A la prima se le arrima

0
15273
T. Lectura: 6 min.

Esta es la historia verdadera de las relaciones que tuve con mi prima Abigail, hermana menor de Elvira, de quien ya conté algunas vivencias que tuve con ella y sus amigas; resulta que con ellas y desde chico conviví mucho, porque también ellas con sus padres vivían en Colima, así que me acostumbre a verlas muy seguido, por cuestión de convivencia yo desde chico iba con mi madre a visitar la casa de ellas, la cual era de tres pisos contando la azotea, en la planta baja sus padres tenían un negocio de ferretería, en la primer planta su casa y la segunda la azotea, patio de servicio, baño y cuarto para la domestica.

Abigail, desde chica fue una persona algo alta, delgada, buen cuerpo, nalgas con tan grandes como las de Elvira, pero bonita, a la cual la espiaba cuando iba a su casa, cuando se bañaba, resulta que yo tenía unos 18 años, ella me ganaba por año y medio, en ese tiempo ella ya tenía unos senos ya duritos; uno de esos días que íbamos a su casa, mi mama se quedaba debajo en el negocio con mi tía, como era costumbre diciéndome mi tía, que si le podía cambiar los sapos de los escusados de los baños de su casa, diciéndole que adelante que le tocara a Abigail, para que me abriera.

Así que le toqué, y Abigail se asomó por el balcón de su casa y viéndome, bajo por las escaleras y me abrió la puerta, a quien le pregunté por Elvira, diciéndome que se había ido con unas amigas a comprar unas cosas, a lo cual le dije que su mama, me había pedido el favor de cambiarle los sapos de los escusados, diciéndome que adelante, empecé por el baño que estaba a un lado del cuarto donde dormían las dos primas, vi que solamente estaban mal puesto así que en menos de tres minutos quedo armado, fui a ver el segundo, estaba igual mal puesto.

Y por ultimo subí al del cuarto de servicio en la azotea y estaba igual de mal puesto, así que le pregunté a Abigail, que quien los había instalado que estaban mal, me dijo que no sabía, mientras instalaba los sapos, ella me preguntaba, recuerdas cuando de chicos jugábamos a las escondidas con Elvira? Diciéndole que sí, que esos tiempos fueron buenos, diciéndole que si recordaba aquella vez que nos escondimos debajo de la cama en el cuarto del fondo, lo que hizo que se sonrojara, diciéndome “Como olvidarlo”, diciéndole “Claro, cuando quiero pajearme recuerdo ese momento”, y sentí como mi pija se empezaba a poner dura.

Noté algo en su mirada, sin embargo, le pedí que, si me podía regalar una coca cola, diciéndome que fuéramos a la cocina por ella, a lo cual le dije que iría primero al baño que estaba al lado de la cocina a orinar, diciéndome que estaba bien, que ella iría al refrigerador por el refresco, así que me metí y deje la puerta abierta, así que desabroché el pantalón y saque mi verga media erecta y empecé a orinar, momentos en los cuales ella pasó y volteo a verme el miembro directamente, lo que visualice por el espejo del baño, terminé, eché agua y me abroche el pantalón.

Salí del baño y fui directo a la cocina, ella estaba recargada a un lado del refrigerador, sosteniendo el vaso con la soda, el cual estiró el brazo para dármelo, mirándome fijamente, a lo cual le dije que porque me miraba así, diciéndome que se quedó pensando en aquellas épocas, preguntándome si yo ya había tenido relaciones sexuales, a lo cual yo le dije que sí, que alrededor de tres tres chicas, y yo también le hice la misma pregunta.

Lo que hizo que se pusiera más roja y nerviosa, diciéndome “Como crees” a lo que yo le respondí “A poco no has tenido sexo con tu novio”, diciéndome “Aunque no me creas, no, si me ha dado unos fajes, pero no lo he dejado que entre en mi vagina”, le dije no te creo, diciéndome que era verdad, a lo cual yo le respondí, “hasta no ver, no creer”, lo que hizo que se pusiera nerviosa.

Yo ya me sentía caliente, pero no me atrevía a decirle que se veía muy rica, traía una falda que le llegaba arriba de las rodillas y un top que le hacía lucir sus bien formadas tetas, pidiéndome que si le podía ayudar a tender ropa en la azotea, diciéndole que sí, pensando para mis adentros, que quizás allá arriba me haga darle un faje, así que subimos, yo detrás de ella, en las escaleras le iba viendo sus piernas bien formadas y un calzón rosita, para ese momento yo estaba bien caliente, y ella la sentía igual, así que llegamos al patio del tendedero, y mientras yo le pasaba la ropa de la lavadora, ella iba tendiendo la ropa, hasta que me decidí, y puse detrás de ella, tomé su cadera y pegue contra sus nalgas mi verga, que estaba bien dura.

“Paco, ¿cómo crees? Suéltame”, me dijo, a lo cual yo volvía a pegarle toda mi verga contra sus nalgas, “De verdad Paco, nos pueden ver”, sin embargo yo insistía, y lo que hice fue besarle su oído derecho, con mi boca, lo empecé a lamber, ella solamente me decía que nos podían ver, pero no hacía nada para quitarme de su lado, así que la voltee hacía mí, y la empecé a besar, tomando con mis manos sus nalgas atrayéndola hacía mí, ella solamente decía, “Paco por favor, nos pueden ver”, así que me acomodé la verga hacia arriba del pantalón y le presionaba su vulva con mi falo, hasta que empecé a ver su respiración más rápida y viendo como sus pechos subían y bajaban.

Ya para ese momento ella dejaba que mi lengua entrara en la suya, hasta que dijo, “Primo, aquí no, vamos al cuarto del fondo, ahí vemos si alguien abre la puerta de la entrada”, está bien Abigail, le conteste, no sin antes empezar a meter dos dedos en su rajita por dentro de su calzón, los cuales ya estaban húmedos. Antes de bajar metí dos de mis dedos sobre su puchita, estaba húmeda, ella ya jadeaba, me decía “Paco, que me estás haciendo, me siento fuera de mi”, por ello aproveche para seguir dedicando su rajita con mis dedos, mientras ella solo gemía “uff, ahh, que me haces primo”.

Estaba tan caliente igual que yo, que de inmediato la lleve al cuarto de servicio y la senté en la cama que había ahí, y le bajé el calzón, la abrí de piernas y empecé a besar sus muslos internos, mientras seguía metiéndole los dos dedos, era una hembra que seguía cerradita de su vagina, estaba estrechita, sus labios internos bien cerraditos, yo seguía con mi acometido, hasta que mi boca llegó a ese manjar, y le dije “Abigail, que buena estas, hoy te voy a estrenar ese botoncito, rosadito, te voy a dar mucha verga”, mientras ella solo gesticulaba “ayy, uff, ahh…”, “hoy voy a ver si todavía eres virgen, mi verga te va a estrenar…”.

Así que empecé a meter mi boca en esa rajita, mi lengua, entraba y salía al compás de mis dedos, para posteriormente estar lengüeteando su clítoris, estaba delicioso, lo tenía chiquito, pero empezó a crecer, mientras mi boca succionaba el mismo, lo mordisqueaba, lo chupaba, ella solo decía “Paco, no me cojas, por favor, al menos hoy no”, a lo que yo inquirí “Te gusta o no”, ella me contesta, “Claro que me gusta, pero tu verga no me va a caber, la tienes bien grande y gruesa, te vi ahorita cuando estabas en el baño”, así que andas de fisgona, le contesté, “claro que te va a caber enterita”.

Le estuve dando un oral, que ella ni podía hablar, quizás dure unos 5 cinco minutos, y cuando sentí que empezaba a temblar, sentí su primer orgasmo, trayendo consigo esa marea de sus líquidos, los cuales yo trague, y aun así seguía dándole rico con mis dedos y mi boca, succionando su clítoris y mordiendo sus labios internos, mientras ella solo gemía, “Paco no pares, que rico me estas dando, ve como me tienes, uff, agg, ahhh”, no estaba que reventaba de caliente y sentía que en cualquier momento me iba a ir, así que hice un alto a mi trabajo oral, y me pare, la puse de pie, pobre Abigail, si apenas podía sostenerse en pie, así que la empecé a besar.

Ella metía su lengua explorando mi boca, mientras yo, la seguía besando, y le decía, que quería desvirgarla, ella me decía que aún no, con mis manos le estrujaba sus ricas nalgas, las magreaba, las apachurraba y las nalgueaba, así que le dije vamos al cuarto de abajo, ahí quiero clavarte mi verga, tócala para que veas como me la tienes, toda dura, diciéndome “Paco por favor no me la metas, no me va a caber, ve que la tienes bien grande y bien gruesa”, “Claro que te va a caber toda, te la voy a meter enterita”, hice que la agarrara y al volverla a ver quedo con los ojos bien abiertos y admirada de la verga que le iba a enterrar ese día.

Así que bajamos al cuarto de abajo y del fondo, la senté en el sillón que había ahí, y me volví a desabrochar el pantalón, y saque mi falo, ella seguía admirada al verlo de nuevo, lo vio grande de unos 20 veinte centímetros, duro y bien grueso, y me dijo “Paco esto no me va a caber”, claro que sí primita, así que puse mi verga en su boca y dije, “Mételo hasta donde te quepa”, le entraba hasta la mitad, y yo empecé a follarla por la boca, saliendo por su boca saliva al por mayor y sintiendo que se asfixiaba, lo sacaba, diciéndole “ahora lámelo por todo lo largo, primita”, ella volteaba a verme estupefacta.

Después de unos 3 minutos, de estar disfrutando esa rica mamada de verga que me daba, la puse de rodillas sobre la cama, poniéndome detrás de ella viendo sus ricas nalgas, así que las abrí, y empecé a lamer su culito, pasando por su perineo y llegando a su vagina, ella estaba que bufaba y me decía “primo, que es esto que me haces, me voy al cielo”, yo seguía con mi acometido con mi dedo pulgar derecho, le tocaba el clítoris, estaba mojadisima, así estuvimos unos 10 minutos, mi falo bien erecto y duro, estaba que explotaba, así que me pare y cuando iba a meterlo sin piedad en su rica rajita, que suena el teléfono.

Eso agudizo nuestros sentidos, y me dijo, “Paco deja contestar, puede ser mi mama que ocupa que le baje algo de la casa”, espera le dije, sin más salió corriendo del cuarto y tomó el teléfono, y efectivamente era mi tía, que le pedía que bajara unas toallas para el negocio, preguntándole si estaba agitada, diciéndole que estábamos en la azotea colgando la ropa y corrió para contestar, al colgar, ambos como que entramos en temor, ella me pedía los calzones que le había quitado y guardado en mi bolsillo de mi pantalón, sin embargo le dije, que ese iba a ser mi regalo de recuerdo de ese día, y tuvo que ir rápidamente a su cuarto a ponerse otro calzón.

Tardo en volver unos 5 minutos, y me dijo, que ya no podíamos seguir porque Elvira venía llegando y no tardaba en subir a la casa, así que le dije, mira “primita, hoy te me escapaste que te clavara, pero para la otra, te voy a dar por los tres orificios”, diciéndome “No Paco prefiero que me cojas por el culo a que me rompas el himen, la tienes bien grande y dura”, en eso llego Elvira y volteamos a ver el reloj y desde que subí a la casa ya habían pasado alrededor de una hora y media.

Al ratito me tuve que despedir de ambas, no sin antes a Abigail, a la hora de despedirme le di un beso bien plantado en la boca, le toquetee su rajita y le di un agarrón de nalgas, diciéndole al oído que “a partir de hoy serás mi putita”, la cual sonrió y me dio un agarrón de verga; A partir de ese día solo pensaba en el día de cogerme a Abigail, lo que pasó después será motivo del siguiente relato.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí