Cuckold: Primer encuentro interracial

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Desde aquel día de piscina, nuestra relación nunca volvió a ser la misma.

Cada fiesta, cuando venía mi amigo Pedro, intentamos dejar al peque con la familia y ya nos hemos pegado unas buenas folladas.

Llegó un punto en que Luna le llamaba “mi torito”, de forma cariñosa.

Nuestro sexo ha mejorado muchísimo y eso que Luna tiene ya 43 años y yo 39. Ha resultado que le gusta el sexo anal. Desde que Pedro le desvirgó el ano, yo me lo he estado pasando genial. Follamos mucho más asiduamente incluso en uno de nuestros pedidos a sex-shop, se compró un plugin anal metálico que tiene un diamantito. A veces se lo pone cuando sabe que nuestro hijo se va a ir con sus tíos. Imaginad el morbo, ya que la muy cabrona normalmente no me lo dice al ponérselo, me lo dice al salir de casa o en el coche, es una pedazo de cerdita.

En resumen, follamos mucho más, menos cuando venía Pedro. Cuando él venía yo observaba y pedía, y ellos follaban.

Hace poco, Pedro nos anunció que había conocido a una mujer y que nuestros encuentros sexuales tenían que acabar.

Eso no le sentó muy bien a Luna.

-¿Y qué vamos a hacer ahora? -Me preguntó – Me he acostumbrado tanto a estos encuentros de los tres, que voy a echar de menos su polla en mi culo – y me sacó la lengua.

-¿Quieres que vayamos al sex-shop nuevo que han abierto a ver si encontramos una polla parecida a la de Pedro y que te la puedas meter por el culo mientras yo te miro? Dejamos al niño con los abuelos y nos pegamos una follada buena.

-Me encantan tus ideas mi amor. -y me pegó un morreo húmedo del tipo que me gusta y que me pone la polla durísima.

Al llegar al sex-shop, que no habíamos ido nunca, vimos que el dependiente era un hombre joven, grande y guapo.

Tengo que decir que somos muy multiculturales en nuestra familia ya que aunque ya lo éramos de por si, nuestro hijo va a un colegio público de barrio y tenemos amigos (padres y madres de niños que van al cole con nuestro hijo) de casi todos los continentes.

También Luna y yo somos de una generación que se crio con el Príncipe de Bel-Air, Cosas de Casa… Y a mi mujer le encantan los chicos negros, aunque nunca había estado con ninguno.

Al entrar saludamos, el chico tendría unos 25 años o algo así.

Nos pusimos a mirar diferentes dildos, yo pillé un par de lubricantes… La verdad es que nos costó decidirnos, pero vimos uno que se parecía bastante al cipote de Pedro y lo pillamos. Al pasar por uno de los pasillos, Luna se levantó la falta y se apartó la braga, vi que tenía el brillantito en el culo.

La agarré contra mí y la besé muy fuerte.

-Que zorra eres – le dije al oído – Y encima te has puesto toda cerda con el chaval de la caja.

-Sabes que soy muy guarra y, si, he visto el porte que tiene y como todo lo tenga igual…

Yo le metí la mano debajo de la falda, le agarré el brillantito y turé un poco para fuera, ella apretó el culo y el dildo volvió a su lugar mientras emitió un pequeño gemido.

De repente el chaval me dijo algo.

-¿si? Perdona – le contesté.

-Hola, perdona, ¿eres Lobo? – Me quedé un poco clavado. Me sonaba su cara pero no sabía de qué

-Si, si lo soy. Me suenas, pero ¿nos conocemos?

-jajaja es que he cambiado un poco. Soy Mamadou de los campamentos

Me explotó la cabeza, en mis años jóvenes después de ir muchos años como acampado, había sido monitor en los campamentos de mi barrio y, en uno de mis últimos años, había tenido a un chavalito de unos 7 u 8 años que se llamaba Mamadou.

-¡La hostia! ¡Colega como has crecido! – Yo mido 1,70 y él me sacaba por lo menos cabeza y media – ¿cómo te va la vida chaval?

-Pues la verdad, muy bien, hace unos años que empecé a trabajar aquí y hace cosa de un año se iba a traspasar y me quedé con el negocio. ¿Y tú que tal?

-Pues muy bien, con mi curro como siempre y mira, te presento a mi mujer, Luna.

Luna se ruborizó un poco y le cogió la mano y le dio 2 besos.

Él le sonrió.

-Y decidme, ¿os puedo ayudar en algo?

Desde que Luna se estuvo follando a mi mejor amigo, estaba desatado y al quedarnos sin él y gustarle tanto los chicos negros, vi la oportunidad.

Estábamos solos en la tienda y detrás de un pasillo de estanterías por lo que nadie podría vernos.

-Pues si, Mamadou, a ver si puedes mirar esto y decirme si tienes alguno parecido.

Sin mediar palabra, agarré a luna de la espalda, le di la vuelta y le agaché el torso, dejándola en pompa. Ella automáticamente sacó culo y me hizo saber que estaba dispuesta.

Le levanté la falda y le aparté la braga, ella miró a Mamadou y se abrió las nalgas, mostrando su diamantito.

Él de primeras se asustó, pero al verme reír se relajó.

-Joder que buen culo. Sí tenemos varias opciones.

Y le enseñó unos con formas diversas en el exterior y diferentes tamaños.

Ella se fue a por el más grande, que tenía una piedra con forma de corazón.

-A mí me gusta este ¿Me lo puedo probar?

-Si te lo pruebas te lo tienes que quedar. ¿No es demasiado grande?

-Que va me he estado follando un pollón con mi culito y lo tengo entrenado… Y no es el de Lobo…

Mamadou abrió los ojos y me miró. Yo le sonreí

-Vale. Puedes probártelo.

Luna se tiró al suelo, se pudo a cuatro, agarró el dildo anal y se lo sacó. Me lo dio, escupió al nuevo y apretó. Su culo se lo tragó entero mientras soltaba un gemido.

-¡Joder! – dijo el chaval.

-¡Nada! Pues nos lo llevamos- dije riendo- Cariño, ¿qué más estabas buscando? -Dije con una sonrisa picarona

Ella con los ojos de cerdisima, se acercó a Mamadou y le dijo:

-Pues mira, cariño, teníamos un torito con un polla enorme, que me follaba delante de Lobo, pero se ha echado novia y se me jodió la diversión, así que estoy buscando un consolador bien grande para desquitarme y hacer feliz a mi maridito cornudo. – cogió el dildo que había visto que era muy parecido al de nuestro amigo Pedro – Mirá la polla de mi torito era igual de enorme que esta y muy parecida. ¿Me recomiendas esta u otra? – Le dijo mirándole a los ojos y tocándole el pecho.

Él, cogió la polla y se lo puso como si fuera la suya… Se quedó pensativo y dijo:

-Joder, a ver, está muy bien, pero creo que te vendría mejor una un poco más gorda – y cogió un señor polla gordo, con cabeza de punta fina pero anchísimo, aunque de largo era solo un poquito más que la del otro dildo. Pero esa era negra – Una como esta te vendría mejor- le dijo mientras le acariciaba el hombro.

Luna se acercó y la sacó del plástico.

-La voy a probar – y empezó a mamarla daba arcadas, pero se tragaba bastante.

Estuvo un rato así y vi como en el pantalón de mi amigo se dibujaba un pedazo de nabo.

-Me encanta, no me cabe, voy a necesitar entrenamiento y que me empujen la cabeza contra ella, pero le falta que esté calentita, no tendrás una parecida, pero calentita.

-jejeje no de eso no tenemos – dijo

Sin decir nada más, se agachó delante de él.

-¿Me enseñas la tuya a ver cómo es?

Me miró a mí y le dije que si con la mirada.

Luna le sacó la polla.

Me puso hasta un poco cachondo a mi esa polla.

Era negrísima, brillante y circuncidada. Era mucho más gorda en el tallo que en la punta, la punta era como la del dildo que había sacado, casi cónica, finita en la punta e iba hasta el grande y se curvaba bastante hacia abajo y a la izquierda.

Luna empezó a mamar como una loca y Mamadou, se puso las manos detrás de la cabeza.

Estuvo un rato con arcadas y babas hasta que la soltó y le dijo:

-Follame la puta boca anda y no me sueltes hasta que te lo diga, aunque tire de la cabeza para atrás.

Mamadou le agarró la cabeza y empezó a follarse la boca de Luna.

Su garganta se ensanchaba y la polla curvada hacia abajo parecía entrar en su posición natural. Empezó a ponerse roja, se le notaba la vena de la frente y daba arcadas. Como no le decía de parar, Mamadou siguió apretando y follándole la boca. Entraba prácticamente entera, en una de estas arcadas, echó un montón de babas y mocos por la nariz.

Yo no sabía si pararla pero me hizo la seña de ok con la mano.

Empezó a masturbarse y a squirtear en el suelo.

De repente, Mamadou, empezó a gritar y Luna, empezó a tener arcadas muy gordas, estaba super colorada.

Sacó la verga y Luna empezó a vomitar babas y lefa.

Se había corrido en su garganta.

Luna recogió el vómito con la lengua sin dejar de mirar a Mamadou.

Le enseño el coño y le dijo: – Mira como lo tengo. – lo tenía rojo y palpitando, eso era que quería más y más polla- Voy a ir al puto baño a lavarme la cara y pintarme el rímel de nuevo. Habla con Lobo que te de mi teléfono y pague. En cuanto puedas quiero esa verga en mi culo y en mi coño.

Yo hice lo que me pidió.

Ella salió le dio un beso a Mamadou y nos fuimos.

-Hemos encontrado un toro de lidia. – Me dijo riéndose.

El resto de historia lo contaré en una segunda parte.

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