga:

-Mi amor, me matas de gusto.

La otra siguió follandosela, lo hacía con gran maestría, pero al rato mi hija le pidió:

-Mi amor, quiero ponerme encima, quiero ser yo quien vea como me la meto.

Alicia se tumbó en el sofá y mi hija se puso encima de ella, y llevó con sus manos, esa enorme polla hasta la entrada de su coño, y la hizo entrar dentro de él, y lo movió hasta que su coño rozó con el de su amiga, las dos estaban gimiendo a tope, la escena era muy erótica, tenía la impresión de que dos diosas del sexo se estaban dando placer.

Gaby jugaba con la polla de su amiga como si fuera una experta, las dos gemían de una manera muy intensa. Hasta que mi hija tubo un orgasmo, en ese momento se bajó de encima de su amiga, la beso tiernamente y después le dijo:

-Te adoro, y me encanta que seas a la vez chico y chica.

Y tras decir esto apartó las correas del consolador, mi mientras cogía la polla de plástico con una de sus manos, llevó a otra hasta el coño de Alicia y se puso a masturbarla, después poniéndose a cuatro patas se puso a chuparla polla de plástico como si fuera de verdad, final mente le pidió a Alicia que se pusiera a cuatro patas, y sin dejar de acariciar la polla de plástico, como si fuera de verdad, con su lengua se puso a lamer la zona del coño y el culo de su amiga, con esto mi hija logró que su amiga se corriera, tras ello esta dijo:

-So zorra, tengo ganas de follarte el culo.

Mi hija se puso a cuatro patas, y como había hecho hacia un momento ella con Alicia esta estuvo un momento lamiéndole la zona del coño y el culo, mi hija soltaba fuertes gemidos, en ese momento Alicia decidió cambiar de instrumento se puso de rodillas detrás de mi hija y de un golpe le metió su pene artificial en el culo, Emily se puso a gemir de una manera todavía más intensa.

Al cabo de un rato pidió a su amiga que se tumbara en el sofá y ella lo hizo, en ese momento mi hija se puso encima de ella, pero llevando la polla de plástico, nuevamente hasta su culo y comenzó a moverse, las dos estaban encantadas y no tararon en tener, de una forma casi seguida, un nuevo orgasmo cada una, tras descansar un momento, mi hija le dijo a Alicia:

-Lo has hecho fantásticamente, mejor que otras veces.

-Es que anteriormente mis experiencias con los hombres, de los que aprendía eran con niñatos, pero ahora he tenido una con un hombre de verdad, respondió Alicia.

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