Los dos en mi cama, acostados boca arriba, sin decir una sola palabra. Desnudos, todavía extasiados de placer, de haber pasado una barrera, un tabú, una fantasía.
–Gracias hijo, fuiste muy dulce. –Dije.
–Gracias a vos mamá, espero guardes nuestro secreto. –Pidió Lucas.
–Por supuesto hijo, es nuestro secreto más lindo. –Prometí.
Me incorporé en la cama, miré su cuerpo desnudo, su pene flácido, se lo notaba húmedo por su semen y mis jugos. Me acerqué con mi boca y empecé a jugar con mi lengua y boca.
Primero en sus abdominales, después baje a su pene, a sus testículos, Lucas empezaba a moverse y su pene a reaccionar.
Lo pajeaba y lo chupaba, su pene ya estaba otra vez casi a pleno, saboreaba cada centímetro de esa verga, bajaba a sus huevos y de ahí con mis dedos a su ano.
–Date vuelta hijo. –Pedí con dulzura.
Lucas obedeció, se dio vuelta, se puso en cuatro ofreciendo su cola.
Comencé a lamer su verga ahora desde atrás, la recorría con mi lengua, subía a sus bolas y después lento a su ano. Lo tenía suave, cerrado, rico, sin pelos casi.
–¿Te gusta así hijo? –Pregunté.
–Si ma, me encanta. –Contestó Lucas.
Separé sus cachetes y me concentré en su ano, rodeé con mi lengua su agujero, lo besé, lo penetré con mi lengua, lo disfruté a pleno. Lucas también disfrutaba de esos mimos, se notaba en su pija que ahora estaba dura como un palo.
Puse el dedo índice en su ano húmedo, presioné suavemente, Lucas no opuso resistencia. Lo hundí un poco y lo saqué, volví nuevamente con mi lengua.
–Ahora me toca a mí. –Dije mientras me tiraba sobre la cama boca arriba y con mis piernas abiertas.
Lucas se levantó, bajo con su boca a mi entrepierna, me separó las piernas y metió su lengua sin dudar.
Se abrían mis labios vaginales con su boca, todavía tenía restos de su semen dentro de mí, Lucas saboreaba todo.
–¿Te gusta hijo? No pares. –Pedí.
–Me gusta mucho si, estás muy rica ma. –Dijo Lucas.
Estaba a punto de acabar, de explotar de placer, Lucas hundía su lengua, jugaba con sus dedos, me volvía loca. No pude contenerme y estallé de placer, le acabé en toda la boca.
–Uf mana si, me encanta. –Dijo mi hijo.
–Me doy vuelta hijo. ¿Querés? –Pregunté.
No tardó nada y él mismo me ayudó a darme cuenta y ponerme en cuatro.
–Ma tengo miedo que vuelva papá. –Dijo Lucas.
–No pasa nada hijo, ni tu papá ni tu hermana llegan, nos queda una hora solos, tranqui. –Dije.
Lucas ahora más tranquilo hundió su lengua en mi agujerito, lo deseaba mucho, se notaba en cómo me miraba siempre y como me sostenía ahora mis cachetes, bien abiertos para exponer mi ano.
–Haceme tuya hijo. –Le pedí arqueando mi espalda y sacando cola.
–Cómo deseo esa cola ma, siempre me gustó, es hermosa. –Dijo Lucas poniendo la cabeza de su verga en mi agujerito.
Tenía la pija enorme, el glande húmedo, caliente, lo sentía intentando, penetrar mi ano mojado.
Lucas me agarró de la cintura, arqueé más la espalda, ya no se contuvo, intento empalarme de un solo envión.
Su verga era un palo duro y enorme, con dificultad la metió, me partió el culo, grité de dolor y placer.
Sus bolas chocaron en mi conchita, sentía toda su carne abriéndome la cola.
Ahora Lucas me tomó de los hombros y me empezó a coger con fuerza, cada embestida me hacía llorar de dolor y placer, me estaba reventando la cola, me encantaba sentirlo así.
–No pares hijo, me abrís toda, me encanta. –Dije.
Lucas seguía embistiendo con su verga a full, ya mi cola no ofrecía resistencia. Empecé a acabar nuevamente, mi hijo lo notó y aceleró aún más la penetración.
–No doy más ma, te voy a llenar. –Dijo Lucas.
–Si hijo. No pares por favor. –Pedí.
Enseguida sentí un chorro de su leche caliente llenando mi ano.
Fuerte, espesa, me llenaba toda, su verga dura se sentía de maravillas en mi cola.
Lucas ahora la retiró todavía dura y chorreando. Mi ano daba señales del maltrato que Lucas le había dado, estaba abierto, rojo, lleno de su leche.
Otra vez los dos tirados boca arriba en mi cama matrimonial.
Cansados, confundidos, felices, Lucas sin decir una palabra.
–Gracias hijo, sos un dulce, deseaba mucho esto. Guardemos nuestro secreto ¿si? –Pedí.
–Si mamá, yo también lo deseaba mucho, sos increíble. –Dijo Lucas sellando sus palabras con un beso muy dulce en mi boca.
–Sos un bombón hijo. Ahora sí Lucas, a ducharte y acomodar todo que llega el resto de la familia. –Dije.
Lucas fue al baño, yo me quedé acomodando la habitación y preparando todo para darme una ducha.
El resto de la familia ya no tardaría en llegar.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos