Amigos les escribo esta anécdota, que al igual que las demás, nos hizo pasar una noche increíble y una buena cogida a mi esposa.
Resulta que un día un amigo me dijo que fuéramos a una reunión con sus amigos del trabajo, yo acepté y llegando a casa le comenté a mi esposa, Priscilla, de 23 años, se enojó pues dijo que no tenía ropa y todas esas cosas que las mujeres hacen antes de colocarse su mejor atuendo.
Ella salió con un vestido corto floreado, escotado y con mangas infladas, era algo corto y se lo puso con sus tenis blancos, me encantaba que usara ese vestido por que se notaban sus pequeños pezones, y aunque es chaparrita y muy delgada, tiene unas piernas muy bien trabajadas en el gym.
Al llegar a la palapa donde sería la reunión, mi amigo salió y nos miró algo sorprendido, preguntamos si había algún problema y se redujo a decir que no, que pasáramos. Yo llevaba cervezas y una botella de tequila, pero la sorpresa fue que al entrar solo había unos 6 señores de entre 40 y 50 y tantos años, lo cual nos hizo pararnos en seco, al parecer, las esposas no estaban invitadas.
No hubo problema y durante la noche todo marchó bien, todos se portaron muy amables con Priscilla, y ella entre risas y tratando de encajar en la reunión, seguía con los chistes que hacían.
Llegó el momento en que mi amigo propuso unos shots de tequila para brindar, todos lo hicimos, incluso Pri, aunque yo sabía que el tequila la ponía muy caliente. Durante la noche las latas de cerveza sonaban y las botellas de tequila hacían su ruido. Algo tarde, llegó un señor cincuentón, pero al parecer era el líder del grupito, pues todos se alegraron al verlo.
Francisco, el señor, era el típico todas mías, chavo ruco, de buen cuerpo y vestimenta de joven caro, así que llegó haciendo de las suyas, al ver a Pri no tardo en decir “vaya que invitada de lujo tenemos”, todos rieron y mi amigo nos presentó, dijo que le había parecido bien invitarnos pues él tiene poco en la empresa y no sabía si se integraría bien, pero al parecer a todos les resultó una buena idea, más al ver a mi mujer en ese vestido de niña buena.
Como ya no había sillas Pri se me sentó en las piernas, ahí supe que el tequila ya le había hecho efecto, yo feliz comencé a sobar una de sus piernas mientras en mi otra mano sostenía la cerveza.
Francisco entre broma nos soltó un “Si te cansas también yo puedo servir de silla” y todos se rieron, yo me puse rojo de entre pena y enojo por ser tan directo con mi mujer, sin embargo, sabía que eso a Pri le gustaba. Para no hacer el cuento largo, ya como a la 1 de la mañana, todos estábamos borrachos y Pri cada vez que podía se me movía en las piernas, yo sentía el calor de su conchita en mi pierna.
Pri me susurró si la acompañaba al baño, pero Francisco escuchó y nos dijo, “si gustas yo te llevo, yo también voy para allá”, yo le comenté que estaba bien que yo la llevaría, él insistió y nos acompañó. Los baños eran comunitarios, estaban cerca de la palapa, sin embargo, estaba algo oscuro, pero dentro del baño solo había 3 cubículos y podían entrar hombres y mujeres.
Mi mujer no salía cuando Francisco salió acomodándose su pantalón y me pidió ir por unas cervezas para los tres, yo accedí pues estaban cerca, cuando iba de regreso noté al señor platicando con Pri muy cerca como acorralándola un poco hacia la barra de los lavabos, ella se reía de lo que él le decía, y haciendo tiempo se espere un poco afuera, pero podía escuchar al Francisco diciendo “es que te ves muy bella, y hueles bien”, ahí supe que algo iba a pasar esa noche.
Soné las latas y les comenté que ya era hora de ir a sentarnos, algunos de los señores ya estaban colocando carne en el asador y otros platicaban cerca de donde habíamos estado sentados.
Priscilla se sentó arriba de una barra de cemento y yo me coloqué a un lado, Francisco al otro y se nos unió mi amigo, los 4 platicábamos; Francisco levantó la lata que escurrió un poco y mojó a Pri en la pierna, él muy acomedido se disculpó y con su mano trató de secar el muslo de ella, noté como lo apretó con lujuria, pero noté su argolla de matrimonio.
Cuando fui a la hielera por más cerveza, Francisco y otro señor se quedaron platicando con Pri, Francisco se le pegaba mucho a mi mujer y ella tomaba un trago del vaso de Francisco, yo veía ese show, luego noté que ella se dirigió al baño por lo que me adelanté y me metí en el tercer cubículo del fondo.
En un momento me llegó un mensaje de Pri “Amor, ya ando borracha y caliente, deberíamos de ir a casa, no sé si soy yo o el señor (Francisco) me trae ganas. BTW voy al baño ¿dónde estás?”, yo lo leí justo cuando la escuché cerrar la puerta de metal del cubículo de al lado; segundos después escuché los pasos de otro hombre, obviamente era Francisco.
Yo le respondí el mensaje a Pri “¿te gusta el señor? Quieres que nos divirtamos con él un poco?”, mi mujer no contestó pues justo salió del cubículo directo al lavabo enfrente para lavarse las manos cuando yo me asomé un poco por la puerta y noté que Francisco se le acercó por detrás y dándole un tremendo arrimón le dijo si podía lavarse las manos también, y la dejó entre él y el lavado, ella solo se rio y disfrutó del roce.
Priscilla trató de zafarse pero Francisco la tomó de la cintura “estás muy bonita y mira tu cuerpecito, me gusta”, ahí noté que Francisco era mucho más alto que Pri, ella se limitó a reír y colorar sus manos en el lavabo, el señor metió su mano debajo del vestido de mi mujer y ella se quedó ahí congelada, entre borracha e impresionada, él le dijo “putita traes tanga”, ella lo miraba por el espejo que tenían enfrente.
Francisco la giró para tenerla de frente y sin pensarlo metió una mano en el pecho de mi mujer por el escote, como tenía elástico sacó la pequeña teta de mi mujer, los dos se rieron y después el metió la mano nuevamente debajo del vestido y le dijo, estás bien mojadita, me prendes mucho (algo así escuché), y luego le puso con su mano la mano de mi mujer en su verga, “mira cómo me pusiste”.
Alguien se acercaba al baño por lo que tuvieron que parar y salir, yo salí después con una tremenda erección y adrenalina que parecía que mi corazón saldría de golpe.
Seguimos platicando afuera un rato, yo notaba la tensión entre Pri y Francisco, disimulando un beso y que yo estaba borracho le dije a mi mujer en su oído “vas”, ella ya sabía a lo que me refería, por lo que cuando tenía de frente al señor y ella estaba sentada arriba de la barra abría un poco las piernas mostrándole “por accidente” su tanguita lila que llevaba puesta.
Un poco después le pedí a Pri ir a “tomar aire” por ahí en la palapa, fuimos a una parte oscura en donde había otro asador, empezamos a fajar un poco, paramos por que escuchamos voces y pasos, eran Francisco, otro de los señores y mi amigo, nos alcanzaron y fingimos estar viendo el lugar, le dije a mi amigo que fuéramos a traer unas cervezas para todos, él dijo que si, cuando fuimos él se detuvo al baño y aproveché para escabullirme y espiar a Pri, cuando llegué balla escena.
Desde detrás de unas palmeras pequeñas observé al otro señor estarle comiendo la boca a Pri, él era algo gordo, pero sostenía a Pri muy fuerte hacía él, mientras detrás Francisco le subía el vestido con su mano izquierda y mirando de vez en cuando para ver si no venía nadie le sobaba con los dedos de la otra mano las nalgas a mi mujer, luego le hizo a un lado el hilo de la tanga, mojándose los dedos comenzó a metérselos despacio a Pri.
En un momento Francisco se puso en cuclillas, y comenzó a comerle el culito y la conchita a mi mujer. Yo estaba durísimo que quería unirme, pero me contuve, desafortunadamente mi amigo se acercaba y los señores soltaron a Pri, aunque estaba algo despeinada y roja de su cara, enseguida di la vuelta y llegué corriendo con mi amigo. Todo parecía en calma.
Yo quería seguir viendo el show pero no sabía cómo, hasta que aproveché que ya la música estaba alta y uno que otro cantaba para decirle a Francisco “te vi, te llevo a Pri al baño ya anda caliente y peda, ahorita te vemos”. Francisco abrió los ojos como plato y no supo que decir solo me miró y movió la cabeza algo incrédulo.
Me llevé a mi mujer al baño y fuimos al último cubículo, ahí me puse de acuerdo con ella y le pedí fingir que estaba borracha, aunque no fue difícil porque ella ya estaba flojita por el tequila.
Francisco venía caminando y dejó su lata de cerveza en la barra del lavabo, se metió al baño y los tres en el pequeño cubículo aprovechamos, yo me senté sobre el tanque de agua del baño, sentada estaba Pri en la taza y Francisco pegado a la puerta la cerró, me preguntó si estaba bien y le dije que si, que nos encantaba el pedo.
Él se agachó y levantando las piernas de Priscilla comenzó a comerse su conchita, estaba brillosa y pegajosa por el faje de hace rato, no importó y el señor comenzó a comerla despacio luego con su lengua trataba de abrir los labios de ella, yo le bajé el vestido del escote para mostrar sus diminutos pechos, Francisco estiró su brazo y los apretó, luego la levantó y le quitó la tanga.
Priscilla estaba en cuatro sobre la taza, Francisco estaba a punto de metérsela pues le había escupido a su mano y lo embarró en la conchita de Pri, pero lo detuve, le pasé un condón que tenía en mi cartera, y el sin decir nada se lo colocó, yo me abrí la bragueta y le metí mi verga a mi mujer, Francisco estaba dándole muy rico a Pri que me hacía sentir sus gemidos en mi verga que estaba durísima.
De pronto se escuchó alguien en el baño, Francisco sacó su verga de mi mujer y se masturbó despacio, esperando que no nos escucharan, tras unos minutos quedamos solos de nuevo, el le quitó el vestido a Pri, y al querer meter su verga se reventó el condón, él me miró pero le dije que no tenía otro, él dijo que no se podía quedar así, solo me dijo “perdóname por lo que voy a hacer” y se la clavó directo, ella soltó un pequeño grito, el cabrón me miraba esperando una reacción, yo los miré y le metí la verga nuevamente en su boca.
No pasó mucho cuando Francisco sacó su verga y entre aguantando el orgasmo y soltando unas respiraciones agitadas apretó su pene y aventó unos chorros que salpicaron la espalda y nalgas de Pri, yo seguí dándole en la boca, Francisco trataba de recuperarse, aunque sus piernas no lo sostenían bien.
Le pidió a Priscilla colocarse sobre la taza en sentadilla y él le metió la verga en la boca, yo me masturbaba viendo, y de pronto ahí estaba de nuevo, Jorge mas agitado y completamente rojo a pesar de ser algo bronceado, comenzó a hacer caras y arrojo un chorro en la boca de mi mujer.
Yo me paré y le aventé un poco más en la boca, ella escupió todo. Tras unos momentos Francisco salió y se despidió de la gente, nosotros regresamos a la reunión con mi amigo como si anda hubiera pasado. Cabe mencionar que el vestido de Priscilla quedó con algunas manchas de la leche y ya no se colocó la tanga pues se la llevó Francisco.
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