Hola, soy Anita y te voy a contar la experiencia que tuve con mi jefe.
Hace unos días estuve trabajando hasta tarde, necesita enviar muchos pasteles porque era graduaciones en la zona donde yo vivo.
Tengo 28 años, estoy soltera, no tengo compromisos y vivo sola. Prácticamente vivo solamente para mí y mi trabajo.
Mi último novio me engañó con mi prima hermana y me quede sola desde ese día.
Un día casual sin chiste me dijo mi jefe que necesita quedarme horas extras para poder sacar esos pedidos. Literalmente estaba estresada y cansada entonces tomé mi hora de comida y me fui a dar un baño a mi casa para despejarme un poco. Cuando llego a la empresa noto que ya estaban sacando panes, de inmediato me pongo a darles forma para aventajar y no salir tan tarde. Se hicieron las 6 de la tarde y mis compañeros de hornos ya se estaban yendo. Seguimos trabajando pero a las 8 se fueron las chicas de adornado y solo quedábamos mi jefe y yo. Uno empacaba y el otro encajonaba para que se los llevaran y llegaran en buen estado.
En una de esas me sentí cansada y me fui a la cocina a prepararme un café. Me agacho y se me asoma un poco de la tanga, mi jefe la vio y me dice “que bonito calzón, ¿me deja verlo más de cerca?” Yo solté la risa y le digo… “cómo cree si nos ve alguien nos cuelgan”, él se acercó más y me dijo “déjame verlos más de cerca”, se hincó y me desabrochó mi pantalón, me olió de un lado y de otro. Me dijo que si podía meter la mano que no me lastimaría que solo era para tocar el hilo por la parte de atrás. Yo le dije que si pero que después de eso él me tenía que cumplir porque ya me estaba poniendo caliente. Él pasó su mano para atrás de mí y jaló un poco mi tanga.
Me bajó mi pantalón, me recargué a la mesa y apreté su cabeza contra mi vagina. Él me pasaba su lengua de un lado a otro, me succionó y jalaba mis labios. Me subió encima de la mesa, me abrió las piernas y me siguió lamiendo, yo sentía que su lengua me atravesaba y yo no paraba de sentir placer. En eso me pide que me hinque sobre la mesa, dándole la espalda, me siguió lamiendo pero en esta ocasión succionaba y jalaba mis dos hoyos.
Yo sentía que ya no podía más y me doble con un orgasmo. Gemí y grité algo fuerte, pero como estábamos solos no me importo. Me bajo de la mesa y me puso de pie, me la metió hasta adentro en el primer intento me dio bien rico hasta que termino adentro de mi. Solo fui al baño y me limpié, terminamos el trabajo y ya era hora de regresar a descansar. cuando íbamos a mi casa, mientras él manejaba yo le regresé el favor, le chupe hasta la ultima gota me lo tragué todo.
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