Viaje de negocios y de placer

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T. Lectura: 9 min.

La empresa donde trabajábamos organizó un viaje de negocios en el que participábamos mi compañera de trabajo Sheila, Alicia, no confundir con la amiga de mi hija de la que he hablado en el capítulo anterior, y yo. Para ello nos alquiló un pequeño apartamento para los tres.

Pero en el momento del viaje Sheila nos comunicó que por motivos personales no viajaría con nosotros, sino que lo haría unas horas después, por ello Alicia y yo hicimos el viaje juntos y al llegar a nuestro destino nos sentamos en el sofá, en ese momento le pedí a Alicia:

-Mientras nuestra compañera llega, quiero ver tus tetas.

Ella muy complaciente se sacó sus tetas del vestido, no llevaba sujetador, y sus grandes y deliciosas tetas quedaron a la vista, ella misma cogió una de mis manos con las suyas y la llevó hacia sus senos, para que se los acariciara.

Pero la visión de esas dos maravillas de la naturaleza me acerqué a ellas con mi cabeza y sacando mi lengua de la boca me puse a chupársela, ella se puso a gemir de una manera muy intensa.

Ella no aguantó mucho tiempo y me pidió:

-Cariño, creo que es hora de que me ocupe de tu polla, me da pena que esté ahí encerrada.

Llevó sus manos hacia mis pantalones, me los desabrochó y me los bajó junto con los calzoncillos, después añadió:

-Que pena que esto esté escondido. Creo que debo darle calor.

Y arrimando sus tetas a mi polla, acopló esta entre ellas, yo estaba muy excitado, pero no quería correrme rápidamente y le dije:

-Cariño, quiero comerte tu chocolate.

Me arrodillé ante ella y le alcé el vestido, pude comprobar que no llevaba nada debajo, su coño, completamente depilado apareció ante mis ojos, llevé mi lengua ante este apetitoso coñito y me dispuse a saborearlo, mientras con mis manos lo acariciaba, ella gemía mientras decía:

-Mi amor, me das muchísimo placer.

Yo seguí comiéndoselo hasta que ella me pidió:

-Follemos.

Me hizo sentarme en el sofá y sentándose encima de mí, y metió mi polla dentro de su coño, y luego se puso a cabalgarme, mientras se acariciaba las tetas y decía:

-Querido esto es delicioso me vuelves loca.

Mientras me seguía cabalgando con verdadera furia, al poco, se veía que estaba cansada, pero sin sacarse mi polla de su coño se inclinó sobre el sofá y seguimos follando de lado, ahora era yo quien marcaba el ritmo, quería volver loca a esa adorable criatura, y por sus gemidos parece que lo estaba logrando.

Sus gemidos eran muy intensos, en un momento dado ella me pidió volverse a poner encima de mi sentado, pero esta vez se puso mirando hacia el sofá y sin dejar que mi polla se saliera de su coño se fue inclinando hasta que su cabeza casi toco el suelo.

Después si me pidió que se la sacara y me tumbara en el suelo, ella volvió a cabalgarme otro rato, pero después me pido:

-Querido, follame en el sofá a cuatro patas.

Se levantó del suelo y se puso sobre el sofá en la posición señalada, yo me puse detrás de ella, y comencé a follarla nuevamente, hasta que los dos sentimos que no podíamos más, ella me pidió que me pusiera de pie en el suelo, lo hice, ella me chupó la polla, hasta que sintió que me iba a venir, y cuando esto sucedió hizo que mi polla descargara sobre sus tetas.

Los dos nos quedamos sentados en el sofá descansando, pero pronto mi adorable compañera llevó su mano hasta mi polla y me la acarició, mi polla no tardó en reaccionar, y se volvió a poner durísima, ella me dijo:

-Mi amor me encanta cabalgarte.

Yo me quedé sentado en el sofá, mientras mi adorable compañera me cabalgaba de una manera muy vigorosa y placentera, los dos gemíamos de una manera muy intensa, al cabo de un rato ella decidió darse la vuelta y siguió cabalgándome, la verdad era que me daba igual tenerla mirándome que de espaldas, el asunto era que mi polla deseaba staar siempre dentro de ese coño y disfrutar de su contacto con él. Llevé una de mis manos hasta sus tetas y se las acaricié, su cara y sus gemidos me demostraban que estaba disfrutando tanto como yo.

Pero yo me estaba cansando de mi papel pasivo así que la quité de encima mío, y la hice tumbarse sobre la cama, la hice abrir bien las piernas, y poniéndome de rodillas, al lado de su coño, de un golpe se la metí, tras la breve pausa los dos volvimos a gemir, ella me dijo:

-Mi amor, lo que me haces es increíble.

Seguí follándomela, al rato decidí que nos pusiéramos los dos de lado, ella aceptó y me dijo:

-Mi amor, contigo da igual la postura, me lo haces pasar divinamente de todas las maneras.

Seguimos follando de lado, los dos gemíamos de una manera muy ruidosa, desde luego follar con esa chica era alfo divino, la estuve follando de medio lado durante un rato, pero decidí ponerla boca abajo, ella se dejó y dobló sus piernas, y yo se la volví a meter dentro de su coño, decididamente tener sexo con esa criatura era una bendición. Cuando pensó que iba a correrme, ella me dijo:

-He cogido gusto a tener tu polla entre mis tetas, mi amor, córrete ahí.

Se levantó del sofá y se puso de rodillas en el suelo, yo me puse de pie, ella puso mi polla entre sus tetas y las apretó, convirtiéndolas en una especie de coño, y las movió, dándome un gusto delicioso, con el que me corrí, cuando lo hice mi leche se desparramó sobre sus tetas, no podíamos prolongar nuestro encuentro, pues nuestra compañera de viaje no podía tardar mucho en llegar.

Al poco de terminar este encuentro amoroso Sheila llegó, es una cuarentona muy sexy, nos fuimos a cenar y tuvimos una agradable conversación, y esa noche cada uno se fua a su habitación a descansar para estar en plena forma en las actividades del día siguiente.

A la mañana siguiente me desperté, y sentí que las chicas hablaban en la cocina, la puerta estaba ligueramente abierta, al acercarme pude ver como Alicia llevaba una falda de cuero negra, con una cremallera, gran parte de sus piernas estaban a la vista, también llevaba una blusa que mostraba de manera generosa sus tetas.

Sheila por su parte llevaba un vestido de color oscuro, con un escote igual de generoso que el de Alicia, la primera decía a la segunda:

-So zorra, ¿Quieres conquistar a los clientes enseñándoles las tetas?

-Anda que tú las llevas muy tapadas, replicó Alicia, vamos a ver quién las tiene más grandes.

Y se acercó hasta donde estaba Sheila, se sacó las tetas del vestido, y sacó también las de Sheila, las dos tenían unas tetas maravillosas y era divino ver cómo se tocaban, al poco rato Sheila dijo:

-Puta, venga quítate la ropa, quiero que juguemos un rato antes de que Cesar se despierte.

Las dos se desnudaron sin dejar de besarse Sheila puso a Alicia encima de la mesa, y la hizo abrir bien las piernas, la tumbó sobre este mueble y abriéndola las piernas, le introdujo su lengua en el interior del coño.

Alicia estaba muy excitada, como demostraban los sonidos que salían de su boca, mientras Sheila le comía el coño con verdadera ansia. No tardó en correrse.

Después Sheila se subió en la mesa y colocó su coño encima de la boca de Alicia, esta sacando su lengua se puso a lamer el coño de su compañera, mientras esta decía:

-Que bien lo chupas, so puta, vas a volverme loca, sigueee.

Esta seguía con verdadera pasión las instrucciones de su compañera. Cuando Sheila se corrió puso a Alicia sobre una silla y la sentó, ella se puso de rodillas detrás de la misma, y mientras con sus labios besaba el cuello de su compañera, esta gemida de placer y más cuando Sheila llevó sus manos hasta el coño de Alicia y comenzó a acariciárselo, los gemidos de las dos se intensificaron, Sheila dejó una de sus manos masturbando el coño de Alicia y con la otra se dedicó a acariciarle una de las tetas, esta reaccionó gimiendo de una manera muy intensa, no tardo en correrse, en ese momento su compañera le ordenó:

-So zorra, ponte encima del sofá a cuatro patas.

Alicia hizo lo que se le pedía y se puso a cuatro patas sobre un sofá que había Enel cuarto, Sheila también se desnudó y poniéndose detrás de Alicia dejó que un chorro de saliva saliera de su boca y fuera a parar al coño de su compañera, después metió la mano en si bolso, que estaba en el sofá, sacó un consolador y lo introdujo dentro del coño de su compañera.

Alicia se puso a gemir de una manera bestial, mientras decía:

-Que zorra eres querida, manejas eso mejor que muchos hombres la polla.

Sheila siguió follándose a su compañera, mientras le preguntaba:

-¿Mejor que nuestro compañero de viaje?

Alicia no respondió y siguió gimiendo, yo me quedé sorprendido ¿Sabia Sheila lo que hacíamos Alicia y yo?, ellas ajenas a mis preocupaciones seguían gozando a tope hasta que Alicia tuvo un espectacular orgasmo, en ese momento Alicia dijo:

-Ahora, so zorra me toca a mi ser tu macho.

Lo primero que hizo fue introducir, el consolador entre las tetas de su compañera, después la hizo sentarse en el sofá y la introdujo el consolador dentro de su coño y comenzó a follarla, al rato Sheila dijo:

-Puta mira dentro del bolso, he traído otro juguete.

Alicia hizo lo que su compañera le pedía, y sacó del mismo un aparato con forma de doble pene, en cada uno de sus extremos, Sheila se puso a cuatro patas y ordenó a su compañera:

-Follame.

Su compañera de juegos cogió el aparató y se lo introdujo dentro de su coño, Sheila se puso a gemir, mientras decía:

-So zorra, que bien follas, pocos tíos follan tan bien como tú.

Esta siguió penetrándola con el aparato, mientras Sheila no paraba de gemir, hasta que Alicia tuvo una idea sorprendente, soltó el aparato de sus manos y lo introdujo entre sus tetas, de esta manera, mientras su compañera follaba con el pene artificial ella lo hacia una cubanita, las dos parecían gozar con esta situación, hasta que Sheila se dio cuenta y dijo:

-Me has dado envidia.

Se sacó el aparato de su coño, y cambiándose de postura también lo introdujo entre sus tetas, yo en ese momento sentí envidia de la polla artificial, nunca podría tener mi polla metida entre dos paras de tetas a la vez. Pero Sheila, al poco rato hizo que su compañera se tumbase en el sofá con las piernas bien abiertas, y dijo:

-Ya es hora de que las dos seamos macho y hembra a la vez.

Introdujo el aparato en el coño de su compañera e introdujo su coño en la otra, las dos chicas comenzaron a gemir y sus gemidos aumentaban de volumen a cada momento y estuvieron así hasta que las dos tuvieron un orgasmo bestial, en ese momento Sheila dijo a Alicia:

-¿Nos vamos a la ducha juntas?

Tuve que esconderme para que no me vieran, las dos, cogidas de la mano emprendieron el camino hasta la ducha, aunque cerraron la puerta no se dieron cuenta de que la puerta tenía una cerradura, así que desde la mirilla de la cerradura podía ver lo que hacían. Sheila pidió a Alicia que se mojara en la ducha, y después cuando ya estaba bien mojadita la pidió que doblara su cuerpo, cuando esta lo hizo Sheila le mitio uno de sus consoladores en el culo y le dijo:

-¿Te gusta zorrita que te rompan el culo?

Alicia gemida de una manera muy intensa, se la notaba que estaba gozando muchísimo, mientras Sheila jugaba con su culo y ese aparato que me parecía increíble que cupiera dentro del culo de la chica, Alicia gemía de una manera muy intensa, se le notaba que estaba gozando a tope, cuando se corrió Sheila le dijo:

-Cariño creo que es mejor que lo dejemos, no sea que Cesar se despierte y nos pille, ¿O acaso te gustaría que lo hiciera?

Alicia no respondió la idea era una verdadera tentación para mí, pero decidí regresar a mi cuarto y hacerme el dormido durante un rato, cuando me levanté para salir a desayunar mis compañeras estaban vestidas, aunque de una manera muy sexy y conversaban como dos compañeras de trabajo normales.

El resto del día transcurrió con normalidad, ocupándonos los tres de los asuntos que nos habían llevado hasta allí, por la tarde, cuando llegó la hora de regresar a nuestro apartamento Sheila y yo decidimos hacerlo, mientras Alicia decidió dar ella una vuelta por la ciudad. Cuando llegamos a nuestro apartamento Sheila y yo nos fuimos cada uno a nuestra habitación, pero al poco rato ella me llamó, cuando acudí a su habitación vi que ella se había cambiado de ropa, llevaba una falda roja que dejaba ver buena parte de sus muslos y una blusa blanca muy ajustada que marcaba mucho sus grandes tetas, me mando sentarme en la cama, ella también lo estaba y me dijo:

-Bueno compañero, supongo que no estoy ni mucho menos como Alicia, pero hay tíos que creen que estoy buena.

Y antes de que pudiera reaccionar se alzó la blusa, dejando al descubierto dos tetas de tamaño descomunal, y me preguntó:

-¿Te gustan?

Claro que me gustaban, se dio cuenta de que mis ojos se clavaban en ellas y acercó su cabeza a la mía nos dimos un beso muy intenso, mientras lo hacíamos ella llevó una de sus manos hasta mi polla y dijo:

-Vamos a ver eso que tanto llama la atención a Alicia y otras chicas de la oficina.

Me sacó la polla de mis pantalones y añadió:

-Esto esta divino.

Y acercando su boca hasta mi polla, la introdujo dentro de esta y comenzó a mamármela, lo hacía fantásticamente bien, pero al rato paró, me hizo sentarme sobre la cama, se puso de rodillas en el suelo, me bajó los pantalones y el bóxer, se quitó la blusa y dijo:

-Seguro que a Alicia le encanta tener tu polla entre sus tetas, ¿pues sabes? A mí también.

Se metió mi polla entre sus tetas y apretándoselas con las manos comenzó a moverlas dándole a mi polla un gusto muy especial, yo no aguanté mucho tiempo, la saqué mi polla de sus tetas, la hice ponerse de pie, la desnudé por completo, me desnudé yo también, y la empujé hasta que ella, la abrí bien las piernas y llevando mi lengua hasta su coño me puse a comérselo, ella se puso a gemir, mientras decía:

-Mi amor, que bien lo comes, pocos tíos con los que he estado lo hacían así.

Cuando me pareció que estaba a punto le dije:

-Follemos cariño.

Ella al oír mi petición se puso a cuatro patas encima de la cama, yo de pie en el suelo acerqué mi polla hasta su coño y se la metí, ella se puso a gemir de una manera muy intensa, mientras decía:

-Mi amor, que buena polla tienes, y que bien la manejas, te adoro.

La verdad es que ese coño tan delicioso se merecía recibir todo el placer del mundo, yo seguía moviéndome, y disfrutando mucho, dentro de su coño y ella con sus gemidos me demostraba que estaba logrando complacerla.

Después decidí que me apetecía estar tumbado en la cama, la hice ponerse de lado, y tumbados los dos en la cama, la hice alzar una de sus piernas, para que su coño quedara bien abierto, y mientras llevaba una de mis manos hacia una de sus tetas introduje mi polla dentro de su coño, mientras con mi otra mano acariciaba esta parte de su cuerpo, ella seguía gimiendo de una manera muy intensa, pero al rato ella me dijo:

-Mi amor, déjame ponerme encima.

Me tumbé sobre la cama, ella se puso de rodillas encima de mi polla y metiéndosela en su coño comenzó a cabalgarme, parecía una leona, verla mover sus tetas mientras me cabalgaba era algo alucinante, de vez en cuando ella se agachaba hasta que nuestros labios se besaban, me lo estaba haciendo pasar divinamente, mientras yo acariciaba su fantástico culo. Mis manos no pudieron evitar dirigirse a sus tetas y acariciarlas, ella me dijo:

-Mi amor que bien las acaricias.

Yo la pedí cambiar de postura ella se tumbó sobre la cama, con las piernas bien abiertas, yo, de rodillas, le introduje, nuevamente, mi polla dentro de su coño y me puse a cabalgarla, cuando ella sintió que se iba a correr me pidió:

-Mi amor quiero tener tu leche entre mis tetas.

Yo me puse de rodillas encima de estas, ella las apretó con sus manos mientras que abriendo su boca, sacó su lengua y la puso a chupar la punta de mi pene, cuando sentí que me corría, saqué mi polla de sus tetas e hice que toda mi leche cayera sobre sus pezones.

Después ella me pidió que me sentara sobre la cama, llevó su boca hasta mi polla y dijo:

-Así que es esto lo que me ha dado tanto placer, ahora quiero ser yo buena con ella.

Se la metió en la boca y se puso a chupársela, este tratamiento hizo que mi polla renaciera. Ella de un lado me lamía la polla, y la limpiaba de los restos de mi anterior corrida, pero de todo me estaba haciendo una mamada increíble.

Después de un rato de chupármela, se la sacó de su boca y puso mi polla, otra vez, entre sus tetas, era algo delicioso y las tuvo un rato entre ellas, hasta que me corrí, ella dejó que lo hiciera dentro de su boca, y no pudo contener toda mi leche que se desparramó por su cara.

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