Existen muchos casos de personas a las que les han ocurrido casualidades de una en un millón, pues el universo es muy caprichoso y, debes en cuando, se le da la gana de hacer realidad cosas que parecen imposibles e improbables. Sin embargo, lo importante no es lo que nos pase o nos deje de pasar, sino la forma en la que afrontamos todo lo que la vida nos lance.
Tal fue el caso de la madre de la que les voy a hablar hoy, la cual se vio envuelta en una situación completamente atípica, pero que decidió resolver de una forma “poco convencional”.
Todo comenzó en un departamento, en el que Maddie, una mujer de 42 años de edad, se encontraba charlando con una de sus amigas, al tiempo que ambas se tomaban un café.
Maddie era una mujer que tenía los ojos marrones, la piel blanca, el cabello castaño y muy corto, usaba lentes y, pese a su edad, parecía mucho más joven de lo que realmente era. Poseía una gran estatura, un físico atlético, unos muslos extremadamente gruesos, unas tetas inmensas, y un culo grande, gordo, y bien redondo.
—Y dime ¿Cómo te ha ido con aquel joven misterioso, al que conociste en esa página de citas a ciegas? —pregunto la amiga de Maddie.
—Ya te dije que esa no era una página de citas, sino una para tener encuentros sexuales —respondió la milf de lentes— Y todo me ha ido muy bien con él. De hecho, esta noche quedamos en reunirnos a un motel.
—¿Tan rápido? ¡Pero si hace apenas hace dos semanas que lo conoces! —exclamó la mujer, preocupada— ¿Al menos sabes cómo se llama, o como es su verdadero rostros?
—¡No, pues ambos acordamos no revelar nuestras identidades hasta que nos viéramos por primera vez, para agregarle más “emoción” a nuestro encuentro! Lo único que se dé él es que vive en esta misma ciudad, que tiene 20 años y, lo más importante de todo, que está muy bien dotado, pues me ha enviado fotos de su verga —dijo Maddie, y le paso su celular a su amiga— ¡Juzga por ti misma!
—¡Oh dios mío! ¡La tiene más grande que mi marido! —exclamó la mujer, quien quedo atónita al ver las fotos, y luego le devolvió el celular a Maddie— De todas maneras ¿No te incomoda la idea de acostarte con un joven que tiene la misma edad que tu hijo?
—¡No, para nada, pues siempre me han gustado los jóvenes de entre 18 y 20 años y, ahora que estoy divorciada, me los voy a llevar a todos a mi cama, empezando por este! ¡A ese hombre lo voy a convertir en mi puta, lo obligare a chuparme el coño y el culo hasta que se le acalambre la lengua, y me lo voy a coger tan fuerte que va a suplicarme piedad!
—¡A veces me asustas, amiga! —expreso la mujer, con cierta incomodidad.
Un par de horas después, por la noche, Maddie fue hasta un motel, en el cual ya tenía una habitación reservada y, a los pocos minutos, escucho que alguien tocaba la puerta.
Llena de emoción, la milf abrió la puerta, y se quedó en shock al ver al descubrir la identidad real “cita misteriosa”, el cual resultó ser un joven delgado, bajito, escuálido, y de cabello corto y marrón.
—¡Danny! —exclamó Maddie, quien estaba atónita de la sorpresa.
—¡Mamá! —exclamó el joven, quien se sentía igual que la milf.
Una vez superada la sorpresa inicial, Danny entro a la habitación, Maddie cerró la puerta, y madre e hijo se sentaron sobre la cama.
—¿Pero qué estás haciendo aquí? —pregunto Maddie, completamente desconcertada— ¡Me dijiste que ibas a pasar la noche en casa de un amigo!
—¡Fue mentira, en realidad iba a tener un encuentro intimo con una milf que conocí por internet, pero no me esperaba que fueras tú! —exclamó Danny, confundido, mientras se agarraba la cabeza— ¡Dios, no puedo creer que aquella mujer a la que le envié fotos de mi verga, y con la que tuve conversaciones tan obscenas fuera mi propia madre!
—¡Sin duda alguna, el destino nos ha jugado una broma muy pesada!
—¡En fin, lo mejor es que nos vayamos, y que finjamos que este incomodo momento jamás paso!
Danny se paró y se dispuso a irse, pero fue detenido por su madre, quien lo agarró del brazo.
—¿Sabes?… Creo que ya hemos llegado demasiado lejos como para arrepentirnos —dijo Maddie, con una sonrisa pervertida— ¡Ya que vinimos hasta aquí, tomemos lo que vinimos a buscar!
—¡No puedes estar hablando en serio! —exclamó Danny, sorprendido—¡Somos madre e hijo!
—¿A quién le importa eso? Lo verdaderamente importante es que ambos deseamos el cuerpo del otro, y no trates de negarlo ¿O acaso no recuerdas cuando me dijiste, por mensaje, que ibas a bañar mis nalgas con tu semen?
—¡Eso lo dije antes de saber que fueras mi madre!
—¡Como sea, yo vine para tener una buena cogida y, si para eso debo cometer incesto, que así sea!
La mujer arrojo al joven sobre la cama, se abalanzó sobre él, le agarro ambos brazos, y lo beso apasionadamente. Durante el incestuoso beso, las lenguas de ambas se entrelazaron con fuerza y, aunque Danny hizo todo lo posible para separar su boca de la de su madre, no sirvió de nada debido a la gran diferencia de fuerza y de tamaño que había entre ambos. Finalmente, ambos rompieron el beso, pero sus bocas siguieron unidas por varios hilos de baba.
—¡Mama… detente…! —exclamó Danny, quien se sentía avergonzado y excitado a partes iguales— ¡Te ordeno que pares!
—¡La que da las ordenes aquí soy yo, tú no tienes ningún tipo de autoridad en esta cama! —dijo Maddie, mientras se sacaba la ropa— ¡Ahora desnúdate de una puta vez, que quiero coger!
Una vez que los dos estuvieron desnudos, Maddie se puso sobre su hijo, y forzó a este a chuparle el coño, al tiempo que esta le hacia una mamada.
¡Dios, que rica la tiene! —pensó Maddie, mientras escupía, lamia, y chupaba la verga de Danny— ¡De haber sabido que tenía un hijo con una verga tan buena como esta, me lo hubiera cogido hace tiempo!
¡No puedo creer que le esté haciendo sexo oral a mi propia madre, y que encima me esté gustando! —pensó Danny, con una cierta culpa placentera— ¿Cómo es que caí tan bajo?
Tras mucho sexo oral, Maddie cambio de posición, se colocó encima de su hijo, y metió la verga de este dentro de su coño.
—¡Mamá, espera! —exclamó el joven, preocupado— ¡Ni siquiera tengo protección!
—¡Me importa un carajo! —respondió Maddie, mientras aplastaba la cara de su hijo con sus inmensas tetas para callarlo— ¡Ahora, prepárate para sentir mis movimientos pélvicos!
La milf comenzó a moverse con agresividad, haciendo que la verga de Danny entrara y saliera de su coño a gran velocidad. Durante todo el incestuoso acto sexual, Danny quiso gritar de placer, pero no pudo hacerlo debido a que todo su rostro yacía aplastado bajo los inmensos pechos de su madre.
Luego de mucho sexo, Maddie se paró, y Danny suspiro aliviado.
—¡Al fin puedo respirar! —exclamó el joven, agotado— ¡Esa fue una de las experiencias sexuales más duras que he tenido!
—¿Quién dice que terminamos? ¡Esta ni siquiera es la primera ronda! —exclamó Maddie y, de un sentón aplasto, enterró la cara de su hijo debajo de sus nalgas— ¡Ahora, quiero sentir tu sucia lengua de puta sumisa en mi culo!
Por miedo a lo que su madre le podía hacer si desobedecía, Danny metió su lengua dentro del ano de Maddie, y comenzó a chupárselo, lo que provocó que esta gimiera de placer.
—¡Tienes buena técnica! —exclamó Maddie, mientras restregaba sus nalgas contra la cara de su hijo— ¿Ya habías hecho esto antes?
—No, de hecho…—dijo Danny.
—¿Quién dijo que podías hablar? —pregunto molesta Maddie, y aplasto todavía mas la cara de Danny— ¡Las putitas no hablan, las putitas solo chupan!
Tras recibir los besos negros de su hijo por un buen rato, Maddie se volvió a parar, le dio la espalda a Danny y, de un sentón, metió la verga de este dentro de su culo.
—¡Mama, ve más despacio por favor! —exclamó Danny, mientras veía como las inmensas nalgas de su madre rebotaban sobre su cuerpo— ¡Cada uno de tus sentones se siente como si un meteorito se impactara contra mi pelvis!
—¿Quién crees que soy? ¿Una de tus amigas mojigatas a las cuales, seguramente, ya te has cogido? —pregunto Maddie, mientras se movía con aun más fuerza— ¡Yo soy una mujer de verdad, y las mujeres de verdad solo pueden coger de una manera: duro y sin piedad! ¡Ahora, deja de quejarte como una mariquita, y recibe todo el amor de tu madre!
Finalmente, luego de varios minutos de sexo, madre e hijo tuvieron un gran orgasmo, y Maddie se desplomo al lado de Danny.
—¡Eso estuvo mejor de lo que esperaba! —exclamó Maddie, y le dio un tierno beso en la mejilla a su hijo— ¿Este encuentro cumplió con tus expectativas?
—¡Si lo hizo! —exclamó Danny, con vergüenza— Aunque… hubiera preferido un encuentro libre de incesto.
—¿Te soy sincera? ¡Creo que fue una gran suerte que tu hayas resultado ser mi cita para hoy, pues le agrego más morbo al encuentro!
—Sea como sea, lo mejor es que esto quede como un secreto entre nosotros.
—¡Pero por supuesto! Lo que pasa en el motel, se queda en el motel.
—¡En fin, yo ya me voy! —exclamó Danny, mientras salía de la cama.
—¿A dónde crees que vas? —pregunto Maddie, mientras le agarraba la mano a su hijo— ¡Yo alquile esta habitación por toda una noche, y no voy a desperdiciar ni un solo segundo!
—¡Pero mamá…!
—¡Pero nada! —respondió Maddie, y volvió a meter a Danny en la cama— ¿Querías tener sexo con una madura nalgona? ¡Pues ahora te voy a coger hasta que te quedes seco como una pasa de uva!
¡Es la última vez que programo un encuentro sexual a ciegas! —pensó Danny, mientras su madre comenzaba a chuparle la verga.
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