Amigas y cuñadas. Espiándolas

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En mi trabajo no paraba de pensar en lo sucedido, mi mujer y mi hermana tienen un amorío. Absorto y caliente en la misma proporción estaba perdido en mis pensamientos.

Cuando mi jefe me llama y me dice es momento de enviar la noticia del beneficio para todos los funcionarios. Eso me molestó, tenía que volver a trabajar. Encima para comentarle a los funcionarios que podían instalar dentro de sus casa cámaras de videovigilancia por un costo muy bajo… ¿quién iba a querer tener cámaras dentro de su casa?

¡Perfecto! ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Yo mismo trabajaba en una empresa de seguridad de valores. Nuestras casas ya contaban con cámaras perimetrales pero con la excusa de una actualización podía instalar al menos dos cámaras en cada casa.

Pasados dos meses quedó todo pronto, una cámara en cada cuarto principal de las dos casas y la otra cámara en cada living. Ninguna había sospechado nada y los muchachos de la empresa que instalan las cámaras, no sabían que esas casas tenían vínculo conmigo. Esa mañana Vicky no desayunó conmigo porque iba a hacerlo con mi hermana en su casa. Día perfecto para solicitar teletrabajo. Se fue y yo rápidamente me instalé en el living. Abrí en otra pestaña las cámaras de la casa de mi hermana esperando que llegue mi mujer.

Mi hermana la esperaba nuevamente con un conjunto de dormir para nada sexy. Era más parecido a la ropa que usaba de joven para dormir, camisetas viejas y shorts holgados de pijamas. Salió del cuarto, por unos momentos desapareció de las cámaras. Aparecía y desaparecía del living llevando café, jugos, tostadas y más cosas para el desayuno.

Aparecieron las dos en el living, desayunaron y conversaron de modelos, ropa y cosas sin importancia del trabajo de ambas.

Hasta mi mujer se acercó a su espalda le empezó a hacer masajes.

–Vicky pensé que venías bien atendida de casa

–Yo si, pero a ti me parece que te falta atención

–Entonces subí a prepararte, así no.

Mi mujer subió al cuarto de mi hermana abrió un placard y descubrí que mi hermana tenía mucha ropa de hombre y que además era toda ropa mía. Camisas, short de fútbol, camisetas, incluso boxers míos que hacía tiempo no veía y que pensaba que Vicky había tirado.

Se desnudó dejándose solo una tanga blanca y no pude evitar excitarme, mi pene dio un par de saltos. Sus pechos grandes un poco caídos por su propio peso con sus pezones marrones me excitaban mucho. Se puso una camiseta mía y un bóxer por encima de su tanga y bajó.

En el living mi hermana se había tumbado sobre al sofá de tres cuerpos.

–Celi sácate esa camiseta vieja que te voy a hacer unos masaje

–Si hermano hace tiempo que no me haces masajes

Diciendo esto se sacó la camiseta y sus pechos se sacudieron de una manera descomunal. Tenía los pezones mucho más grandes que los de mi mujer, duros y parados.

Mi hermana tenía una fijación conmigo y la había proyectado en mi mujer que se prestaba al juego sin problema. De alguna manera este morbo me excitaba mucho. Me ponía a mí en una situación privilegiada, las dos mujeres más importante de mi vida tenían sexo y yo era el protagonista de esa fantasía.

–Que lindo hermano no perdiste la mano para los masajes, me encantan. Antes cuando éramos chicos no había problema que me veas así desnuda, pero ahora tu hermana creció y si me pusiera boca arriba te sorprenderías de las tetas que tengo.

–Celi me gustaría masajearte las nalgas ¿puedo sacarte el short de dormir?

–Claro

Tenía una bombacha de joven ancha y con florcitas. Y el elástico de los bordes fino y rosado, que se marcaba en su piel.

–Hermosa bombacha, eres una niña preciosa.

–Puedes apretar y acariciar Mati.

–¿Te gusta así?

–Sigue así hermano.

Mi mujer sobaba el culo de mi hermana sin miramientos, retrocedió un poco para darle espacio a Celi. Ella dobló sus rodillas y se puso en cuatro, con las piernas juntas.

–¿Quieres bajarme la bombacha? Me vas a encontrar un poco mojada

–Me encantaría

Vicky bajo la bombacha y apareció una vulva cerrada, rosada, depilada y brillosa. Era hermosa, su conchita cerrada encuadrada por unas nalgas redondas hermosas, formaban un corazón. Con las dos manos separó sus nalgas y pasó la lengua por su ano. Un suspiro de mi hermana la alentaba a seguir. Luego separando un poco las rodillas le permitió llegar a su clítoris que se adivinaba entre su capullo ahora muy rojo por la excitación. Mi mujer devoró todo el sexo de mi hermana jugando con su lengua.

No me pude contener y me desnudé de la cintura para abajo y empecé a pajearme lentamente frente a la computadora. Sacaba todo mi glande y lo volvía a guardar dentro de la piel que lo cubre. Escupí sobre una de mis manos con la otra volví a sacar mi capullo y lo mojé con mi baba. Quería que resbalara igual que resbalaría en el concha mojada de mi hermana.

Fantaseaba con que mi mujer me ayudaba a penetrar a mi hermana. Yo estaba ahí entre ellas y Vicky chupaba la vulva de mi hermana y mi pene para mojarnos bien a los dos y luego separando los labios vaginales de Celi me ayudaba a penetrarla.

–¿Te acordás que hace un tiempo tu hermano me pasó la lengua por la cola y me metió dos dedos al mismo tiempo… como tú te lo imaginaste?

–Si, me gustaría que me lo hicieras a mi Mati.

Vicky entonces penetró con el dedo mayor y el anular la vulva de Celi y pasaba la lengua por su cola. Esto empezó lento por lo que podía adivinar. Pero mi hermana le pedía que lo hiciera con más fuerza y más profundo. Se tuvo que separar un poco de ella y noté que dejaba de chuparle el culo para preguntarle si quería tres dedos dentro.

–Meté todo lo que entre y frótame el clítoris que estoy por acabar y quiero hacerlo con tus dedos dentro.

–Hermoso como te mojas y te pones puta. Me gusta que me pidas que te coja con mis manos.

–Si, no pares que ya estoy por acabar. Seguí, seguí, seguí.

En ese momento sentí que estaba por acabar junto con ella. Quería acabarle dentro a mi hermana y llenarla de mi leche. Quería que mi mujer me ayudara a hacerla gozar, estaba totalmente sacado.

Me paré y de frente a la computadora aumente la velocidad de mi paja.

Mi hermana acabó con un sonoro grito, y gemidos de placer. Mi mujer sacó sus dedos de dentro de ella y se los llevó a la boca.

–Eres una puta hermosa y tenés la concha más linda que haya visto jamás. Déjame sacarle una foto así abierta como está, brillosa y roja.

Fue a buscar su celular y volviendo atrás de mi hermana le sacaba fotos cuando le dijo, ábrete bien con las dos manos. Mi hermana le hizo caso.

No podía más, quería acabar, el morbo de ellas sacándose fotos y como tenían sexo juntas era mucho para mí. Ya había pasado ese dilema moral de masturbarme con mi hermana.

Empecé a eyacular sobre la mesa ratona del living, eyaculé copiosamente un montón de leche. Sobre la madera marrón oscuro destacaban los gotones de leche color blancuzco.

–Gozaste mucho preciosa

–Si Mati me encanta como me tocas, me gustaría sentirte dentro

–¿Te gustaría espiarlo? Tengo la aplicación de las cámaras.

En ese momento mi hermana se incorpora y se pone a mirar el celular de Vicky. Me sorprendí y no supe cómo reaccionar. Estaba con mi miembro medio erecto y toda la mesa ratona llena de leche.

–¡Se está pajeando en el living!

–¡No lo puedo creer! ¿Está mirando porno?

Miré instintivamente a la cámara que me estaba filmando. Como no me había dado cuenta de eso, ellas también podían verme a mí.

–Se dio cuenta, está mirando a la cámara.

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