Era la tercera o cuarta vez que hacíamos videollamada para leernos el uno al otro, primero nos preguntábamos qué libro, autor, capítulo y leíamos un capítulo o un segmento. Era un momento único, nos despedíamos y a dormir.
Esa noche comenzamos igual, yo leí para ti, ya no recuerdo el texto, al finalizar dijiste “ahora me toca a mi” puse atención al texto, ¡Wow! Era algo distinto, el tono de tu voz se escuchaba diferente, la dicción, todo. Fantástico, fue la primera vez que escuchaba un relato erótico, en tú voz me pareció genial.
Empecé a sentir cosquillitas en el clítoris, sentí como poco a poco mis pezones se endurecían, me estaba excitando, por un momento mi mente voló e imagine que éramos nosotros los protagonistas de esa deliciosa historia.
Puse mi mano entre mis piernas ya estaba excitada, se empezaba a humedecer mi vulva.
El relato llegó a su fin, pensé que terminaríamos la llamada, pero no; te comente que me estaba humedeciendo y pediste verlo, pediste bajara la cámara de la laptop, lo hice, se veía húmeda, más hinchada, con un color rosa intenso.
Empezaste a darme indicaciones para estimular mi clítoris, ¡suavemente, dando golpecitos, haz círculos…!, yo estaba feliz, seguí tus indicaciones, oh, no podía contenerme, poco a poco fue saliendo agüita de mi vagina, agüita tibia y transparente, oh.
Tú pedías ¡más! a través de la cámara, de mi vagina salían chorritos de agua, solo decías ¡sigue, no te detengas, dame más, si así, vente, regálame más agüita, oh que rico…! escucharte me provocó más, oh, empecé a gemir bajito, después subí la intensidad, hasta gritar, gritaba ¡más!, mencione tu nombre…
Tuve un orgasmo, genial salió un chorro que hasta salpique la laptop, oh, me detuve un momento, sentía mi vagina contraerse, apretar y soltar, ¡ohhh!, mi cuerpo estaba excitado, cuando pude incorporarme me di cuenta que moje el edredón, las sábanas, ¡ohhh! el colchón también estaba mojado, hice una toma del colchón para que lo vieras, tu reacción fue maravillosa, estabas excitado, contento de haberme provocado un orgasmo a distancia, un orgasmo virtual.
Ambos estábamos extasiados, cansados, felices, satisfechos, y al despedirte me dijiste ¡te vienes delicioso, a la siguiente me toca a mí! , apague la laptop, me quede recostada en la orilla de la cama, controlando las reacciones de mi cuerpo en éxtasis.
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