Mamá necesito que me ayudes. Descubriendo otro porno

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T. Lectura: 8 min.

“Cuando quieras de estos días podés venir, pero al final del turno”

Todas las dudas empezaron a caer sobre mí y no hice más nada. Dejé todo ese tema sin tomar acción ninguna. Me arrepentí en seguida de haber mandado el mensaje a Analía.

Pasaron días sin responder ese mensaje.

Esos mismos días sin sexo y mi cabeza ya no veía mucho problema en disfrutar de la amiga de mi madre. Si ellas se encuentran sin mi… porque yo no puedo encontrarme con alguien más. Mamá no tiene exclusividad así que no me parecía muy importante (después de un par de días) limitar mi sexo. Mis ganas aumentaban y si bien me había masturbado un par de veces recordando lo hecho no me generaba ni cerca el mismo placer. Las pajas no eran lo que me saciaba ahora, necesitaba sexo y sexo del bueno sin limitaciones. Lo prohibido y el morbo generaban ese plus que me hacía arder de deseo.

Hasta que al final el viernes respondí “perdón pero no sabía si podía ir por la facultad, hoy estoy libre en la tarde pero no tan tarde. Llego sobre las 15 h, ¿puedo ir?”

La respuesta llegó una milésima de segundos después de enviar el mensaje, es como si Analía estuviera esperando con el celular en la mano.

Cari y Mamá habían arreglado para juntarnos temprano antes de cenar y hacer una picada con aperitivos, empezaríamos tipo 19 h. Muy temprano para lo habitual en nuestra casa, tenían mucha ansiedad y con ese horario de comienzo podía intuir que la noche iba a ser larga.

Deseaba mucho saciarlas a las dos pero Analía con su embarazo y sus enormes tetas chorreando leche no dejaban de volarme la cabeza y me despertaban un fuego interior tremendo.

Casi con mi miembro erecto completamente iba en el transporte público hasta el consultorio para depilarme por completo, me iba a entregar a ella. Obvio más de una miraba disimuladamente mi paquete, algún que otro hombre también. Mi madre ya me había advertido que era muy puta y que la había sorprendido que diera el paso de ir a casa. El enojo de mi madre con ella era claro y demostraba el peligro que ella representaba para mí según la mirada maternal.

A medida que me acercaba involuntariamente aceleraba el paso. Mi verga se tambaleaba de lado a lado porque mi bermuda deportiva le daba libertad. No llevaba ropa interior eso me calentaba más aún. Cuando quise acordar estaba en la esquina y faltaban todavía por lo menos 20 minutos para mi horario. No iba a esperar mucho afuera en la calle así que esperé 5 minutos y me encaminé a la puerta.

A unos escasos 5 o 10 pasos noto que la puerta de su consultorio se abre y la primera que sale es mi madre, mirando hacia adentro comentaba algo, ya parada en la calle y mirando sin poder moverme, la que salió por la puerta fue Cari, mi novia.

¡Las dos habían ido a ver a Analía! Me llene de furia porque me sentí traicionado. Me sentí un idiota por dudar si tenía que ir o no, ¡cuando ellas no dudaron un segundo!

Que putas las dos, no les bastaba conmigo y una noche por delante de trío bisexual y de incesto, no les bastaba con eso que habían ido a hacer la previa con la puta embarazada.

Me paré en seco y me quedé mirándolas fijamente, la primera en darse cuenta fue Cari que venía saliendo y se llevó la mano a la boca como claro gesto de sorpresa.

Entonces mi madre giró y me voy a la cara, doy un paso hacia donde yo estaba y empezó a hablar, dijo algo que yo no escuché. Me di media vuelta sobre mis pies y me fui a paso rápido por donde había venido.

Molesto y enojado con las dos. No quería saber de ellas en ese momento.

Me dieron vuelta sujetándome del hombro, era Cari que me miraba con ojos tiernos y con una sonrisa apenas.

—Amor ¿Por qué te enojaste? ¿Por qué te fuiste así?

—No quiero hablar ahora con ninguna de las dos.

—Vinimos a dos cosas con Analía y te las quiero decir: una, y obvia a depilarnos para vos y que estemos lindas, yo por ejemplo no quería tener ni un solo pelo en la cola. Dos, le vine a aclarar a Analía que yo no quería verla contigo que con tu madre haga lo que quiera pero con nosotros no.

—Ehhh

—Para, no terminé. Vinimos juntas con tu madre para que vea que estamos juntas en esto y que si bien no le ocultamos nada, queremos que lo tome en serio. Nos dijo que vos ibas a venir a depilarte y que se lo habías confirmado recién… ¿a qué venías vos?

—No te creo Cari, estoy enojado y no voy a hablar contigo ahora.

Me di media vuelta y me fui. No creía lo que me decía, no podía ser cierto. Tanto ellas como yo vivíamos calientes y seguro habían cogido las tres.

Se quedó en una pieza ahí donde la dejé. Escuché a mi madre que le decía “déjalo Cari” y me fui caminando sin rumbo necesitaba pensar y saber que iba a hacer.

Deambulé como una hora y no encontraba solución ni consuelo. Estaba enojado no quería saber de ellas, apagué el celular no las pensaba atender.

Después de caminar decidí pagarles con la misma moneda y volví a lo de Analía.

Toqué timbre era un poco más de las 4 de la tarde, no sabía si estaba todavía en el consultorio. No respondió pero insistí un par de veces más, sino estaba Analía debía volver a casa en algún momento. Al final atendió en bata y su panza blanca de embarazada sobre salía imposible cubrirla.

—Juanpi ¿qué pasó? Pensé que no volvías.

—Si ellas vienen porque yo no.

—Ehh bueno pero ahora estoy ocupada con otro cliente.

Era evidente que estaba ocupada, pero no trabajando. Por detrás de ella incómodo por la espera se asomó un morocho grande y con un físico trabajado. Su piel marrón oscura sin un pelo brillaba con gotas de sudor. Analía se dio cuenta que yo miraba por encima de ella y se dio vuelta, “ya voy” fue el comentario para el cliente y se giró de nuevo a mi.

—Juan Pablo podés entrar así no estoy en la puerta de la calle así.

—Claro, claro.

Entré a su sala de espera. Balbuceé unas palabras que no se entendían del todo estaba nervioso, me di cuenta en ese momento de mi error… no debería haber vuelto “yo pensé…. que no sabía que estabas… me tendría que ir… no se…”

—Juanpi, te voy a ser franca como lo fueron tu madre y tu novia conmigo. Ellas vinieron a depilarse las dos porque hoy tenían una fiesta contigo… no sé qué hacés acá pero después de la charla con ellas tengo claro que nosotros no podemos hacer nada juntos.

—Entonces, ¿es verdad?

—Si me preguntas por lo que hablamos con ellas dos sí y fueron muy claras y tajantes. Pienso respetar lo que me pidieron. No creas que no tengo ganas de coger contigo, llevo mucho tiempo fantaseando con tu madre sobre tu verga enorme pero ahora no puedo pasar por arriba de lo que les prometí a ellas.

—Lo entiendo. Me siento un idiota.

—No te pongas así, espero que en algún momento podamos vernos y dar libertad a nuestros deseos y fantasías.

—Está bien, te dejo seguir con tu “cliente”

—Ahhh jajaja si además de lo que te imaginas es mi cliente, si lo depilo siempre, es stripper y como vos tiene un buen miembro con el que me paga cada vez que viene.

—Uffff te corté todo. Perdón es que no sabía que estabas ocupada y la verdad quiero decirte que te vi con mamá y se me puso durísima y después mamá me dijo que vos tenías ganas… entonces pensé que podía venir.

—Me viste con tu madre y ¿te excitaste?

—Si mucho, tus tetas y tu panza blanca me dan un morbo especial.

—Me gusta que me lo digas, yo intento disfrutar lo más que puedo en este momento… yo no te puedo tocar pero nadie me prohibió que vos nos mires a nosotros… ¿te gustaría mirarnos y descargar un poco la tensión y el enojo de la tarde? A mí me gustaría ver tu miembro en acción. De eso no dijeron nada.

—Me gustaría verlos si.

—Dejame hablar con mi cliente y te aviso.

En ese momento entró al cuarto donde tiene la camilla y la escuché hablar con el morocho enorme. Yo no sabía que a él le gustaban los hombres (como me enteré después), cuando me dijo que era stripper pensé que hacía show para mujeres y si bien los hacía, él siempre prefiere estar con hombres.

A los pocos minutos sale Analía y me indica que pase. Al entrar lo vi al negro y su pene enorme llegaba casi a la mitad de su muslo y no estaba erecto. Me sorprendió era un actor porno.

—Bueno amigos, los dos saben que vamos a hacer y que no podemos hacer (esto lo dijo mirándome a los ojos) para empezar te vamos a pedir que te saques ese short para estar todos iguales.

Me bajé el short y mi pene estaba medio erecto y no caía muerto como el del cliente. Después de sacarlo y tocarme un poco ya lo tenía totalmente parado y me sorprendió que él miraba fijamente mi verga y la suya empezó a ponerse dura. Analía fue derecho a esa cabeza a pasarle la lengua y chuparla.

—Que rica está poniéndose de nuevo, muy dura. Metemela en la cola, acá a mi amigo me parece que le va a gustar ver como se me abre el culo con este pedazo adentro.

Se acomodo apoyando sus brazos en la camilla y separando las piernas sus movimientos eran limitados por la panza. El cliente le separó las nalgas y le dejó caer baba en su cola y con una de sus manos empezó a pasársela por el ano. Ella gemía y disfrutaba tomó su verga con la otra mano y apoyó su glande en la puerta del culo.

—Ahhhh que dura y caliente se siente, de a poquito que es muy grande y vos vení acá adelante, que quiero ver como te pajeas.

—Pero ahí no voy a ver nada, me pongo acá al costado

Rodee la camilla y quedé a su costado ella giraba la cabeza y me veía a mi y yo veía como entraba y salía esa enorme verga de su culo. El cliente se la cogía con más fuerza pero miraba como me pajeaba con deseo. No hubo presentación y tampoco intercambio de nombres, todo se mantenía en reserva y cada uno sabía para lo que estaba ahí. Analía dominaba la situación.

—Me encanta sentir como me abrís, me pongo muy puta y quiero que me des bien fuerte, hoy estás motivado por lo que veo, y vos no vayas a acabar sin avisarme quiero que me tires la leche en la cara.

Estaba muy excitado con toda la situación y lo puta que era esa mujer, instantáneamente me había empezado a pajear más fuerte hasta que ella hizo ese comentario y ahí empecé a ir más despacio.

—Me gustaría dejarte la leche en tus tetas, si me dejas elegir. Me calientan mucho eso.

—Claro mi amor me encanta que me pidas cositas lindas.

El negro seguía dándole con todo y ella gozaba, cada tanto la sacaba entera y se paraba a mirar lo dilatado que tenía el culo y después volvía a metérselo entero de una y fuerte. Ella gozaba y pedía más. Mi excitación empezó a tensarse cuando ella le dijo que estaba acabando y que se le metiera entera y se la dejara adentro. Ese orgasmo de ella fue muy intenso el morocho se la había enterrado entera y ella le pedía que la moviera adentro que la hinchara quería sentirlo mientras acababa.

—Ahhh si me encantó, ahora la leche en mis tetas bebe.

Se corrió y se sacó la verga del culo se arrodillo y puso su brazo bajo las tetas levantándolas. De sus pezones salía su leche y eso me puso como loco.

Lo que pasó a continuación no me lo esperaba, el cliente se arrodilló al lado de ella y sin decir nada empezó a chuparle las tetas. Yo estaba a punto de eyacular y se lo hice saber.

—Estoy por acabar, voy a tirarte la leche en las tetas. (no se movió)

—Si acábame arriba no te frenes.

—Voy a acabar de verdad. (seguía ahí)

—Si tíramela toda.

Ella me seguía pidiendo, yo le decía que estaba por acabar y él no se corría de sus tetas que chupaba como con un bebe.

No lo pude contener más y eyaculé copiosamente sobre su pecho el primer chorro fue a pegado a la cara del cliente que no se movió. Solo dejo de chupar la teta para pasar la lengua por donde cayó mi semen. Seguí eyaculando sin miramientos y con mucha excitación por lo que estaba pasando. Algunos chorros pegaron en su mejilla también.

—Si! Me encanta que vos te tomes todas las leches, te dije que iba a acabar mucho y a vos te iba a hacer muy feliz. La juventud y la capacidad de lechear así es hermosa.

El morocho pasaba su lengua por todas las tetas de Analía juntando mi leche y saboreando como un poseído y ella lo alentaba.

Me generó sensaciones contradictorias, ver lo puta que podía ser y también lo puto que él podía ser.

Mi verga fue perdiendo rigidez pero no quedó blanda del todo.

Se paró el morocho y su verga estaba durísima se tocó un par de veces y eyaculó sobre las tetas también y de nuevo a chuparlas, ahora con su propia leche.

No creía lo que estaba pasando, nunca me imagine algo así.

Se paró de nuevo con su miembro ahora flácido y me miró para decirme con voz ronca algo agitada:

—Gracias.

Su única palabra fue esa, yo no respondí. No podía procesar si estaba bien o mal si me había gustado ser parte de eso o no. Pero lo que sí tenía claro que había ido a buscar porno y lo había conseguido.

Me vestí callado, Analía se pasaba unas toallas húmedas por sus tetas y se puso nuevamente la bata.

Me hizo señas para que saliera a la salita de espera.

—Él no sabe tu nombre ni lo que acordamos con tu madre y novia. No lo va a saber. Hice un acuerdo con ellas que voy a mantener y aunque técnicamente no lo rompí dudo que ellas lo entiendan.

—Entonces ni una palabra de esto.

—Exacto ni una palabra de esto y con estas condiciones podés escribirme cuando quieras.

Me acompaño a la puerta y salí a la calle, prendí el celular de nuevo y tenía 3 llamadas perdidas dos de mi novia y una de mi madre. Varios mensajes el último decía “nosotras te esperamos en casa para cuando decidas volver”

Debía volver a casa y pensaba rendir ahí también.

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2 COMENTARIOS

  1. Espero con ansias, la continuación tus relatos son maravillosos, ponen mi imaginación a volar al máximo, me calientan mucho y me ponen super húmedo😉 sigue escribiendo por favor.

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