Me llamo Amanda, soy una chica de diecinueve años caucásica, con pelo liso castaño oscuro, ojos marrones claros, labios carnosos y en general mis facciones faciales me hacen parecer una chica linda e inocente… pero de inocente tengo poco. En cuanto a mi cuerpo: mido metro cincuenta y seis, soy delgada pero curvas no me faltan. Tengo buenos pechos, tanto que tengo que usar sujetadores de talla G, son herencia de mi madre. Mi cintura es ligeramente estrecha, mis caderas un poco anchas y mis glúteos son grandes, redondos y bien firmes por recentar el gimnasio.
Mi vulva posee un color ligeramente rosado al igual que mis pezones, mis labios externos llegan a tapar los internos por lo gordos y esponjosos que son, haciendo que mi coño sea vea precioso. Otro detalle a destacar sobre mi hermoso cuerpo es mi piercing del ombligo por el cual normalmente suelo llevar ropa que deje medianamente visible mi vientre para presumir de él.
De forma muy resumida, mi cuerpo está esculpido por los dioses. Miradas de hombres y mujeres se clavan en mí ya sea porque les atraigo, les hago sentir envidia o celos por desviar la atención de sus parejas. Y por ende oportunidad para tener relaciones sexuales no me han faltado, cada vez que he podido tener sexo con alguien que me ha gustado o, por lo menos llamado mi atención, lo he hecho. Conocer a chicos en las discotecas, tener un lío con alguien de una app de citas, tener amigos con derecho… experiencia no me falta y puterío me sobra.
Actualmente estoy de novia con un chico llamado Jaime, quien me da atención, amor, compasión y confianza, pero no siempre me puede satisfacer sexualmente por lo que aprovecho y follo casualmente con otros hombres, cosa que no ha pasado pocas veces. No lo hago con maldad ni por faltarle al respeto, sino para calmar mi apetito sexual. Mi amor siempre será para él.
En cuanto a mi situación académica: estoy estudiando en la Facultad de Enfermería, este es el segundo año. Soy una chica aplicada y de suficientes, ya que como sabemos en la universidad no cuenta la nota, solo importa aprobar la carrera. Estudio las horas que debo sin malgastar mi tiempo compatibilizándolo con mi trabajo para poder salir de fiesta y divertirme sin tener la preocupación de sacar malas notas. No mentiré, alguna vez he suspendido pero este segundo año estoy más aplicada que nunca, sin embargo hay una pequeña piedra por mi camino… El señor García.
El señor García es nuestro profesor de Química. Es un hombre cincuentero, medio calvo, con una complexión acorde a su edad y con una actitud respetuosa y a la vez seria hacia los alumnos. Digamos que es el típico profesor que solo hace su trabajo sin perder el tiempo. Como he dicho, es un hombre serio pero sé cual es su debilidad: yo.
Muchas veces he visto como sus miradas se desviaban hacia mis pechos mientras daba clases, me he fijado en el tono en el que me habla en comparación al resto de mis compañeros, en cómo se pone nervioso cada vez que me mira… es una debilidad que debía aprovechar ya que sospechosamente mis notas en su materia habían bajado tanto que probablemente debía hacer un examen extra, su repesca digamos, para salvar a los alumnos del suspenso. Debía convencerle de que yo no debo ir a la dichosa repesca y que yo me merecía el aprobado, no iba a permitir que su repesca me jodiese los planes que tenía con mis amigas. Sabía perfectamente cómo hacerlo.
No hay mucho misterio, seduciré al profesor para que me apruebe y para lograrlo debía ir lo más atrevida posible. Era un viernes por la mañana, me preparaba para ir a la clase de química, la única a la que iba a ir en todo el día. Me puse unos tirantes blancos apretados y sin sujetador debajo para que mis pezones se transparentasen levemente a través de la prenda, el tirante me hacía un escote divino y dejaba ver mi vientre. Me puse unos pantalones muy cortos que dejaban medio culo asomado y lo acompañé con un tanga negro cuyo hilo dejé asomando sobre mi cintura. Por último me puse unas botas marrones y algunas joyas.
Llegué a clase y las miradas de mis compañeros, con los que no congeniaba mucho aunque alguno me había follado, invadieron mi cuerpo. Al rato entró el profe García, su rostro lo decía todo al verme, había conseguido llamar su atención y estoy segura que hoy daría la clase más torpe de lo normal. Estaba sentada más delante que nadie, justo delante de la mesa del profesor para que él no pudiese apartar su vista de mí.
La clase fue normal, aburrida y llena de tecleos por parte de nosotros tomando apuntes y explicaciones mundanas sobre reacciones y propiedades. Por fin llegó la hora de irse, la gente comenzó a recoger y fueron saliendo poco a poco, yo me hice la disimulada y fui recogiendo las cosas lentamente para poder quedarme a solas con el señor García, quien parecía que tampoco quería irse sin yo antes irme. La clase se quedó vacía, solo estábamos él y yo.
-Profesor ¿puedo hablar con usted un momento?
-Claro Amanda, qué necesitas.
Me acerqué a él con pasos exagerados haciendo que mis pechos rebotasen ligeramente y logrando que su mirada se desviase a ellos.
-Verá… he visto que mis notas han bajado y me preguntaba si tendría que hacer la recuperación.
-Pues sí Amanda, la vas a tener que hacer, tu rendimiento en los exámenes y trabajos ha bajado este trimestre respecto al anterior.
-¿Y no hay nada que pueda hacer para aprobar que no sea la recuperación? -Me acerqué a él quedando a centímetros de distancia y apreté ligeramente mis tetas con mis codos haciendo que estas asomasen aún más por el escote-.
-Yo… me temo que no va a ser posible…
-Vamos profesor, tiene que haber algo que pueda hacer para evitar hacer el examen y aprobar -puse mi mano sobre uno de mis pechos y lo apreté mientras lo miraba a los ojos con una mirada de puta y seductora-.
-Amanda yo…
-Apruebeme profesor, por favor -Agarré mi tirante y me lo quité dejándo mi torso totalmente desnudo y mis tetas al aire a la vista del señor García-. Haré lo que sea para aprobar -Tiré de una de una de sus manos poniéndola sobre una de mis tetas y tiré de la otra para que manosease mi culo semidescubierto-. Apruebeme señor García.
Comencé a besarlo mientras sus manos se dejaban llevar sobre mis partes. Su lengua, al principio tímida, fue agarrando confianza y jugueteando cada vez más con la mía, su mano izquierda masajeaba mi pecho derecho apretándolo suavemente mientras su mano derecha agarraba de mi nalga izquierda. Me pegué a él y fui besándolo de forma cada vez más intensa.
-Entonces, lo que sea ¿no? -Dijo él con un tono más suelto-.
-Lo que sea profesor, lo que usted quiera.
-Lo que yo quiera eh… no podemos hacerlo aquí, dame tu número y estaremos en contacto.
Le di mi número encantada, me puse de nuevo el tirante que estaba tirado en el suelo y me fui de clase sin antes lanzarle un beso al profesor. Mis pezones estaban tensos y mi nalga más descubierta de lo normal. Recorrí los pasillos con seguridad hasta llegar al coche, ahora solo tenía que esperar a su mensaje.
Esa misma tarde me llegó un mensaje de un número desconocido, de inmediato supuse quien era.
-Amanda, soy Pepe García, tu profesor de Química
-¡Hola señor García! Me alegro de que me escriba
-Yo también, ¿aún estás dispuesta a eso?
-Pues claro profesor, le dije que haría lo que fuese para aprobar
-¿Pues qué te parece mañana por la noche? Te pasaré a recoger e iremos a un hotel
-Perfecto profesor, mañana nos lo pasaremos muy bien.
Llegó el sábado noche, estuve toda la tarde preparándome para la ocasión poniendo de excusa a mis padres de que saldría de fiesta con unas amigas. Me duché, me alisé el pelo, me maquillé, me perfumé y me vestí lo más puta posible. Decidí no usar ropa interior, mis únicas prendas iban a ser unos tacones altos negros con unas medias negras transparentes, una minifalda y un top, ambos de color negro y de cuero sintético muy ajustados. El top dejaba ver mis tetas a través de un escote muy revelador y la minifalda dejaba la mitad de mi culo prácticamente a la vista, era el conjunto perfecto para follar con un maduro. Salí rápidamente de mi casa sin que mis padres vieran mi atrevido conjunto despidiéndome en voz alta.
Llevaba puesta una chaqueta de cuero para taparme un poco pero la mitad de mis glúteos seguía a la vista. Recorrí unas manzanas andando para llegar al lugar donde mi profesor me iba a recoger. Tras un rato esperando vi un coche parar frente a mí. “O es el profe o un desconocido que me va a preguntar por el precio”. Bajó la ventanilla y efectivamente era el profesor García, me hizo unas señas y rápidamente me subí al asiento del copiloto. Tras cerrar la puerta me lancé a besarlo mientras toqueteaba su pecho y la superficie de su pantalón donde sentía un bulto.
-Vas muy guapa Amanda.
-Es que usted no se merece menos -Me quité la chaqueta dejando al descubierto mi escote y el resto de mi semidesnudo torso-.
-Estás espectacular, no hay duda alguna.
-Todo esto es para usted, siempre que me suba la nota claro.
-Claro que lo haré amor, pero primero lo primero.
El profesor aparcó en frente de un hotel de tres estrellas. Entramos juntos a recepción preguntando él sobre la habitación a su nombre. El recepcionista se nos quedó mirando y él ya suponía lo que iba a suceder entre el maduro y yo, sin mediar muchas palabras nos dio la llave. El hotel no tenía muchas plantas pero decidimos subir por el ascensor, al entrar el profesor me agarró de la cintura y comenzó a besarme intensamente, supongo que el no estar en clase y no estar a la vista de nadie lo animó a lanzarse.
Yo respondí con besos igual de intensos y suaves gemidos. Él me subió la falda dejando mi culo y mi vulva completamente a la vista y comenzó a meterme la mano en la raja del culo agarrándolo con fuerza. El ascensor paró, se abrió y recorrimos el pasillo, yo aun estando semidesnuda, hasta llegar a la puerta.
Entramos y al cerrar seguimos con nuestro intenso y apasionado beso con intercambio de lengua, saliva y ardientes suspiros. El hecho de estar besándome con alguien tan mayor que yo que perfectamente podría ser mi padre me estaba excitando mucho. Me puso contra la pared, me quitó el top dejando mis pechos a la vista y comenzó a besarlos, chuparlos, lamerlos y succionarlos. Yo gemí del placer de sentir como me comía las tetas mientras mi respiración se agitaba cada vez más.
Me quitó las botas y la minifalda quedando toda mi poca ropa tirada en el suelo del recibidor, solo estuve media hora vestida desde que había salido de casa. Puso su cabeza en mi vulva y comenzó a lamer mis labios vaginales con un movimiento rápido de lengua mientras me agarraba de las nalgas. Yo seguí gimiendo de pie y apoyada a la pared, abrí más mis piernas para que mi coño se quedase aún más abierto a su boca la cual me estaba llenando la entrepierna de saliva mezclada con mis fluidos vaginales.
-Vamos al dormitorio niña.
Al llegar al cuarto el señor García se quitó los zapatos, la camisa blanca y se sentó sobre la cama. Yo me acerqué de rodillas a él, desabroché su cinturón y le bajé los pantalones junto a sus calzoncillos dejando a la vista un miembro normal de largo pero muy ancho. Lo agarré con mi mano y lo puse junto a mi cara para sentir sus palpitaciones mientras miraba seductoramente al profesor. Abrí la boca y me metí su miembro hasta la garganta comenzando una mamada húmeda e intensa. Su glande se deslizaba por mi paladar hasta llegar al fondo de mi garganta, mi lengua sentía la textura de su prepucio y notaba como el pene se iba endureciendo conforme más lo mamaba.
Algunas veces lo sacaba y escupía todas mis babas mezcladas con mis fluidos y volvía a meterme su polla como una desesperada. García me agarró de la cabeza y la empujó haciendo que su polla entrase entera en mi boca por un rato largo lo cual me ahogó. Me la saqué para tomar aire y de nuevo me empujó metiéndomela hasta lo más profundo de mi boca ahogándome de nuevo y así en varias ocasiones.
-Que bien chupas niña. -Dijo entre suspiros-. Ahora ponte en cuatro, tienes un trimestre que aprobar.
-Si mi amor -Dije tras sacarme su polla de la boca y dejarla completamente lubricada-.
En cuatro me incliné hacia delante dejando mi espalda arqueada, quedando yo apoyada en mis rodillas y mi cabeza sobre una de las almohadas. García me agarró de la cadera y comenzó a lamerme la vagina pasando su lengua por todo mi coño y por mi ano, donde escupía y dejaba la saliva resbalar hacia mis labios vaginales. Concentró sus lamidas en mi ano mientras que comenzó a follar mi vagina con dos de sus dedos lo que hizo que gimiera alto rogando que no parase.
-¿Te gusta niña?
-Si, si, si… no pares no pares.
El profesor se sacó los dedos de mi coño y lo penetró con su polla lubricada metiéndomela hasta el fondo con una violenta embestida la cual hizo que soltase un grito agudo expresando placer, sorpresa y dolor. Comenzó a embestirme violentamente mientras agarraba de mi pelo y tiraba de mi cabeza. Todo mi delicado cuerpo era empujado por sus embestidas y tirado por su puño enredado en mi pelo, mis tetas se balanceaban sin parar y mis piernas temblaban del placer mientras soltaba gemidos ruidosos que se mezclaban con el chirrido de la cama y el sonido de los impactos de sus caderas chocando contra mis glúteos.
-Estás hecha una pequeña puta Amanda.
-Si, si… por favor no pare siiii…
-Mírate, futura enfermera ¿estás orgullosa?
-Siii… sii… estoy… oh si dios por favor… si, siii…
-Eres una guarra.
-Soy muy guarra si, ay dios me corrooo.
Solté un squirt al alcanzar el orgasmo mojando la cama, mis piernas medias negras y el pene del señor García quien rápidamente comenzó a lamerme la vagina saboreando mis fluidos.
-Vamos, ahora te toca.
Él se acostó sobre la cama, yo me puse encima de su pene y fui bajando metiéndomelo hasta el fondo de mi vagina, sintiendo cómo su glande se abría paso por mis cálidas entrañas. Comencé a cabalgarlo vigorosamente, él me agarró de mis tetas las cuales no paraban de botar con cada salto que daba. Mis glúteos chocaban con su cuerpo vibrando en cada impacto, mi vagina sonaba acuosa haciendo que su miembro se deslizase dentro de mí sin problemas. García me agarró del cuello y acercó mi cara, la cual estaba sudada y manchada por el maquillaje corrido, a la suya para comenzar a besarme mientras yo seguía cabalgando su polla frenéticamente. No tardé mucho para alcanzar el orgasmo y correrme de muevo sobre su polla.
-Vamos, chúpamela mi pequeña puta.
Me di la vuelta y comencé a chupársela poniendo mi coño sobre su cara quedando ambos en un sesenta y nueve. Me metí su pene entero en la boca y comencé a mamarlo con ansias saboreando mis fluidos sobre su piel. Lo chupaba, succionaba, le lamía el glande y a la vez lo masturbaba con mis manos. Sentir su polla en la boca me hacía sentir satisfecha pero no me calmaba el hambre. García por su lado me chupaba el coño jugueteando con su lengua sobre mi clítoris haciendo que yo gimiese mientras se la chupaba.
Me saqué su polla de la boca y comencé a meterme sus huevos en mi cavidad bucal, succionándolos haciendo que cada testículo entrase en mi boca y llenándolos de saliva. El oral que me estaba haciendo me tenía muy excitada, comencé a gemir cada vez más alto rogando que no parase y gritando que me iba correr, cosa que finalmente pasó explotando en un orgasmo y soltando un chorro en toda la cara del profesor.
-Eso… ha sido increíble Amanda… madre mía -Dijo mientras saboreaba mis fluidos-.
-¿Entonces estoy aprobada profe?
-Pues claro cielo, pero no me dejarás a medias ¿verdad?
-Nunca dejo nada a medias profe.
-Pues ven, ven.
Me tumbé a su lado y en cucharita me metió el pene por la vagina comenzando a follarme duro sobre la cama. Él me azotaba el culo y las tetas las cuales rebotaban con cada impacto, mis piernas temblaban por el placer y yo gemía a gritos sin temor a ser escuchada por otros. García cambió de posición, yo seguía acostada, me abrió las piernas y empezó a follarme en misionero. Mis pechos lechosos botaban sin parar, mi acuosa vagina recibía cada penetración con gusto y placer y mis pies seguían temblando.
-no pare profesor… ah… ayy… aaayyy si aahh… no pare por favor.
-no, no, no… yo… me voy a correr.
-en la boca, en mi boca.
Rápidamente sacó su polla y me la metió en la boca donde sus huevos comenzaron a descargar. Su glande eyaculó todo su denso y ardiente semen, sentía como cada chorro chocaba contra mi paladar y se deslizaba hacia mi garganta haciendo que me ahogase y tosiese aún con su polla en la boca. Fueron muchas eyaculaciones y muy potentes, tantas que no sacó su palpitante, caliente y enrojecida polla por un buen rato. Al terminar succioné su glande para no desperdiciar ninguna gota de semen, abrí mi boca para enseñar a mi profesor mi interior lleno de su leche, la cual se deslizaba por mi lengua. Tragué todo el semen de una quedándome únicamente con su sabor como recuerdo.
-Madre mía Amanda… eres…
-¿Una buena alumna?
-Eso si, justo eso, eres mi mejor alumna.
-Por aprobar su materia, ¿verdad?
-Exactamente, has estudiado mucho y te mereces ese aprobado.
-Muchas gracias profesor, es usted el mejor.
Le besé de nuevo abrazándolo y pegando mi cuerpo al suyo, sintiendo cómo mis grandes pechos se aplastan sobre su torso y cómo su flácido pene rozaba con mi muslo.
-Bueno… deberíamos irnos.
-Si, recogeré mis cosas y nos vamos.
Me puse de nuevo la poca ropa que llevaba puesta. Salimos del apartamento y casualmente los vecinos salieron también, eran una pareja cuarentona que se nos quedaron mirando atónitos. Los cuatro, de nuevo casualmente nos subimos al ascensor, un silencio incómodo invadió el pequeño espacio sabiendo que esos vecinos nos habían escuchado follar. Quizás los tres estaban incómodos pero yo me excité de que ellos me hayan escuchado gemir por ser embestida por el maduro que me acompañaba. Al abrirse el ascensor la pareja salió apresurada despidiéndose con un “adiós” tímido. Nosotros fuimos a recepción y devolvimos la llave al mismo chico de antes.
-Espero que hayan… disfrutado de la estancia -Dijo el chico al mirar mi aspecto descuidado-.
El profesor me dejó a unas manzanas de mi casa y nos despedimos con un largo beso húmedo. Caminé torpemente hacia el portal de mis pisos, entré y fui directa al piso de mis padres quienes ya estaban dormidos ya que era pasada medianoche. Entré sigilosamente, me duché con agua caliente y tras cepillarme los dientes dormí como una princesa… una princesa que había aprobado química honradamente.
![]()
Gracias…
💐💋