Mi amiga Teresa y su nieto

1
11997
T. Lectura: 8 min.

Un día mi amiga Teresa me llamó, me contó que estaba preocupada, porque su nieto, un joven que acaba de cumplir los dieciocho años, era muy tímido, apenas salía de casa, le dije que quizás podía ayudarla, pero debía de seguir mis instrucciones, quedar un día en que los tres estuviéramos en casa y debía de ponerse esa minifalda jeans tan corta que tenía, aceptó y en día señalado me presenté en su casa, como me había prometido llevaba esa falda tan corta que dejaba ver esas espectaculares piernas que pese a su edad, mi amiga tenía.

Me llevó al salón donde estaba su nieto, era un chico muy guapo, y me lo presentó, nos sentamos los tres en el sofá y ella me dijo:

-Fíjate que nieto más sexy tengo.

-Es verdad, dije yo, y señalando a su bragueta añadí, y no parece estar mal dotado.

Y llevando mi mano hasta su polla se la acaricie por encima de su pantalón, Teresa se hizo la enfadada y dijo:

-Pero que haces, puta.

-Amiga, dije yo una polla como está no puede estar sin estrenar.

Le desabroché los pantalones y se la saqué, desde luego el chico no tenía mal instrumento, la cogí con mi mano y me puse a meneársela, el chico parecía avergonzado, y su abuela me dijo:

-So puta, ¿Que le haces a mi nieto?

Seguí acariciándosela, el no pudo aguantar más su timidez y se puso a gemir, en ese momento pensé que era hora de avanzar así que me subí la minifalda, me quité las bragas y le dije:

-¿Nunca has comido el coño a una mujer?

Él con cara de vergüenza me contestó que no con la cabeza, a lo que yo le dije:

-Pues yo te enseñaré.

Le indiqué que llevará su boca hasta mi coño y sacara su lengua, él lo hizo y comenzó a comerme el coño, poco a poco siguiendo mis consejos fue mejorando su técnica, y cada vez me fue dando más placer, esta que yo le dije:

-Cariño creo que ha llegado el momento en que empieces a follar, quitaré toda tu ropa y túmbate en el suelo.

El chico muy obediente hizo lo que yo le pedía, notaba que Teresa no estaba muy satisfecha de lo que estaba ocurriendo, así que le dije:

-So zorra, quítate tú también el tanga, tanto tu nieto como yo estamos deseando verte el coño.

No sé si este estaba muy conforme con mis palabras, pero el caso es que con una mezcla de curiosidad y asombro comenzó a mirar hacia su abuela, esta parecía que sentía cierta vergüenza, pero de otro lado deseaba que yo siguiera y que su nieto perdiera su virginidad, así que se levantó del sofá y subiéndose la falda, se quitó las bragas.

Yo me puse de rodillas encima de él, cogí su polla con mi mano y la dirigí hacia la entrada de mi coño, y me la introduje en mi interior, el chico se puso a gemir, mientras decía:

-Que rico es esto.

-Si mi amor, dije yo, follar es una de las cosas más deliciosas que uno puede hacer.

Y seguí follandole, en ese momento Teresa dijo:

-Sera mejor que os deje solos.

-Ni hablar puta, le respondí, tú te quedas aquí, si no puedes aguantarte las ganas de masturbarte hazlo aquí delante de tu nieto, que vez que el sexo es algo natural y que su abuela es una puta.

Ella obedeció, se la notaban las ganas que tenía de darle alegría a su coño, pero la daba corte hacerlo en presencia de su nieto, yo seguí cabalgando su polla, el gemía se le notaba que estaba disfrutando, pero también su inexperiencia., su polla se bajó un momento, yo le dije a Teresa:

-Venga zorra, no te quedes en el sofá, ven aquí y mira como recupero la polla de tu nieto.

Ella, con un poco de mala gana, pero a la vez excitada, se puso detrás de mi, con una de mis manos cogí la polla del chico con una de mis manos y se la meneé un poco, después sacando la lengua de mi boca le lamí su miembro, cuando consideré que la tenía bien dura, la puse entre mis tetas y ordené a su abuela:

-Guarra, apriétame las tetas.

Ella lo hizo, cuando yo puse a menear mis tetas, como si fuera un coño, el chico se puso a gemir, yo le dije a su abuela:

-Voy a volver a metérmela dentro.

Me puse encima del chico y, nuevamente introduje su polla dentro de mi coño, el chico seguía gimiendo, yo hice un gesto a su abuela, y esta comprendiendo muy bien mis deseos, llevó su lengua hasta uno de mis pezones y se puso a chupármelo, tanto el chico como yo gemíamos de una manera muy intensa, la verdad es que tener dentro del coño una polla virgen tenía mucho morbo, y de otro lado Teresa sabía cómo chupar una teta. Pero tuve otra idea perversa, y ordené a Teresa:

-Acaríciame el culo.

Teresa llevó sus manos hasta mi culo y se puso a acariciármelo, para mi era una situación muy morbosa. Seguí montando a su nieto, hasta que este se corrió y una gran cantidad de leche llenó mi coño, en ese momento me levanté de encima del chico me fui hasta el sofá, y me senté en el con las piernas bien abiertas, entonces le dije a Teresa:

-Mira mi coño, lleno de la leche de tu nieto, ¿Seguro que no quieres probarla?

Teresa parecía cortada por la presencia de su nieto, pero seguía siendo muy puta, así que, tras dudarlo mi poco, vino hacia donde estaba yo, y sacando la lengua de su boca se puso a comerme el coño, a cada lengüetazo que me daba yo sentía que perdía su vergüenza y estaba más caliente y finalmente se corrió.

En ese momento miramos al chico, se encontraba de pie mirándonos y resultado de ello su polla se había vuelto a poner dura, yo le dije a Teresa:

-Mira tú nieto parece que tiene ganas de más, vamos.

Fuimos hasta donde él estaba, yo me arrodillé ante él, Teresa parecía querer seguir de pie, pero la hice una señal, para que se arrodillara a mi lado, en ese momento, mirando a su nieto, dije:

-Mi amor voy a hacer algo para volver a poner esta cosa tan deliciosa en forma.

Cogí su polla con mi mano la puse entre mis tetas, me las apreté y comencé a moverlas para dar placer al instrumento del chico, como si la tuviera dentro de un coño, el chico, se puso a gemir, yo seguí con mi técnica hasta que la polla se puso bien dura, en ese momento mi mente concibió una idea perversa, y le dije a Teresa:

-Vamos, so zorra, anímate y ten entre tus tetas la polla de tu nieto.

Ella pareció un poco escandalizada por mi propuesta, yo viendo su cara le dije:

-Cariño, eres una abuela preocupándose por el bienestar de su nieto.

No sé si porque la convencí, o porque la di una excusa para satisfacer los deseos que su cabeza comenzaba a desarrollar, pero el caso es que cuando yo me levanté de delante de su nieto, ella se arrodilló y ocupó mi lugar, de forma dubitativa cogió la polla de su nieto con la mano y la colocó entre sus tetas, apretó estas con sus manos y comenzó a moverlas, al principio con dudas, luego de una forma decidida.

Su nieto, al principio parecía cortado por el hecho de que era su abuela quien se lo hacía, pero al ver que esta lo hacía con cada vez mayor seguridad, se dejó llevar y exclamó:

-Abuelita, me gusta.

Quizás esto volvió a despertar los reparos de su abuela, que dijo:

-Basta ya esto no está bien.

Yo mirando a su nieto le ordené:

-Cariño, cómeme el coño.

-Pero nunca lo he hecho, me replicó el nervioso.

-Tu abuela te enseñará, le repliqué.

Y me senté en el sofá con las piernas bien abiertas, el chico vino hacía donde yo estaba, había abierto mis piernas todo lo posible, y se arrodilló y sacando su lengua comenzó a comerme le coño, sus lametazos eran torpes, pero se le notaba que le ponía ganas, y pese a su resistencia su abuela no pudo resistirse mucho tiempo a darle instrucciones sobre como lamer un coño.

Y me hizo correrme, en ese momento yo le dije:

-Mi amor lo has hecho muy bien, creo que es hora de que volvamos a follar, pero antes déjame que te la chupe para volver a poner tu polla en forma.

Le pedí que se pusiera de pie, yo me arrodillé ante él y comencé a chupársela, Teresa nos miraba, yo notaba que pese a que le daba corte el hecho de que fuera su nieto, ella deseaba meterse ella polla de buen tamaño dentro de su boca, así que mirándola, le dije:

-Mira que buena polla tiene tu nieto, ¿No te parece injusto privarle de tu capacidad para chuparlas solo porque sea tu nieto?

Mientras decía esto, yo masturbaba a su nieto, quería que su abuela no pudiera apartar sus ojos del instrumento tan potente, y lo estaba consiguiendo, y quizás porque tenía su polla en sus manos su nieto comenzó a pedir:

-Abuelita, chúpamela.

Poco a poco la resistencia de Teresa comenzó a derrumbarse, se levantó de la silla donde estaba sentada, vino hacia mí, me hizo un gesto para que me apartase, se arrodilló ante su nieto, cogió la polla de este con la mano y metiéndosela en la boca, se puso a chupársela.

Su nieto, al sentir la boca de su abuela sobre su polla se puso a gemir de una manera mucho más intensa de lo que lo hacía cuando yo se la chupaba, y ésta a medida que se comía esta polla tan especial para ella iba perdiendo la vergüenza y sacando cada vez más su puterio, yo viéndoles me calenté mucho y terminé por decir:

-Chicos, que no vais a dejar nada para mí.

Me tumbé en el suelo con las piernas bien abiertas, y dirigiéndome al nieto le dije:

-Mi amor tengo ganas de follar contigo,

Él me confesó que era virgen, pero no estaba con dos mueres cualquiera allí estábamos su abuela y yo, las dos decididas a que esto terminara, le pedimos que se tumbara en el suelo, su abuela le cogió la polla con la mano, yo me puse de pie, encima de él, y poco a poco fui bajando, cuando ya estaba en cuclillas, le hice una señal a Teresa para que soltara la polla del chico, y yo la agarre con mi mano y mientras me terminaba de agachar fui encaminando la polla del chico, que estaba dura como una piedra, hacia mi coño, hasta que llegó a la entrada y rápidamente introduje la totalidad de ella dentro de mi coño.

El chico al sentirla se puso a gemir, de una manera que llegué a temer que le diera un infarto, pero era delicioso oírle, y eso me calentó todavía más, mientras Teresa nos miraba fijamente, su nieto la miró, mientras yo le cabalgaba y le dijo:

-Abuelita, esto es fantástico, no creí que se pudiera gozar tanto.

Yo seguía cabalgando aquella polla y potente, pero esta inexperiencia tuvo su precio, él se corrió rápidamente llenando mi coño con una gran cantidad de su semen, parecía una vaca lechera.

Cuando me levanté, tanto su abuela como yo pudimos comprobar que su polla estaba llena de restos de su leche, ella no se hizo de rogar, y por su acaso yo me adelantaba, llevó su boca hasta la polla de su nieto, y con la lengua cl e zó a lamérsela, quizás fuera el morbo de que su abuela le hiciera esto, pero lo cierto es que la polla del nieto se recuperó rápidamente, pensé que era el momento adecuado, y mirando a Teresa, le dije:

-Amor fíjate como está la polla de tu nieto, ¿No te parece una pena, que tu coño se pierda una polla tan divina, y que tu nieto no disfrute del coño de una hembra tan puta como tú?

-Si abuelita, déjame follar contigo, dijo su nieto que estaba muy excitado.

Su abuela nos miró a los dos, y como resignada, aunque yo sabía que se moría de ganas dijo:

-Está bien cariño, lo haremos, pero cariño, dijo mirando a tus nietos, esto debe de ser nuestro secreto.

Se puso de pie encima de su nieto, y bajando poco a poco hasta que la polla de su nieto se situó a la entrada de su coño y se la metió dentro de él, y comenzó a cabalgarle, los dos se pusieron a gemir, sin duda era un momento especial para la abuela, pero también para el nieto, que gritaba:

-Abuelita, esto es maravilloso, me encanta como me follas.

Yo estaba alucinada no pude dejar de llevarme mis dedos hasta el coño y darme gusto con ellos, mientras la abuela seguía cabalgando al nieto, había perdido todos los prejuicios, el nieto no tardó en decir:

-Abuela, que me corro.

Su abuela siguió con la polla de su nieto dentro de ella, hasta que Ester terminó de eyacular, cuando su abuela se salió se veía su coño lleno de leche, en ese momento yo le dije:

-So zorra, ¿No te has fijado como tienes del coño de leche? Ven aquí que te lo limpio.

Yo me tumbé en el suelo, ella se colocó encima de mí, en posición invertida, yo me puse a limpiar con mi lengua la leche que se le había quedado en su coño, mientras ella lamia mi coño, le encantaba como estaban discurriendo las cosas, pero a la vez, sentía que yo le había manipulado y eso le molestaba, así que me comía el coño con rabia.

Mientras su nieto nos miraba embelesado y a medida que lo hacia su polla se iba recuperando, y eso me dio pie a la siguiente fase del plan, cuando le chico llevó sus manos hasta su polla y se puso a acariciársela, yo le dije:

-Querido, es una pena que una polla tan deliciosa solo sea utilizada para ti mismo.

El me hizo una señal, queriéndome decir que nosotras nos estábamos dando gusto y que no había lugar para él, y yo adelantándome a su después le deje:

-Mi amor, fíjate en el culo de tu abuela, está libre y a tu alcancé.

El se acercó y lo miró de cerca, se le notaba que tenía muchas ganas, así que arrimo su polla al agujero trasero de su abuela, y de un golpe se la metió, su abuela al sentirlo dejó de comerme el coño y dijo:

-So puta, lo tenías todo planeado desde el principio.

Era verdad, y las dos lo sabíamos, pero la verdad es que ella estaba encantada de tener a su nieto follandola por todos sus agujeros, así que volvió a comerme el coño mientras su nieto seguía poseyéndola, mientras gritaba:

-Abuelita, esto es divino, quiero hacerte esto muchas veces.

Pero no tardó en decir:

-Abuela me corro.

Y una gran cantidad de leche fue a parar al culo de su abuela, cuando terminó esta le dijo:

-Mi amor has hecho muy feliz a tu abuela, siempre que quieras yo seré tuya y si quieres te ayudaré a conseguir a otras mujeres.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí