Aprovechándome de mi pana (2)

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Esa lametón nos llevó al cielo a los dos.

Vi como a Carlos se le erizaba la piel. Seguía con sus ojos cerrados. Lo llevé con un poco de trabajo de la ducha a mi cama con su mano por encima de mi cuello y mi mano en su rabo.

Que imagen: mi crush sentado en mi cama, recostado a la pared con su rabo durísimo apuntando hacia arriba.

Sin circuncidar, con unos huevos blancos y una capa de vello rubio al igual que su pubis, la piel le tapaba un poco la cabeza pero su punta rosada se veía riquísima. Que ganas de que me reventase el culo.

Me lancé a ponerme de rodillas en el piso con la cabeza entre sus piernas. Metí la punta en la cabeza pasando la lengua por el glande. No tenía frenillo (alguna puta se lo habrá roto a sentones). Carlos empezaba a suspirar. Yo pasaba mis manos por sus pezones y sus pectorales, me encantaba sentir su calor.

Le di otro lametón desde los huevos hasta la punta y le empecé a dar besos por todo el rabo. Lo amaba, no quería dejarlo, quería seguir con él rabo de mi amigo, de mi hermano en las manos y tener el sentimiento de que no había forma de demostrarle más mi amor por él que sacándole toda la leche hasta vaciarle los huevos.

Me puso a lamerle los grandes huevos que tenía y con una mano le hacía, que macho más macho Carlos. Me derretía de mirar si cara en lo que yo me metía sus dos huevos en las boca.

Un par de lametones más y traté de metérmela en la boca entera, 20 cm son muchos centímetros. Cerré los ojos y tragando entre arcadas no lo conseguí.

Siento unas manos en la cabeza. Abro los ojos: Carlos se despertó.

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