Me llamo Valeria, si siguen mis relatos ya sabrán que estuvimos jugando a modelar con mi hijo y fue muy divertido.
Desde esa vez, no pasaba momento que mi hijo no mirara mi cola o no tratara de tocarla o acariciarla. Cuando me abrazaba que llegaba a casa o salía era una de esas oportunidades que no desperdiciaba.
En casa tenemos una pileta, no muy grande, ya que por lo general en verano vamos de vacaciones o frecuentamos alguna casaquinta de amigos con pileta. Pero para empezar a tomar sol o refrescarse sirve, y mucho.
Era una tarde calurosa de noviembre, hacía unos días mi marido había renovado el agua porque ya arrancaron días de mucho calor, así que aunque no llego el verano, el sol fuerte si.
La pileta a pleno, yo sola en casa, mi hija en el colegio, mi marido en el trabajo y Lucas cursando en la universidad, hoy día que le tocaba salir a las 20 horas.
El finde tenía un cumple en casa de amigos así que quería estar linda un poco bronceada ya. Ni ganas de buscar la bikini del verano pasado, me saque la ropa y me quedé en ropa interior, colaless blanco y corpiño al tono. La bombachita bien pequeña así me quedaban pocas marcas. Y como estaba sola y tranquila no necesitaba traje de baño, con la ropa interior estaba bien para tirarme un rato al sol.
Termine de sacarme la ropa en mi cuarto, me mire al espejo, tome una manta para tirarme en el pasto y salí al patio.
Estaba fuerte el sol, de a poco el verano se anunciaba, tome sol boca arriba un rato y me di vuelta para broncearme espalda, cola y piernas.
Estaba tranquila casi dormida cuando escucho la voz de mi hijo desde la cocina.
-Hola, estás por ahí mamá, ¿No hay nadie en casa?
Me quería morir, yo semi desnuda en el patio y llega mi hijo, seguramente se le habrá suspendido alguna materia y salió antes.
Me levanto de la manta y veo que sale mi hijo al patio. No sabía cómo taparme, mi bombachita era súper pequeña, no dejaba casi nada a la imaginación, mostraba bien mi cola y apenas me tapaba adelante. Tenía el corpiño desprendido para no tener marcas de los breteles, así que como pude también me tape las tetitas.
-Hola hijo, volviste temprano, estaba sola y aburrida me puse a tomar sol así estoy más linda para el cumple del finde. Dije
-Si ma volví antes, había paro docente así que casi no tuvimos clases. Dijo Lucas sin dejar de mirar mi cuerpo.
-Ya te compraste traje de baño nuevo veo, súper lindo y pequeño veo. Bromeó Lucas.
-No seas malo, estaba sola ni ganas de buscar el traje de baño es ropa interior que tengo puesto. Dije avergonzada.
-Te queda de diez ma, date una vuelta así tu hijo te ve bien. Pidió Lucas.
Avergonzada pero más caliente por la situación ni lo dude, como resistirse a un hijo tan galán y dulce pensé, me acomode el corpiño y di una vuelta lenta para que mi hijo pueda verme.
-Hermosa mamá, esa bombachita súper linda, te van a quedar pocas marcas de bronceado. Dijo mi hijo.
-Gracias hijo, sos un dulce. Dije mientras me acerque a abrazarlo.
Lucas aprovecho me abrazo por la espalda, bajo a mi cintura y después a mi cola
-De nada mamá, estás hecha todo una top model. Dijo Lucas mientras tocaba mi cola suavemente.
El calor se hacía sentir, Lucas se sacó la remera, se quedó en jeans.
-Uf hace calor ma, está para tomar sol. Dijo Lucas mientras desabrochaba los botones de su jean y se descalzaba las zapatillas.
-¿Me puedo quedar en ropa interior como vos o busco mi traje de baño? Preguntó.
-Así estás lindo hijo, no te preocupes tu hermana no viene hasta después de las 5 de la tarde, podemos tomar sol un rato tranquilos. Dije.
Lucas se terminó de sacar la ropa, quedó solo con su boxer, un placer admirar su cuerpo.
Lucas se acomodó el pene, ya se le marcaba hacia un costado, y se fue hacia la pileta, se paró al borde.
-¿No venis ma? Hace calor. Dijo Lucas llamándome a su lado.
Sin dudar fui hacia la pileta, ahí Lucas me abrazo, sentí el calor de su cuerpo y la dureza ya incipiente de su miembro.
-Estás colorada ma, creo que necesitas un poco de protector solar eh. Dijo mi hijo.
-Me parece que si, me encantaría que me pongas un poco. Dije.
Me quedé parada mientras Lucas fue hacia la manta dónde estaba tomando sol, ahí estaba el protector solar. Enseguida volvió y comenzó a pasarme por el pecho, piernas, mis abdominales, todo un dulce súper delicado con sus manos.
-Listo el frente de tu cuerpo ma, acostate si querés y te paso por la espalda. Dijo Lucas.
Fui hacia la manta y me acosté boca abajo ofreciendo espalda cola y piernas.
Me desabroché el corpiño para que me pase mejor protector, la colaless apenas me tapaba el ano, al contrario de sentirme avergonzada, me sentía súper contenida por mi hijo.
Lucas empezó con sus manos suavemente por mi espada, desde los hombros bajaba a mi cintura, disfrutaba cada caricia que el me hacía.
Por fin bajo a mis piernas, esquivo mi cola, supongo dejo el postre para el final.
Con una suavidad increíble me pasaba protector desde mis tobillos a mis glúteos, recorría cada centímetro de mis piernas con sus manos. Cerraba los ojos y me sentía en el paraíso.
-Tu cola me va a llevar más tiempo. Bromeaba Lucas.
-No seas malo hijo, decís que estoy muy culona. Dije
-Es broma, tenés una cola increíble ma. Dijo Lucas.
Con sus manos acariciaba y manoseaba bien mi cola, separaba los cachetes, corría apenas la bombachita, no dejaba centímetro sin tocar.
Trataba de bordear mi ano con sus dedos, no pensé que se iba a animar a tanto, yo me dejaba llevar y abría un poco las piernas.
Mi bombachita blanca se empezaba a mojar.
Continuará.
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Me gusta mucho estos relatos de juegos entre madre e hijo que has puesto desde que se fueron de compras y ahora que siguen los juegos en casa y seguro que los siguientes relatos serán mejor que los últimos que has escrito
Gracias por pasar y comentar, siguen los relatos
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