Creo que para sorpresa de nadie de los que sigan esta historial la siguiente vez que el sistema se encendió apareció mi suegro con su hija Nerea, la única que le faltaba por seducir, Nerea es una mujer rubia, bajita, alegre y quería mucho a su padre, llevaba una falda corta, nada más verse se abrazaron y para sorpresa de su hija mi suegro la subió la falda, dejando al descubierto su tanga blanco, y metiendo su manos dentro de él comenzó a acariciar el coño de su hija, esta sin enfadarse, al contrario manteniendo su buen humor, dijo:
-Papa, esto no se le hace a una hija, para eso tienes a Sonia, a tus amiguitas, y por último a mama.
En ese momento mi suegro comenzó a soltarle el discurso que había soltado al resto de sus nueras e hijas sobre que no quería mujeres decentes en la familia, y mientras se lo soltaba, alzándole la falda comenzó a acariciarle el culo a la vez que le apastaba el tanga, finalmente Nerea, resignada, aunque sin perder su buen humor dijo a su padre:
-Esta bien, papaíto, si quieres que follemos, follaremos.
En ese momento se arrodilló ante su padre y sacándole la polla del pantalón se arrodillo y dijo:
-Papi, menuda polla más divina tienes, voy a chupártela.
Y se la metió en la boca y comenzó a mamársela, por la cara de mi suegro se le notaba que estaba disfrutando mucho y dijo a su hija:
-Así me gusta, mi niña, que seas una zorra y complazcas a tu padre.
Al rato Nerea pensó que su padre estaría mejor sentado en el sofá y se lo dijo, mi suegro le dio las gracias e hizo lo que se hija le sugería, mientras su padre se había quitado lo pantalones y los calzoncillos y continuaba con su polla completamente dura, Nerea dobló su cuerpo y siguió chupándole la polla.
Pasado un tiempo mi suegro dijo;
-Mi niña, ya es hora de que follemos.
-Este bien papi, dijo ella.
Se quitó las bragas y se subió la falda y poniéndose encima de su padre, hizo que la polla de su progenitor entrara dentro de s u coño, este al sentir el coño de su hija en su polla se puso a gemir mientras decía:
-Mi amor que maravilla, me estás haciendo muy feliz.
Mientras cabalgaba a su padre Nerea se giró y uniendo su boca a la de este se besaron como antes no lo habían hecho, mientras mi suegro llevaba sus manos hasta el coño de su hija, los dos estaban disfrutando, posteriormente mi suegro pidió a su hija:
-Mi amor quiero ver tu cara mientras follamos.
Nerea se bajó de encima de su padre, y girándose se volvió a colocar encima suyo, mi suegro desbrochó la blusa de su hija dejando al aire sus tetas, y afirmó:
-Mi amor que tetas tan bonitas tienes.
Su hija se volvió a poner encima de él, puso sus tetas sobre la boca de su padre que abriendo su boca se puso a lamerlos, chupárselos e incluso mordisqueándoselos, ella dijo:
-Papi, me gusta, mi marido no me lo hace.
-Ese es tonto, y se merece unos buenos cuernos, dijo mi suegro, mostrando una total falta respeto, por su yerno.
Y mientras con su boca besaba las tetas de su hija, con las manos le sobaba el culo, quizás en un momento dado Nerea viera que la polla de su padre se aflojaba, o quizás simplemente tuviera ganas de chupársela, otra vez, el caso es que bajándose de encima de este se arrodilló ante él y abriendo su boca, se la metió dentro, mi suegro pronto se puso a gemir, mientras decía:
-Mi niña, cuanto placer das a papa.
Peo nuevamente, cunado comprendió que la polla de mi suegro se volvió a subir encima de él, mi suegro volvió a meter su polla dentro del coño de su hija, mientras decía:
-Que zorra que eres, mi amor, cuanto siento no haberte follado antes.
Después adoptando una postura propia de un veinteañero se tumbó sobre el sofa, sin soltar el coño de su hija y se puso a acariciarle el coño. Pero mi suegro parece que no estaba cómodo en el sofá, por lo que pidió a su hija que se pusieran los dos de pie, Nerea se dobló un poco y mi suego se la comenzó a meter por detrás, ella dijo:
-Papi, me estas dando mucho gusto.
Pero quizás esto era un poco cansado para mu suegro que propuso a su hija que se tumbaran los dos en el suelo, de medio lado, y él se puso detrás de su hija y siguió follandole, gasta que esta le dijo:
-Papi, quiero ser yo quien te folle.
Él se dispuso a complacer a su princesa, se tumbó en el suelo, boca arriba, con las piernas dobladas y Nerea se puso encima de él y se puso a cabalgarle, mientras le decía:
-Papi, tu polla es divina.
-Y tener la polla dentro de tu coño es alucinante, so puta, dijo mi suegro.
Siguieron follando hasta que mi suegro se corrió y llenó con su leche el coño de su hija.
En esos momentos el sistema se apagó, varios días después mi suegro me llamó y me ordenó ir a su casa, no me llevé ninguna sorpresa cuando al llegar al salón desde el que tantas veces mi suegro follaba con las mujeres de su familia, cuando me vio vino hacia mi y antes de que yo pudiera reaccionar me beso en la boca y me dijo:
-Mi padre, tu suegro quiere que seamos muy amigas.
Me llevó hasta el sofá de los folleteos me quitó el tanga, me hizo ponerme de rodillas y de espaldas sobre él y llevó sus manos hasta mi coño, me lo abrió a tope y dijo:
-No me extraña que el salido de mi hermano este loquito por este agujero.
Pero yo también tenía ganas de hacerle cosas a ella, le alcé el vestido y sus tetas quedaron ante mi vista y cerca de mis manos, eran pequeñitas, pero preciosas, llevé mis manos hasta ellas, se las acaricie, y después acerque mi boca t me puse a chupárselas.
Cuando consideré que estaba bastante caliente le pedí que se pusiera en la misma postura que había estado yo, y quitándole, ahora yo el tanga me puse a acariciar su delicioso coño, ella dijo;
-Cuñada que bien acaricias, mejor que muchos tíos.
En ese momento me decidí a pasar al ataque, acerqué mi lengua hasta su coño y comencé a lamérsele, ella comenzó a gemir, mientras decía:
-Cuñadita, esto es increíble, ni mi marido, ni ninguno de los tíos con los que he follado me había comido tan bien el coño.
Yo seguí comiéndole el coño, y sus gemidos me excitaban, al poco tiempo noté como se corría y ella me podio:
-Lorenita, ¿Y si nos lo comemos las dos a la vez?
Su propuesta me encantó, me puse encima de ella, en posición invertida y nuestras lenguas, a la vez, entraron cada una en el coño de la otra, la verdad es que ella comía muy bien el coño, me estaba dando un placer increíble, y viendo sus movimientos y creo que ella también.
Descansamos un momento, después ella se sentó en el sofá, mientas yo permanecía tumbada, cogió con una de sus manos uno de mis pies, lo acercó a su boca y sacando su lengua se puso a lamerlo. Era una sensación que me encantó, así qu al poco la pedí:
-Querida, déjame hacértelo a mi.
Ella alzó uno de sus pies y le acercó a mi boca, saqué mi lengua y me puse a chupárselo, sentí una sensación muy agradable, Nerea me dijo:
-Cuñada lo haces muy bien, me estás haciendo pasar una tarde muy agradable.
Yo seguí chupándola el pie durante un rato hasta que ella me pidió:
-Cariño, tengo muchas ganas de comerte el coño.
Me puse tumbada sobre el sofá con las piernas abiertas, ella llevó su cabeza hasta mi coño y comenzó a comérmelo, mientras decía:
-Cuñadita, que coño más delicioso tienes, me encanta chupártelo.
Y a mi me encantaba que lo hiciera, pero parece que Nerea sentía una gran curiosidad por hacer cosas diferentes, al rato me pidió:
-Cariño, me encantaría lamerte parte de tu culo de tu coño, ponte boca abajo a cuatro patas.
Obedecí y ella se colocó en la misma postura detrás de mí y sacando su legua comenzó a lamerme toda la zona de mi coño y de mi culo, dandome un enorme placer, yo recordaba que cuando comencé a salir con su hermano ella aún era una niña, pero en ese momento era una mujer divina. En un momento dado tuve un deseo y le pedí:
-Cuñadita ¿te animas a hacer un sesenta y nueve?
A ella la idea le encantó y se tumbó boca arriba el el sofá, yo entendiendo lo que quería, me puse encima de ella en posición invertida y comenzamos a comernos el coño mutuamente, creo que las dos nos proporcionamos un gran placer hasta que nos corrimos.
Tras descansar nos sentamos las dos en el sofá, de lado, nos besamos y yo le dije:
-Gracias cuñada, no sabes lo feliz que me haces.
Doblé mis piernas e inclinándome mi boca fue hasta sus tetas, me puse a chuparlas, otra vez, ella se puso a gemir mientras decía;
-Cuñada que bien lo haces.
Pero no me conformé con eso, sino que haciéndola tumbarse en el sofá llevé mi lengua hasta su coño, y una vez más me puse a chupárselo, la verdad era que su sabor me encantaba, ella gemía de una manera muy intensa yo seguía comeindoselo, pero ella me pidió:
-Mi amor, me gustaría que me hicieses lo mismo con la zona cercana a mi culo.
No me pareció mala idea y la pedí que se diera la vuelta y cuando lo hizo le acaricié con una de mis manos su culo, mientras que llevando mi lengua hacia la zona de su culo encomendé a lamérsela. Sus gemidos eran muy intensos, mientras decía:
-Cuñada, esto es divino.
En esos momentos oímos la voz de mi suegro que nos decía:
-Veo que lo estáis pasando muy bien sin mí, so zorras.
Las dos nos giramos y allí estaba nuestro suegro, al que no habíamos oído entrar, mi suegro añadió:
-Por haber sido malas y hacer estas cosas sin mi estáis castigadas.
El castigo consistió en que mi suegro se quitó los pantalones y los calzoncillos, y se sentó en el sofá, mientras nosotras nos pusimos en el lado opuesto del sofá, nos pusimos en el suelo a cuatro patas, según mi suegro:
-Como corresponde a unas putas como vosotras.
Y en esta postura debíamos ir hasta donde él se encontraba, así lo hicimos y desde este sitio debíamos de ir en esta postura hasta él, llegamos las dos a la vez, en ese momento, como dándose cuenta, Nerea me preguntó:
-¿Tú también follas con mi padre?
Mi respuesta fue llevarme su polla, que se había puesto durísima, a mi boca y comenzar a chupársela, mi suegro se puso a gemir, mientras mi cuñada decía:
-Vaya papi, así que no solo haces cornudo a mi marido, sino que haces lo mismo con tu hijo mayor.
Pensé que quizás era el momento de hacerla callar, así que me saqué la polla de mi suegro de mi boca, y se la ofrecí, ella se la metió en la suya mientras yo me dedicaba a lamerle la zona de su coño, mi suegro entre gemidos dijo:
-Que zorras sois, me estáis matando de gusto.
Su hija siguió chupándole la polla, hasta que su padre la dijo:
-So zorra, tengo ganas de follarte ponte a cuatro patas.
Como buena hija, ella obedeció y su padre, poniéndose detrás de ella le metió su polla en el coño, los dos se pusieron a gemir, yo por mi parte viendo el espectáculo me puse muy caliente y comencé a masturbarme.
Al rato mi suegro cogió a su hija con sus manos, la depositó en el suelo de medio lado, el se puso en la misma postura detrás de ella y continuó follandosela, ella entre gemidos decía:
-Papi esto es divino, sigue follandome.
Noté como la venía un orgasmo bestial, se sacó la polla de su padre de su coño y llevando su boca hasta ella se puso a chupársela y poco después era mi suegro quien se corría llenando con su leche el coño de su hija.
Mi suegro tardó un poco en recuperarse, cuando lo hizo me pidió:
-Lorenita, tengo ganas de follarte de pie.
Los dos nos pusimos de pie, y doble mi cuerpo para facilitarle la penetración, mi suegro se puso detrás de mí, Nerea se arrodilló a nuestro lado, y cogiendo con su mano la polla de su padre la encamino hacia mi coño, mientras decía:
-Que suerte tienes cuñada, el pedazo de polla que te vas a meter en tu coño.
Mi suegro me la metió y comenzó a moverse dentro de mí, mientras mi cuñada le acariciaba sus testículos, pero al rato mi suegro tuvo un nuevo capricho y pidió a su hija:
-So zorra, tengo ganas de metértela por el culo.
Nerea se colocó encima del sofá, mirando hacia el respaldo de mismo, a cuatro patas, su padre abandonó mi coño y poniéndose de pie sobre este mueble llevó su polla hasta el coño de su hija y de un golpe se la metió, Nerea soltó un fuerte gemido, mientras decía:
-Papa, me estas volviendo loca.
Su padre siguió follandose su culo hasta que ella se corrió, pero la polla de m suegro seguía en forma, se la sacó a su hija del culo y la ordenó:
-Zorra, móntame.
Nerea, obedeció otra vez a su padre, se puso encima de él y se puso a cabalgarle, yo veía el espectáculo y estaba bastante caliente, mi suegro lo notó y le dijo a su hija:
-Cariño, ya es hora de que seas amable con tu cuñada.
Los dos se levantaron del sofá, yo siendo las instrucciones de mi suegro, me puse a cuatro patas, de lado encima de este, en ese momento mi suegro ordenó a su hija ponerse en la misma postura detrás de mí, mi cuñada lo hizo y sacando su lengua comenzó a comerme el coño, mientras mi suegro se puso detrás de ella y volvió a meter su polla, dentro del coño de su hija, tanto mi suegro como yo nos pusimos a gemir, era una situación muy morbosa.
Pero a mi suegro no parecía gustarle estar mucho rato haciendo lo mismo y sacando su polla del coño de Lorena, vino hacia mi boca, me puso su polla al lado de esta y me ordenó:
-Lorenita, chúpamela.
Me apresuré a complacer sus deseos y me introduje su polla dentro de mi boca y comencé a chupársela, mi suegro se puso a gemir, al rato dijo:
-Mis zorritas, me voy a correr, y quiero que compartáis mi leche.
Sacó su polla de mi boca y su hija y yo chupamos su polla hasta que se corrio.
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