Hola, soy Karina, una chica de 30 años, casada y con dos hijos.
Estoy viviendo en un país agendo al mío, trato de salir adelante y de llevarle la vida más tranquila y con menos peso a mi esposo. Mi familia siempre me inculcó que tenemos que tener casa, carro y estabilidad para mis hijos.
Así es que te cuento mi pequeño relato, espero te guste.
Un día revisando mis redes sociales, me encontré con una solicitud de amistad de un chico que vende coches (su nombre es Fabián) este chico se miraba que movía negocios con mucha facilidad.
Yo tenía ganas de regresar a mi país, pero no quería regresar con las manos vacías.
Este chico me mando mensaje a mi privado, platicamos un poco y me platico que él vendía carros y terrenos, ya pasando el tiempo decido comprar un carro para mi esposo y decido hacer una inversión con él. Comencé hablarle del tiempo y dinero, el inmediatamente comenzó a decirme como podíamos hacerle para ir a recogerlo o donde me lo podía entregar. Constantemente fui enviándole dinero, él lo almacenaba, así cuando se llevara el tiempo podría seleccionar algo que me ajustara.
Paso el tiempo y era momento de regresar a mi país, me pongo de acuerdo con Fabián para llegar primero a su ciudad por el automóvil para mi esposo (jamás le avise a mi esposo que me iba a regresar, quería que fuera una sorpresa). Fabián con gusto me dijo que no me preocupara que él iba por mí al aeropuerto y que llegaríamos al lugar donde vendía los carros, que después de que me entregara mi coche podría irme a mi ciudad.
Yo tengo más de 3 años fuera de casa, mandándole dinero a mi esposo semana con semana, él trabaja y cuida a nuestros hijos y de nuestra casa. El no pudo sacar papel para irse a trabajar a otro país, así es que me toca a mi hacer su papel mientras él hace el mío.
Tengo años de no tener intimidad con nadie más que con mis propia mano y juguetes pero no es lo mismo, es rico tener a un hombre y que te den tu mantenimiento.
Bueno este chico solo lo conocía por Facebook, vi sus fotos alguna que otra vez pero no lo conocía.
Llego el día, viaje a mi país y llegue a la ciudad más cerca de donde nosotros vivimos. Él estuvo puntual en el aeropuerto como acordamos. Lo vi y literalmente no mostraba su verdadero cuerpo en la red social, literalmente era perfecto en persona, (alto, güero, mamado, cabello rubio y sus ojos azules) me acerco a él, me abraza y me da un beso en el cachete, saludándome como si enserio nos conociéramos en persona, de hace muchos años, me hizo sentir a gusto y cómoda. Me ayuda a subir mi maleta a su camioneta y nos dirigimos a su ciudad. Tres horas de camino, en ese lapso estuvimos platicando riéndonos e incluso hubo uno que otro roce corporal.
Fabián es soltero y no tiene compromisos.
Nos paramos a comer y a descansar un poco pues el tramo era largo. Fabián estaba haciendo que yo tuviera más confianza y me hacía plática sobre mi pasado y a que me dedico. Obvio sus preguntas venían junto con un poco de doble sentido y eso me gustaba hasta que el ambiente se tornó un poco más oscuro, el coqueteo, las risas y el agarrón de mano que nos dábamos jugando, hizo que todo fuera más rudo, su pregunta fue… ¿qué crees que pase si hoy no te dejo ir a tu ciudad y te secuestró?
Yo: ¿cuenta como secuestro si yo mismo decido quedarme?
Fabián: no, pero no sería para dormir
Yo: mmm ¿entonces para que me quedaría?
Fabián: ya verás, te va a gustar
Ambos soltamos la risa. Hizo que pasara saliva y pusiera mi mente a pensar.
Por fin llegamos a su casa donde tenía absolutamente todos los coches y mi dinero. Ya eran casi las 6 de la tarde y me sentía un poco cansada pero a su vez quería conocer su ciudad. El me ayuda a bajar mis cosas de su camioneta y las pasa a la terraza donde estaban los coches. Me ofrece un trago con alcohol y yo con gusto lo acepto. Platicamos de los carros que tiene y me los muestra uno a uno. Yo, jugaba con su mirada (mi atuendo era un conjunto deportivo con chamarra de cierre y un top abajo, sin brasier y tanga. Mi licra es de las que tiene un resorte en medio de las nalgas y parece que se mete pero te levanta la pompi).
Alguna que otra vez mientras pasábamos entre los coches, vi como me veía mis piernas y mis pompis al momento de caminar. En una de esas que se puso atrás de mi algo cerca, dejé caer unas llaves para agacharme por ellas y restregarle mis trasero en sus piernas y su bulto. Su juego me está poniendo algo nerviosa pero a su vez me excitaba. Me sentía atraída. Ya llevaba 3 bebidas y la noche caía, hacía frío y mis pechos se marcaban en la chamarra, el los miraba de reojo y yo más adrede hacía que se notaran más.
Por fin me decido por uno, y lo invito a que me ayude abrirlo y a prenderlo. Justamente cuando llegamos al coche, yo lo abro y me hago hacia atrás para chocar adrede con él. Le pido que se subo de copiloto para que me enseñe a prenderlo y todas sus funciones que tenía. El comienza a explicarme y yo me hacía la tonta para que él se acercara más a mí, me pide que me baje y me cambie para su lugar, que él me iba a enseñar cómo hacerlo. Se baja y le da la vuelta, llega al haciendo del chofer y yo hago como que no podía sacar el cinturón, (él sabía que el juego ya había empezado).
Se para afuera y me dice que abra la puerta, mete parte de su cuerpo por encima del mío a desabrocharme el cinturón. Cuando lo hace voltea me ve y me dice. “Tu juego está haciendo que el mío llegue a su límite” yo solté la risa y le digo “pues entonces me toca enseñarte como se juega” se queda cerca de mi boca y su aliento a whisky estaba envolviendo aquellos pensamientos de pecado que tenía con él. Pensé en besarlo y hacer todo lo que queríamos los dos pero no me anime. El coqueteo y el juego me estaban poniendo muy caliente. Él se sale del carro y se hace a un lado para que me baje. Me muevo para un lado y me salgo del carro. Él me estaba esperando.
Me agarra del brazo y me empuja hacia el carro y me dice “me encantaría comerte a besos, hacerte el amor toda la noche” me quede callada, lo acerque a mí y lo bese, el beso largo y con alguna que otra mordida y jalón de labio. Se separó y me dijo “no me gusta coger lento, me gusta lo rudo, la rapidez, el ahogo y no creo que a ti te guste. Yo solo le dije “enséñame” eso basto para que yo le diera carta abierta conmigo. Me tomo de la cintura y comenzó a besarme muy recio y rápido, me mordía y sus manos comenzaban a apretarme, bajaron hacia mis nalgas, las apretaba y las abría, sentía una lujuria tan fuerte que deje que guiara.
Me llevo a donde tiene los papeles y me sentó arriba de su escritorio, me quito la chamarra y bajo mi top, con una de sus manos apretaba mis pezones los jalaba, los movía tan rico, yo estaba que chorreaba de mi vagina, me tenía mojada y con ganas de que me penetrara, me levanto y me quito la licra con todo y tanga, me subió nuevamente y comenzó a lamerme, me jalaba los labios y los succionaba, me lamió por largo rato hasta que ya no aguante.
Me pido que me pusiera de rodillas se sacó su pene y me lo puso en la boca, hacia que me lo tragara completo, me movía a su gusto y me jalaba del pelo, no me dejaba mover pues me tenía entre sus bolsas y el escritorio, me hacía llorar y hacía que me ahogara con su pene en mi garganta, después de rato me levanta y me penetra, me apretaba del cuello y me daba bien duro, me jalaba el cabello y me decía en el oído “me encantas, me excitas y vas a volver por más” yo no pensaba en nada hasta que me doble de un orgasmo tan fuerte que hacían que mi cuerpo se doblara y se estirara a su vez.
Comencé a aventar chorros y gemía de placer. Él se sale y termina fuera, alcancé a ver como sus ojos se ponían en blanco de tanto que terminó. Me llevo a un cuarto y me metí a bañar. Nos fuimos a cenar y pasamos la noche juntos pero esta vez fue diferente, fue todo lo contrario.
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