Casi era el mediodía, yo seguía laburando desde mi compu, ningún mensaje de mi vecina aún.
Ahora sí, notificación del teléfono, miro y no era ella, era Pablo, su pareja.
Me avisaba que salieron y volvían después del mediodía, que los de internet al final volvían mañana, si le podía dejar la llave en la casa que la iba a necesitar Sofía, que entre, la deje y después cierre desde afuera sin llave quedaba cerrado igual.
Me crucé a casa de mis vecinos a dejar la llave, no pude resistir a ir a ver qué tal el cuarto de la pareja.
Todo muy ordenado, junto a la cama un mueble con un espejo y tres cajones grandes donde supuse guardaba su ropita Sofía, ahí fui entonces.
Primer cajón, medias deportivas, de nylon, de red, muchas medias.
Segundo cajón bombachas, casi todas pequeñas, colaless, tangas, hilos, un placer revisar ese cajón, saque varias, las olí, las disfruté y las volví a acomodar.
Abro el tercer cajón, el de más abajo, y veo más bombachitas y corpiños, revuelvo un poco y apa, que veo, un consolador con forma de verga de tamaño considerable, esposas, un plug anal, otro vibrador, más bombachas, el cajón del placer de la vecina.
Mi verga enseguida reaccionó y se puso al palo, me la manoseé imaginando a mi vecina en colaless y usando esos juguetes.
Cerré la puerta tal cual me dijo Pablo y volví a mi casa, con la verga a full y con ganas de pajearme.
Al toque y para mi sorpresa escucho la puerta, era Vale, mi mujer, que volvía a buscar unas cosas que se había olvidado del trabajo.
–Hola amor, todo ok, me olvidé unas cosas ya me vuelvo al trabajo. –Dijo Valeria
–Todo bien, acá en la compu como siempre. –Dije tratando de disimular mi erección.
Valeria me dio un beso y me abrazó, enseguida notó la dureza de mi pija.
–Upa amor, que lindo que me recibas así. –Bromeó Valeria.
–Viste amor, ¿Te gusta mi recibimiento? –Dije manoseando mi verga.
Nos empezamos a besar y arranqué a meterle mano por la conchita y cola, la puse de espaldas, apoyada contra la mesa.
Bajé sus calzas y su bombachita, pasé mi glande ya mojado por su concha y ano, Valeria gemía de ganas, no la hice esperar, de un golpe le metí todo lo que pude mi verga dura y caliente en la concha.
Valeria hizo un gesto de dolor, estaba caliente pero todavía no tan mojada y mi verga super dura la abrió de una.
Empecé a cogerla despacio pero sin pausa, ya tenía toda mi verga adentro, yo imaginaba penetrando a la putita de Sofía.
Valeria no paraba de gemir, ahora sí toda mojada, saqué mi verga y apoyé el glande ahora en su ano.
–Que caliente estás papi, me vas a romper la cola con ese garrote que tenés entre las piernas. –Dijo mi esposa.
Valeria arqueó la cintura ofreciendo su cola, enseguida empujé y mi verga entró con dificultad de a poco en su cola todavía estrecha.
Una vez que tuve mi verga bien enterrada en su ano, la tomé por la cintura fuerte y empecé a culearla sin piedad.
Valeria gritaba de dolor y placer. No tardé mucho en acabar.
–Amor voy a volver a media mañana todos los días si me recibís así. –Dijo Valeria todavía gimiendo de placer.
Nos vestimos, volví a mi compu y mi mujer a su trabajo. Revisé mi celular, por fin mensajes de WhatsApp de mi vecina.
–Hola Javier como estás, no es lo que parece, lo que imaginas, puedo explicarte todo, por favor no le cuentes nada a Pablo. –Pidió Sofía.
–Hola, está bien no le digo a Pablo, pero lo estás engañando, pobre infeliz se va a trabajar tranquilo y vos lo engañas. –Dije.
–Por favor, no le digas nada, ¿Que querés que haga? –Preguntó.
–No te preocupes, no quiero nada, solo quiero me cuentes con detalles que hiciste con los empleados que fueron a tu casa, porque arreglarte internet no fue lo que hicieron. –Dije.
–Está bien, se aprovecharon que estaba sola, eran dos, no pude, si, tuvimos relaciones. –Admitió Sofía por wasap.
–Ok ok, con detalles, muchos detalles quiero. A menos que quieras que le cuente a Pablo.
–¿Con detalles? Está bien, te cuento, pero por favor no le cuentes nada a Pablo.
Otra vez mi pija al palo imaginando a la vecina en su cama desnuda siendo cogida por los dos jóvenes. Sofia aceptó el juego, estaba ansioso por leer los detalles del encuentro.
Sofia empezó a escribirme al WhatsApp.
“Entraron, enseguida me pidieron agua, estaban cansados, los hice pasar a la cocina y les di una jarra de agua fría y dos vasos, sentí que me desvestían con la mirada. No sé si me parecían lindos, pero si jóvenes y con muy buen cuerpo los dos”. Seguía Sofía con el relato.
“El más alto se tocaba el pene sobre el pantalón sin ningún tipo de vergüenza, me sentía intimidada, observada, pero a la vez muy sexy, deseada y muy putita.
Fui a mi habitación, al rato me avisan que tienen que cambiar el modem y que no tienen van a tener que volver, les dije que era una decepción que vinieron de gusto.
No sé qué pasó, me dejé llevar, no lo sé, entraron los dos a mi cuarto, me empezaron a manosear, el más alto seguía tocándose el pene, ya se le notaba abultado.
El compañero se puso tras de mí y mientras me manoseaba la cola me besaba el cuello
El alto se acercó, abrió el cierre del pantalón y sacó el pene, ya lo tenía súper duro, me obligó a pajearlo. Mientras lo hacía los dos me manoseaban y me empezaron a desvestir, primero la remera y después me bajaron las calzas, quedé solo con mi ropa interior y medias cortas puestas”.
El relato de Sofía me había puesto a mil, saque la pija mientras leía y empecé a pajearme.
–¿Está bien, estás conforme? –Pregunto Sofía cortando su relato.
–No, quiero todos los detalles. –Respondí al wasap.
Continuará.
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