Como le dije en el relato anterior, Ness no era tan intensa como su madre, sin embargo, había algo en ella que me calentaba mucho, ya quería que llegara el fin de semana para coger nuevamente con ella, quería venirme en sus tetas, coger con calma, sin prisa, romperle el culo y llenarlo de mi semen.
La semana transcurrió lenta, Ness me pregunto si podía enviarme fotos y audios, le dije que sí, entonces empezó un juego morboso por teléfono, yo ansiaba que llegara el viernes para irnos a coger, Ness por su parte calentaba el ambiente con las fotos, videos y audios que me enviaba, en donde podía admirar todo su caliente cuerpo, desde los carnosos labios de su boca, hasta los húmedos labios de su vagina.
Ness tiene una elegante y sensual colección de conjuntos de lencería, mismos que me fue mostrando durante esa semana, aunque nunca pensé en cogerme a ninguna hija de Isa, ahora que sucedió la situación me calentaba mucho, Ness alimentaba el fuego con las fotos, videos y audios que me enviaba, cada vez más atrevidos y excitantes.
Finalmente llegó el viernes, con motivo de mi actividad tuve un evento fuera de la ciudad ese fin de semana, por lo que no hubo ningún problema para mí en escaparme, Ness tampoco tuvo problema, con el pretexto de su reciente victoria y alejamiento definitivo de su ex esposo, su madre Isa, cuidaría de los hijos de Ness, que además ya no eran unos niños, pero Ness no quería que estuvieran solos.
Nos quedamos de ver en un restaurante para que Isa no viera que salía conmigo, ninguno de los dos queríamos que ella se enterara de nuestros encuentros sexuales, al llegar al restaurante me fui a sentar a una mesa lo más alejada y sola, aunque no fue del todo posible, pues estaba muy concurrido.
Ness vestía un pantalón de mezclilla ajustado, una blusa blanca sin mangas, una cola de caballo (me recordó cuando conocí a su madre) lucía muy juvenil y sexy, se disculpó por ir vestida así, le dijo a su Isa que iría de fin de semana a la casa de una amiga suya en un pueblo cercano con un lago muy lindo (justo en donde yo tenía mi evento), le respondí que se veía muy sexy, ella se ruborizó un poco, ordenamos la comida, entre plática y bromas nos apuramos a comer, ambos queríamos comernos el uno al otro con urgencia.
De camino al pueblo, nos íbamos besando cada vez que había oportunidad, al llegar, llamó a su amiga para pasar a verla y atar cualquier cabo suelto, al llegar a la casa de su amiga, le marcó a Isa, su amiga la saludó por teléfono y la coartada quedó perfecta, ellas quedaron de reunirse al día siguiente en lo que yo asistía a mi evento.
Ness regresó al auto feliz y relajada, yo no bajé del auto, no quería que su amiga me viera, así las cosas, nos dirigimos a una cabaña que tenía reservada por parte de mis anfitriones, era una cabaña pequeña, pero ideal para Ness y para mí, tenía una chimenea grande, a un lado un sillón, enfrente una cama king size, del otro lado estaba una cocineta con una barra y un frigobar, el espacio había sido aprovechado al máximo.
También contaba con un vestidor y un baño la suficientemente grande para ambos, una vez dentro, nos faltaron manos para desnudarnos y comernos a besos, recorriendo con nuestras lenguas y labios el cuerpo del otro, al llegar a su vagina se sentía caliente, estaba ya muy mojada, la senté sobre el colchón de la cama, separé sus piernas metí mis dedos para separar esos jugosos labios adentro estaba completamente mojado, sus jugos viscosos y tibios ya escurrían por sus muslos.
De su boca salían gemidos leves, ella se retorcía abría más sus piernas dejando ver el interior rosado de su panocha caliente, mientras se tocaba sus tetas y mordía ella misma sus pezones, yo entretanto me ocupaba estrujar sus nalgas, de lamer, succionar y dar pequeños mordiscos a su clítoris hasta hacerla venir en mi rostro, mojando bigote y barba con sus calientes jugos agridulces, después de limpiar desde su ano hasta su monte de venus, mis labios permanecieron pegados a su botón rosado sintiendo como se contraían sus músculos vaginales.
La respiración agitada de Ness se calmó, acariciaba mi cabeza y mi espalda, cuando recuperó el aliento me dijo “ahora es mi turno” al tiempo que me jalaba y se levantaba de la cama dejando caer su cuerpo sobre el mío, sus nalgas duras reposaban sobre mi pecho, podía sentir lo caliente y húmedo de su panocha, inclinó su cabeza para besarnos, mientras iba moviendo su cadera y piernas hacia atrás, al llegar a mi dura verga, frotó su mojada cuca en mi erecto pene, seguíamos pegados con un apasionado beso, nuestras lenguas incansables se enredaban en un sensual intercambio de caricias, sus piernas siguieron hacia atrás, Ness dejó de besarme, para recorrer mi cuello, pecho y abdomen con su lengua hasta llegar a mi verga.
Empezó a limpiar todos los jugos que dejó untados su palpitante vulva, bajó hasta mis huevos para meter cada uno a su boca, recorriendo con su lengua cada milímetro, después siguió al tronco, recorriendo todo con su lengua y labios, hasta llegar al glande, primero lo besó, después lo limpio con lengua tragando la mezcla de mi líquido pre seminal con sus jugos, luego lo empezó a engullir poco a poco hasta tragarlo todo, se separaba por segundos para tomar aire y continuar, mi verga le provocaba arcadas pero ello continuaba, sus ojos estaban llorosos, sus mejillas estaban rojas, parecía que iban a explotar.
Yo la tomé con ambas manos de su cabeza, empecé a bombear como si estuviera cogiendo, sentía como escapaba la saliva por las comisuras de sus labios, los sonidos guturales y de su respiración eran muy excitantes, no pude aguantar más, mi cuerpo se tensó, dejé salir mi semen en su boca, Ness, se quedó inclinada sobre mi verga, recuperando el aliento, yo también respiré un poco, mi verga aún estaba dura, quería más de Ness y ella quería más de mí.
Ness se separó un poco sacando mi verga de su boca, sólo para tomar aire y limpiarla desde los huevos hasta la punta, eso bastó para que estuviera nuevamente durísima, lista para meterla en todos sus agujeros, al sentirlo, Ness movió sus piernas hacia adelante justo para quedar sentada encima de mi falo, para introducirlo en su chorreante vagina, no costó trabajo, estaba inundada, sus fluidos escurrían sin parar, Ness puso sus manos sobre mi pecho y empezó a cabalgarme, mientras sus caderas subían y bajaban por mi pito, Ness estaba tan caliente que pronto llegó a otro orgasmo, mojando mi verga y mi abdomen con sus tibios jugos.
Ness siguió subiendo y bajando con más intensidad, el sonido de nuestro cuerpos chocando salpicados con sus fluidos era muy excitante, nos tomamos de las manos para que las suyas se apoyaran en las mías, mientras ella seguía dando sentones sobre mi pene, metiéndoselo hasta el fondo, sus tetas rebotaban libres de una manera hipnotizante, sus pezones estaban erectos, duros y tersos a la vez, Ness estaba tan caliente que otra oleada de sus calientes jugos bañaron mi falo, sus manos apretaron mis manos, sus muslos se tensaron, las paredes de su vagina apretaban mi pito, como si lo exprimieran, Ness se inclinó para darnos un beso.
Su respiración estaba muy agitada, su rostro enrojecido, su piel perlada de sudor, entre sus tetas se dibujaba un camino húmedo de pequeñas gotitas de sudor, que lamí para disfrutar de su salado sabor, aprovechando para besarlas todas y morder un poco esos pezones oscuros, duros y tersos a la vez, yo aproveché ese descanso que se dio Ness para abrazarla y girarnos hasta quedar encima de Ness sin sacar mi dura verga de su mojada concha, nos dimos otro beso apasionado, mientras yo retomaba el rito metiendo y sacando mi verga, primero lento, aumentando poco a poco de intensidad, sus tetazas se movían rítmicamente, me inclinaba a besarlas a morder esos pezones duros.
Ness acariciaba mis brazos, mi espalda, mis nalgas, sus gemidos se convirtieron en gritos, aumenté la velocidad e intensidad de mis embestidas, nuevamente Ness mojó mi verga, al tiempo que decía “vente, vente ahora, ya, ya, yaaaa”, al sentir sus paredes vaginales apretarse en torno a mi pene, aumenté la velocidad para llenarla de mi semen, al sentir mi cálida leche en su interior, Ness me apretó contra ella, me dijo “no la saques, no la saques”, nos quedamos así unos minutos, ambos recuperando la respiración, Ness me dijo al oído:
Ness: “quiero que me cojas por el ano”.
Yo: “encantado de hacerlo, tus deseos son órdenes”.
Ness: “¿seguro?” una sonrisa pícara y una ceja levantada me miraban.
Yo: Seguro, en unas horas empiezo por romperte ese culo.
Ness sonrió, al levantarnos de la cama, notamos una mancha de humedad producida por nuestros fluidos, nos reímos, tratamos de limpiarla un poco, luego nos dimos una ducha y nos preparamos para la cena que me hacían mis anfitriones.
Continuará.
Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.
Kazador 69
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