Luci (1)

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T. Lectura: 3 min.

De parte de mi amiga os presento este relato fruto de una de sus vivencias de juventud.

Hola, soy Clara, tengo 48 años, rubia, creo que aún con buen tipo, con unos kilitos de más, aunque los que me conocen me dicen que estoy estupenda, tengo las tetas grandes pero firmes que en mi juventud me crearon complejo, pero con los años vi que provocan miradas lascivas en los hombres y envidia en las mujeres, algo que no os voy a negar que cuando ocurre se me mojan las bragas. Y bueno estoy felizmente casada, aunque bueno a veces me gustaría cometer locuras sexuales y morbosas como esta que os cuento de mis tiempos mozos.

Con 18 años me trasladé desde mi pueblo de Albacete a Murcia para comenzar mis estudios universitarios de ciencias de la educación. Estaba contentísima con el horizonte de libertad que se me abría, dejaba atrás la sobreprotección de mis padres, muy tradicionales ellos y el ambiente rural un tanto opresivo. Mi desarrollo sexual diría que fue tardío, estaba desde los 15 o 16 años bastante acomplejada porque para mi gusto, mis tetas se desarrollaron en exceso, por lo que desde entonces al vestirme, aunque tenía un tipo bonito y sensual, siempre trataba de disimular mis, por entonces, odiadas tetas.

Aun así había chicos que me miraban y me proponían salir, me gustaba eso y quería tener novio pero sentía que aún no había llegado uno que me gustara de verdad, a mí me gustaban más mayores, hubiera sucumbido fácilmente a algunos de los profes de mi Instituto, pero nada de eso ocurrió.

Mis padres me buscaron alojamiento en un piso compartido cerca de la universidad, lo compartía con otras cinco chicas también universitarias, todas muy jóvenes y muy locas, me daba la sensación que yo era la más cuerda del grupo. Dos chicas en cada habitación. Mi habitación la compartía con Luci, una chica guapísima y muy simpática, nos caímos muy bien, nos hicimos muy buenas amigas y aún mantenemos esa amistad.

Luci era, es encantadora, siempre sonriente, parecía tímida, o me lo parecía a mí porque ya el primer día que nos presentamos y nos conocimos todas ella estuvo muy amable y confiada conmigo, ah Luci tenía y tiene un cuerpo espectacular, y me fijé en sus tetitas, me parecieron deliciosas, me quedé extrañada cuando se me pasó eso por la cabeza. Una vez en nuestra habitación elegimos las camas, Luci quería la cama que estaba más cerca de la ventana porque prefería dormir donde diera más luz, a mí me daba igual.

Nos cambiamos para salir a cenar algo fuera. Luci se quedó mirándome mientras me cambiaba, lo noté y me sentí un poco incómoda… y algo excitada también.

-Pero Clara, ¿ de dónde han salido esas tetorras?, joder me ponen cachonda, dijo, y me dio un beso en la mejilla, así era Luci, me ruboricé… y yo si me puse cachonda.

Mientras estuvimos todas cenando tenía pensamientos confusos, joder, si a mí me gustan los hombres… pensaba. Aquella noche me costó dormir, cuando llegamos a casa Luci se quedó charlando un rato con las demás. Yo me excusé, y me fui a la habitación, me puse el camisón y dejé mis bragas colgadas a los pies de la cama, me acosté, no paraba de pensar en las cosas que me despertó la jodida Luci. Por primera vez en mi vida me pajeaba fantaseando con una mujer…

Al momento se abrió la puerta, era Luci, de inmediato aparté las manos de mis tetas y mi coño que ya tenía caliente y húmedo, me tapé con el camisón lo mejor que pude y me hice la dormida, notaba que estaba frente a mí, seguramente observándome, después oí sus pasos, abrí un poquito los ojos, estaba de espaldas a mi frente a su cama, “por Dios que bonita es” pensé.

De espaldas a mí se quitó la camiseta, no llevaba sujetador, la tenue luz de la luna entraba por la ventana acariciando su piel, estaba bellísima, después se desabrochó la falda y la dejó caer al suelo, llevaba braguitas blancas que se amoldaban como un guante a su redondito culito, me parecía preciosa, se dio la vuelta, yo entrecerré los ojos, no quería que se diera cuenta que estaba mirándola, aunque ahora veía peor seguía mirando extasiada, nerviosa y excitada la silueta de Luci iluminada por la luna, una estampa bellísima, sus tetitas redonditas me parecían sublimes y unos pezones que parecían pitones de toro bravo…

Pero, oh sorpresa, sus bragas blancas se apreciaban como abultadas, mi mente se dispara e imagina si Luci tiene rabo, si en realidad es un travesti, eso me enciende aún más, enseguida salgo de dudas, Luci se baja las bragas y las deja caer al suelo, por un instante tengo ante mí su precioso, lustroso, abultado y depilado coño, ¡qué cosa más linda!, sin saber cómo me había convertido en una lesbiana pervertida.

Continuará.

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