Lo que había pasado con Marta el día anterior me dejó bloqueada. No solo me descubrió y me chantajeó sino que además me llevó a un placer que yo no conocía.
Descubrí ese día que entregarme por completo lograba llevarme a un nivel de satisfacción que no conocía.
Como me había obligado al siguiente día entré en su oficina tras de ella, yo había llegado antes para prepararme.
-Marta me parece que tenemos que hablar sobre lo sucedido ayer, porque no creo…
-Shhh
Me calló sin una palabra, fue más con su mirada.
-Esto que vamos a hacer te va a dar más placer a ti que a mi, si lo haces bien. Sos una calentona Emma y como buena calentona te voy a llevar a otro nivel de placer pero vas a tener que confiar en mí. ¿Estás dispuesta a gozar como nunca lo hiciste antes?
-Si
-Cierra los ojos, y deja tus manos a los costados de tu cuerpo
Empezó a girar al rededor mío, no me podía contener y abría los ojos cada tanto.
-Esto así no va a funcionar (abriendo un cajón me dio unos antifaces grandes que no dejaban ver nada). Sácate los lentes, ponete esto y que el elástico te quede justo pero no apretado. Vamos a definir una palabra clave o una frase para detener el placer
-Podría hacer algo como: “debería ir a hacer mandados ahora” o simplemente “mandados”
-Muy bien y además un gesto con las manos o dedos para cuando no puedas hablar
-¿Así?
Intrigada por lo que vendría después, hice un gesto donde juntaba el dedo anular y el mayor mientras que separaba el índice y el meñique. La mano formaba la letra W.
-Perfecto.
Yo no veía nada pero sentía que estaba caminado a mi alrededor. Ese día llevaba una musculosa de tirantes finitos de color beige, como siempre no llevaba corpiño, unos short negros holgados por encima de la rodilla con algunos arreglos en la tela y por último unas botas también negras de caña alta. Iba prolija sin llamar mucho la atención salvo porque no llevaba corpiño. La musculosa era holgada así que sentada en mi silla si me tiraba hacia adelante y alguien se paraba frente a mí y me miraba de arriba podría ver mis pezones casi sin problema. Bueno eso y que no llevaba bombacha, pensé que si iba a pasar algo así no era necesario mojar toda una bombacha o tanga.
Sentí como me soltó un tirante de la musculosa y cayó por mi brazo, luego el otro. Quedó apenas sostenida por mis grandes pezones rosa. Con un dedo ayudó a la musculosa a que cayera por completo a mi cintura.
Sentí su lengua en uno de mis pezones instintivamente me corrí hacia atrás y llevé mis manos a mis tetitas.
-¡No! Suéltalas, ya no te pertenecen ahora son mías
-Si, lo que pasa es que fue un movimiento reflejo, lo que pasa es que
-Shhh, voy a tener que ponerte un bozal.
Sentí que habría un cajón y lo cerraba. Después sentí que tiraba mi mentón hacia abajo y me ponía una pelota en la boca. Luego cerraba por mi nuca con una hebilla. La bola tenía agujeros y me dejaba respirar.
Ahora estaba sin poder ver y sin poder hablar, esto me puso incómoda pero no quería además estar atada así que decidí obedecer. Puse mi mente en blanco y empecé a repetirme: voy a gozar, voy a gozar.
Volvió a pasar su lengua por uno de mis pezones y se me paró lo sentí endurecerse, me quedé inmóvil. Sin moverme y sin mirar cada cosa que pasaba en mi cuerpo se había multiplicado por 100, todo se sentía más intenso. Esto me gustó y dejé que siguiera.
Luego sentí una cosquilla con algo en el otro pezón, como una pluma. Luego sus manos fuertes y ágiles desabrocharon el botón de mi short y bajaron el cierre. Tiraron toda mi ropa a los pies y quedé desnuda solo con mis mil lunares decorando mi cuerpo blanco. Me había depilado y había dejado una línea recta de poco pelo pelirrojo que continuaba de la división de mis labios enormes. Ya sentía que me estaba excitando.
-Que putita sos, venías preparada para gozar. Ahora por eso te voy a hacer más cosas de las que tenía pensada.
Con una vara o algo más duro me obligó a separar un poco mis piernas. Sentí claramente cuando sus dedos separaron mis labios de la concha y como una gota de flujo salió de dentro de mi.
Al tener los ojos cerrados todo se sentía mucho más. Era una sensación increíble porque reconocía y hacía consciente todo lo que mi cuerpo recibía de estímulos. No había apuro en sus movimientos, todo pausado y despacio.
Acarició mi clítoris con algo flexible y curvo. Luego subió ese objeto hasta mi nariz, el olor a concha y excitación me despertó una nueva oleada de placer. Sentía que se me mojaba cada vez más la concha.
-Ahora te voy a coger con este consolador. Te lo digo para que estés bien atenta a lo que va a pasar.
Sentí como desde abajo algo me penetraba, estaba frío y no era muy grande. Sentí como lo sacaba y acariciaba mi clítoris con él, eso me conmovió. Sus caricias en mis partes más sensibles eran delicadas. Abrí más las piernas y moví mi pelvis hacia adelante para facilitarle la acción.
-Muy bien mi putita así te quiero, colaborando. Pero ahora saca cola y agacha la espalda.
Tomó mis manos y me llevó hasta su mesa y me hizo apoyarlas ahí. Sentí como desde atrás con el consolador me lo refregaba por toda la concha, por fuera y por dentro. Lo movía por todas mis paredes internas y cuando pasaba cerca de mi clítoris me volvía loca. Levanté mi cola y separé mis piernas quería que siguiera cogiéndome con ese consolador lo quería más fuerte dentro de mi.
Cuando de repente sentí que desde mi concha subía hacia mi ano y sin ningún miramiento me lo clavó en el culo.
-Aghghgh
-¡Sí! Lo sé, es hermoso. Lo que daría por sentir por primera vez esa penetración anal.
Nalgueo mi cola. Y yo sentía ese consolador dentro mío, si hacía fuerza pensé lo puedo sacar. La realidad es que me había dolido un poco pero no era un problema.
Me incorporó y me susurró al oído:
-Vas a llevar ese dilatador puesto todo el día. Te voy a sacar la bola de la boca pero no vas a hablar. (Hizo lo que me había dicho) Ahora vuelve a separa tus piernas y levantar tu cola.
Cuando terminé de hacer lo que me pedía sentí como su lengua me comía la concha. Metía todos mis labios dentro de su boca, debería estar chupando mucho de mi jugo. Y debería de estar sentada en el piso porque si no no habría llegado a tener tanta libertad de movimiento. Me puso a mil, apreté mi culito y salió el dilatador anal. Sin problema ella lo agarró y lo metió pero ahora despacio. Sentí como me habría la cola y me penetraba, me sentí completa, llena y sumamente excitada.
Unos segundos sin contactos hasta que me incorporó y me besó llevándome todo mis sabores hasta la boca, el morbo me arrancó el primer orgasmo sin tocarme la cancha, que locura de placer.
Me sacó el antifaz negro y tenía delante de mí una calza negra satinada que por lo menos era un talle menos de lo que yo usaba.
-vas a ponerte esto debajo de tu short Emma, no quiero que se te salga por nada. Una hora antes e irte vas a venir y te lo voy a sacar. Ahora vete a hacer tu trabajo.
Todo el día con eso puesto me generaba, excitación por momentos, movía mis cadera sobre la silla para gozar más con eso dentro. Muchas ganas de hacer caca, tenía esa sensación de tener el culo abierto pronto para liberar. Y mi cabeza volaba entre todo esto y no pensaba en lo que tenía que hacer. Prácticamente ni pude trabajar.
Un poco antes de la hora volví a su despacho, entre y me quedé parada sin decir nada. Me quité la ropa y me quedé para ahí. Ella hablaba por teléfono sin decirme, colgó y se levantó. Sacó de su cajón los mismos instrumentos que me había puesto antes y me dijo al oído:
-Muy bien así que te quiero, sumisa. Sácate los lentes y la calza… despacio, y ponete los antifaces ciegos y el bozal.
Le hice caso en silencio y aproveché para tocarme un poco el dilatador. Me susurró al oído:
-Te voy a llevar al sofá y te vas a poner en cuatro patas y si sentís que te toco vas a separar las piernas y levantar la cola. ¿Entendiste?
Asentí con la cabeza. Lo que yo no sabía que ella le había escrito a Carlos un mensaje que decía: “vení a mi oficina, entrá sin golpear y no hables.”
Entró Carlos y su cara de sorpresa lo dijo todo. ¿Cómo había logrado Marta poner así a Emma, ese caramelito delicioso? ¿Tenía un dilatador anal negro en el culo, en ese culito hermoso que tantas veces había querido coger sin miramientos? Sin duda la jefa sabía manipular a todos, ¿habría hecho lo mismo que con él para dominarla?
Marta le tendió un preservativo y sin decir nada estiro su brazo con la palma abierta hacia la secretaria en cuatro en el sofá. Carlos se sacó los pantalones, se tocó un poco su pene para terminar de pararlo, no fue necesario mucho, ya se había excitado bastante con la imagen. Se acercó y fue a un cajón bajo la televisión que había lubricantes y Marta le indicó que no con el dedo.
Se acercó a Emma en cuatro con el culito apretado donde solo se veía el círculo negro de goma y le acaricio una nalga. Ella estaba quieta, callada y toda pronta para ser usada. Pero lo que más le llamó la atención a Carlos fue que cuando le tocó la nalga, ella se hecho hacia adelante, levantó más la cola y separó sus piernas. Dejo a la vista unos labios grandes, brillosos y abiertos de su conchita que ya estaba toda lubricada por sus jugos. Sintió el olor a concha y el calor que irradiaba.
Pensó en pasarle la lengua pero la indicación de Marta era clara, solo tenía que cogerla, nada más. Acomodó su pija parada, ya con el condón puesto y la penetró de una, despacio y sin detenerse. Todo el largo de su pija le fue abriendo la concha como un cuchillo caliente entra en manteca. Emma dejó escapar un suspiro o un bufido no quedaba claro con el bozal puesto, pero era evidente que disfrutaba porque tiró su cuerpo hacia atrás ayudando la penetración.
Que putita había resultado al final la secretaria, como le gustaba la pija y que mojada que estaba. Empezó a envestirla cada vez con más fuerza y sacando toda la pija y volviendo a metérsela. Como iban ganando velocidad y sus cuerpos se acoplaban en el movimiento el dilatador empezó a salirse, Carlos mientras agarraba sus cadera puso su pulgar en el círculo de goma y lo sostuvo ahí. En 4 o 5 embestidas más Carlos estaba a punto de acabar, no había contemplaciones ni relación con ese cuerpo que cogía. Acabó con todas sus fuerzas y empujando toda se verga dentro de ella, la dejó bien quieta y bien adentro sintiendo como eyaculaba y latía dentro.
Sacó su pija, se quitó el preservativo lo anudó lo tiró donde habitualmente lo hacía se vistió y se fue.
Por mi parte fue un placer indescriptible lo que sentí, era como si hubieran ampliado todas mis terminaciones nerviosas y era la primera vez que cogía de verdad. Había alcanzado el orgasmo a la mitad de la penetración muy rápidamente pero el hombre no pensaba detenerse y me martilló la concha como nadie lo había hecho. Mantuvo mi mayor placer por mucho más tiempo del que nunca había experimentado. Luego lo sentí acabar dentro mío, con esa verga enorme y súper caliente escupiendo dentro. Después silencio no pasaba nada, la puerta se abrió y se cerró de nuevo. Yo sentía como me chorreaba la concha, me bajaba por mi entrepierna toda mi corrida y mis flujos. Podía sentir el olor a sexo desde mi posición.
Volví a sentir una mano en mi nalga, ¿era ella? Tocaba el dilatador y lo movía, ¡por favor no me estimules más, no lo voy a aguantar!
Me sentía totalmente extasiada, cuando sacó el dilatador y lo volvió a meter. De repente ya no lo puso más. Mi culo debería estar todo abierto o por lo menos así lo sentía yo. Me imaginaba la vista que tendría y me daba morbo, todo mi culito abierto. En seguida sentí algo frío, pero era más grande, más ancho, me estaba abriendo más el culo. Sentí que me lo estiraba más y no podía entrar todo, suspiré y relajé aún más mi cola. Entonces sentí que por fin entró todo.
De nuevo silencio, movimientos en la habitación algo estaba pasando, no sabía si moverme o no. Al cabo de unos minutos que para mí fueron muchos, sentí que la puerta se abría.
Marta se acercó a mí y sacándome el bozal me dijo.
-Muy bien putita ahora tu recompensa. Chupa la leche que te traje, chupa la leche de mis tetas.
La puerta la escuché cerrarse saqué mi lengua y chupé. No sabía que era semen lo que iba a tomar pero eso me enloqueció y pasé mi lengua por todas sus enormes tetas.
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